COSAS DE IBIZA (agosto de 2016)

Acabo de estar este verano en Ibiza. Afloran recuerdos de infancia y adolescencia…

Ibiza. Salida del Aeropuerto de Ibiza. «This is living. Welcome to Ibiza».

Entrada actualizada en agosto de 2017.

 

Patria chica

En principio, la patria chica de uno es el lugar donde se ha nacido. A mí me nacieron en la Clínica Vilás en 1969; a la sazón, la Clínica Vilás estaba en la avenida España de la ciudad de Ibiza (Islas Baleares). Por consiguiente, nací «vilero».

Ricardo. Jugando en la plaza del Parque de la ciudad de Ibiza con año y medio de edad

Pero me parece que el concepto ‘patrica chica’ se queda un poco corto basándose únicamente en el lugar donde se ha nacido. Ello constituye una referencia implícita al ius soli, el «derecho del suelo». Sin embargo, por mucho que nazcas en Ibiza, si tus padres son de Marte y te trasladas de pequeño al planeta rojo, te asientas en los valles Marineris, y ya pasas tu infancia y desarrollas tu vida allí, me parece dudoso que acabes considerando Ibiza como tu patria chica.

Así pues, otros factores también tienen su peso en la construcción del concepto ‘patria chica’. Por ejemplo: el ius sanguinis, la procedencia de tus ascendientes, los vínculos familiares. Por ejemplo: el haber vivido largo tiempo en un sitio y haberte impregnado de su geografía, historia, clima, costumbres, folclore, gastronomía, &cétera. Por ejemplo: el haber iniciado tu vida laboral allí. En suma, la patria chica es donde uno localiza sus raíces. Yo las localizo en Ibiza.

Respecto a los vínculos familiares, mi padre y sus ancestros fueron «eivissencs de tota sa vida»; mi familia materna proviene de la Península. No obstante, yo residí en las islas Pitiusas mis primeros veinte años (me trasladé a Madrid el curso 1990-1991). Por lo tanto, la parte de la familia extensa con la que me relacioné fue prácticamente solo la paterna. En Ibiza nací, crecí, me eduqué (educación infantil, primaria y secundaria), comencé a trabajar y demás. Por motivos obvios, en esta entrada de mi blog haré referencia a mi familia paterna exclusivamente, que es la que tiene que ver con Ibiza.

Con el paso del tiempo, la balanza ha cambiado de peso. Llevo más años afincado en Madrid que en Ibiza. Así que, de cuando en cuando, regreso a la isla de vacaciones con cierta nostalgia. Como este verano. Cuando llevo unos días de ibicenca insularidad, la nostalgia se me pasa y, enfrentado con el realismo puro y duro, vuelvo a recordar por qué me fui de de la ebusitana ínsula. Debe de haber una gota de influencia paterna en esa decisión, porque a mi padre «le dolía Ibiza», por así decir, y alguna vez expresó que suponía que sus huesos no iban a acabar en la Pitiusa mayor (se equivocó: está enterrado allí).

Pero, bueno: tiene su encanto llegar de fuera y recordar experiencias ibicencas de infancia y adolescencia con familiares y amigos. Al fin y al cabo, es la historia de uno. He creado este artículo en mi ciberbitácora para ir plasmando mis cosas de Ibiza. Desde luego, el post estará muy lejos de la imagen que se tiene de la Ibiza de moda: fiesta, marcha, macrodiscotecas, estilo de vestir Adlib, dinero circulando a raudales, desenfreno a tope, sexo, drogas & música electrónica… Para mí, eso es la Ibiza de los turistas y los guiris. La Ibiza de (al menos una buena parte de) los ibicencos es o, más bien, fue muy otra. Los principales destinatarios de esta entrada son mis familiares y amigos ibicencos.

 

Índice

(enlaces anclados)

Los comienzos. Familia
Faros
Puerto de Ibiza
Fenicios y púnicos
Fortificaciones
Docencia
Iglesias e iglesias-fortaleza
Molinos de Poniente
Playas y calas
Heráldica cívica pitiusa


 

Los comienzos. Familia

En un sentido relacional, probablemente yo soy el hijo/ahijado/sobrino/nieto/primo/tío… más despegado de mi familia nuclear y extensa; durante muchos años fui recriminado por eso, y me da igual (vive y deja vivir, ¿no? A partir de cierto momento me dieron por imposible. En Ibiza me decían que era «un renegat»). Para compensar, debo de ser el hijo/ahijado/sobrino/nieto… más interesado en la historia familiar en un sentido intelectual, con fuentes documentales y tal.

Una característica específica de mi infancia ibicenca, digna de una investigación psico-socio-antropológica, es el hecho de que en aquella Ibiza no está claro que el individuo tuviera personalidad propia, sino que más bien era un componente de un sistema familiar o haz de relaciones de parentesco que se extendía a toda su estirpe. Conforme a lo dicho, cuando conocías a alguien mayor que tú, no bastaba con decir: «Yo soy X». Esa información debía de ser irrelevante o insuficiente, porque lo siguiente que te preguntaban era: «I tu de qui ets?», y había que empezar a recitar ascendientes, sobrenombres, casaments y toda la retahíla: hijo de este, nieto del otro, sobrino de aquel, de Can aquí y de Cas allá. (Can = «Casa d’en»; Cas = «Casa des»). De esta manera, los indígenas te ubicaban en el espectro social ibicenco. Tengo la sensación de que la costumbre desapareció con mi generación; las personas de la edad de mis padres aún la practicaban, pero nosotros, no. Si te enterabas de que tus amigos eran de Can esto o de Can lo otro, era de refilón. La gente de mi generación se presentaba por el nombre o el nombre y los apellidos, i prou.

En la parte positiva, hay que admitir que este conocimiento del propio linaje desenvuelve la inteligencia cognitiva e interpersonal (es necesario crearse mapas conceptuales en la cabeza para no perderse en la compleja maraña de relaciones familiares). Se desarrolla un pensamiento sistémico. Se aprende geografía insular, localizando casaments en el espacio. Se aprende historia familiar y local. Se disfruta con la contemplación de fotografías de época y con la subsecuente indagación tratando de determinar quién es quién en esas imágenes. Se estimula la investigación. De modo espontáneo, me he convertido un poco en el cronista semioficial de la familia. He aquí el resultado de algunas de mis pesquisas ibicencas.

 

Padre

Si yo soy nativo de Ibiza es porque mi padre, Juan José Tur Serra —Joan de s’Advocat— (1938-1982), era originario de la isla.

Padre. Juan José Tur Serra —Joan de s’Advocat— (1938-1982)

Tras licenciarse en Derecho por la Universidad de Barcelona, mi padre empezó su carrera de abogado trabajando con su tío Pepe (José Tur Riera —Pepet des Sereno—) en la Asesoría Ebeso. La Asesoría Ebeso era el despacho profesional de José Tur Riera, quien ejerció, a más de como oficial mayor de diversos ayuntamientos ibicencos, apoderado, &cétera, como procurador de los tribunales. En diversos procedimientos judiciales de mediados de los años sesenta del siglo XX figuran conjuntamente Juan José Tur Serra como abogado defensor y José Tur Riera como procurador. Constato que se cometían muchas infracciones contra la Ley del Automóvil:

Primeros trabajos conjuntos de Juan José Tur Serra como abogado defensor y José Tur Riera como procurador de los tribunales (sobrino y tío). Diario de Ibiza (Ibiza) núm. 21.620 (miércoles, 17 de junio de 1964), 3

Dicho sea de paso, otro procurador que sale en ese anuncio, Amado Ballester, fue íntimo amigo de mi padre. Nosotros le llamábamos el tío Amado. Amado y mi padre compartieron durante cierto tiempo la afición por el modelismo ferroviario, y montaban juntos unas espectaculares reproducciones a escala de los trenes en movimiento y sus entornos, construidos con poliestireno expandido (corcho blanco) pintado. Mi padre se traía casitas que había que armar, máquinas de tren, vagones, &cétera, de sus viajes por el extranjero. Recuerdo que me llamaba mucho la atención el estilo de esas casitas europeas, muy diferentes de las que yo conocía. Todavía conservo una locomotora que adquirió en Alemania y me regaló:

Locomotora alemana de modelismo ferroviario que mi padre me regaló hace mucho

Con el tiempo, la Asesoría Ebeso devino en bufete de mi padre y, seguidamente, de mi hermana Cristina. Incluso fallecido el tío Pepe, la placa de «Asesoría Ebeso» permaneció junto a la puerta lustros hasta que mi hermana acometió la reforma del despacho y la quitó, sustituyéndola por la propia. A propósito, Ebeso es la adaptación ibérica del antiguo nombre púnico de Ibiza, Ybšm (= Ibosim). O sea, que el nombre del negocio era Asesoría Ibiza, qué original, ja, ja, ja.

Aparte de que toda Ibiza reconoce que mi padre fue un primer espada de la Abogacía —el sobrenombre ibicenco de s’Advocat le viene por ahí—, fue designado por el Ilustre Colegio de Abogados de Baleares en noviembre de 1981 para formar parte de la Comisión Compiladora de Juristas de Baleares. Por consiguiente, además de dominar el Derecho en general, fue un gran especialista en Derecho Civil Foral de las Islas Baleares (singularmente, de las disposiciones aplicables en las islas de Ibiza y Formentera: régimen económico conyugal paccionado (espòlits, escreix, milloraments), obligaciones y contratos (explotación a majoral, desvis), &cétera.

Cuando era pequeño y me preguntaban: «¿Qué quieres ser de mayor?», mi madre se encargaba de establecer las orientaciones oportunas, contestando por mí: «Abogado como su papá». Y si no, abogado del Estado; mi progenitora no se ponía por nada, ja, ja, ja. Lo cierto es que los que devinieron en «abogados como su papá» han sido mis hermanos mayores; yo he acabado dedicándome a la docencia, en analogía con mi abuelo Juan.

Los que finalmente devinieron en «abogados como su papá» fueron mis hermanos mayores Cristina y Juan José Tur Sanz

Me entretenía mucho estar en el despacho de mi padre, enredando con las máquinas de escribir, la calculadora mecánica, la fotocopiadora, &cétera, y de niño lo visitaba con frecuencia. Al bufete de mi padre se accede por la calle Bisbe Cardona, número 1, de la ciudad de Ibiza. Según reza una placa situada en la fachada, el portal se abre en la Casa Vilás (Cas Saboner), una construcción de estilo neocolonial levantada en 1932 por el maestro de obras Joan Gómez Ripoll (Campos) por encargo de la familia Vilás, des Saboner. No obstante, la Casa Vilás tiene una estructura rara que se translapa con el inmueble adyacente, donde realmente se ubica el despacho, hoy propiedad de mi hermana mayor Cristina Tur Sanz.

La Casa Vilás es uno de los cinco edificios declarados Bien Catalogado (BC) por el Consell Insular d’Eivissa y Formentera en 2001. Se trata de una obra del maestro Joan Gómez Ripoll (Campos), autor asimismo del Gran Hotel (en nuestros días, Gran Hotel Montesol, perteneciente a la colección Curio de la cadena de hoteles Hilton).

Casa Vilás (Cas Saboner), 1932. Construcción en estilo neocolonial del maestro de obras Joan Gómez Ripoll (Campos), declarada Bien Catalogado (BC) por el Consell d’Eivissa i Formentera en 2001

Con mi padre no me voy a enrollar más porque ya le dediqué un extenso post en su día.

 

Abuelos

Me gusta la historia familiar, así que dedico algunos de mis ratos libres ibicencos a investigarla. Ascendiendo por el árbol genealógico paterno, encuentro a mis abuelos de Ibiza: Juan Tur Riera & Rita Serra y Serra. Aclaro que ha transcurrido un plazo de más de veinticinco años desde la muerte de los aludidos en esta entrada de mi ciberbitácora, por lo que, llegados a este punto, ni protección de datos ni nada: relato hechos históricos. Respecto a los vivos, les paso el texto y me dan el OK o me lo corrigen.

Juan Tur Riera —Joan des Sereno— (1908-1987) fue mi abuelo.

Digresión: organización local de las islas Pitiusas.— La organización territorial local de las islas Pitiusas, originariamente rural, se articula en cuatro niveles. De menor a mayor: el casament o casa payesa, la vénda, la parroquia y el municipio.
El casament o casa payesa (una vivienda rural con tierras de labor alrededor, la finca) era el núcleo básico de la vida familiar y una unidad económica de explotación agropecuaria. Cuando en Ibiza alguien dice que es de Can esto o de Cas lo otro (contracción de «casa de»), se refiere al casament familiar de origen.
Tres o cuatro casas payesas más sus correspondientes fincas se agrupan en una vénda, y sus miembros llevan a cabo conjuntamente tareas comunitarias agrícolas o de otra índole.
Tres o más véndes se estructuran en torno a una parroquia, una división territorial de orden superior, tanto de naturaleza eclesiástica como civil. Alrededor de las iglesias parroquiales se han formado los pueblos.
Finalmente, los municipios se crean como agrupación de diversas parroquias. Así, el término municipial de Santa Eulalia del Río (1810, 1830, 1833) engloba las parroquias-pueblos de Jesús, San Carlos de Peralta, Santa Gertrudis de Fruitera, Puig d’en Valls y la población del mismo nombre, Santa Eulalia del Río, a los que se suman otros pequeños núcleos de población en zonas turísticas.
Las parroquias ibicencas datan del Plan de Organización de la Diócesis de Ibiza realizada por el obispo Manuel Abad y Lasierra en 1785. En consecuencia, son históricamente anteriores a los municipios. Fin de la digresión.

 

El casament del abuelo era Can Xomeu Cardona (en el mapa de Iberpix aparece solo como Can Cardona, entre Can Coll al Oeste y Can Palerm al Este. Supongo que Can Xomeu Cardona es resultado de la división de la finca mayor de Can Cardona). Esta vivienda rural (casa payesa con finca) está emplazada en la vénda des Coloms, parroquia y término municipal de Santa Eulària des Riu; concretamente, en el sector de la llanura aluvial junto a la margen derecha del río de Santa Eulalia conocido como es Coloms de Baix. Por ende, el abuelo era originario de Santa Eulalia del Río.

Municipio y Parroquia de Santa Eulària des Riu. Vénda des Coloms. Zona des Coloms de Baix. Casament de Can Xomeu Cardona. Imagen tomada del IGN (© Instituto Geográfico Nacional)

La construcción del camino que une la carretera PM-810 (carretera de Ibiza a Santa Eulalia, San Carlos y cala de San Vicente) con la comarcal C-733 (carretera de Ibiza a San Juan y Portinatx) partió el terreno en dos. Es safareig (= «la alberca») quedó al sur de la carretera, y la vivienda, almacén y corrales, al norte. Me acuerdo muy bien de esta parcela porque el abuelo la tenía en explotación a majoral. En la finca había corrales con una yegua, cerdos y otros animales. Cuando venía la recogida de la almendra a finales del verano, se suponía que los críos «colaborábamos» en la operación, pero lo que hacíamos verdaderamente era machacar la cáscara de las almendras con una piedra y comérnoslas; nos poníamos ciegos de almendras, ja, ja, ja. El abuelo también nos regalaba patatas ibicencas cultivadas en la propiedad o, quizá, en el huerto de la abuela. Aquello era el paraíso infantil, porque los mayores nos soltaban por ahí y los pequeños nos dedicábamos a explorar el territorio, jugar, hacer trastadas y demás. Naturalismo roussoniano en versión payesa ibicenca.

Si mi padre era s’advocat, mi abuelo Juan era es mestre. Recién titulado como maestro, Juan Tur Riera presentó una solicitud para tomar parte en los procesos selectivos oficiales a escuelas nacionales a principios de octubre de 1928:

Solicitud para tomar parte en las oposiciones a escuelas nacionales de Juan Tur Riera (principios de octubre de 1928). Diario de Ibiza (Ibiza) núm. 11.445 (lunes 8 de octubre de 1928), 3

El abuelo comenzó su carrera docente como maestro interino de la escuela de San Ferran de ses Roques de Formentera en octubre de 1928, a la edad de veinte años. Fue casualidad que a mí me destinaran a la Extensión en Formentera del Instituto de Bachillerato Santa María de Ibiza en octubre de 1989, también a la edad de veinte años. Bien que él en San Fernando y yo en San Francisco Javier, y él en primaria y yo en secundaria, con sesenta y un años de diferencia los dos nos pasamos un curso académico como docentes en Formentera a la misma edad.

El abuelo Juan Tur Riera nombrado maestro interino de San Fernando (Formentera) en 1928. Noticia aparecida en la sección «Carnet Social». Diario de Ibiza (Ibiza) núm. 11.464 (martes 30 de octubre de 1928), 3

La realización del servicio militar (sorteo de reclutas del reemplazo de 1929) le debió de truncar la carrera profesional durante un tiempo. El curso 1930-1931 se puso a dar clases de repaso e impartir estudios nocturnos en la calle Barcelona, núm. 4, de la ciudad de Ibiza (en el barrio de la Marina).

El abuelo Juan impartiendo clases de repaso y estudios nocturnos el curso 1930-1931. Diario de Ibiza (Ibiza) núm. 12.067 (jueves 9 de octubre de 1930), 1

Enseguida le salió un puesto de ayudante interino de idiomas en el Instituto Local de Segunda Enseñanza de Ibiza, dirigido por Manuel Sorá Bonet. Estuvo impartiendo clases de francés:

Juan Tur Riera, ayudante interino de idiomas en el Instituto de Ibiza. Diario de Ibiza (Ibiza) núm. 12.082 (lunes 27 de octubre de 1930), 2

Completaba el pluriempleo con un trabajo de oficial mecanógrafo en el Ayuntamiento de Ibiza. Vaya, que a la vuelta del servicio militar, trabajaba de lo que le iba saliendo, hasta que se resolviesen las oposiciones. Ciertamente, no se pasaba el día mano sobre mano sin hacer nada:

Juan Tur Riera, oficial mecanógrafo del Ayuntamiento de Ibiza. Diario de Ibiza (Ibiza) núm. 12.112 (lunes 1 de diciembre de 1930), 3

A finales de 1932 es nombrado maestro de la Escuela número 1 de la ciudad de Ibiza:

Juan Tur Riera, nombrado maestro de la Escuela núm. 1 de la ciudad de Ibiza. La voz de Ibiza (Ibiza) núm. 2960 (miércoles 29 de diciembre de 1932), 3

En abril de 1934 todavía era maestro en la Escuela número 1 de la ciudad de Ibiza:

Juan Tur Riera, maestro de la Escuela núm. 1 de la ciudad de Ibiza en abril de 1934. Diario de Ibiza (Ibiza) núm. 13148 (sábado 28 de abril de 1934), 3

Los procesos selectivos finalizaron a últimos de 1933. Habían transcurrido más de cinco años desde que Juan Tur Riera firmara su primera instancia de oposiciones. En el periodo comprendido entre octubre de 1928 y finales de 1933, el abuelo Juan vivió el Directorio civil de Primo de Rivera, la caída de la dictadura de Primo de Rivera (28 de enero de 1930), la dictablanda de Dámaso Berenguer, la proclamación de la II República (14 de abril de 1931) y el exilio del rey Alfonso XIII. Cabe suponer que, con tanta inestabilidad política, las oposiciones estuvieran congeladas.

Durante el primer bienio republicano, el Ministro de Instrucción Pública y Bellas Artes Marcelino Domingo y Sanjuán acometió diversas reformas educativas. Por Decreto de 3 de Julio de 1931 (Gaceta de Madrid núm. 185 [4 de julio de 1931], 109-112), modificó el sistema de ingreso al Magisterio Primario Nacional, estableciendo que este se verificara mediante unos cursillos de selección profesional. Esta medida implicó el abandono del sistema de oposiciones. El abuelo Juan aprobó los cursillos de selección organizados por la Escuela Normal del Magisterio Primario de Barcelona, los cuales constaban de tres partes o ejercicios cuya realización se extendió a lo largo de dos años. La lista definitiva de los maestros aprobados en dichos cursillos salió publicada en el diario barcelonés La Vanguardia del día 28 de diciembre de 1933, página 10. En el listado se especifica que Juan Tur Riera era cursillista de 1931. Los procedimientos administrativos, a su ritmo.

El abuelo Juan aprobó con el número 15 de su promoción, pasando a ser funcionario de carrera en el Magisterio Primario Nacional:

Juan Tur Riera aprobado con el número 15 de su promoción en los procesos selectivos para ingresar en el Magisterio. La defensa (Ibiza) núm. 72 (2 de enero de 1934), 2

En agosto de 1934 dirigió la Colonia Escolar de Vacaciones des Canar, en la parroquia de Sant Carles de Peralta, municipio de Santa Eulària des Riu:

Juan Tur Riera, director de la Colonia Escolar des Canar (agosto de 1934). Diario de Ibiza (Ibiza) núm. 13230 (martes 7 de agosto de 1934), 1

La Colonia Escolar de Vacaciones des Canar comenzó el viernes, 10 de agosto de 1934. Se componía de cuarenta niños y de cuarenta niñas. Fue dirigida por el abuelo, auxiliado por Miguel Tur, Sebastiana Lozano y Emma Gallego. Los niños pernoctaban en una tienda de campaña y las niñas en una casa.

