AMERICANA DANCING FESTIVAL (marzo de 2017)

Este pasado puente de san José acudimos al Americana Dancing Festival. Como su nombre indica, el Americana es un festival de danza en línea & baile country que se produce anualmente durante un fin de semana. En esta ocasión, los organizadores decidieron celebrar el evento en Humanes de Madrid.

Americana Dancing Festival en Humanes de Madrid

 
El Americana Dancing Festival quedó un poco deslucido para mi gusto por dos razones, a saber: 1) la elección de la fecha (aprovechando el puente, mucha gente se fue de viaje, tal vez a las Fallas de Valencia) y 2) la elección del lugar (un polígono industrial a las afueras de Humanes de Madrid no es el sitio más atractivo del mundo para celebrar el acontecimiento). En revanche, la sala de baile era grande, espaciosa y razonablemente confortable. Además, como se presentaron unas sesenta personas aproximadamente, no estuvimos como sardinas en lata. Había espacio para bailar sin irse chocando con otros compañeros, no hubo que hacer colas interminables para conseguir la comida y la bebida, y todo fue bastante tranquilo. A decir verdad, lo prefiero así.

Fueron invitados al festival los coreógrafos extranjeros Ivonne Verhagen & Joel Cormery, quienes impartieron un pequeño taller de coreografía. Estos creadores, a los que se sumaron Caterina Torrella y Maria Rovira —miembros de la Federación Española de Baile Deportivo (modalidad de danza en línea)—, desarrollaron diversos workshops de country line dance. Se llevaron a cabo concursos amistosos de baile social (Honky Tonk Series) y de coreografías. El resto del tiempo estuvo dedicado al baile libre.

Un grupo de amigos aficionados a este tipo de danza nos dimos cita en el Americana. Miguel Ángel Gómez-Mascaraque estuvo tomando algunos vídeos de nuestros «momentos estelares» con el móvil. También sacamos algunas fotos de nuestro grupo. Como recuerdo, me he animado a compartir en mi sitio web algunos momentos que tienen su gracia.

Digresión.—Ha de ponerse de relieve que entre los amigos que van a leer esta entrada de mi ciberbitácora están profesores de conservatorios oficiales de danza y hasta bailarines profesionales del Ballet Nacional de España. Por establecer un símil, es como si ellos entrenaran o jugaran en la Primera División de la Liga de Fútbol de España y yo fuera entrenador de algún equipo del grupo VII de la Tercera División. Creo que en algún momento debieron de sentir encontrados sentimientos y emociones de compasión y vergüenza ajena respecto a mis aficiones, cosa comprensible tratándose de gente que lleva toda la vida agarrada a una barra (horizontal, aclaro). Cuando empecé con esto de la danza en línea & baile country, fui muy embromado con lo del Coyote Dax, lo del «catedrático de country» y resto de guasas análogas propias de gente que se dedica profesionalmente al ballet de alta cultura y sabe muchísimo de danza. Ahora, después de algunos años de práctica, lo tienen más asumido y se han vuelto muy tolerantes con relación a mis hobbies. (Alegaré en mi defensa que no soy sino una víctima de los estragos que la película Urban cowboy de John Travolta causó en mi tierno cerebro adolescente, época en que me aficioné a la danza en línea & baile country). Además, es que les hace gracia verme moviendo el esqueleto por ahí. Hasta me dan algún consejo técnico o estético, pobres. Entre mis logros está el hecho de que todos ellos han acabado bailando danza en línea & baile country conmigo en alguna fiesta (y yo, baile por sevillanas con ellos). Fin de la digresión.

En el primer vídeo se muestra un trocito de The boat to Liverpool. Ese sonido de fiddle evoca los orígenes country-hillbilly del estilo. En esta danza parecen haberse fusionado algunos elementos provenientes del zapateado mejicano; a su vez, préstamo cultural de la danza española.

 

This & that viene a ser un two step. De aire moderado, es una danza que viaja bastante por el espacio, tejiendo patrones sinuosos con los pies mientras el resto del cuerpo está tranquilo y sin aspavientos. Un baile de fiesta entre amigos que se ejecuta con cierta decisión.

 

En el siguiente vídeo, seis miembros del grupo ordenados en línea intentando sincronizar los pasos de Tag on, con limitado éxito pero mucha voluntad, ojo:

 

Cowboy Charleston. Un charlestón como los charlestones estadounidenses de los años veinte del siglo XX, en versión cowboy:

 

Como Room to breathe es bastante rockero, nos dio por bailarlo Fame style:

 

Supuestamente, Ghost Train es un east coast swing. A mí me parece que la coreografía es bastante machacada y downbeat, con mucho stomp para ser un east. No obstante, el baile tiene su aquel, cambiando frecuentemente de dirección en el espacio:

 

El siguiente baile se llama Two lookin’ for. Se trata de una coreografía compuesta a dúo por Belén Márquez & Cati Torrella en septiembre de 2016. Las propias coreógrafas nos enseñaron el baile en el festival. Belén es la que lleva una camiseta con su nombre a la espalda. Cati es la que va desgranando la sucesión de pasos con el micro.

La danza está basada en el tema «Everybody’s lookin’ [for somethin’]», incluido en el álbum Damn Country Music de Tim McGraw. Con esa destacada línea de bajo eléctrico, su reiterativo vamp o repetición obstinada de acordes (fa# menor-do# menor-re mayor-la mayor), sus hits rítmicos en viento-metal y sus solos de guitarra eléctrica, el tema posee evidentes reminiscencias funk.

El baile consiste esencialmente en un moderno west coast swing, con sus paseos, sus anchor steps y tal. Se supone que hay que bailarlo suave pero con cierta sensualidad, alternando deslizamientos con momentos más rítmicos y «swingeados». Yo, con aprenderme la secuencia de pasos recién mostrada, ya tenía bastante. Pero, bueno, uno intentaba darle un gramo de estilillo…

 

La coreografía es coherente con el estilo de west coast swing, un ritmo con el que me siento especialmente cómodo (aunque he observado en el vídeo que debo acentuar el contraste entre unos momentos y otros, y recogerme más, que estoy excesivamente latino). Cuando se baila bien, el west tiene su rollo de juego y coqueteo. Con la vis escénica que me caracteriza, zurrándole al west coast swing rápidamente empiezo a hacer el gamberro («disoluto», ja, ja, ja); este hecho es celebrado por mis amistades con muchas risas y comentarios de todo tipo: «Ahí, dándolo todo», «por lo menos no pones mirada de zombi», y demás. Nos divertimos.

No podrá decirse que no pongo la cuarta posición de pies opuesta a la tercera correctamente…

El último baile que he colgado en este post se titula Coastin’. La música está tomada de Lord of the Dance de Ronan Hardiman. El Irish whistle inicial anuncia una danza irlandesa. Para irle cogiendo el estilo, me suelo mirar a Michael Flatley & Cía. Desde luego, entre los saltos, cabriolas, grands battements, &cétera que hacen, los bailarines de danza irlandesa necesitan mucho fondo, buena resistencia física para aguantar el esfuerzo prolongado. A mi nivel, trato de imitarlos. Cuando ya esté hecho una megamomia, bailaré el Coastin’ bisabuelo style, pero, mientras haya fuerzas…

El original:

 

La versión line dance (Coastin’):

 

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