Colonia Escolar de Vacaciones des Canar (agosto de 1934). Diario de Ibiza (Ibiza) núm. 13233 (viernes 10 de agosto de 1934), 1

Las colonias escolares traen origen de finales del siglo XIX; fueron iniciativa del Museo Pedagógico Nacional, una de las primeras organizaciones promovidas por la Institución Libre de Enseñanza (ILE) a partir de 1887. El primer ensayo de colonias escolares tuvo lugar en 1888. En la actualidad, todavía se llevan a cabo actividades educativas semejantes (escuelas de animación y tiempo libre). Su sentido pedagógico primigenio, redactado con un florido lenguaje oficial, no tiene desperdicio:

Sustraer a los niños débiles y enfermizos durante los días más calurosos del estío de la influencia mortífera de elevadas temperaturas, agravada por la falta de higiene en reducidas habitaciones, y la escasa y malsana alimentación; en una palabra, librarles de las numerosas concausas que favorecen el desarrollo de crueles enfermedades, cuyos estragos no pueden contrarrestar las familias pobres […]. (Real Orden dictando disposiciones relativas al fomento de las colonias escolares. Gaceta de Madrid núm. 209 [27 de julio de 1892], 353-354, p. 354).

Al establecimiento de condiciones favorables para un mejor desarrollo físico (ambiente sano, vida al aire libre, juegos corporales, deportes, correcta alimentación) se unía la educación intelectual y moral de los niños y púberes, enriqueciendo sus conocimientos por medio de paseos-excursiones en el medio natural, enseñandoles buenos hábitos de higiene, orden, espíritu de cooperación, modales, &cétera. La dirección de las colonias escolares de vacaciones correspondía a los maestros, y sus destinatarios principales eran los niños y adolescentes débiles, enfermos, pobres y necesitados de edades comprendidas entre nueve y trece-quince años. Duraban un mes aproximadamente. Estaban subvencionadas por el Ministerio de Instrucción Pública, las corporaciones municipales o donativos particulares. Las colonias escolares de vacaciones se instalaban en la montaña o a la orilla del mar (en el caso del abuelo, en la playa des Canar).

Abuelo. Juan Tur Riera, Joan des Sereno (1908-1987), en ses Salines

Conjeturo que la razón por la que el abuelo Juan posa en la imagen anterior sobre un montículo de sal en ses Salines es porque ejerció como maestro nacional durante un tiempo en la escuela de Sant Francesc de s’Estany (Real Parroquia de San Francisco de Paula), término municipal de Sant Josep de Sa Talaia. La escuela provisional de Sant Francesc fue creada en 1927, pero el abuelo Juan fue destinado allí (como funcionario de carrera) en 1934, a la edad de 26 años. Dispongo de la noticia de su nombramiento:

Abuelo Juan Tur Riera destinado como maestro para la Escuela Nacional de San Francisco (Salinas). Diario de Ibiza (Ibiza) núm. 13.114 (viernes 16 de noviembre de 1934), 1

De todas las escuelas en las que el abuelo Juan estuvo destinado como maestro, la más destacada fue la Escuela Preparatoria del Instituto Nacional de Enseñanza Media de Ibiza. La Escuela Preparatoria de Primera Enseñanza para el ingreso en el Instituto Nacional de Enseñanza Media de Ibiza, promovida por la dirección del Instituto (Manuel Sorá), fue creada con carácter definitivo por Orden de 16 de diciembre de 1942 (Boletín Oficial del Estado núm. 2 [2 de enero de 1943], 67). Dicha Escuela Preparatoria debía estar a cargo de un maestro nacional y sostenida por la Corporación Municipal de Ibiza. Las enseñanzas de la Escuela Preparatoria debían ser dirigidas y orientadas por las autoridades académicas del Instituto. Por cierto, la denominación específica «Santa María de Ibiza» para el Instituto Nacional de Enseñanza Media se aprobó por Orden de 23 de diciembre de 1955 (Boletín Oficial del Estado núm. 20 [20 de enero de 1956], 495).

La Ley de 17 de julio de 1945 sobre Educación Primaria (Boletín Oficial del Estado núm. 199 [18 de julio de 1945], 360-384, p. 390) define en el artículo veintidós las escuelas preparatorias:

Las Escuelas preparatorias [están] destinadas a formar a los alumnos que luego, por sus condiciones intelectuales, hayan de cursar la enseñanza media u otras similares en las que se requiera peculiar preparación.
Todos los Centros de enseñanza media podrán organizar Escuelas primarias preparatorias, que abarcarán como minimo el segundo período de graduación escolar.

Conforme a lo dicho, las escuelas preparatorias, estrechamente vinculadas a los respectivos centros de enseñanza media, tenían un sentido propedéutico. Los estudiantes adquirían los conocimientos y desarrollaban los procedimientos que les permitían seguir ulteriores estudios en el instituto en estas escuelas. El abuelo Juan regentaba la Escuela Preparatoria masculina, situada en Dalt Vila, en el edificio del Ayuntamiento de Ibiza (antiguo Convento de los Dominicos).

Ciudad de Ibiza. Dalt Vila. Escuela Preparatoria masculina, regentada por el maestro nacional Juan Tur Riera

En los últimos años de su carrera, próxima ya su jubilación, yo llegué a acompañar alguna vez a mi abuelo a esa escuela; aunque era muy pequeño, me acuerdo. El abuelo Juan se debió de jubilar al terminar el curso 1972-1973 o por ahí; no llegó a implementar la educación primaria derivada de la Ley General de Educación de 1970.

Ciudad de Ibiza. Dalt Vila. Escuela Preparatoria masculina, regentada por el maestro nacional Juan Tur Riera

Me he querido extender en la sección relativa al abuelo Juan por varios motivos. En primer lugar, últimamente he tenido noticia de algunas menciones (cariñosas) a la Escuela de don Joan des Sereno de Miguel Ángel González, Vicent Canals Riera y Lluís Llobet (este último cree que «ya iría siendo hora de que el Ayuntamiento le hiciera un homenaje»). Me he animado a hacer mi propia aportación, con un enfoque más diacrónico. Es mi pequeño homenaje a Juan Tur Riera, reivindicando su memoria. Deseo añadir que estoy completamente seguro de que mi abuelo disfrutaría mucho con este post, dado que él inició la investigación genealógica familiar. Mi prima Gemma y yo hemos continuado y ampliado su trabajo.

En segundo lugar, considero que yo me llevaba especialmente bien con mi abuelo, quien tuvo —sin lugar a dudas— más influencia en mí que mi propio padre († 1982), entendiendo por ‘influencia’ la aportación positiva que hizo al expandir mis propias posibilidades sin obligarme ni dañarme. Juan y Rita fueron abuelos de diecisiete nietos; cada uno de los nietos tendrá su punto de vista particular sobre la personalidad del abuelo. En mi caso, se generó la natural alianza abuelo-nieto. Fue él quien apoyó mi decisión de proseguir mis estudios superiores de música, algo que debo agradecerle. De hecho, me ayudó a redactar las solicitudes de ingreso en diversos conservatorios superiores del país. Recuerdo que cuando le comenté que había terminado la carrera, me dijo: «Pues, ahora, tienes que prepararte las oposiciones». Él ya había recorrido ese camino y me impulsó a seguirlo. Hubo un tiempo en que debatíamos mucho sobre la enseñanza (él, como maestro muy experimentado; yo, en mis inicios). Me divierte pensar que, a día de hoy, juntos sumamos alrededor de setenta y cinco años de docencia.

En tercer lugar, he leído acerca del estilo de enseñanza de don Joan des Sereno. Así lo describe —con no poco gracejo— Miguel Ángel González («Del convento y el instituto (Memoria de la isla)». Diario de Ibiza [7 de marzo de 2016]):

De la Escuela Preparatoria recuerdo a don Joan des Sereno, maestro tan duro como eficaz que nos mantenía a raya con una vara de sabina, la palmeta Margalida que nos sacudía las palmas de las manos y, si la barrabasada lo merecía, los dedos arracimados en una piña. Este último viaje no tenía truco paliativo, pero sí lo tuvo el flagelo sobre la mano abierta que, para minimizar el golpe, frotábamos con ajo. Y más de una vez, frente a un problema aparentemente irresoluble en la pizarra, dábamos con el melón en ella por el pescozón que don Juan nos arreaba.

Maestro de broncas y capones, todo en su justa medida y a su tiempo, don Juan era de la vieja escuela que proclamaba aquello de que «la letra con sangre entra´ y que ´quien más te quiere te hará llorar´. Pero don Juan, en el fondo, era un sentimental y cuando creía que no le veíamos reía nuestras picardías. Y a pesar de los merecidos sopapos que urbi et orbe impartía, un excelente profesor que consiguió desasnarnos y que pasáramos sin problemas la prueba de ingreso en el Instituto.

La descripción me parece acurada; la palmeta Margalida ha llegado a ser mítica, y me acuerdo de comentarios que, de pequeño, me hacían exalumnos del abuelo relativos a los palmetazos y capones que les propinaba en esa escuela. Este asunto seguro que es como Miguel Ángel González lo presenta porque, la vez que acompañé al abuelo a su escuela, me adjudicó la función auxiliar de mantener el orden y la atención en clase por medio de una regla de madera de un metro (conservo cierta memoria eidética de ello, debía de tener unos cuatro años y medio: ventanas abiertas —era final de curso y hacía calor—, alumnos sentados de dos en dos).

Pero, por un lado, eran otros tiempos: a mí doña Margarita me partió la regla de madera en la espalda en primero o segundo de EGB en Sa Graduada, y corría el año 1977 o por ahí; qué golpe no me daría (en esa época se estilaban metodologías didácticas basadas en el conductismo fuerte o radical y el tortazo limpio). Las cosas del pasado hay que juzgarlas tomando en consideración los usos, costumbres e ideas prevalecientes en ese periodo. Lo contrario es pensar hacia atrás, pero la magnitud escalar del tiempo solo avanza. Por otro lado, el abuelo que yo conocí ya no era Sancho el Fuerte, ni Sancho el Bravo, ni Sancho el Justo (fases que atraviesa el profesor a lo largo de su vida de enseñante); era más bien Sancho el Bueno y hasta Sancho Panza. No había tortas y sí mucho diálogo, especialmente a medida que fui creciendo. Todo lo más, alguna reprensión: «¡Presta atención, estás badando!» y cosas así; nada reseñable. Concluyo que me relacioné con el don Juan más sentimental.

Mi abuela paterna fue Rita Serra y Serra (1912-1994):

Abuela. Rita Serra y Serra, Riteta des Molí (Sant Jordi de ses Salines), de pequeña, junto a su hermano José Serra Serra —Pepito Serra—

El casament de la abuela era s’Hort d’en Palerm, vénda de l’Horta, parròquia de Sant Jordi de ses Salines, término municipal de Sant Josep de sa Talaia. El abuelo tenía «una enamorada a sa banda de Migjorn». No estoy muy seguro, pero creo recordar que mi abuela Rita era conocida como Riteta des Molí.

Pese a haber nacido en el número 5 de la calle Salsipuedes de San Fernando de Maldonado (Departamento de Maldonado, Uruguay), la «ibicenquidad» de la abuela no deja lugar a muchas dudas. En la siguiente fotografía, posando de niña ataviada con el traje festivo tradicional ibicenco y la emprendada de oro (conjunto de joyas ibicencas), los anillos, el abanico y el pañuelo. Observo que la emprendada está compuesta de adreç (castell i creu), joia o relicario, una vuelta de collaret y seis hiladas concéntricas de cordoncillo de oro.

Abuela. Rita Serra Serra y su hermano José Serra Serra ataviados con el traje tradicional ibicenco

Mi abuelo Juan Tur Riera y mi abuela Rita Serra Serra contrajeron matrimonio en la Iglesia Parroquial de Santa Eulàlia Màrtir (Puig de Missa) el 6 de octubre de 1935. Celebró la ceremonia el M. I. Canónigo D. Isidoro Macabich. Investigando, hallé varios recortes de prensa de la época que dan noticia del enlace:

Octubre de 1935. Noticia del enlace entre Juan Tur Riera y Rita Serra Serra aparecido en la prensa de la época

Creo que el parque automovilístico ibicenco de los años treinta no era como el de ahora; me parece improbable que hubiera los problemas de aparcamiento que sufrimos en nuestros días. En la imagen, mi abuelo Juan pilotando la carreta dotada de una potencia tractora de 1 mulepower (MP). (Mi coche tiene una potencia de 167,674 horsepower [HP]; cosas del progreso tecnológico). De pasajeras, mi abuela Rita y mi bisabuela Esperanza. La bisabuela Esperanza va de luto; en Ibiza, el luto por los familiares era larguísimo, razón por la que tanta gente aparece vestida de negro en las fotografías de época.

Abuelo Juan Tur Riera. Abuela Rita Serra y Serra. Bisabuela Esperanza Serra Torres

 

Bisabuelos

A medida que se asciende por el árbol genealógico, la cosa se complica, porque el número de familiares progresa geométricamente a razón de dos: 1 padre, 2 abuelos, 4 bisabuelos, 8 tatarabuelos… Agradezco a mi prima hermana Gemma Bayona Tur la currada que se ha pegado con las fotos familiares, identificando individuos.

Mis cuatro bisabuelos ibicencos fueron Bartolomé Tur Torres & Josefa Riera Palerm / Antonio Serra Sala & Esperanza Serra Torres.

 

Bartolomé Tur Torres & Josefa Riera Palerm

Mis bisabuelos por parte de mi abuelo Juan Tur Riera fueron Bartolomé Tur Torres & Josefa Riera Palerm. Bartolomé Tur Torres era oficial de notarías. De mi bisabuelo Bartolomé recuerdo un retrato que mi abuelo tenía colgado en la pared de su estudio; a ver si lo encuentro y lo pongo aquí. Di con un recorte de prensa en el que mi bisabuelo pedía la mano de mi abuela para mi abuelo en agosto de 1935:

Bisabuelo. Bartolomé Tur Torres. Pedida de mano. La voz de Ibiza núm. 3778 (lunes 19 de agosto de 1935), 3

De mi bisabuela Josefa Riera Palerm no sé nada. Murió joven y el bisabuelo Bartolomé Tur Torres se volvió a casar. Mi abuelo Juan tenía tres hermanastras del segundo matrimonio del bisabuelo: Mercedes, M.ª del Carmen y M.ª Dolores Tur Clapés; yo conocí a las tres (eran mis tías abuelastras, ahí es nada). Nos las encontrábamos de vez en cuando paseando por la ciudad y nos parábamos a saludarlas un momento. M.ª del Carmen y M.ª Dolores permanecieron solteras y andaban siempre juntas por la calle, cogidas del brazo. M.ª del Carmen fue madrina de boda de mi abuelo; recíprocamente, mis abuelos Juan y Rita fueron padrinos de la boda de Mercedes:

Enlace matrimonial de Mercedes Tur Clapés. Mis abuelos Juan Tur Riera y Rita Serra Serra fueron padrinos de boda. Diario de Ibiza (Ibiza) núm. 18.085 (miércoles 28 de mayo de 1952), 3

M.ª del Carmen Tur Clapés, de Cas Sereno, falleció en mayo de 1993. Las hermanas políticas a las que se alude en la necrológica, Rita y Pepita, son mi abuela Rita y su cuñada Josefa de Casa Cabrit, la esposa de Pepet des Sereno.

Necrológica de Carmen Tur Clapes (Carmen de Cas Sereno). La Prensa de Ibiza (Ibiza) núm. 1.594 (martes, 18 de mayo de 1993), 23

 

Antonio Serra Sala & Esperanza Serra Torres

Mis bisabuelos por parte de mi abuela Rita Serra y Serra fueron Antonio Serra Sala & Esperanza Serra Torres. Este es mi bisabuelo Antonio Serra Sala (1881-1956):

Bisabuelo. Antonio Serra Sala, padre de mi abuela Rita Serra y Serra

Mi bisabuelo Antonio Serra Sala falleció a los 75 años de edad el 10 de enero de 1956. Lo sé porque tengo su esquela. No lo conocí: yo nací trece años después de su deceso.

Enero de 1956. Bisabuelo Antonio Serra Sala. Esquela.

El bisabuelo Antonio Serra Sala contrajo matrimonio con la bisabuela Esperanza Serra Torres en la Iglesia Parroquial de Sant Jordi de Ses Salines el 5 de abril de 1910. Encontré la noticia en el Diario de Ibiza. Volvieron a Ibiza para casarse pero, tras contraer matrimonio, regresaron al Uruguay, donde Antonio Serra estaba trabajando de torrero auxiliar en el Faro de Punta del Este con Juan Serra y Bufí, padre de su mujer y torrero jefe del faro. Escuché decir a mi abuela Rita que su padre era farero en Punta del Este; fareros eran su padre Antonio Serra Sala y su abuelo Juan Serra Bufí. Tengo que encontrar una fotografía que me mostró mi abuela posando de pequeña junto a lobos marinos (= focas) en la costa de Punta del Este o en la isla de Lobos.

Enlace matrimonial de mis bisabuelos Antonio Serra Sala & Esperanza Serra Torres. Diario de Ibiza (Ibiza) núm. 3889 (miércoles 6 de abril de 1910), 1

Esperanza & Antonio fueron los padres de mi abuela Rita Serra y Serra. Encuentro que mis bisabuelos eran muy guapos:

Bisabuelos. Esperanza Serra Torres & Antonio Serra Sala

La bisabuela Esperanza Serra Torres falleció el 24 de octubre de 1938, 14 días después del nacimiento de mi padre Juan José Tur Serra. Su marido le sobrevivió más de diecisiete años.

Bisabuela. Esperanza Serra Torres. Necrológica. Diario de Ibiza (Ibiza) núm. 14.289 (martes 25 de octubre de 1938), 4

 

Tatarabuelos

Mis ocho tatarabuelos ibicencos fueron Bartolomé Tur Noguera & María Torres Marí / Juan Riera Bonet & Rita Palerm Riera / José Serra & Margarita Sala / Juan Serra Bufí & Rita Torres Cardona. ¡Je, yo tengo «ocho apellidos ibicencos» demostrables! Aunque con el Sanz por ahí en medio, igual me pido un asado castellano en vez de un sofrit pagès para comer, ja, ja, ja.

 

Bartolomé Tur Noguera & María Torres Marí

Los padres de mi bisabuelo Bartolomé Tur Torres fueron Bartolomé Tur Noguera & María Torres Marí. De estos tatarabuelos no sé nada, excepto que, además de su hijo Bartolomé, tuvieron otra hija, a quien yo conocí en persona. Creo que se llamaba Eulalia Tur Torres, pero nosotros nos referíamos a ella como la tía de San Miguel, por ser tía de mi abuelo y residir en un casament en la parroquia de Sant Miquel de Balansat.

Tía bisabuela. Eulalia Tur Torres, la tía de San Miguel, a la derecha. La señora de la izquierda no sé quién es

 

Juan Riera Bonet & Rita Palerm Riera

Los padres de mi bisabuela Josefa Riera Palerm fueron Juan Riera Bonet & Rita Palerm Riera; en mi familia ibicenca abundan las Ritas. De estos tatarabuelos no sé nada.

 

José Serra & Margarita Sala

Los padres de mi bisabuelo Antonio Serra Sala fueron José Serra & Margarita Sala. Tengo un par de fotos de la tatarabuela Margarita Sala:

Tatarabuela Margarita Sala

Tatarabuela Margarita Sala y familia Serra Sala

En la imagen superior aparece, sentada, mi tatarabuela Margarita Sala. Encima, mi bisabuelo Antonio Serra Sala, junto a su esposa Esperanza Serra Torres y los hijos de este matrimonio: Rita Serra Serra (mi abuela) y José Serra Serra. Hacia la derecha de la fotografía, junto a Antonio Serra Sala, posa María Serra Sala con su hija Manuela Canals Serra —Manolita des Royalty— en brazos, y su otro hijo Juan Canals Serra —Juanito des Royalty— de pie. Volveré sobre Manolita des Royalty más adelante.

Los otros parientes que aparecen en la fotografía son los siguientes: a la izquierda de la imagen, Francisco Serra Sala (de traje claro), Catalina Tur Cardona y su hija Margarita Serra Tur (esposa e hija, respectivamente, de Vicente Serra Sala). A la derecha de la imagen y de dentro afuera, Antonio (Tonet) Ribas Serra y Juan Ribas (extremo derecho de la fotografía).

 

Juan Serra y Bufí & Rita Torres Cardona

Los padres de mi bisabuela Esperanza Serra Torres fueron mis tatarabuelos Juan Serra y Bufí & Rita Torres Cardona.

Mi tatarabuelo Juan Serra y Bufí, nacido en 1852:

Tatarabuelo Juan Serra y Bufí (1852-1918)

Mi tatarabuelo Juan Serra y Bufí fue torrero-jefe del Faro de Punta del Este en Uruguay alrededor de veinte años (hasta 1918), además de uno de los cuatro cofundadores de la ciudad-balneario hace más de un siglo (declaratoria de pueblo Ituzaingó en 1906), junto con el dueño del semáfo Antonio Mrak, el telegrafista Ferragut y el propietario del primer hotel, Pedro Risso. Me parece que es digno de ser sabido que uno de los cuatro cofundadores de uno de los balnearios más importantes de América Latina fue un ibicenco. La cantante Shakira (La Colorada), el presidente de Fiat, Cristiano Ratazzi (Villa Azul), o el padre del presidente de Argentina, Franco Macri (Terrazas de Manantiales), tienen casa ahí. Juan Serra y Bufí falleció en Punta del Este (Uruguay) en agosto de 1918.

Preguntado en cierta ocasión el ilustre canónigo e historiador de Ibiza Isidoro Macabich Llobet si había o no en la isla de Ibiza linajes nobles, respondió que en Ibiza todo el mundo era «fill de pagès, fill de mariner o fill de puta». En mi familia extensa, la rama de los marineros proviene de mi tatarabuelo Juan Serra y Bufí: Juan era torrero de faros y su hermano Vicente, capitán de la Marina Mercante uruguaya. El resto eran los payeses. Es una suerte no pertenecer a la tercera calaña, que yo sepa.

Mi tatarabuela Rita Torres Cardona, nacida en 1858:

Tatarabuela. Rita Torres Cardona, nacida en 1858

El recorte de mi tatarabuela está sacado de esta fotografía (que en el presente post he reducido de tamaño:

Tatarabuela Rita Torres y familia Serra Torres

En esa imagen aparece mi tatarabuela Rita Torres Cardona y varios de sus hijas e hijos, hermanas y hermanos de mi bisabuela Esperanza Serra Torres: Antonia Serra Torres (segunda por la izquierda), María Serra Torres (sentada a la izquierda de su madre y con un niño en brazos) y Francisca Serra Torres (de pie entre su madre Rita y su hermana María). A la izquierda de Francisca (derecha de la fotografía), Joan de Can Orat de Dalt Serra Torres. En el centro de la imagen, Mariano de ses Camarones Riera Torres, casado con Francisca Serra Torres y yerno de mi tatarabuela.

No tenía ni idea de quién era este perfectamente trajeado Mariano de ses Camarones, así que lo he investigado un poco. Mariano Riera Torres (Camaronas) provenía de la finca las Camaronas, sita en la parroquia de Santa Eulalia. Era propietario y comerciante, se dedicaba a la explotación de productos agrícolas. El 26 de febrero de 1930 tomó posesión del cargo de concejal del Ayuntamiento de Santa Eulària des Riu, al igual que su hermano Antonio Riera Torres (primer teniente de alcalde, † 26-07-1930 a la edad de 48 años). Mariano Riera Torres desempeñó los cargos de alcalde y juez municipal de Santa Eulalia. Murió en la parroquia de Nuestra Señora de Jesús el 1.º de noviembre de 1932 a la edad de 62 años.

En efecto, Mariano Riera Torres (Camaronas) fue el esposo de mi tía-bisabuela Francisca Serra Torres, hermana de mi bisabuela Esperanza. Qué gusto cuando toda la información cuadra lógica y correctamente, un indicador seguro de verdad

En efecto, Mariano Riera Torres (Camaronas) fue el esposo de mi tía-bisabuela Francisca Serra Torres, hermana de mi bisabuela Esperanza. Qué gusto cuando toda la información cuadra lógica y correctamente, un indicador seguro de verdad

He de hacer notar que mis tatarabuelos Juan Serra y Bufí & Rita Torres Cardona tuvieron nueve hijos: Juan, Francisco, Antonio, José, Francisca, Antonia, Rita, María y Esperanza (no están ordenados cronológicamente). Se infiere cuál era el principal medio para pasar el tiempo de ocio en la deshabitada Punta del Este uruguaya de principios del siglo XX. Claro está, luego hay problemas de superpoblación y cuesta horrores montar un árbol genealógico. Debido a la emigración, Francisco, Antonio y José se quedaron en el Uruguay, fundando la rama de los Serra uruguayos descendientes de ibicencos. El resto, o no salió de Ibiza, o regresó a la isla. Dicho de otra forma: con la excepción de Juan —quien tiene pinta de ser l’hereu—, las chicas, en Ibiza; y los chicos, en Uruguay. Un pequeño contrafáctico: si en vez de ser descendiente de Esperanza Serra Torres, fuera descendiente de Antonio, José o Francisco Serra Torres, tal vez yo sería uruguayo.

 

Madrina

El bisabuelo Antonio Serra Sala tenía una hermana: María Serra Sala. María Serra Sala casó con Manuel Canals Sauria, quien emigró a Cuba en dos ocasiones; la primera, en 1910. Después de la segunda partida, nunca más regresó a la isla de Ibiza. El matrimonio tuvo dos hijos: Juan Canals Serra y Manuela Canals Serra, conocidos en Santa Eulalia del Río como Juanito des Royalty y Manolita des Royalty. Yo tuve mucha relación con esa rama de la familia principalmente porque la hija mayor de Manolita, M.ª Isabel Cardona Canals, es mi madrina Maribel y, de niño, me llevaban muchas veces a Santa Eulalia y he pasado temporadas estivales allí. Para mi madrina Maribel, María Serra Sala era «la abuela María»; para mí, es mi tía bisabuela.

 

Restaurante Royalty

Juan Canals Serra estudió hostelería en el Hotel Palace de Barcelona y sirvió en buenos hoteles de la Península antes de abrir su propio local en Santa Eulària des Riu. El 23 de septiembre de 1933 inauguró el Restaurante Royalty en un edificio hecho ex profeso, el cual sustitutía una casa payesa. Destaca la vistosidad de los colores coloniales de la fachada (rosado con perfiles blancos), las barandillas de forja artística de los balcones y la balaustrada corrida blanca que corona la construcción.

Noticia sobre la inauguración del Restaurante Royalty en Santa Eulalia del Río, propiedad de Juan Canals Serra. Periódico Excelsior (Ibiza) núm. 112 (23 de septiembre de 1933), 3

En aquel tiempo, la industria era cafetería-restaurante y un pequeño hotel con seis habitaciones en la planta superior. Gestionaba el Hotel-restaurante Royalty la familia: Juan Canals Serra con la ayuda de su madre María y de su hermana Manolita.

El Restaurante Royalty de Santa Eulalia en 2016. Ignoro a quién pertenece en la actualidad

Como nota curiosa, hay que señalar que entre los días 8 y 10 de agosto de 1936 se emprendió una operación militar anfibia en las islas Pitiusas, en el contexto de la Guerra Civil. Las tropas republicanas del capitán Alberto Bayo desembarcaron en la playa des Pou des Lleó, pequeño puerto pesquero con cobertizos situado en el noreste del litoral ibicenco, en las proximidades del pueblo de San Carlos, municipio de Santa Eulalia del Río.

Isla de Ibiza. Municipio de Santa Eulària des Riu. Vénda des Figueral. Pou des Lleó. Es canal d’en Martí

El objetivo de la expedición era la reconquista de las islas, por entonces bajo control del bando sublevado. Los enfrentamientos armados tuvieron lugar en las proximidades de Sant Carles de Peralta. El capitán Rafael García Ledesma, comandante militar accidental de la plaza de Ibiza, y el celador de fortificaciones Vicente Belenguer Martínez se suicidaron el día 9 de agosto. El día 11 de agosto de 1936 todo había acabado y comenzó a restablecerse la normalidad. Las cocinas del Royalty fueron incautadas para el avituallamiento de las tropas. Manolita, que era de traca y de lo que no hay, debió de liarla parda («ella estaba en su casa», ja, ja, ja). Al objeto de evitar su fusilamiento, su madre, con buen criterio, la envió para la ciudad de Ibiza o con una tía [preguntar].

Jefe de cocina de gran categoría, Juan Canals fue el introductor en Ibiza del soufflé Alaska, un delicioso postre a base de fruta y helado cubierto de merengue flambeado. Siempre que voy a Santa Eulalia me pido suflé de postre; creo que es el único sitio donde lo tomo:

Con mi madrina Maribel Cardona Canals y su marido Enrique Barreda Peris tomándonos un suflé de postre en el Restaurante Bahía, situado en el paseo Marítimo de Santa Eulalia del Río

En las paredes del Restaurante Royalty había colgados multitud de cuadros, muchos de ellos obsequio de la clientela, entre los que figuraba un óleo del escritor norteamericano Elliot Paul. Con el tiempo, Juan Canals traspasó el negocio, abriendo a continuación otro restaurante: Casa Juanito (en nuestros días, el Celler Can Pere de Santa Eulalia).

Pionero de los cocineros de la isla, fue propietario desde 1949 hasta 1963 del famoso restaurante Casa Juanito. Por su establecimiento pasaron reyes y príncipes, políticos, artistas, deportistas… El Secretario de Estado de Turismo en tiempos del Gobierno de UCD (1978) le entregó a Juan Canals Serra la medalla de bronce al mérito turístico.

 

Manolita des Royalty

De resultas de la remodelación de la plaza del Ayuntamiento o plaza de España de Santa Eulària des Riu acometida en 2012, se descubrió un refugio antiaéreo construido durante la guerra Civil Española (circa 1938) que había quedado soterrado. Se llevaron a cabo obras para acondicionarlo y ponerlo de nuevo en valor:

Santa Eulària des Riu. Plaza del Ayuntamiento. Es Refugi (ca. 1938)

En el interior des Refugi hay instalada una exposición que repasa la historia y la evolución del municipio de Santa Eulària des Riu. Contemplando los carteles y fotografías, me topé con Manolita Canals Serra —Manolita des Royalty— de joven. Ibiza tiene estas cosas: que das con la familia cuando menos te lo esperas.

Santa Eulària des Riu. Es Refugi. Interior

Manolita Canals Serra —Manolita des Royalty— posando de joven ante el Monolito del Vapor Mallorca, en la plaza del Ayuntamiento de Santa Eulalia

Aunque yo tengo alguna otra instantánea de Manolita de joven, junto a su abuela Margarita Sala. Me encantan las fotos de época:

Manolita Canals Serra —Manolita des Royalty— en el campo junto a su abuela Margarita Sala

Y es que la historia de Manolita y la de Santa Eulalia van en cierto modo unidas, por vía del Royalty. Por esta razón, Manolita des Royalty conservó su sobrenombre hasta su fallecimiento en 2010:

Necrológica de Manolita Canals Serra —Manolita des Royalty—, fallecida a los noventa años de edad en 2010

 

Maribel

Maribel Cardona Canals, hija de Manolita, es mi madrina (y yo fui testigo de su boda; aunque era niño, me dejaron firmar). Casi cincuenta años después, va siendo hora de poner negro sobre blanco que fue una madrina estupenda. No solo porque nunca me faltó la mona de Pascua y el rosari ensucrat de Tots Sants, que también, sino por las experiencias infantiles que me proporcionó en Santa Eulalia, de las que tan grato recuerdo guardo.

Mi madrina Maribel de joven —guapísima— con M.ª Antonia y conmigo de bebés. M.ª Antonia y yo nos llevamos cinco días

A diferencia de los padrinos y las madrinas de mis hermanos y otros primos, que eran abuelos o tíos carnales, mi madrina Maribel era prima segunda de mi padre (la abuela Rita y Manolita eran primas hermanas, pero estaban muy unidas). Por consiguiente, Maribel es mi tía tercera. Respecto al parentesco, es un sexto grado, algo lejos. No obstante, nunca la he identificado como mi tía tercera, sino como mi madrina; y yo mismo siempre me he presentado como su ahijado.

Esta lejanía de parentesco introdujo un factor novedoso en mi vida infantil, pues, a diferencia de todos los demás hermanos y primos, yo subía a Santa Eulalia con Manolita o con Maribel con cierta frecuencia. Incluso pasé temporadas estivales allí. Me integraba plenamente en la familia de Toni y Manolita, Enrique y Maribel, y Tito y Paquita. Disfruté como un enano de niño en Santa Eulalia.

Salpicaré con algunas anécdotas. Toni (Antonio Cardona Marí) era Jefe de Telégrafos de Ibiza. Tenía cacharrería tecnológica, cuyo funcionamiento me mostraba. Empecé a aprender código Morse con él. Manolita tenía costumbre de jugar a las cartas con sus amigas de vez en cuando a media tarde. Con ella desarrollé mi capacidad estratégica jugando al remigio. Alguna vez conseguía ligar y desprenderme de todas las cartas, ganando la mano. Conste que no se me daba ninguna ventaja ni se me trataba como a un crío, era un jugador más (bien hecho). Los conocimientos y las destrezas se adquirían por pura ósmosis, por el mero hecho de estar participando en las actividades de la vida cotidiana (= la tribu educaba por medio de una pedagogía activa). Enrique y Maribel tenían un Seat 127. Toni y Manolita tenían un Seat 124. Me parece que con el tiempo sustituyeron ese automóvil por un Seat 127 también, pero —si no me lo invento— el de Toni y Manolita era de cuatro puertas y el de Enrique y Maribel de dos puertas, más chulo. Estábamos todo el día Enrique, Maribel y yo con el coche paseo para arriba y playa para abajo. Lo pregunté todo sobre ese coche, incluyendo el funcionamiento de la brújula que tenía junto al espejo retrovisor central. Tito era y sigue siendo un muy experimentado submarinista, al que acompañábamos en algunas de sus salidas. Si la inmersión era nocturna, Enrique dejaba los faros de su coche encendidos a modo de baliza con el fin de que Tito encontrara sin dificultad el camino de vuelta. También íbamos a casa de Tito y Paquita a bañarnos en su safereig, compartiendo el espacio con las ranas que colonizaban la alberca (a ver cuántos niños de nuestros días se han bañado en una alberca con las ranas vivas saltando por ahí, ja, ja, ja. No se dejaban cazar).

En vacaciones de verano, el ciclo de vida comenzaba con el desayuno (a veces, Manolita me enviaba a buscar las ensaimadas, quemaditos y demás a la pastelería). Tras recoger la casa, hacer las compras y dejarlo todo organizado, íbamos a la playa: playa de Santa Eulalia, s’Argamassa, es Canar… Nos desplazábamos en coche o en autobús, dependiendo de si los conductores estaban libres o trabajando.

Santa Eulària des Riu. Platja de Santa Eulària

Volvíamos para comer; si Maribel no estaba de vacaciones, salía de su trabajo en la Delegación de Hacienda en Ibiza, subía a Santa Eulalia y se incorporaba para la comida. Un poco de siesta. Mi cama estaba en el piso ático de la casa, al que se accedía por unas escaleras de madera desde una terraza inferior. A decir verdad, hacían siesta los mayores; yo raramente me dormía: había demasiado que explorar. Me fascinaban las máquinas de telégrafo de Toni; el huerto de Manolita, con tomateras, perejil y hasta un pozo propio con agua; la tienda y el taller de Tito (¡un taller de verdad, con todas las herramientas imaginables! Ni el mejor Meccano podía superar eso); el equipo de buceo de Tito, guardado en un cuartito bajo la escalera (confieso que cuando los mayores dormían, yo aprovechaba para intentar cargar el arpón en el fusil de pesca submarina de Tito medio a escondidas, o sea, ja, ja, ja… …que no podía de la fuerza que había que hacer para tensar los elásticos. Era un fusil de verdad, no de juguete; es decir, una maravilla para un pequeño). En suma, aquello era Disneylandia, pero sin tanto plástico.

Muchas tardes nos juntábamos las hijas de Antonio y Rosita (M.ª Llanos), Pep y Carmen (M.ª Antonia) y yo para solazarnos en modo autogestión. Rosita a veces nos dejaba coger alguna cosa que nos apetecía de su tienda de ultramarinos, aunque se controlaba que no abusáramos de las chucherías y golosinas. Las casas estaban abiertas (algo marciano contemplado con los ojos actuales) o con las llaves colgadas junto a la puerta. Los mayores dejaban merienda para nosotros; mientras ellos estaban reunidos para charlar y tomar café, nosotros paseábamos, jugábamos y nos divertíamos en la calle. Fue una feliz coincidencia que los tres niños tuviéramos aproximadamente la misma edad. M.ª Antonia y yo nos llevamos cinco días; ella nació un dos de enero en la Clínica Villangómez, sita en la avenida España de la ciudad de Ibiza; y yo, un siete de enero en la Clínica Vilás, cruzando a la otra acera. M.ª Antonia era muy simpática y nos compenetrábamos; la recuerdo morena como un conguito en verano. M.ª Llanos también era morena de pelo, pero de piel más clara (al menos, así lo tengo grabado en mi cabeza). M.ª Antonia y M.ª Llanos son primas segundas o algo parecido. Si el trío necesitaba algo, sabía dónde estaban los adultos. Éramos niños con una madurez apropiada para nuestra edad; no hacíamos locuras ni dábamos problemas y nos lo pasábamos en grande (yo, al menos; y creo que ellas, también).

 

Playa des Niu Blau

De niño, me he bañado incontables veces en la playa des Niu Blau. El nombre tradicional de este rincón costero es s’Estanyol. El pintor valenciano Rigoberto Soler Pérez llegó por primera vez a Santa Eulària en 1924. Plantó una cabaña en esta cala y la pintó de azul, bautizándola con el nombre de Niu Blau. Este nombre cristalizó, extendiéndose a la cala y desplazando al tradicional.

Municipio de Santa Eulària des Riu. Vénda d’Arabí. Playa de s’Estanyol o Niu Blau (2016)

Me he bañado incontables veces en es Niu Blau porque Rosa Juan Serra (de Casa Rosita de Santa Eulalia) es de esa zona; tiene su casa de campo por ahí y me parece que el Restaurante Playa Niu Blau es o era de su propiedad. Con frecuencia, los mayores (Rosita, Carmen, Manolita…) iban a echar la tarde a esa playa en verano; al trío formado por M.ª Llanos, M.ª Antonia y yo nos soltaban por ahí y nos estábamos horas en remojo, jugando y recreándonos en la playa, socializando, &cétera. Yo conocí la playa des Niu Blau así:

Municipio de Santa Eulària des Riu. Vénda d’Arabí. Playa de s’Estanyol o Niu Blau (1978)

La playa de s’Estanyol o Niu Blau presenta la particularidad de que por ahí desemboca es torrent d’Arabí:

Municipio de Santa Eulària des Riu. Vénda d’Arabí. Desembocadura des torrent d’Arabí, en s’Estanyol o Niu Blau

En mis tiempos todavía corría algo de agua, y había un ecosistema medio húmedo bajo los pinares. Las dos orillas del torrente son transitables por sendos caminos. Los niños nos dedicábamos a la exploración del territorio, torrente arriba y abajo, y a la investigación de la fauna autóctona, pescando algún cangrejo.

Municipio de Santa Eulària des Riu. Vénda d’Arabí. Desembocadura des torrent d’Arabí, en s’Estanyol o Niu Blau


 

Faros

La isla de Ibiza tiene un aerofaro en la Torre de Control del aeropuerto, una señal acústica (vibrador electromagnético) en es Botafoc y treinta y seis señales marítimas luminosas, a las que se añaden seis más situadas en es Freu Gros entre Ibiza y Formentera. Ergo, de noche, la costa ibicenca parece una discoteca.

No obstante, gran parte de las señales marítimas luminosas son balizas, marcas de peligro aislado, boyas o luces de puerto. Faros, lo que se dice faros, con un alcance nominal igual o superior a las 10 millas náuticas, hay (había) diez. Desde el extremo septentrional de la isla, y girando en el sentido de las agujas del reloj, los faros son: Punta Moscarter, Punta Grossa, Islote Tagomago (extremo sudeste), Dique de Botafoc (arranque), Los Puercos o Pou, Islote de los Ahorcados, Islote Vedrá, Illes ses Bledes (Illa na Plana), Isla Conejera y Coves Blanques.

Faros de Ibiza y Formentera. La imagen está tomada de un cartel de la Autoridad Portuaria de Baleares (Ports de Balears)

Afinemos la lista: el Faro de Punta Grossa y el Faro de Coves Blanques están fuera de servicio; eliminados (no figuran en la imagen superior). Los faros de Tagomago, des Porcs o d’en Pou, des Penjats, des Vedrà y de sa Bleda Plana no están emplazados en la mayor de las islas Pitiusas, sino en sus islotes adyacentes; eliminados. En suma, faros activos en la isla de Ibiza quedan dos: el Faro Punta Moscarter, al Norte, y el Faro Dique de Botafoc, el cual balizaba la entrada al antepuerto de la ciudad de Ibiza. Pues tampoco son tantos, qué mal.

 

Faro Islote de los Ahorcados

El primer faro que se iluminó en el subarchipiélago pitiuso y también el primero que se automatizó (en 1929) fue el Faro Islote de los Ahorcados (Far des Penjats). Instalado en el extremo sur del islote, fue encendido el 1.º de mayo de 1856. En el Plan general de alumbrado marítimo de las costas y puertos de España e islas adyacentes de 1847, estaba previsto que su luz fuera roja, aunque desde el principio su luz fue de color natural o blanco. Balizaba, y sigue haciéndolo, es Freu Gros por el Norte.

Como es bien sabido, es Freus (colección de pasos estrechos o freos entre las islas de Ibiza y Formentera) es una zona peligrosa para la navegación y lugar de frecuentes embarrancadas, colisiones y hundimientos. Cual Maverick Dos, de joven yo mismo acabé subido encima de una seca des Freu de ses Portes navegando en una lancha motora patroneada por un amigo; a quién se le ocurre pasar por ese canalillo. Mi autorrescate consistió en bajarme de la embarcación e ir medio caminando por las aguas Moisés style (no cubría nada) hasta la punta de sa Torre de ses Portes.

Los dos últimos accidentes marítimos relacionados con el islote de los Ahorcados de los que tengo noticia fueron el siniestro del 28 de febrero de 2004, cuando el buque de carga de Baleària Rolón Sur encalló en el islote y el de mayo de 2003, cuando el crucero Vistamar, con 278 personas a bordo, colisionó contra los bajos señalizados por la Boya Bajo Ahorcados. Otros desastres famosos de Ahorcados fueron el del llaüt pesquero Vicenta de 1926 (los torreros fueron homenajeados por salvar la vida de los cuatro tripulantes) o el del vapor inglés Flaminian de 1881 (los dos fareros desaparecieron en el mar cuando trataban de auxiliar a los supervivientes).

Es Freus, entre Ibiza y Formentera. Es Freu Gros. Faro Islote de los Ahorcados (Far des Penjats), desde la ventana del barco de Denia

En 1856, el primitivo Faro Islote de los Ahorcados o Far des Penjats contaba con un «aparato catadióptrico de sesto órden, de luz fija y natural, elevado 22m778 (81,77 piés) sobre el nivel del mar, y visible en buenas circunstancias á 10 millas de distancia» («Faro de la isla de los Ahorcados, entre Ibiza y Formentera». Revista de Obras Públicas t. I núm. 10 [1856 {4}], 119-120, p. 119. Cursiva en el original).

Pocos años despues, considerándose su alcance insuficiente y al objeto de garantizar su función, se recreció la torre hasta una altura del plano focal de 17,50 metros sobre el punto de emplazamiento (28,15 metros sobre el nivel del mar) y la óptica primigenia fue sustituida por un aparato catadrióptico Sautter de cuarto orden que emitía una luz fija blanca con un alcance aproximado de 16 millas. La nueva luz se encendió el 30 de noviembre de 1861. Dos torreros estaban asignados al servicio del faro. (Estos datos los he sacado de: Estado general del alumbrado marítimo de las costas y puertos de España, islas adyacentes y posesiones de Africa en 1.º de Junio de 1868. Provincia de Baleares.— Islas Baleares. Gaceta de Madrid núm. 292 [domingo, 18 de octubre de 1868], 8-9, p. 8).

Faro de la isla de Ahorcados (2.º proyecto). Imagen tomada de Gobierno de España. Ministerio de Fomento. Puertos del Estado. Faros de España (en línea). Está disponible en Internet en esta dirección (consulta del 17 de agosto de 2016)

A propósito, en la lámina precedente, bajada del sitio web de Puertos del Estado Faros de España y correspondiente al segundo proyecto del Faro de Ahorcados —se menciona la óptica de 4.º orden—, se precisan otros datos. Las coordenadas son exactamente las mismas que en el documento de 1868, pero no así la altura. En el proyecto se especifica: «Altura. Del emplazamiento sobre el nivel del mar: 10,14 [metros]. Del foco luminoso sobre el emplazamiento: 17,00 [metros]. Del foco luminoso sobre el nivel del mar: 27,14 [metros]». He verificado reiteradamente que, respecto a los faros, es un milagro que alguna vez cuadre algún dato contrastando diversas fuentes documentales. Las mediciones, en vez de hacerse con el metro de platino iridiado de París, deben de hacerse con chicles (pero la Geometría es una ciencia exacta, y el rigor y la precisión, valores epistémicos).

El Faro Islote de los Ahorcados sigue en servicio; tras diversas reformas, la elevación del foco luminoso sobre el nivel medio del mar ahora es de 27 metros y su alcance nominal ha quedado reducido a 10 millas náuticas. La señal diurna es una torre ligeramente cónica blanca con bandas negras y casa blanca, y la apariencia nocturna de la luz es de grupos complejos de ocultaciones (1 + 2).

 

Faro Isla Conejera

Proyectado por el ingeniero Emili Pou en 1855, el segundo faro que se iluminó en el subarchipiélago pitiuso fue el el faro de segundo orden establecido en el cabo Blanco de la isla Conejera, el cual fue encendido el 19 de noviembre de 1857 (Gaceta de Madrid núm. 1.744 [miércoles, 14 de octubre de 1857], p. 1). No estoy seguro, pero me parece que funciona como faro de recalada al puerto de Sant Antoni de Portmany. Desde luego, se avista sin dificultad arribando a este puerto con los barcos que salen desde Denia o Gandía en la Península.

 

 

Faro Dique de Botafoc

Tras el Faro Isla Conejera, por fin se inauguró el primer faro en la «isla continental»: el Faro de Botafoc, el cual comenzó a rutilar la noche del 30 de noviembre de 1861.

Orden de iluminación del antiguo Faro del Botafoc. Real Orden de 23 de octubre de 1861 (Gaceta de Madrid núm. 302 [martes 29 de octubre de 1861], 1

Orden de iluminación del antiguo Faro del Botafoc. Real Orden de 23 de octubre de 1861 (Gaceta de Madrid núm. 302 [martes 29 de octubre de 1861], 1

El proyecto, también redactado por el ingeniero Emili Pou, data de 1859. Se eligió el punto más elevado del islote Botafoc para el emplazamiento de la señal marítima. Según se desprende de la documentación oficial, en junio de 1868 la altura del foco luminoso sobre el punto de emplazamiento era de 16,10 metros, y la altura sobre el nivel del mar, de 31,10 metros; más o menos, la misma que sigue teniendo ahora. Emitía una luz fija blanca con una óptica Sautter de sexto orden y su alcance aproximado era de 9 millas náuticas.

Las sospechosas coincidencias entre la fecha de encendido del Faro de Botafoc y la segunda inauguración del Faro de Ahorcados, así como en lo concerniente a las características del aparato óptico de Botafoc, se deben a que el Faro de Botafoc heredó la óptica de sexto orden originaria del Faro de Ahorcados. Reutilizando tecnología para ahorrar y contener el gasto público, muy bien.

Ciudad de Ibiza. Puerto de Ibiza. Vista panorámica del antepuerto, con el Faro Dique de Botafoc al fondo a la derecha


 

Plan de mejoramiento del puerto de Ibiza

Ha de hacerse notar que el sector este del antepuerto de Ibiza (el que capta la imagen panorámica anterior), el cual en nuestros días percibimos urbanizado y sin solución de continuidad (Hotel El Corso [Ibiza Corso Hotel & Spa], carrer d’Ibossim, carrer de s’Illa Plana, carrer de la Mola, carrer de s’Illa Grossa, chalés de s’illa Grossa, carrer des Botafoc, Estación Marítima de Baleària-Botafoc…), en el pasado fueron tres islotes con límites perfectamente definidos: illa Plana, illa Grossa y es Botafoc. Me parece pasmoso cuánto ha cambiado la geomorfología de la zona como resultado de factores tanto geográficos como —sobre todo— antrópicos desde 1752 hasta nuestros días.

Illa Plana, illa Grossa y es Botafoc cuando todavía eran islotes separados. Detalle tomado del Ministerio de Cultura. Archivos Estatales. Archivo General de Simancas: Plano de la Plaza y Puerto de Yviza y sus contornos (material cartográfico). Palma, 1752

Illa Plana, illa Grossa y es Botafoc cuando todavía eran islotes separados. Detalle tomado del Ministerio de Cultura. Archivos Estatales. Archivo General de Simancas: Plano de la Plaza y Puerto de Yviza y sus contornos (material cartográfico). Palma, 1752

Sector este del antepuerto de Ibiza. Aspecto actual (abril de 2014)

Sector este del antepuerto de Ibiza. Aspecto actual (abril de 2014)

La isla Llana se unió a «tierra firme» (= a la isla mayor de Ibiza) de modo natural; formando un tómbolo, de ínsula devino en península. El proceso de aterramiento culminó con posterioridad a 1778, porque todavía se reconocen perfectamente la illa Plana y la illa Grossa como islotes litorales sueltos al este de la Real Fuerza de Ibiza (= recinto amurallado de Dalt Vila) en el siguiente fragmento ampliado de un mapa veneciano de 1778:

Antonio Zatta: Isole di Majorca, d'Ivica, e di Formentera Di Nuova Projezione. Venezia, 1778. Material cartográfico tomado de los Fondos Cartográficos del Instituto Geográfico Nacional (IGN)

Antonio Zatta: Isole di Majorca, d’Ivica, e di Formentera. Di Nuova Projezione. Venezia, 1778. Material cartográfico tomado de los Fondos Cartográficos del Instituto Geográfico Nacional (IGN)

Resultado de este dinamismo sedimentario fueron los humedales y marjales litorales de es Prat y es Prat de ses Monges, donde se asentaban ses Feixes, parcelas de marisma drenadas por las sèquies, algunas de las cuales —las más próximas al mar— padecían la intrusión de agua marina. El carrer de ses Feixes, justo detrás de la playa de Talamanca, recibe este nombre en alusión a los antiguos huertos de esta llanura húmeda próxima al mar.

La illa Grossa defendía la bahía de Ibiza por Levante (nótese la dirección de los reflejos del sol en anteriores fotografías). Presenta dos características singulares, una objetiva y otra subjetiva. La objetiva es que en la parte más alta del islote todavía quedan restos del complejo militar de artillería (batería costera) de la Guerra Civil. La subjetiva la contaré a su debido tiempo.

Por último, el islote Botafoc, contiguo a la illa Grossa por el Oeste, cerraba la bahía de Ibiza, marcando el límite del antepuerto.

Con fecha de 16 de septiembre de 1880, la Dirección General de Obras Públicas encomendó a Emilio Pou, ingeniero jefe de las Islas Baleares, el proyecto de mejora del puerto de Ibiza. El ingeniero Pou hizo un concienzudo estudio de las condiciones que reunía el puerto, dejando terminado su trabajo el 25 de diciembre de 1880. Elevado a la superioridad el 21 de junio de 1881, el primer Plan de mejoramiento del puerto de Ibiza fue aprobado por Real Orden de 25 de noviembre de 1882. Apenas siete meses antes, el 27 de abril de 1882, el puerto de Ibiza había sido declarado puerto de refugio.

El proyecto contemplaba el dragado del puerto y obras de construcción de 1) el dique de la Consigna (en nuestros días, dique de Abrigo, es Muro), 2) muelles (muelle de la Consigna, contramuelle, muelle interior), 3) una zona de servicios (los andenes del puerto), 4) un rompeolas y 5) lo que más interesa ahora: los diques de cerramiento de la isla Llana y Botafoc. Con diversas modificaciones acometidas a lo largo de décadas —las cuales no respetaron el proyecto original—, el resultado final del Plan de mejoramiento del puerto de Ibiza fue el siguiente:

Puerto de Ibiza & contigua cala/playa Talamanca. Imagen tomada de: Cartografía Histórica © Instituto Geográfico Nacional de España

Puerto de Ibiza & contigua cala/playa Talamanca. Imagen tomada de: Cartografía Histórica © Instituto Geográfico Nacional de España

 

Cerramiento de los freos de la isla Llana y de Botafoc

La isla Grossa estaba separada de la (pen-) ínsula Llana por un canal de 135 metros de ancho con una sonda de 1,3 metros de profundidad; se podía ir caminando sobre un fondo de arena y roca con el agua por el pecho desde la illa Plana a la illa Grossa. El freo de la illa Plana también era conocido en el siglo XIX con el nombre de es Freuet. El cerramiento del freo de la isla Llana por medio de un dique evitaba que la ola rota produjera perturbaciones en el puerto de Ibiza y su enarenamiento con material acarreado del sistema dunar de la vecina ensenada de Talamanca.

Se procedió de manera semejante cerrando el freo de Botafoc, entre tres y cuatro veces más profundo que el freo de la isla Llana (sondas de 5 metros en algunos puntos). Debido a su mayor profundidad, por este estrecho canal penetraba ola violentamente; con su cerramiento, el indeseable efecto cesó. Este dique proporcionaba la ventaja añadida de comunicar por vía terrestre el faro instalado en el islote de Botafoc y la ciudad de Ibiza.

Antepuerto de Ibiza. Diques de cerramiento de los freos de la illa Plana y del Botafoc

Antepuerto de Ibiza. Diques de cerramiento de los freos de la illa Plana y del Botafoc. Imagen tomada de Cartografía Histórica del Instituto Geográfico Nacional con aportaciones propias

Teniendo origen a finales del siglo XIX y principios del XX, evidentemente, ese es el puerto de Ibiza que yo conocí. Lo que en la actualidad es el arranque del muelle-dique de Botafoc (lugar donde se sitúa el Faro de Botafoc), en mis tiempos mozos era el remate del puerto. Tampoco existían los pantalanes de atraque de los grandes cruceros turísticos de trescientos metros de eslora y buques de Baleària (Abel Matutes, 190 metros de eslora), ni la Estación Marítima provisional de Botafoc; estaban los diques de cerramiento de los freos y nada más. Las obras del nuevo dique de Botafoc finalizaron en 2004 (yo ya residía en Madrid). Este nuevo dique ha supuesto la ampliación del puerto, y la mejora de la protección y del abrigo de sus aguas interiores.

Puerto de Ibiza. Muelles del Botafoc. Tráfico de cabotaje y crucero turístico

El nuevo muelle-dique del Botafoc parte del islote des Botafoc con rumbo 260º —medido a ojo de buen cubero— en dirección hacia la isla Negra del Este. Ese muelle-dique tiene 570 metros de longitud medidos con Google Maps desde el faro de Botafoc. En la bocana del antepuerto de Ibiza, entre el extremo del muelle-dique del Botafoc y la isla Negra del Este, se abre un canal que en el presente tiene algo más de quinientos metros de ancho; en mi adolescencia, tenía el doble, alrededor de un kilómetro, al no existir ese nuevo muelle-dique, muelle dique que, pensándolo bien, más que abrigar el puerto de Ibiza, lo encierra sobre sí mismo estrechándolo progresivamente en espiral.

Distancia en línea recta entre la baliza verde (marca lateral de estribor) del extremo del actual muelle-dique del Botafoc y la baliza roja (marca lateral de babor) de la isla Negra del Este: 550 metros, según el IGN, y 544 metros, según Google Maps. En mi adolescencia, distancia entre el Faro del Botafoc y la baliza de la isla Negra del Este: 1,10 kilómetros según Google Maps

Distancia en línea recta entre la baliza verde (marca lateral de estribor) del extremo del actual muelle-dique del Botafoc y la baliza roja (marca lateral de babor) de la isla Negra del Este: 550 metros, según el IGN, y 544 metros, según Google Maps. En mi adolescencia, distancia entre el Faro del Botafoc y la baliza de la isla Negra del Este: 1,10 kilómetros según Google Maps

 

Dique de Abrigo

Cuando el puerto de Ibiza era azotado por vientos del segundo cuadrante, quedaba relativamente desprotegido. La marejada del Sudeste al Sur era la más desfavorable para la rada. En días de mar agitada, arribaban olas de 4,5 metros a la boca del puerto, destruyendo los andenes y atacando los cimientos de algunas casas del barrio portuario de la Bomba. El barrio de la Bomba se situaba en los alrededores de la calle de Cipriano Garijo (= la calle de las terrazas del puerto), razón por la que —conjeturo— la ebusitana lechería & yogurtería portuaria sita en el número 6 de la calle Garijo, La Bomba (industria fundada en los años sesenta del siglo XX), se llamaba así. Qué bueno estaba el yogur natural La Bomba, tenía una textura completamente diferente a la del yogur industrial.

El ingeniero Emilio Pou estudió que el ángulo señalado en rojo dejaba paso franco a la marejada. La marejada del Sudeste penetraba en el puerto y causaba efectos desastrosos. El dique de Abrigo no se construyó de acuerdo con las indicaciones de Pou, debería haber estado más abierto. PNOA cedido por © Instituto Geográfico Nacional, con aportaciones propias

El ingeniero Emilio Pou estudió que el ángulo señalado en rojo dejaba paso franco a la marejada. La marejada del Sudeste penetraba en el puerto y causaba efectos desastrosos. El dique de Abrigo no se construyó de acuerdo con las indicaciones de Pou, debería haber estado más abierto. PNOA cedido por © Instituto Geográfico Nacional, con aportaciones propias

Para paliar este estado de cosas, el proyecto del ingeniero Pou contemplaba la erección de un espigón de 270 metros de longitud que ofreciera abrigo a una extensa dársena, denominado oficialmente dique de Abrigo, dique de la Consigna, dique de abrigo de la Consigna o espigón de la Torre y, popularmente, es Muro (cinco nombres para denotar una y la misma realidad pétrea). La cabeza de dicho espigón tendría forma redondeada para hacer más perfecto el abrigo. El ascenso al espaldón se haría por una escalera en la zona de la Riba (plaça de sa Riba).

El nombre dique de Abrigo se debe a que es un dique y abriga el puerto. La denominación dique de la Consigna trae origen de que el arranque del dique se emplazó a los pies del Torreón de la Consigna, fortificación hoy desaparecida que se localizaba en el extremo del puerto y desde la que se vigilaba y defendía con artillería la bahía de Ibiza. Dique de abrigo de la Consigna es resultado de la combinación de las dos denotaciones anteriores. La expresión espigón de la Torre alude a la Torre del Mar, otro nombre con el que era conocido el Torreón de la Consigna (Torre del Mar = Torreón de la Consigna). La siguiente imagen permitirá formarse una mejor idea de la silueta del puerto antiguo de Ibiza, antes de su reforma decimonónica. La ilustración data de 1737:

Detalle del puerto de Ibiza en 1737. Repárese en que ya disponía del muelle del Martillo o contramuelle en el siglo XVIII. Con aportaciones propias, recorte tomado del Ministerio de Cultura. Archivos Estatales: Plano, de la Fvrza de Ybysa, 1737

Detalle del puerto de Ibiza en 1737. Nótese que en el siglo XVIII ya disponía del muelle del Martillo o contramuelle. Con aportaciones propias, recorte tomado del Ministerio de Cultura. Archivos Estatales: Plano, de la Fvrza de Ybysa, 1737

El cordobés Cipriano Garijo Aljama, diputado a Cortes por Ibiza y Formentera e hijo adoptivo de Ibiza, consiguió que el 30 de agosto de 1883 se sacasen a pública licitación el dique de abrigo que debía arrancar de la Consigna y los cerramientos de los freos de la isla Llana y Botafoc por una cantidad de 600.140,77 pesetas. La contrata fue adjudicada al Sr. Luna. Comenzaron los trabajos preliminares a principios de 1884. El propio diputado Garijo inauguró las obras del dique de Abrigo, colocando la primera piedra cerca de la Consigna el día 5 de marzo de 1885. Esta primera piedra fue echada al mar con gran pompa y solemnidad a las once de la mañana.

La construcción del dique avanzó con extremada lentitud. La línea de dirección se desvió respecto a la marcada en los planos. La calidad de la piedra empleada en la fabricación del dique, extraída de la cantera des Clot Vermell (entre el salt de s’Ase y la playa de ses Figueretes), también planteó serias dudas. En noviembre 1885 se hizo sentir la necesidad de colocar un farol en la punta del dique de abrigo en construcción, a fin de evitar cualquier siniestro a los buques que precisaran tocar puerto de noche. En diciembre de 1885, Saturnino Adana, ingeniero de la empresa de Luna, fue designado director de las obras del puerto de Ibiza. El inspector de los trabajos era Antonio Sastre, ingeniero del Estado. Las obras sufrieron paralizaciones en el primer trimestre del año 1886 por causa de fuertes tormentas y problemas de orden práctico (consistencia del suelo en el fondo del mar, dragado, &cétera). A finales de noviembre de 1886 se encendió el farol colocado en la punta del espigón o dique de abrigo de la Consigna. Esa farola alumbraba con una luz verde; yo siempre la he conocido como una baliza roja.

En la imagen, el pailebot goleta bergantín Cala Millor (Astilleros Naviera Mallorquina, 1946) amarrado junto al dique de Abrigo del puerto de Ibiza. A la izquierda, baliza roja situada en el extremo del dique de Abrigo (Baliza Dique de Abrigo Sur. Extremo). Fotografía tomada desde la ventana del barco de Denia

En la imagen, el pailebot goleta bergantín Cala Millor (Astilleros Naviera Mallorquina, 1946) amarrado junto al dique de Abrigo del puerto de Ibiza. A la izquierda, baliza roja situada en el extremo del dique de Abrigo (Baliza Dique de Abrigo Sur. Extremo). Fotografía tomada desde la ventana del barco de Denia

Durante lustros, las chapuzas, tejemanejes y componendas de contratistas y subcontratistas de todo pelaje dieron pie a un abundante caudal de murmuraciones (podemos imaginar a todos los vecinos de la ciudad de Ibiza chismorreando sobre los chanchullos de las interminables obras del espigón o dique de Abrigo y de los muelles del puerto). Las habladurías alcanzaron su clímax en agosto de 1891. El Plan de mejoramiento del puerto original de Emilio Pou fue modificado en partes esenciales, imputando a su autor errores de cálculo (para entonces, el ingeniero Pou ya había fallecido). Las obras sufrían paralizaciones intermitentes, pero el chorreo de dinero por cuenta de Estado no cesaba (¿a alguien le suena vagamente la situación? Este país no tiene remedio). Para abril de 1893, el espigón no se había terminado ni la obra había sido recibida todavía.

Habían pasado más de diez años desde la inauguración de las obras. En enero de 1896 se reformó el proyecto del puerto de Ibiza, aprobándose un nuevo presupuesto de contrata de las obras del dique de abrigo y de los diques de cerramiento de los freos de las islas Llana y Botafoc por valor de 168.823,83 pesetas.

 

Muelle de la Consigna, contramuelle y muelle interior

En junio de 1898 se convocó pública subasta de las obras del proyecto reformado del muelle de la Consigna, contramuelle y muelle interior del puerto de Ibiza por un presupuesto de 817.957,47 pesetas.

Puerto de Ibiza. Dique de Abrigo o de la Consigna, muelle de la Consigna, contramuelle y muelle interior. Imagen tomada de Cartografía Histórica del Instituto Geográfico Nacional con aportaciones propias

Puerto de Ibiza. Dique de Abrigo o de la Consigna, muelle de la Consigna, contramuelle y muelle interior. Imagen tomada de Cartografía Histórica del Instituto Geográfico Nacional con aportaciones propias

 

Muelle de la Consigna o de Levante

El muelle de la Consigna del siglo XIX se correspondía con el contemporáneo muelle de Levante, en la dársena homónima. En nuestros días conserva ambos nombres (muelle de Levante o de la Consigna) y su línea de atraque es de 236,28 metros de longitud. De niño, era más largo: unos doscientos sesenta metros, porque no existía la explanada del muelle Adosado. También me acuerdo de que, de muy pequeño, la flotilla pesquera amarraba en el muelle de Levante o de la Consigna, cerca del dique de Abrigo; había redes y aparejos de pesca tirados en el suelo por ahí. Los barcos de pesca, con su penetrante olor, desaparecieron del paisaje cuando se construyó el muelle pesquero en el extremo noroeste del puerto.

Puerto de Ibiza. Muelle de la Consigna o de Levante. 236,28 metros de longitud. Al fondo, el dique de Abrigo

Puerto de Ibiza. Muelle de la Consigna o de Levante. Línea de atraque de 236,28 metros de longitud. Al fondo, el dique de Abrigo

Adviértase que los muelles contiguos al dique de Abrigo, Duques de Alba y Adosado, son de reciente ejecución. El muelle Duques de Alba se halla más cerca de la baliza del espigón; el muelle Adosado, más cerca de su arranque en la Riba. En mi infancia, la línea que cerraba la dársena de Levante (el dique de Abrigo) no podía utilizarse para operaciones de carga y descarga porque no disponía de calado ni de muelle suficiente. Como mucho, se empleaba para amarre de barcas de pesca o yates forasteros, algún barco semiabandonado y cosas así. Se podía pasear tanto por arriba como por abajo del espaldón; el paso estaba expedito. El muelle Adosado empezó a construirse a mediados de los años setenta.

Los muelles Duques de Alba (hacia la baliza) y Adosado (más cerca del arranque del espigón), contiguos al dique de Abrigo, son de ejecución reciente. En mi infancia no existían

Los muelles Duques de Alba (hacia la baliza) y Adosado (más cerca del arranque del espigón), contiguos al dique de Abrigo, son de ejecución reciente. En mi infancia no existían

En esta época, el muelle de la Consigna o de Levante está destinado a grandes embarcaciones de recreo. Pero esto lo comentaré en la siguiente sección.

Isla de Ibiza. Puerto de Ibiza. Vista general del muelle de la Consigna o de Levante y los andenes del puerto en verano (agosto de 2017)

 

Contramuelle o muelle del Martillo (es Martell)

El contramuelle separa las dársenas de Levante y de Poniente; era donde se ubicaba la vieja Estación Marítima del Martillo hasta su derribo en marzo de 2016. Otros nombres del contramuelle son es Martell, muelle del Martillo o Martillo del muelle. Viene a ser un alargamiento y ensanchamiento del primitivo muelle del puerto de Ibiza. Por ende, el contramuelle es el Muelle por antonomasia del puerto de Ibiza, «es moll de tota sa vida».

El Martillo se divide en contramuelle de Levante, contramuelle Norte y contramuelle de Poniente. El contramuelle Norte tiene una línea de atraque de 50,85 metros de longitud; el contramuelle de Levante, de 115,64 metros; y el contramuelle de Poniente, casi igual que el de Levante: 114,94 metros.

Hogaño, el contramuelle Norte se usa para el tráfico local. Antiguamente, ahí se ponían frecuentemente la embarción del práctico del puerto, el remolcador, la patrullera de la Guardia Civil, el buque del Instituto Español de Oceanografía, buques con mercancías peligrosas y otros barcos raros.

Los contramuelles de Levante y de Poniente están destinados a embarcaciones de recreo de grandes esloras. Es decir, para los yatazos. Como siempre hubo clases socioeconómicas, los yatazos de los súper-ricos (yates desde 60 metros de eslora en adelante con un calado mínimo de 7 metros) amarran en la dársena de Levante, entre el contramuelle de Levante y el muelle de Levante.

Se nota que la siguiente instantánea no está tomada en pleno verano, porque el lugar de atraque de los súper-yates de lujo (luxury superyachts), algunos de los cuales se destinan a celebrar las exclusivas party boats ibicencas, está vacío. Los luxury superyachts amarran en los lados del ángulo formado por el contramuelle y el muelle de Levante. Estamos hablando de yates como el Radiant, el Naia y otros por el estilo. No resulta inaudito contemplar yates de cien metros de eslora en el puerto ibicenco.

A la izquierda de la imagen, el contramuelle. Junto a las casas, y limitado por un boyado, muelle de Levante o de la Consigna

A la izquierda de la imagen, el contramuelle. Junto a las casas, y limitado por un boyado, muelle de Levante o de la Consigna

La cosa cambia «un poco» en pleno verano. Las siguientes fotografías fueron tomadas por mi amigo José Antonio Sala en agosto de 2017 —tiene un Aifon con una cámara muy buena—.

Puerto de Ibiza. Muelle de Levante. Vista hacia es Muro (dique de la Consigna)

Puerto de Ibiza. Muelle de Levante. Vista hacia el contramuelle de Levante

Bajo estas líneas, el luxury mega yacht Sarastar. Despachado en julio de 2017, el barquito de 60,2 metros de eslora está a la venta por 47 milloncejos de euros:

Isla de Ibiza. Puerto de Ibiza. Dársena de Levante en pleno verano (agosto de 2017). Luxury mega yacht Sarastar

El Maltese Falcon es el velero utilizable más grande y caro del mundo. Atracado en Ibiza cerca del anterior, of course:

Isla de Ibiza. Puerto de Ibiza. Dársena de Levante en pleno verano (agosto de 2017). Luxury charter superyacht iconic Maltese Falcon (88 metros de eslora y 400 000 euros de alquiler por semana; una bagatela)

Los palos de la sofisticada arboladura del Maltese Falcon alcanzan los 58 metros de altura:

Isla de Ibiza. Puerto de Ibiza. Dársena de Levante en pleno verano (agosto de 2017). Luxury charter superyacht iconic Maltese Falcon. Arboladura

El superyacht Feadship Faith (ex-Vertigo) tiene 96,55 metros de eslora por 14,50 metros de manga. Fue botado en el año 2017. La dotación del buque es de 26 tripulantes para 12 huéspedes; hay más oficiales que soldados.

Superyacht Feadship Faith (ex-Vertigo), 2017

Con todo, el contramuelle de Levante era mi muelle favorito —y puede que el de otros muchos ibicencos cercanos a cumplir el medio siglo— por dos razones que luego expondré. Antes tengo que explicar que antaño, la dársena de Levante era el lugar donde atracaban los grandes buques correo, motonaves y ferris de las Compañías Trasmediterránea, Ibarra y Naviera Mallorquina: Ciudad de Barcelona y Ciudad de Granada, de la serie Cormorán; Juan March, Santa Cruz de Tenerife, Las Palmas de Gran Canaria y Ciudad de Compostela, de la serie Albatros; Cabo San Jorge/Ciudad de Palma y Ciudad de Badajoz, de la serie Canguro; Cala Llonga, de la serie Ro-Ro, &cétera. Imagino que atracaban en la dársena de Levante porque tenían más espacio para efectuar las maniobras, pero esto no lo sé con seguridad.

Los buques mixtos de pasaje y carga rodada Ciudad de Barcelona, Juan March, Santa Cruz de Tenerife… cargaban y descargaban los coches a través de una gran porta lateral abierta en un costado del buque. Si el barco iba a tope, ciertos modelos —pero no los de la serie Albatros— podían izar más coches a la cubierta superior por medio de grúas. Así pues, combinaban dos sistemas de carga: lateral a través de portas en los costados y el sistema lift-on/lift-off o Lo-Lo, lo cual les permitía atracar más o menos donde les diera la gana o donde hubiera sitio (si el tiempo no lo impedía, porque en días de temporal fuerte el puerto podía llegar a cerrarse). Incluso podía resultar más operativo atracar en el muelle de Levante que en el contramuelle de Levante, porque aquel disponía de una zona de servicio más espaciosa para facilitar el embarque lateral de la carga rodada. En general, que los buques atracaran en uno o en otro muelle de la dársena de Levante dependía de lo ocupado que estuviera el puerto, la dirección e intensidad del viento, el estado de la mar y otras contingencias. Si el puerto estaba muy congestionado, los correos más pequeños también atracaban alguna vez en el muelle de Poniente, pero eso era raro (o esa impresión me daba a mí).

Este estado de cosas cambió bastante con los buques Cabo San Jorge/Ciudad de Palma, el Ciudad de Badajoz y todos los que siguieron. Los sistemas de carga lateral o, en su caso, por izada se abandonaron en favor del sistema de carga por rodadura roll-on/roll-off o Ro-Ro; hablo de los populares «rolones» dotados de anchas rampas a popa. He de poner de relieve que el tipo de buque abierto roll-on/roll-off se veía, pero no era el más frecuente en el puerto ibicenco de mi infancia (años setenta). Predominaban buques correo y motonaves de tipo convencional, y las de tipo rolón eran una relativa novedad que llamaba la atención.

Velis nolis, esos rolones tenían que «aparcar de culo y marcha atrás arrimándose por su lado izquierdo al contramuelle de Levante» —apréciese mi domino del léxico marinero— (atracar de popa mediterranean style dando atrás, acostándose y tomando amarras por la banda de babor al contramuelle de Levante, o algo así) porque el contramuelle de Levante estaba dedicado esencialmente a ese tipo de buques. Ciertamente, el desembarque de vehículos con los rolones y en ese muelle en concreto era muy rápido y se producía sin demora: bajabas de la rampa, girabas a la derecha y apenas 270 metros más allá estabas fuera del puerto.

Esperando para embarcar en la zona de servicio del muelle de Levante o de la Consigna. A la izquierda, la avenida de los Andenes (del puerto)

Esperando para embarcar en la zona de servicio del muelle de Levante o de la Consigna. A la izquierda, la avenida de los Andenes (del puerto)

He dicho que ese era mi muelle favorito. Una de las razones era la dificultad de la maniobra en puerto. Si veíamos salir la barca del práctico, sabíamos que el espectáculo estaba garantizado. Los grandes buques entraban dando proa al muelle con cierto ángulo.

Buque Federico García Lorca de Baleària arribando a puerto. La foto está tomada desde el interior del coche (estoy esperando para embarcar con destino a Denia)

Buque Federico García Lorca de Baleària arribando a puerto. La foto está tomada desde el interior del coche (estoy esperando para embarcar con destino a Denia)

El buque Federico García Lorca de Baleària fue pionero en las conexiones de alta velocidad entre Ibiza y Denia en 2001, siendo el fast-ferry más rápido del Mediterráneo de su clase y época (Denia-Ibiza en dos horas, velocidad de crucero de 34 nudos, velocidad punta de 40 nudos).

Buque Federico García Lorca de Baleària iniciando la maniobra de atraque. Empezando a virar. Imagen tomada desde el interior del coche, esperando para embarcar

Buque Federico García Lorca de Baleària iniciando la maniobra de atraque. Empezando a virar. Imagen tomada desde el interior del coche, esperando para embarcar

Giraban sobre sí mismos, hasta presentar la banda de babor al contramuelle de Levante, colocándose en posición paralela al atraque.

Buque Federico García Lorca de Baleària presentando la banda de babor al contramuelle de Levante

Buque Federico García Lorca de Baleària presentando la banda de babor al contramuelle de Levante

Dando atrás, la popa caía hacia babor, acostándose de ese lado al contramuelle.

Buque Federico García Lorca de Baleària acostándose de popa al muelle

Buque Federico García Lorca de Baleària acostándose de popa al muelle

Mucha espuma y varias maniobras más después, el buque quedaba correctamente atracado en el ángulo que forma el contramuelle de Levante y el muelle de Levante.

Debido a su vinculación con el mar, media Ibiza estaba en posesión de títulos náuticos: Patrón de Embarcaciones de Recreo, Patrón de Yate, Capitán de Yate… Luego media Ibiza emitía toda clase de comentarios, opiniones y juicios acerca de la crítica maniobra de atraque en puerto. (Digo yo que los prácticos del puerto debían de acabar desarrollando cierto miedo escénico). Dependiendo de cómo tuvieran el día los prácticos y los capitanes de los barcos (tanto en un sentido psicológico-subjetivo como en un sentido objetivo: porte y maniobrabilidad del buque, si soplaba viento o no, si entraba corriente o no en el puerto…), la maniobra se realizaba con más o menos finura, lo que era implacablemente valorado por los asistentes: que si ha dado demasiada máquina, que si demasiada poca, que si esto, que si lo otro. Si en cada español hay un entrenador de fútbol, en cada ibicenco parecía haber un práctico del puerto. Se llegaba a disfrutar cuando uno veía esos buques de más de cien metros de eslora y miles de toneladas de desplazamiento maniobrar con impecable precisión para colocarse junto al contramuelle.

La otra razón es que desde ese muelle despedíamos a los pasajeros que abandonaban la isla con serpentinas y rollos de papel higiénico de colores. La costumbre era común en mis tiempos, la practicaba todo el mundo. El pasajero que subía al barco se asomaba desde alguna cubierta y lanzaba la serpentina o el rollo de papel higiénico; los que estábamos en tierra lo recogíamos. La cinta de papel quedaba sujeta y tirante desde el barco hasta el muelle. Cuando comenzaba la maniobra de desatraque, el barco se iba alejando progresivamente del muelle; nosotros íbamos desenrollando el papel, y la cinta se iba haciendo más y más larga hasta que la distancia del buque al muelle provocaba que se rompiera. Se rompía el vínculo con la isla hasta la próxima visita. Bonita y colorida despedida.

 

Contramuelle de Poniente y muelle interior o de Poniente

De niño, el paseo hasta Talamanca se hacía tomando la entrañable lancha de Talamanca, que atracaba en el contramuelle de Poniente. Era una barca con un techo de madera y una forma muy característica. Ahora, los yates de los ricos, pero no súper-ricos (yates de hasta 60 metros de eslora y 10 metros de calado máximo), amarran ahí. Porque, digámoslo claro, entre propietarios o armadores de yates, el quid está en comparar cuánto te mide la… eslora del yate.

Puerto de Ibiza. Contramuelle de Poniente. Yates amarrados

Puerto de Ibiza. Contramuelle de Poniente. Yates amarrados

En un artículo publicado el 10 de agosto de 2017 por el diario económico Expansión titulado «Ni Saint-Tropez ni Mónaco, el puerto deportivo más caro de Europa está en Ibiza», se afirma:

Con una cuota de amarre de 3.025 euros al día, Ibiza Magna es actualmente el puerto deportivo más caro de Europa, según el ranking elaborado por Engel & Völkers Yachting. Para realizar el listado, la división de yates de la agencia alemana ha recopilado los precios de alquiler para atracar yates de 55 metros en los puertos deportivos más exclusivos del Mediterráneo durante sus respectivas temporadas altas de 2017.

Bueno, pues el puerto deportivo de Ibiza Magna es el que ocupa la dársena de Poniente. Y, conjeturo, casi seguro que no es el más caro de Europa. Puede que sea el más caro de Europa para embarcaciones de un máximo de 60 metros de eslora y 10 metros de calado. Pero al lado está la dársena de Levante, para embarcaciones mayores y más lujosas aún, con 16 amarres gestionados por la empresa YSM Marinas y Puertos de España, una rama de Sovren Marina Ibiza, parte de Sovren House Group. Los precios de esos amarres ni se publican por la cosa de no herir sensibilidades, digo yo. Visto con los ojos de un ibicenco cuyo padre fue siempre socio del Club Náutico de Ibiza porque amarraba ahí su viejo llaüt, todo esto me parece muy chocante y exagerado. Pero si deja €€€ en la isla, ya va bien.

Goleta Turca Pachá67 Sailboat atracada en la dársena de Poniente. Mal asunto. Sailboat Pachá67 efectúa excursiones entre Ibiza y Formentera mientras los DJ de turno ponen música y las pasajeras bailan en biquini, un señor con chilaba y turbante anda circulando por cubierta y el DJ da palmas, de acuerdo con su vídeo publicitario

Goleta Turca Pachá67 Sailboat atracada en la dársena de Poniente. Mal asunto. Sailboat Pachá67 efectúa excursiones entre Ibiza y Formentera mientras los DJ de turno ponen música y las pasajeras bailan en biquini, un señor con chilaba y turbante anda circulando por cubierta y el DJ da palmas, de acuerdo con su vídeo publicitario

Puerto de Ibiza. Contramuelle de Poniente. Los yates cambian, el contramuelle permanece. Estos yates no son los de los súper-ricos, están en el contramuelle de Poniente, mal. Siempre hubo clases

Puerto de Ibiza. Contramuelle de Poniente. Los yates cambian, el contramuelle permanece. Estos yates no son los de los súper-ricos, están en el contramuelle de Poniente, mal. Siempre hubo clases

El muelle interior o de Poniente, en la dársena de Poniente, se extendía en el espacio comprendido entre el contramuelle y la carretera de San Juan Bautista, hogaño avenida de Santa Eulalia del Río. Disponía de una línea de atraque de unos 210 metros de longitud antes de la erección del muelle de la Ribera de Poniente; en la actualidad tiene unos veinte metros menos. El muelle de la Ribera de Poniente no existía por aquel entonces, se edificó en los años ochenta del siglo XX (yo fui testigo de su construcción).

En el muelle de Poniente atracaban los buques de carga. Recuerdo que se cargaban palés de cascos vacíos de cristal en cantidades industriales. Lo más destacable para mí es que en ese muelle operaban las barcas de Formentera: la Joven Dolores, la Illa de Formentera, el Burlón (rojo y blanco, muy alto de proa), la pareja constituida por el Súper Delfín Blanco y el Súper Delfín Verde, la Esmeralda Verde, Jumbo, Súper Goleta… —todas estas lanchas se daban un aire—… Tánit, la San Francisco —con su magnífico bulbo rojo a proa—… Las barcas que más me gustaban eran la Joven Dolores, porque era la única que tenía grúa a proa; y la San Francisco, por sus elegantes colores azul y blanco, y por su bulbo. La primera vez que llegué a Formentera de profesor, lo hice embarcado en la Joven Dolores. Por cierto, según la Autoridad Portuaria de Baleares, la línea regular Eivissa-La Savina (Ibiza-Formentera) es una de las de mayor tráfico de España.

Hoy en día, el muelle interior o de Poniente tiene 85 amarres para lanchas motoras, motoveleros y embarcaciones con esloras de 10, 15, 20 metros… No sé dónde iremos a parar con esa miseria de yates… deberían echar a sus propietarios del puerto, por indigentes.

Como ya he mencionado, el muelle de la ribera Poniente no existía en mi niñez. Un pretil evitaba la caída desde la carretera de San Juan y Santa Eulalia al agua. Había algunos barcos de madera antiguos en estado de semiabandono fondeados perpetuamente en ese sector del puerto. En la actualidad, el muelle de la Ribera de Poniente corre paralelo a la avinguda de Santa Eulària des Riu, bordeado por un paseo entre el muelle y la avenida.

Fotografía de época del puerto de Ibiza con el pretil que lo separaba de la carretera de San Juan y Santa Eulalia. Ahí se ubica en nuestros días el muelle de la Ribera de Poniente. Fotografía tomada del Staatsarchiv Freiburg (Landesarchivs Baden-Württemberg)

Fotografía de época del puerto de Ibiza con el pretil que lo separaba de la carretera de San Juan y Santa Eulalia. Ahí se ubica en nuestros días el muelle de la Ribera de Poniente. Fotografía tomada del Staatsarchiv Freiburg (Landesarchivs Baden-Württemberg)

 

Andenes del puerto

El Diccionario de la Real Academia Española define así el término andén en segunda acepción: «En los puertos de mar, espacio de terreno sobre el muelle en que andan las personas que cuidan del embarque y desembarque de los géneros, o que vienen a este paraje para esparcirse o con otro objeto». En el Plan de mejoramiento del puerto de Ibiza se previó una zona de servicio para carga y descarga (= los andenes del puerto) de 30 metros de anchura, anchura que prácticamente conserva en la actualidad. Se contempló que por los andenes circulara provisionalmente un tranvía para transportar material de las obras del puerto y se levantaran cobertizos para poner a cubierto personas y mercancias. Para ello, hubo que expropiar 604,20 metros de caserío de la fachada portuaria.

Se derribó la caseta construida para depósito de material y fueron desapareciendo los raíles del tranvía a la finalización de las obras, en abril de 1912.

 

De vuelta a la historia

Volvamos a la historia. Nos habíamos quedado en la subasta de julio de 1989 para la realización de los muelles. Dicha subasta no llegó a buen puerto, nunca mejor dicho, y se abrió un nuevo plazo para optar a la adjudicación de las obras en noviembre de ese mismo año, menos de un mes antes de perder Cuba, Puerto Rico, Filipinas y Guam (Tratado de Paris del 10 de diciembre de 1898). Resultada de la subasta: sin efecto.

En julio de 1899 se convocó otra pública subasta de las obras del proyecto reformado del muelle de la Consigna, contramuelle y muelle interior del puerto de Ibiza, que debía verificarse el mes de agosto siguiente. El presupuesto seguía siendo de 817.957 pesetas con 47 céntimos; inflación = 0. Sin efecto. En febrero de 1901 se señaló el mes de abril para la adjudicación en pública subasta de las malditas obras del proyecto reformado del muelle de la Consigna, contramuelle y muelle interior del puerto de Ibiza. El presupuesto de contrata había ascendido a 914.707,55 pesetas.

En septiembre de 1902 se rescindió el contrato para las obras del dique de Abrigo del puerto de Ibiza por fallecimiento del concesionario, Sr. Luna; entretanto, grandes bloques procedentes de la cantera que suministraba la piedra necesaria para el Muro quedaban abandonados en terrenos cercanos al puerto, ni p’alante ni p’atrás.

Nueva apertura de pliegos para el muelle de la Consigna de Ibiza en febrero de 1902. Nuevo proyecto reformado de los andenes y, oído al parche, obras de terminación del dique de abrigo del puerto de Ibiza en abril de 1905. El diputado Garijo seguía impulsando el asunto. Señalamiento del día 16 de diciembre de 1905 para la adjudicación en pública subasta de las obras de los andenes y terminación del dique de abrigo en el puerto de Ibiza, cuyo presupuesto de contrato fue de 1.042.030,60 pesetas. Para entonces, ya llevábamos ¡más de veinte años! con las obras del dichoso dique de Abrigo de la Consigna. Tiene 240 metros desde las escaleras de la plaça sa Riba hasta la cabeza del espigón; me sale a metro de dique al mes, pero ya se sabe que uno de los rasgos característicos de los españoles es el «cinco miran y uno trabaja» y otro, que las cosas se hacen «tarde, mal y a rastras».

Como ya conocíamos bien el percal, en la subasta de 1905 se añadieron condiciones particulares y económicas que habían de regir la contrata de las obras. La condición 4.ª decía así: «Se dará principio á la ejecución de las obras dentro del término de sesenta días, á contar desde la fecha de aprobación del remate, y deberán quedar terminadas en el plazo de cinco años, contados á partir de la fecha que se dé comienzo á las obras». Sin efecto (la subasta quedó desierta).

Nuevo señalamiento del día 28 de agosto de 1906 para la adjudicación en pública subasta de las de las endiabladas y perennes obras del dique de Abrigo y andenes del puerto de Ibiza, con un presupuesto de contrata de 1.168.901,67 pesetas (para la época, respetable aumento de 126.871,07 pesetas sobre el presupuesto anterior).

Por fin, el diario El Resumen del 1.º de abril de 1912 dio noticia de la finalización de las obras del puerto en su página 3. Aleluya. Habían trascurrido 27 años y 22 días entre el 5 de marzo de 1885 (fecha de inauguración de los trabajos del puerto) y el 1.º de abril de 1912 (noticia de su terminación). Y la gente se quejaba de la duración de las obras de El Escorial…

Noticia sobre la terminación de las obras del puerto de Ibiza. El Resumen (Ibiza) núm. 283 (lunes 1.º de abril de 1912), 3

Noticia sobre la terminación de las obras del puerto de Ibiza. El Resumen (Ibiza) núm. 283 (lunes 1.º de abril de 1912), 3

Pero no cantemos victoria tan rápido. En el Plan de mejoramiento del puerto de Ibiza de Emilio Pou de 1880 también estaba proyectado el dique de Botafoc (no el del freo, sino el que arranca del islote en dirección a la illa Negra). Si aceptamos, como creo que deberíamos hacer, la premisa de que las obras del antepuerto culminarán cuando se inaugure la Estación Marítima de Botafoc (= «cobertizo para poner a cubierto las personas»), entonces hemos de colegir que las obras del puerto aún no han concluido. En el Boletín Oficial del Estado del sábado, 19 de marzo de 2016, se anunció la licitación para la redacción del proyecto básico y constructivo de 1) la nueva estación marítima de Botafoc y 2) la terminal marítima en los muelles comerciales para el tráfico Eivissa-Fomentera. A su ritmo.

 

Mi puerto de Ibiza

Al principio de este post he dicho que nací «vilero», que es como se conoce en la isla de Ibiza al nacido en la ciudad u originario de Vila. Siempre me ha sorprendido la ciudad de Valencia, que vive de espaldas a su puerto: la ciudad va por un lado, y el puerto por otro. En Ibiza, el puerto y la ciudad se integran en un mismo sistema y, de diversas maneras, los ibicencos de mi generación hacíamos mucha vida en el puerto.

En los anteriores apartados he relatado la evolución del puerto de Ibiza desde el puerto casi natural del siglo XVIII hasta el puerto del siglo XXI. Bien que he salpicado la narración con algunos comentarios o anécdotas, he adoptado una perspectiva más bien objetiva. He reservado esta sección para plasmar no lo que el puerto fue, sino lo que el puerto fue para mí, con un enfoque mucho más subjetivo.

 

Boca del antepuerto

El paraje tiene especial significación para mí porque mi pandilla adolescente nos solazábamos haciendo paseos, regatillas y tal con los snipes justo por esa zona en verano. Parte del entretenimiento consistía, ya en volcar la embarcación, poniéndola quilla al sol, ya en adrizarla tirando con nuestro propio peso de la orza con los pies en el casco.

A mí me daba asco el agua del puerto de Ibiza, sucia y maloliente. Con gran inteligencia para el mal, Armando aprovechaba esta circunstancia para provocar el vuelco de su velero ligero en las proximidades del Club Náutico, cayendo los dos al agua (él timonel, yo proel). Estoy persuadido de que a Armando tampoco le hacía gracia la calidad de las aguas esas, pero sus ansias de venganza eran mayores que la aversión que aquella podía provocarle. Me extenderé un poco para poner los puntos sobre las íes.

Teníamos catorce o quince años. Armando, hijo de un capitán de la Marina Mercante, era un patrón de snipe magnífico; gran táctico, con él se ganaban las regatillas pachangueras que hacíamos con Zornoza & resto de la troupe. Yo no tenía ni idea de vela, pero aportaba la ventaja táctica de ser de los más altos de clase, con lo que podía hacer bastante palanca de adrizamiento para contrarrestar la fuerza de escora. Las ceñidas extremas de Armando implicaban que a mí me tocaba hacer banda colgado del arnés, con el cuerpo progresivamente más fuera de la regala (en el extremo, con todo el cuerpo fuera y las piernas estiradas). Armando no hacía tanta banda; con la excusa de que él patroneaba la embarcación… Cuanto más quemaban los cuádriceps, gemelos, abdominales y espalda, más rápido navegábamos. Mi disposición al esfuerzo y sacrificio dependía 1) del número de botavarazos que había recibido durante las súbitas trasluchadas o cambios de rumbo —mi competencia telepática y mi fusión mental con el timonel era limitada— y 2) de la seriedad o la guasa con las que me tomaba la competición. En todo caso, siempre avisaba: «Armando, me estoy cansando…». Armando animaba: «¡Aguanta, aguanta!». Aguantaba un poco más. Segundo aviso: «Armando, me estoy cansando…». Tercer aviso: «Armando, me voy a tirar…» Armando: «¡No, no, no te tires, ya casi ganamos!». Y yo: «¡Me tiro ya!». Hombre al agua y vuelco del barco, metiendo el palo en el agua. El que avisa no es traidor, ja, ja, ja. ¡Qué maravillosa escena con nosotros nadando alrededor del barco y Zornoza y los demás superándonos! Era tan fácil hacerles momentáneamente felices…

Naturalmente, Armando ajustaba cuentas de regreso al Club Náutico. Como yo había provocado el vuelco del barco en la boca del antepuerto, él se desquitaba volcándolo adrede en el interior del puerto. Todo en el snipe estaba rigurosamente sujeto con cabos, conque no se perdía nada con los vuelcos. Nos pasábamos parte del tiempo sobre el barco, parte del tiempo nadando junto al barco (ora del derecho, ora del revés) y parte del tiempo buceando por debajo del barco; ello nos proporcionaba un conocimiento exhaustivo de la embarcación. Ambiente lúdico y muchas risas full time; nadie se enfadaba, lo hacíamos para bromear y divertirnos.

 

Islote y Faro del Botafoc

Bien que el puerto de Ibiza tiene catorce señales marítimas luminosas, pienso que todos los ibicencos convendrían en que las dos balizas que definen el puerto ibicenco son el Far des Botafoc (en nuestros días, Faro Dique de Botafoc-arranque) y la Baliza del Dique de Abrigo (extremo).

Con número nacional 32050 e internacional E-0264, el Faro Dique de Botafoc (arranque) es una torre cilíndrica blanca de 16 metros apoyada sobre casa blanca habitada, con una elevación del foco luminoso de 31 metros sobre el nivel medio del mar. La luz tiene un alcance nominal nocturno de 14 millas náuticas, y su apariencia luminosa es de ocultaciones blancas con sector rojo cada siete segundos. El sector rojo señaliza los islotes des Malvins y l’Esponja, situados al sudsudoeste del faro. La óptica en funcionamiento en la actualidad no es la heredada del Far des Penjats (aparato de 6.º orden), sino una de 4.º orden con mayor alcance colocada en 1910.

Hasta el Faro del Botafoc he ido paseando, corriendo, en bicicleta, en ciclomotor, en motocicleta, en coche y en barca; solo y acompañado; al alba, por la mañana, por la tarde, por la noche y de madrugada, en todas las estaciones del año. De todas esas visitas, hay una época emotivamente muy significativa. Cursaba segundo de BUP, y me dio por levantarme muy pronto (sobre las 6:00 AM e incluso antes) con una motivación que no me atrevo a exponer públicamente sin consultar antes a mi abogada. En cualquier caso, nada tenía que ver con causar ningún tipo de daño o menoscabo ni sobre las cosas ni sobre las personas. Tenía que ver con mi abuelo Juan, y no diré más. Como quiera que sea, allí aparecía yo, en el Faro del Botafoc, al rayar el día, incluso en pleno invierno. No había ni un alma por ahí, ni siquiera el técnico. Contemplé no pocos amaneceres desde Botafoc, antes de entrar en clase a las nueve en el Instituto.

Pero la vez que se quedó grabada en mi memoria para siempre fue un día de espesa niebla, día en que se conectó (supongo que automáticamente) la potente señal acustica de niebla del faro. Producida por una pantalla acústica metálica, era el sonido más intenso que había oído hasta entonces (me puse al lado para enterarme bien). Emitía, y sigue emitiendo —no tengo noticia de que se haya desactivado—, un sonido de dos segundos de duración en ciclos de diez segundos que tiene un alcance de tres millas náuticas.

Juan Rubio (Juanolo 69) ha publicado en YouTube un precioso vídeo de un amanecer muy cerca de Botafoc recientemente. Creo que lo que se ve en la lejanía es cap Martinet y los islotes d’en Lladó, pero no estoy seguro. El vídeo tiene muy poquitas visitas (doce en el momento de redactar estas líneas, de las cuales seis son mías), pero es de gran belleza; merece ser difundido. He sentido el impulso de compartirlo aquí, porque me trae bonitos recuerdos:

 

Y mi amigo José Antonio Sala me ha pasado una foto de un amanecer desde Talamanca. Eso sí que tiene que ser cap Martinet:

Isla de Ibiza. Amanecer desde Talamanca. Esta foto me la ha pasado mi amigo José Antonio Sala

 

Entre es Botafoc y s’Illa Grossa

Ibiza tiene tres playas urbanas: Talamanca, ses Figueretes y playa d’en Bossa. No iba a ninguna de las tres. Si el plan era anem a fer un cabussó sin complicaciones y sin salir de la ciudad, la pandilla del instituto (Armando, Zornoza, Fredo, Bueno, Pepe, yo, gente de otros cursos…) acudía a una pequeña abra entre la punta de Fora des Botafoc y el cap de s’Illa en illa Grossa llamada la Sala. En el paraje había un pequeño embarcadero y un par de casetas varadero; estaba fuera de cualquier itinerario turístico. Esa calita está contigua al antepuerto; sin embargo, sus aguas eran cristalinas, al estar separada de este por el dique de cierre del freo de Botafoc. Aparte de nosotros, casi nunca había nadie más en el lugar.

He encontrado una magnífica vista panorámica del área en la página web «Faro del Botafoc» del sitio Faros de Baleares (consulta del 22 de agosto de 2016). Lo que se muestra es un pequeño recorte de una fotografía de 360º realizada desde la linterna del faro. A la izquierda se observa el dique de cierre del freo de Botafoc con un renovado rompeolas (bloques de piedra blancos).

Calita junto al dique de cerramiento del freo de Botafoc. Recorte de imagen de la página web «Faro del Botafoc» del sitio Faros de Baleares

Calita junto al dique de cerramiento del freo de Botafoc. Recorte de imagen de la página web «Faro del Botafoc» del sitio Faros de Baleares

Estando en la mencionada calita des Botafoc/illa Grossa en cierta ocasión, se nos ocurrió la brillantísima idea de subirnos seis o siete chicos a un bote inflable. No era una neumática Zodiac, sino la típica barca playera que hinchábamos con la mancha de pie, fuchi, fuchi, fuchi, o soplando entre todos si no había bomba. Provistos de remos, el plan de viaje era la navegación hasta Formentera, claro que sí. Desde el embarcadero del dique del freo de Botafoc hasta el puerto de La Savina de Formentera hay 19 kilómetros en línea recta; total, una derrota de nada. Resultaba patente que, embarcados en una balsa playera de remos, el plan patera era totalmente viable. La primera dificultad apareció cuando el bote, aun completamente hinchado, no conseguía soportar nuestro peso, transformándose en balsa submarina, lo que generaba un problema de flotabilidad y gran resistencia al avance. Este percance impidió que culmináramos nuestra travesía con éxito: apenas alcanzamos la punta de Fora des Botafoc, ja, ja, ja. También bucéabamos a pulmón por los alrededores des Botafoc y llegamos a pescar algún merito.

Desde luego, eran otros tiempos. La bocana del antepuerto era mucho más ancha y no se registraba el intenso tráfico marítimo que se registra ahora, aparte de que yo creo que el tráfico que había entonces era principalmente de gente local (las barcas de Formentera, los pescadores, la lancha de Talamanca, las personas que salían a darse una vuelta con sus llaüts, veleros o lanchas). Buques de gran porte se veían pocos, y si avistabas alguno a lo lejos, te quitabas de en medio y ya está. En 2016 está prevista la llegada de 155 cruceros turísticos a Ibiza (récord hasta la fecha para los muelles del puerto ibicenco). Los enormes cruceros turísticos atracarán en los pantalanes des Botafoc. A ver quién es el guapo que tiene redaños para estar nadando, volcando veleros ligeros, navegando en balsas patera style, buceando y enredando en la boca del antepuerto: te aborda cualquier buque de esos y te tritura. Con el progreso siempre se gana en unos sentidos y se pierde en otros.

 

Illa Grossa

Cuando antes he hablado de la illa Grossa, he dicho que presentaba dos características singulares, una objetiva y otra subjetiva. La objetiva ya la he explicado. La subjetiva es que yo celebraba en la illa Grossa la tradicional berenada popular del día de san Ciriaco a principios de los años ochenta del siglo XX. No sé muy bien cómo estaba organizado el evento, mas la fiesta acababa con una guerra de sandías que se efectuaba en los pozos de las piezas de artillería, ideales a manera de parapeto, salvo cuando el enemigo abandonaba su posición y avanzaba en campo abierto. Algo semejante a la Tomatina de Buñol —acabábamos igual de pringados—, pero a base de sandiazos. El proceso consistía en que, después de merendar, los participantes comenzábamos a arrojarnos cáscaras de sandía. Con el incremento de las hostilidades, el asunto degeneraba hasta el grado de que alguien podía acabar con media sandía exprimida y calada en la cabeza a modo de casco pollito Calimero style. Era salvajemente divertido, la verdad, y algún sandiazo picaba, lo que invitaba a correr para esquivar o devolver el golpe. Un antecedente frutícola del paintball o del airsoft con munición cucurbitácea.

 

Illa plana

Mi padre patroneaba un llaüt ibicenco tradicional llamado Cap Blanc. Era un llaüt de madera con cabina y dos pequeñas literas, una a cada lado. Recuerdo que, en la época apropiada, salía a pescar raors (Xyrichthys novacula) una noche al año. Así que comí raors estivales varias temporadas; diría que los únicos que he comido han sido los pescados por mi padre.

Hacíamos salidas con ese llaüt en verano. De muy pequeño, yo no quería ir con él porque me mareaba y acababa brumejant o cebando a los peces con mi desayuno; molt malament. Mi padre intentaba razonar conmigo aduciendo la falta de costumbre, que se adquiría navegando. Acababa embarcado. A ratos me dejaba dirigir el barco. Por alguna inconsciente y misteriosa razón freudiana (el tánatos o instinto de muerte), a mí me daba por poner rumbo de colisión contra los islotes y escollos de la costa. Mi padre me decía que qué hacía y se ponía a gobernar él otra vez. En realidad, lo que yo quería no era estrellar la embarcación, sino pasar muy cerca de los islotes y escollos para contemplarlos bien, pero, claro está, mi conocimiento de los bajíos, secas y demás accidentes del fondo del mar era pelín limitado con seis-ocho años; solo consideraba la parte visible de los farallones y rocas. Además, los niños aprenden mucho por imitación: en la siguiente fotografía se percibe muy relajado a mi padre de charleta mientras el llaüt va derecho contra la peña. Esto es, haz lo que yo diga, pero no lo que yo haga. No, si es que…

Mi padre en su llaüt ibicenco navegando a rumbo de colisión

Mi padre en su llaüt ibicenco navegando a rumbo de colisión

El llaüt era viejo. Mi padre lo mantenía: lo ponía en seco regularmente para eliminar el caracolillo o biofouling incrustado en el casco, lo embreaba, lo repintaba, &cétera. No obstante, el motor diésel que montaba daba muchos problemas, y los mecánicos de Sant Jordi (es Coroners) habían de repararlo constantemente. Más de una salida se fastidió por culpa de ese motor descacharrado.

La anécdota que tiene que ver con el llaüt y la illa Plana —una de las que más me acuerdo— es la siguiente: en la illa Plana había una playita de cantos rodados contigua al dique de cierre del freo denominada platja des Duros. En sus proximidades, unos amigos de mis padres (Vicente y Lina) tenían su chalé. Lina es Lina Bufí, la que fuera directora del Conservatorio de Música de Ibiza. (A propósito, cierta hipótesis sostiene que esa playa en el pasado se conocía como platja des Turos [= «playa de los Cantos Rodados»] y que ese es el origen del apellido ibicenco Tur [Tur = «canto rodado»]. Por efecto de las obras del puerto, la platja des Duros ha desaparecido).

Total, que nos subimos todos al llaüt en el Club Náutico y salimos de excursión igualmente náutica. En un momento dado —no sabría decir exactamente cuándo, pero para mí que debíamos de andar cerca de los Freos o por ahí; ya hacía rato que navegábamos—, se introdujo una bolsa de plástico o cuerpo extraño semejante por el pasacascos de admisión de la refrigeración del motor. El sistema de refrigeración del motor aspiraba agua de mar, la circulaba y la expulsaba por la línea de salida de vuelta al mar. Abreviando, el circuito de refrigeración estaba atorado y el motor se calentaba. Siguiendo las instrucciones de mi padre, mi hermano mayor se lanzó al agua. El uno en el barco y el otro junto al pasacascos de admisión estuvieron un rato trasteando. Resultado: sin efecto. What a brown.

Debido al fallo del motor, había que volver a puerto a vela (no existían los teléfonos móviles para llamar a la grúa ni solicitar remolque). Mi padre aparejó un foque y, hala, de regreso al puerto. Navegando como los púnicos o peor: solo con una vela y ya. Íbamos a aletada de tortuga marina. Muuucho tiempo después, entrando en el antepuerto, mi madre divisó a lo lejos a estos amigos, quienes estaban comiendo en la terraza de su chalé de la playa de los Duros. Les saludamos y nos reconocieron. A grito pelado, mi madre les medio explicó la situación y estuvieron conviniendo desde la distancia. Mi madre, quien no debía de apreciar la belleza de navegar en llaüt a vela y ya debía de estar hasta las gónadas de la fallida travesía, decidió que ella y los niños se bajaban en marcha: «Niños, al agua. Nos vamos a casa de Lina», dejando a mi padre solo con el marrón, pobre, ja, ja, ja. No estábamos al lado de la playa, había que nadar un buen rato. Pero, bueno, haciendo paradas para descansar y tal, llegamos a tierra. Tomamos algo en bañador en el chalé de Vicente y Lina, quienes después nos acercaron en coche a nuestra casa en Ibiza ciudad. Mi madre debía de tener una copia de las llaves en algún sitio, porque entramos y solo íbamos con lo puesto. Al cabo de unas horas llegó mi padre a casa con cierto mosqueo. El día no había salido como se esperaba.

 

Paseo marítimo

Los tres lugares más significativos para mí de la zona del paseo Marítimo de Ibiza fueron la Pizzería Jackpot del Casino de Ibiza, el Café de París y el Sixto’s.

A finales de los ochenta, el Casino de Ibiza estaba compuesto por varias dependencias: una sala de fiestas con escenario para espectáculos (he tocado en ese escenario, con ocasión de alguna actividad musical de carácter benéfico), la sala de juego, una sala de máquinas de azar y un restaurante-pizzería, el Jack Pot. De joven, esa era una de mis pizzerías favoritas, porque era uno de los pocos sitios en los que elaboraban calzone, una especialidad napolitana con forma de empanadilla gigante (sin huevo, por favor). Venía bien porque te dabas una vuelta por el paseo marítimo y acababas cenando ahí.

Aparte de dos alumnos a los que les impartía clase privada, el primer trabajo de mi vida fue de pianista para amenizar cenas y copas. Comencé a trabajar a finales de 1985; tenía dieciséis años. Procedente de Madagascar, Bernard Pelletan vino destinado a la Alliance Française d’Ibiza el curso 1982-1983 para hacerse cargo de la dirección del centro en sustitución de Jean-Louis Bonnin. Monsieur Pelletan fue mi profesor del Diplôme de Langue Française (DLF, nivel B2, curso 1984-1985) y del Diplôme Supérieur d’Études Françaises Modernes (DS, nivel C1 equivalente al DALF C1, curso 1985-1986). Por aquel entonces, yo ya colaboraba con la Alianza Francesa en los recitales o conciertos que organizaba, conque Pelletan me había escuchado tocar.

Enfrente de la rotonda del Paseo Marítimo (passeig Joan Carles I y avinguda 8 d’Agost) estaba ubicado el Café de París, un local con mucha clase. Su propietario era un francés conocido o amigo de Pelletan. Emulando la costumbre del Casino de Ibiza, abrió para la temporada navideña de 1985-1986, y anduvo buscando un pianista para amenizar las cenas y las copas de la noche. La comunidad francesa hacía bastante piña en Ibiza; preguntó y Pelletan le pasó mi nombre. Como venía recomendado por M. le Directeur de l’Alliance Française, mantuve una breve entrevista con el dueño del Café de Paris, me explicó los horarios y tal, me contrató y así empecé. Siendo bastante jovencillo y llegando a casa a diario bien entrada la madrugada, mi madre envió a mis hermanos mayores de agentes de información infiltrados entre la clientela la tercera o cuarta noche de empezar a tocar en la brasserie para comprobar si en efecto estaba tocando en el Café de París o bien me estaba metiendo pastis, esnifando rayas de coca, pinchándome chutes de caballo y prostituyéndome, todo a la vez (ah, Ibiza la nuit). Mis hermanos estuvieron un rato, se tomaron una copa y, una vez verificada la primera alternativa, se fueron a casa y le expusieron el caso a mi madre, quien contemporizó. Desde entonces, fui empalmando trabajos y ya no paré de tocar en piano-bares y hoteles ibicencos hasta que me fui de la isla destinado a Madrid en octubre de 1990. El Café de París solamente había abierto para la temporada navideña; no obstante, los empresarios del paseo Marítimo se conocían, y hablaban y comentaban entre ellos. El trabajo del Sixto’s me salió desde el Café de París, y empecé a tocar en aquel local cuando cerró este, sin interrupción.

Sixto Ferrer López era un empresario ibicenco. Comenzó dirigiendo el Club Bataklan en el Hotel Playa d’en Bossa, una sala de fiestas-discoteca amenizada con grupos musicales, ballet español, números de magia y otras atracciones. Con el tiempo abrió su propio local, el Sixto’s, en el edificio Fiesta I del paseo Marítimo, exactamente al lado de la discoteca Pachá. A finales de los ochenta, el Sixto’s era un piano-bar en el que ejercía el arte que le salía por todos los poros de su piel uno de los mejores músicos de la isla: yo, ja, ja, ja. Hombre: acabé de profesor en el Real Conservatorio Superior de Música de Madrid; mal del todo no se me daría.

El del Sixto’s fue el segundo trabajo de mi vida. Estuve tocando en esa sala una temporada, alternándolo con el piano-bar del Hotel Los Molinos, hasta que me surgió una oferta mejor con la cadena de hoteles de Abel Matutes Juan (en mis tiempos, Agrupación Hotelera Doliga/Fiesta Hotels & Resorts; en nuestros días, Palladium Hotel Group). Lo cierto es que foguearme como pianista en cocktail lounges, hotel lobbys, &cétera, me vino de perlas para desarrollar competencias musicales con las que me he ganado después la vida: lectura a vista, improvisación, acompañamiento, armonía, transposición, idiomas… «Me gustaría cantar no sé qué»… «tú canta, yo te acompaño»… «no llego bien»… «no te preocupes, te la bajo»… las conversaciones en español, francés, inglés, italiano… dependiendo de la procedencia de la clientela. Era una especie de pianista-todoterreno, porque la clientela de la sala o del hotel te pedía cualquier cosa: desde Nocturnos de Chopin y Claros de Luna varios (Beethoven, Debussy), algo de blues, pasando por los éxitos foráneos o nacionales del momento (que sacaba de oído) hasta el pasodoble Viva España & Company. Todo ello en función de dos variables principales: la categoría del hotel y el grado de alcoholización del personal. Hablando en general, la degeneración del repertorio era directamente proporcional a la tasa de alcoholemia del respetable. Formalizado: x = myz, donde x = degeneración del repertorio, m = constante de proporcionalidad, y = categoría del hotel y z = grado de alcoholización del personal. Pero hubo noches memorables. Ahora bien, como alguien me vuelva a pedir que toque Feelings de Morris Albert, me lo cargo. Amenazado queda.

 

Muelle interior o de Poniente

En el muelle interior o de Poniente pesqué con volantín mi primer pez, un esparrall (Diplodus annularis). En el puerto de Ibiza había dos especies de peces: esparralls (Diplodus annularis) y llises (Chelon labrosus, creo). Los pescabas y los volvías a lanzar al agua, practicando —sin tener ni idea del concepto— el modo de pesca de captura y suelta; a nadie se le hubiera ocurrido comerse esos peces que vivían y se alimentaban en las polucionadas aguas del puerto. Debido a su nula capacidad de aprendizaje, de vez en cuando volvía a picar el mismo pez que acababas de lanzar.

El ritual de la pesca de finales de mi infancia pasaba por comprar gusanos vivos en la tienda Olympic de las Galerías Serra —algunos de los cuales tenían pinzas con las que te mordían—, partirlos con los dedos —seguían retorciéndose— y ensartarlos en el anzuelo como Dios te daba a entender. No era imposible que en esa operación acabaras sangrando con el anzuelo y el gusano clavado en el dedo, todo muy higiénico (pero así se reforzaba nuestro sistema inmunológico y no éramos pasto de las alergias). Sentado en el muelle con los pies colgando, arrojabas el anzuelo al agua. Luego, ya venía la maña (que era lo difícil de adquirir) de distinguir cuando el corcho meramente vibraba (la morralla mordisqueando) o bien se hundía. Esa era la señal: había que reaccionar rápido, tirando del volantín hacia arriba para enganchar el pez. Aquello tenía su intríngulis, y el éxito variaba combinando diferentes tamaños de cebo, anzuelo, corcho y pesos. Había que hallar la combinación que mejor le iba a uno a base de ensayo y error.

 

Andenes del puerto

Los andenes del puerto están salpicados de terrazas, bares y restaurantes: el Café Mar y Sol, Can Pou Bar —este era de mi profesor de Educación Física del instituto, José Torres Colomar (el Conde),— el Restaurante Formentera (en el pasado fue una fonda, Ca’s Formenter o Fonda Formentera), el Hostal-Restaurante La Marina, los restaurantes El Bucanero, El Faro y el Sausalito…

Aunque, claro está, me he tomado algún café en el Mar y Sol o en Can Pou, he comido alguna vez en el Restaurante Formentera o he cenado en algún restaurante del puerto, los seis puntos más significativos de los andenes fueron, durante mi estancia ibicenca, la Pastelería Los Andenes, el Monumento a los Corsarios, la Heladería los Valencianos, el Casino de Ibiza (Casino des Moll), la concha fósil de la acera enfrente del Hostal-Restaurante La Marina y el francés que hacía crêpes al final de la calle Cipriano Garijo, junto a las escaleres de la plaça de sa Riba.

Este verano me he encontrado la Heladería Amorino Ibiza Puerto en el lugar que debería estar la Pastelería Los Andenes. Una de las pastelerías de toda la vida cerró el 25 de noviembre de 2015, qué pena. Llevaba abierta desde el año 1940. Los domingos era obligada la visita a esa pastelería para adquirir el tortel de nata con el que acababas pringado de nata y azúcar en polvo hasta las cejas.

El 8 de enero de 1914, el arquitecto Augusto Font y Carreras firmó el contrato para la realización del monumento Ibiza a sus Corsarios por un importe de 9.000 pesetas. Para abonar dicho importe, hubo donativos oficiales (del Ministerio de Marina, de la Diputación de Baleares, del Ayuntamiento de Ibiza y de otros ayuntamientos ibicencos; incluso de los ayuntamientos de Barcelona, Almería y Mahón —500, 50 y 25 pesetas, respectivamente—), una suscripción popular y se recaudaron fondos organizando tómbolas. Los trabajos comenzaron en febrero de ese mismo año. El presupuesto final ascendió a 9.800 pesetas: una desviación presupuestaria del 8,89 %. Ni tan mal.

Se trata de un sencillo obelisco plantado en es Martell, en medio de los andenes, fabricado con 161 piedras procedentes de las canteras de Montjuïc (Barcelona). El monumento fue inaugurado oficialmente el día 6 de agosto de 1915 a las 17 horas.

Puerto de Ibiza. Es Martell (contramuelle). Monumento Ibiza a sus corsarios (1915). Imagen tomada desde la cubierta del barco de Denia

Puerto de Ibiza. Es Martell (contramuelle). Monumento Ibiza a sus corsarios (1915). Imagen tomada desde la cubierta del barco de Denia

Los corsarios ibicencos defendían las naves y las costas ebusitanas de las frecuentes ataques e incursiones de los piratas berberiscos, los cuales asolaban los campos de la isla. El Alférez de Navío Jaime Planells apresó una galeota de moros con su jabeque armado el 17 de agosto de 1751. (Al capitán de Ibiza Jaime Planells el Tribunal de la Inquisición de Mallorca le abrió un proceso de fe en 1761). Bajo el mando de Antonio Riquer y Arabí, los corsarios ibicencos llegaron a capturar el bergantín de tres palos Felicidad el 1 de junio de 1806. La polacra S. Antonio de Padua, comandada por el alférez de fragata graduado de la Armada Nacional Antonio Riquer, mantuvo un combate contra una goleta pirata el día 16 de enero de 1821, la cual, tras su abordaje, fue apresada y conducida a Valencia. Este hecho le valió a Riquer su ascenso a teniente de fragata. Los corsarios ibicencos también lucharon contra el corso británico: Antonio Pavía, de la matrícula de Ibiza y capitán corsario del místico español El Vigilante puso en fuga varios buques corsarios ingleses entre 1801 y 1812. En reconocimiento a sus servicios, Fernando VII le nombró Alférez de Fragata de la Real Armada el 6 de mayo de 1813.

Puerto de Ibiza. Es Martell (contramuelle). Monumento Ibiza a sus corsarios (1915)

Ese monumento me gusta por su rareza: es uno de los poquísimos monumentos del mundo dedicado a los corsarios. Algo análogo al parque del Retiro de Madrid, con su Fuente del Ángel Caído, otro de los poquísimos monumentos del mundo dedicado a Lucifer. El obelisco tiene, además, una función práctica: si en la madrileña plaza del Sol la gente queda en el kilómetro cero o en el Oso y el Madroño, en el puerto de Ibiza es fácil encontrarse en el Monumento a los Corsarios.

Si paseábamos por el puerto con familia o amigos, parábamos necesariamente a tomar algo en la terraza de la Heladería Los Valencianos desde que abrían cuando comenzaba la temporada turística. Mucha gente hacía otro tanto, por lo que te encontrabas con media Ibiza allí. La Heladería Los Valencianos prosigue activa.

Puerto de Ibiza. Andenes. A la izquierda, el Casino de Ibiza (Casino des Moll). A la derecha, la terraza de la Heladería Los Valencianos. Imagen tomada desde la cubierta del barco de Denia

Puerto de Ibiza. Andenes. A la izquierda, el Casino de Ibiza (Casino des Moll). A la derecha, la terraza de la Heladería Los Valencianos. Imagen tomada desde la cubierta del barco de Denia

La Sociedad Recreativa-Cultural y Benéfica Casino de Ibiza no es el Casino de Ibiza que está en el paseo Marítimo, el de jugar a la ruleta y al póker, sino el que está en los andenes, heredero del Círculo Artístico. La sociedad lleva a cabo actividades de tipo cultural, veladas musicales, cenas, bailes sociales, conferencias, excursiones, exposiciones, representaciones teatrales, &cétera. Dedicándose a actividades de tipo cultural, cabe suponer que he colaborado con la sociedad alguna vez. Todavía conservo un bonito recuerdo del Casino de Ibiza:

Sociedad Cultural Casino de Ibiza. Placa de recuerdo

Sociedad Cultural Casino de Ibiza. Placa de recuerdo

Las aceras de los andenes del puerto (avinguda de les Andanes) deben de estar fabricadas con piedra marés, porque a la altura del Hostal-Restaurante La Marina hay una concha fósil bastante grande. Me gustaba fijarme en dicha concha cada vez que pasaba por ahí.

Un jipi francés tenía instalada su cocina de crêpes al final de la calle Cipriano Garijo. Era curioso observar cómo los hacía. Un buen año desapareció y nunca más se supo. Es dudoso que, visto retrospectivamente, satisficiera el conjunto de normas de sanidad actuales relacionadas con la venta ambulante de comida, pero nunca nos pasó nada y esas crêpes estaban deliciosas. Me aficioné a las crêpes con él.

 

Faro Punta Moscarter

El Faro Punta Moscarter me atrae por varias razones. Razón número 1: su apariencia diurna es una torre cilíndrica blanca con un helicoide negra que va enroscándose desde la base del soporte hasta la linterna. Contrasta fuertemente con los colores del entorno: el azul celeste del cielo, el azul marino del mar, el verde pino de los pinos y el ocre rojo de la terra roja ibicenca —enfáticos pleonasmos—. La hélice negra sobre el cilindro blanco destaca mucho sobre el paisaje, lo que hace claramente distinguible la señal marítima desde la distancia.

Isla de Ibiza. Municipio de Sant Joan de Labritja. Vénda de Portinatx. Plana de Portinatx. Punta des Moscarter. Faro Punta Moscarter

Isla de Ibiza. Municipio de Sant Joan de Labritja. Vénda de Portinatx. Plana de Portinatx. Terra roja (terra rossa) ibicenca en el camino a la punta des Moscarter

Razón número 2: el faro queda apartado, no hay carretera asfaltada para acceder a él. Costeando desde Portinatx es más fácil acercarse; aunque desde el interior tampoco es difícil, el camino que conduce a la punta des Moscarter es una senda rural que atraviesa el bosque de pinos de la plana de Portinatx. Como consecuencia, la visita ha de ser expresamente intencional y exige hacer un poco la cabra montés. Es improbable encontrarte en la punta des Moscarter con Paris Hilton, David Guetta, Tiesto Welcome to Ibiza y resto de DJ & séquito acompañante. Gracias a los dioses, el Faro Punta Moscarter está a 28 kilómetros en línea recta del Ushuaïa Ibiza Beach Hotel y resto de beach clubs de moda de la playa d’en Bossa, casi en la punta diametralmente opuesta de la isla.

Isla de Ibiza. Municipio de Sant Joan de Labritja. Vénda de Portinatx. Plana de Portinatx. Camino de acceso al Faro Punta Moscarter desde el interior

Ibiza. Salida del Aeropuerto de Ibiza. «This is living. Welcome to Ibiza». Aunque siempre es agradable que te den la bienvenida, no estoy totalmente convencido de ser el destinatario del lema «this is living» Ibiza marcha disco style

Isla de Ibiza. Municipio de Sant Joan de Labritja. Vénda de Portinatx. Plana de Portinatx. Punta des Moscarter. Acceso al Faro Punta Moscarter desde el interior

Razón número 3: es de público conocimiento que me gusta la geografía extrema. Localizado en una latitud 39º 06.8′ o quizá 39º 07.1 N (39° 07′ 03.4″ N, según Google Maps), el Faro Punta Moscarter se levanta en el punto extremo boreal de la isla de Ibiza y, por lo tanto, de todo el subarchipiélago de las islas Pitiusas. Más al norte de este punto, el mar Balear; y hacia el Nordeste, el canal de Mallorca. A mayor abundamiento, el mar está despejado hasta la costa mallorquina, distante unos ochenta y cinco kilómetros/casi cuarenta y seis millas náuticas entre los faros Punta Moscarter en Ibiza y Cabo de La Mola en Mallorca; no se avista ningún islote ni farallón. Cielo, agua, el horizonte y nada más. El día que hice la fotografía soplaba gregal, viento del Nordeste. Se puede percibir por la dirección de las olas.

Mar Mediterráneo. Mar Mediterráneo desde la punta des Moscarter

Isla de Ibiza. Municipio de Sant Joan de Labritja. Vénda de Portinatx. Plana de Portinatx. Litoral septentrional de la isla de Ibiza, desde la punta des Moscarter hacia Levante

Isla de Ibiza. Municipio de Sant Joan de Labritja. Vénda de Portinatx. Plana de Portinatx. Litoral septentrional de la isla de Ibiza, desde la punta des Moscarter hacia Poniente

También es sabido que a mí los hitos kilométricos, paneles de localización, vértices geodésicos, placas de nivelación y demás parafernalia señalizadora del terreno me ponen bastante. Entre el faro y el vèrtex d’en Gat, encuentro subyugante la erótica de la punta des Moscarter. (Es que, en general y salvo excepciones, suele requerir menos esfuerzo el trato directo con piedras que con personas).

Isla de Ibiza. Municipio de Sant Joan de Labritja. Vénda de Portinatx. Plana de Portinatx. Punta des Moscarter. Vèrtex d’en Gat

Lástima que no sea un vértice geodésico oficial perteneciente a la Red Geodésica Nacional (RPO, ROI, Regente o ETRS89). Pero, bueno, es un vértice y con eso ya me pongo contento; soy tan fácil de complacer…

Isla de Ibiza. Municipio de Sant Joan de Labritja. Vénda de Portinatx. Plana de Portinatx. Punta des Moscarter. Vèrtex d’en Gat

Razón número 4: es el faro con la torre más alta de las Islas Baleares; la altura del soporte es de 52 metros, con una elevación del plano focal de 93 metros sobre el nivel del mar (a los 52 metros de altura de la torre se añaden los 41 metros del acantilado costero).

Isla de Ibiza. Municipio de Sant Joan de Labritja. Vénda de Portinatx. Plana de Portinatx. Punta des Moscarter. Vèrtex d’en Gat. Faro Punta Moscarter

Isla de Ibiza. Municipio de Sant Joan de Labritja. Vénda de Portinatx. Plana de Portinatx. Punta des Moscarter. Acantilado costero a 41 metros sobre el nivel del mar

Isla de Ibiza. Municipio de Sant Joan de Labritja. Vénda de Portinatx. Plana de Portinatx. Punta des Moscarter. Vèrtex d’en Gat. Faro Punta Moscarter

Isla de Ibiza. Municipio de Sant Joan de Labritja. Vénda de Portinatx. Plana de Portinatx. Punta des Moscarter. Vèrtex d’en Gat. Faro Punta Moscarter

Isla de Ibiza. Municipio de Sant Joan de Labritja. Vénda de Portinatx. Plana de Portinatx. Punta des Moscarter. Vèrtex d’en Gat. Faro Punta Moscarter

A propósito, el faro con mayor alcance nominal del conjunto de las islas Baleares es el Faro de la Mola de Formentera. Con un alcance nominal de 23 millas náuticas, supera en una milla el alcance nominal del Faro Cabo Formentor, en la isla de Mallorca (22 millas náuticas). Muy bien, así me gusta: Formentera, chiquita pero matona.


 

Fenicios y púnicos

Tenía una compañera profesora de Historia en el IES Carlos III de Madrid la cual, sabiendo que era originario de Ibiza, me apodó cariñosamente el Fenicio. Yo creo que, aunque no hayan estudiado mucha historia, la inmensa mayoría de los ibicencos conocen el origen fenicio-púnico-cartaginés de su tierra, aunque no más sea porque la inmensa Necrópolis Fenicio-púnica del Puig des Molins está enclavada en pleno casco urbano de la capital de la isla a cuatrocientos metros del paseo de Vara de Rey. Es más: una parte de la ciudad de Ibiza está levantada directamente sobre el cementerio púnico (lo mismo que en la película de terror espiritista Poltergeist, corre hacia la luz), y en los últimos tiempos han aparecido enterramientos en solares anejos a la vía Romana ibicenca, sarcófagos que las excavadoras ya se encargan de arrasar a toda prisa antes de que aparezcan los arqueólogos y paralicen las obras (por ejemplo: calle León, 10-12 o Can Partit, en el número 38 de la vía Romana).

Los fenicios eran originarios de Fenicia (Φοινίκη, Φοίνισσα), una antigua región del Oriente Próximo, cuna de la civilización fenicio-cartaginés-púnica. Los griegos denominaron fenicio al pueblo que se extendía a lo largo de todo el litoral libanés aproximadamente desde Jableh (Siria) y la isla de Arado (Arward, Siria), por el Norte, hasta Acre (en el extremo septentrional de la bahía de Haifa, Israel) y el monte Carmelo, por el Sur. En griego, phoinikis hace referencia a una prenda púrpura. La púrpura (color rojo violáceo) era una industria fenicia peculiar, y de ahí resultó el nombre.

By the way, millones de conchas rotas pertenecientes a las especies purpúreas Murex trunculus, Stramonita haemastoma, &cétera, esparcidas por la costa de Ibiza (verbigracia, yacimientos del canal d’en Martí, cala Olivera o sa Xanga) ponen de manifiesto que en la isla se llevaron a cabo industrias extractivas de tintes naturales; pero esta actividad económica tuvo su mayor desenvolvimiento en época del Bajo Imperio romano (siglos IV-V de nuestra era) (vid. Benjamí Costa & Carmen Alfaro: «Algunes consideracions sobre l’extensió i cronologia de l’ars purpuraria a Ebusus», en Mateu Riera Rullan [coord.]: IV Jornades d’Arqueologia de les Illes Balears [Eivissa, 1 i 2 d’octubre, 2010] organizadas por la Secció d’Arqueologia del Col·legi Oficial de Doctors i Llicenciats en Filosofia i Lletres i en Ciències de les Illes Balears. Illes Balears: Vessants, Arqueologia i Cultura, 2012, 169-178).

Los fenicios no se llamaban a sí mismos fenicios, sino cananeos, en alusión al antiguo territorio de Canaán. Este nombre sonará del Antiguo Testamento: «Consagrarás al exterminio total a los hititas, a los amorreos, a los cananeos, a los perizitas, a los jivitas y a los jebuseos, como te lo ordena el Señor, tu Dios, para que ellos no les enseñen a imitar todas las abominaciones que cometen en honor de sus dioses. Así ustedes no pecarán contra el Señor, su Dios» (Deuteronomio 20, 17-18. Todo muy pacífico y civilizado, «el hombre es bueno por naturaleza», &cétera). Desde el punto de vista de la historiografía, los especialistas suelen emplear el término cananeos para los habitantes del Levante mediterráneo del II milenio a. n. e. y fenicia para la superviviente civilización del I milenio precristiano. Civilización superviviente de las grandes convulsiones causadas hacia el 1200 a. n. e. por la invasión israelita primero y las migraciones de los pueblos del mar después. Los fenicios perdieron territorio, quedando rodeados por los israelitas del sur de Canaán y los filisteos del norte.

Importantes asentamientos fenicios fueron las ciudades costeras de Arados, Biblos, Sidón y Tiro; la primera hoy pertenece a Siria y las tres restantes se emplazan en territorio libanés. En el siglo XIII a. n. e. Tiro estaba bajo la dominación egipcia. Hacia el siglo X a. n. e. (época del rey Hiram I de Tiro), la ciudad había dejado de ser tributaria de Egipto; puede que los fenicios se aliaran con los filisteos contra los egipcios. Los fenicios de Tiro adoraban a los dioses Astarté y Reshef-Melkart. El capítulo XXVI de la novela El ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha de Cervantes comienza así: «Callaron todos, tirios y troyanos».

El comercio era la la actividad principal de las ciudades fenicias (cultivos de la fértil llanura, cedro del Líbano, recolección de múrice para fabricar los preciados tintes naturales púrpura de Tiro y azul real o añil). Los ferengi son una raza extraterrestre ficticia del universo de Star Trek. Comerciantes intergalácticos siempre ávidos de lucro y riqueza, parecen basados en la civilización fenicia.

Nautas expertos, los tirios navegaron hacia Poniente cerca de cuatro mil kilómetros hasta llegar más allá de las Columnas de Hércules, donde establecieron factorías o colonias comerciales en el litoral. Los restos arqueológicos fenicios encontrados en Onuba (Huelva) sugieren que los fenicios de Tiro se instalaron de forma más o menos estable en el periodo correspondiente con los reinados de Hiram de Tiro y Salomón de Israel, en torno al segundo cuarto del siglo X a. n. e. La tradición clásica sostiene que Gadir (Cádiz) fue fundada ochenta años después de la guerra de Troya, esto es, hacia el 1104 a. n. e., pero lo cierto es que los restos más seguros hallados en Cádiz datan de principios del siglo VIII a. n. e. Del lado de acá del estrecho de Gibraltar, los tirios instituyeron otros asentamientos: Sexi (Almuñécar, hacia el siglo IX o segunda mitad del siglo VIII a. n. e.), Abdera (Adra, mediados del siglo VIII a. n. e.), Malaka (Málaga, siglo VII a. n. e). También se han descubierto vestigios fenicios en Mazarrón (Murcia) y Guardamar del Segura (Alicante). Otra colonia muy importante fue Cartago, enclave costero en el norte de África, a 17 kilómetros de la actual ciudad de Túnez. La fundación de Cartago se ha fijado entre los años 825 y 820 a. n. e. (siglo IX a. n. e.).

En lo que atañe a Ibiza, aunque es muy probable que hubieran tenido lugar exploraciones previas, la verdadera colonización de la isla se produjo en el año 654 a. n. e. (mediados del siglo VII a. n. e.), de acuerdo con un texto reiteradamente citado de Diodoro Sículo. La fecha ha sido confirmada por las excavaciones arqueológicas: se trata de uno de los pocos casos en que las fuentes documentales y las pruebas empíricas coinciden. Los primeros pobladores fenicios ibicencos procedían de alguna colonia del sureste de la península ibérica. Eran fenicios occidentales peninsulares, por así decir.

Las evidencias arqueológicas se concentran en dos puntos: 1) el poblado de sa Caleta, en el término municipal de San José de la Atalaya, y 2) la ciudad de Ibiza. Formentera no fue ocupada de forma estable, quedando básicamente deshabitada. En el poblado de sa Caleta ha sido hallado un gran número de construcciones domésticas, hornos para fundir metales (sobre todo, galena argentífera, pero también bronce y hierro) y molinos de arenisca, aparte de lucernas, platos, cuencos, jarras, ánforas, cuchillos de bronce y hierro, &cétera. En la Real Fuerza de Ibiza (Dalt Vila) han visto la luz muros que datan de finales del siglo VII y principios del VI a. C., y en la ciudad extramuros se han encontrado enterramientos de incineración en el puig des Molins, elementos de joyería de los difuntos y ajuares de cerámica (lucernas, platos, ampollas, ollas, cuencos, urnas). La producción no es local, sino importada de los fenicios occidentales peninsulares.

Como los vestigios descubiertos en la ciudad de Ibiza son de época ligeramente más tardía que los desenterrados en sa Caleta, en los últimos años se ha propuesto la hipótesis de que el primer asentamiento fue el de sa Caleta, el cual fue ocupado durante unos cuarenta o cincuenta años. Los habitantes de este enclave fundarían más tarde la ciudad de Ibiza como consecuencia del desarrollo de la población y del crecimiento de la actividad económica, condiciones que el poblado de sa Caleta no podía soportar. De este modo, el traslado a la bahía de Ibiza (illa Plana, puig de Vila) y la fundación de la ciudad se habría producido en torno al 600-590 a. n. e. Una interpretación alternativa sostiene que los dos enclaves fueron contemporáneos o con una diferencia cronológica mínima, pero satisfacían funciones socioeconómicas diferentes (la ciudad de Ibiza era una colonia de poblamiento permanente y el poblado de sa Caleta, una factoría industrial). A principios del siglo VI a. n. e., la ciudad de Ibiza se transformó en el único núcleo de población fenicio-occidental de la isla.

Las relaciones de los fenicios ibicencos con los fenicios «andaluces» y quizá «guardamareros» fueron muy intensas. La homogeneidad cultural de los fenicios occidentales conlleva que todos ellos se integren en una entidad global conocida como círculo del Estrecho. El Estrecho es el estrecho de Gibraltar.

Así pues, la ciudad de Ibiza está entre las siete ciudades más antiguas de España y, de este grupo, es la única no peninsular. Desde entonces, ha sido habitada ininterrumpidamente. Claro que había asentamientos de población indígena en Iberia. Pero eran asentamientos chabolistas, no ciudades. Me motiva pensar que mientras en otros sitios de España estaban todavía subidos a los árboles, en Ibiza ya se hacían inscripciones empleando el alfabeto fenicio y se acuñaba moneda propia desde la segunda mitad del siglo IV a. n. e., chincha y rabia, qué mala es la envidia, je, je, je. Mucho de todo esto ha tenido que ver con su inclusión en la Lista del Patrimonio Mundial de la Unesco (Ibiza, biodiversidad y cultura, 1999).

 

Como Tiro no podía controlar a tanta distancia las colonias fenicias del Mediterráneo occidental, a partir del siglo VI a. n. e. Cartago sustituyó a Tiro en el liderazgo de las ciudades fundadas en el círculo del Estrecho. Esto da pie a la segunda fase de la colonización de Ybšm (Ibosim, la isla de Bes), ahora por gentes provenientes del área púnico-cartaginesa. La presencia púnico-cartaginesa se hace patente a partir del último tercio del siglo VI a. n. e. (desde aproximadamente 530 antes de nuestra era). El registro arqueológico evidencia una serie de cambios en el ritual funerario, la cultura material, el inicio de una producción propia de ánforas y de la exportación de productos agrícolas e industriales, y el crecimiento demográfico. La producción local de cerámica reproduce fielmente los modelos púnicos del Mediterráneo central. Empiezan a llegar contingentes cartagineses a la isla. La ciudad de Ibiza contaba con una población de 5000-6000 habitantes hacia la primera mitad del siglo IV a. n. e. Ibiza había entrado en la esfera de influencia de Cartago.

Aclaración: púnicos es el nombre con el que los romanos designaban a los cartagineses. Por otro lado, los arqueólogos e historiadores emplean el término cartagineses para referirse a los habitantes de la ciudad de Cartago, y púnicos para aludir a los fenicios occidentales en la época del predominio cartaginés. Yo empleo con frecuencia la doble fórmula púnico-cartaginesa para referirme a la segunda colonización de Ibiza y distinguirla de la primera (por cuanto esta primera colonización no se hizo con contingentes provenientes de Cartago, sino del sureste de la Península). Mas no es que se use así, es para aclararme yo. Me hace gracia que, en castellano, fe púnica signifique «mala fe», o que la Operación Púnica aluda a la operación policial en la que fueron detenidos más de medio centenar de políticos, funcionarios y empresarios involucrados en una trama de corrupción. Para mí, lo púnico no tiene estas connotaciones peyorativas o negativas.

 

Es Cuieram/Es Culleram

Por Decreto 94/1994, de 27 de julio (Conselleria de Cultura, Educació i Esports. Butlletí Oficial de la Comunitat Autònoma de les Illes Balears núm. 100 [16 de agosto de 1994], 8058, 8063), se declaró Bien de Interés Cultural (BIC) con la categoría de zona arqueológica el Santuario des Cuieram en el término municipal de Sant Joan de Labritja (Ibiza).

Isla de Ibiza. Municipio de Sant Joan de Labritja. Pueblo de Sant Vicent de sa Cala. Can Piquenyo. Cova des Cuieram/Cova des Culleram

Isla de Ibiza. Municipio de Sant Joan de Labritja. Pueblo de Sant Vicent de sa Cala. Can Piquenyo. Cova des Cuieram/Cova des Culleram

Es Cuieram o es Culleram es un santuario rupestre púnico («púnico-cartaginés») dedicado a las deidades Reseph-Melkart y Tánit (principalmente, a esta última). Está situado en el interior de una cueva cerca de la cima de una abrupta ladera perteneciente a la serra des Port, a poco más de un kilómetro al noroeste de la cala de San Vicente o cala d’en Maians en el municipio de Sant Joan de Labritja. (En la Enciclopèdia d’Eivissa i Formentera se afirma que es Cuieram se emplaza en la finca de Can Quintals, pero analizando el mapa Iberpix del IGN yo creo que el casament más cercano es Can Piquenyo).

Isla de Ibiza. Municipio de Sant Joan de Labritja. Pueblo de Sant Vicent de sa Cala. Cala d’en Maians, cala des Marins, cala de san Vicente o sa Cala (cuatro denominaciones, una cala)

Desde el lugar se avista el puig d’en Toni Marge y un tramo de costa nordeste correspondiente al islote Tagomago y el cabo Campanitx o punta d’en Valls. El paraje está densamente arbolado con el idiosincrásico pinar ibicenco (pi bord/Pinus halepensis).

Vista panorámica del Nordeste de la isla de Ibiza desde es Cuieram. En primer término, el puig d'en Toni Marge. Al fondo, a la izquierda el islote Tagomago. Enfrente, el cabo Campanitx o punta d'en Valls

Vista panorámica del Nordeste de la isla de Ibiza desde es Cuieram. En primer término, el puig d’en Toni Marge. Al fondo, a la izquierda el islote Tagomago. Enfrente, el cabo Campanitx o punta d’en Valls

La cueva de es Cuieram/es Culleram es un importante yacimiento púnico-cartaginés-ebusitano. Los payeses de la zona advirtieron que se encontraban restos de terracota con frecuencia y lo comunicaron a la Sociedad Arqueológica Ebusitana, la cual descubrió el santuario en 1907. Excelente, así me gusta: protegiendo el patrimonio cultural. El material arqueológico hallado en la cueva-santuario está compuesto, casi en su totalidad, por escultura coroplástica de carácter votivo. Las figuras acampanadas de terracota son las más abundantes. Las piezas procedentes de es Cuieram constituyen el grueso de la exposición del Museo Arqueológico de Ibiza y Formentera (MAEF); también hay ejemplares en el Museo Arqueológico Nacional (MAN) y en otros museos del país.

Isla de Ibiza. Municipio de Sant Joan de Labritja. Pueblo de Sant Vicent de sa Cala. Can Piquenyo. Cova des Culleram/Cova des Cuieram

Isla de Ibiza. Municipio de Sant Joan de Labritja. Pueblo de Sant Vicent de sa Cala. Can Piquenyo. Cova des Culleram/Cova des Cuieram

La actividad mágico-religiosa de este santuario se extendió entre el 425 y el 125 a. n. e., conociendo su apogeo entre finales del siglo III y mediados del siglo II a. n. e. Tal y como se describe en los paneles explicativos, se trata de una cueva, mitad artificial, mitad natural, dividida en tres salas. En esta cueva-santuario se realizaron sacrificios animales y se depositaron multitud de exvotos de terracota, cerámica y —más raramente— otros materiales (piedra o marfil) a lo largo de siglos (hablamos de 1422 piezas catalogadas y más de dos mil exvotos sumando fragmentos).

Isla de Ibiza. Municipio de Sant Joan de Labritja. Pueblo de Sant Vicent de sa Cala. Can Piquenyo. Cova des Culleram/Cova des Cuieram

Isla de Ibiza. Municipio de Sant Joan de Labritja. Pueblo de Sant Vicent de sa Cala. Can Piquenyo. Cova des Culleram/Cova des Cuieram

Hubo otro descubrimiento trascendental en el año 1923. Un payés topó de manera fortuita con una placa de bronce que contenía una doble inscripción. La primera, en caracteres púnico-clásicos, se remonta al siglo V a. n. e. y menciona que este santuario estaba dedicado al dios Reshef-Melkart. La segunda inscripción, en el reverso y con grafismos tardo-púnicos, se data en el II a. n. e. y refiere una reparación efectuada por un tal Abd-Esmun hijo de Azarbaal (un sacerdote para Tánit la Poderosa). Por consiguiente, tal vez en épocas diversas, tuvieron lugar cultos y sacrificios: primero a Reshef-Melkart (dios del mar y de la vegetación) y después a Tánit, la gran divinidad femenina del mundo púnico.

No puede dejar de señalarse que la gruta des Cuieram constituye el único santuario púnico conocido más al oeste de Túnez y Cerdeña y dedicado a dicha divinidad. En consecuencia, el yacimiento posee un carácter prácticamente único en el contexto mediterráneo.

Con posterioridad a 1923, y saqueos clandestinos al margen —que los hubo, y muchos: el santuario fue expoliado y destrozado spanish illiterate & uncultured style a lo largo de décadas, hasta con explosivos—, el yacimiento fue excavado por M.ª José Almagro y Epitafio Fortuny hacia finales de la década de los años sesenta. Los hallazgos principales de esta campaña fueron dos medallas de oro, una con la imagen de una cara varonil representada de perfil y con barba, y la otra con un caduceo.

Isla de Ibiza. Municipio de Sant Joan de Labritja. Pueblo de Sant Vicent de sa Cala. Can Piquenyo. Cova des Cuieram/Cova des Culleram. Sala natural intermedia

Isla de Ibiza. Municipio de Sant Joan de Labritja. Pueblo de Sant Vicent de sa Cala. Can Piquenyo. Cova des Cuieram/Cova des Culleram. Sala natural intermedia

La parte natural de la cueva, en roca caliza con abundante circulación de agua, estaba completamente cubierta por formaciones kársticas (estalagmitas y estalactitas). La vandálica labor de los saqueadores clandestinos se encargó de devastarlas; hoy ya casi no quedan espeleotemas.

Isla de Ibiza. Municipio de Sant Joan de Labritja. Pueblo de Sant Vicent de sa Cala. Can Piquenyo. Cova des Culleram/Cova des Cuieram

Isla de Ibiza. Municipio de Sant Joan de Labritja. Pueblo de Sant Vicent de sa Cala. Can Piquenyo. Cova des Culleram/Cova des Cuieram

Para mi gusto —es una mera opinión personal—, en la Ibiza actual se congrega mucha gente con mentalidad blanda (igual influye todo lo que el personal se mete en el cuerpo), y en esta tierra arraigan con facilidad las creencias mágico-religiosas más variopintas. Tuve conocimiento en su día del auge de la cristaloterapia. Eso por no hablar del islote de es Vedrà, las energías y los avistamientos de ovnis. En este último viaje me han contado que parece coger fuerza el culto a la Pachamama (una diosa totémica incaica. La conexión entre el Imperio incaico y la isla de Ibiza es obvia: los incas abandonaron el peruano Cuzco y estuvieron de vacaciones en Ibiza varios veranos durante el siglo XIII. He llegado a este conocimiento a través de visiones sobrenaturales en las que se me aparecía el espíritu de Manco Cápac. El revelacionismo es lo que tiene).

Como puede observarse en la siguiente fotografía, de un tiempo a esta parte se ha puesto de moda dejar collares de cuentas y otras ofrendas en el vestíbulo exterior de la cueva de es Cuieram. La figura de la presunta diosa Tánit que se ve —caracterizada con un estrabismo divergente que contribuye no poco a darle expresión de alucinada— es completamente fake; los exvotos púnicos auténticos están en diversos museos y colecciones particulares. Sin embargo, reconozco que tiene cierta gracia este aggiornamento del santuario. A la vista está que sigue plenamente activo.

Isla de Ibiza. Municipio de Sant Joan de Labritja. Pueblo de Sant Vicent de sa Cala. Can Piquenyo. Cova des Culleram/Cova des Cuieram. Diosa Tánit fake

Isla de Ibiza. Municipio de Sant Joan de Labritja. Pueblo de Sant Vicent de sa Cala. Can Piquenyo. Cova des Culleram/Cova des Cuieram. Diosa Tánit fake

Paradójicamente, esa iconografía —la cual, hallada en es puig des Molins, es una de las más extendidas, si no la que más, en relación con la diosa Tánit— es impostora. Proviene de Sicilia y representa a una deidad griega (quizá a Deméter o Koré), no a una Tánit cartaginesa. Según se afirma en el artículo del Diario de Ibiza «La imagen impostora de la Tánit de Ibiza» (16 de noviembre de 2015), «las únicas piezas halladas en Ibiza que, con toda seguridad, representan a la diosa púnica son los exvotos de es Culleram, que la muestran muy diferente al famoso busto del Puig des Molins y siempre con alas». Vale decir, desde el punto de vista arqueológico-histórico, todo mal. Primero, el busto ese es una reproducción contemporánea barata. Segundo, no es una imagen de la diosa púnica Tánit, sino de una deidad griega. Tercero, no fue encontrada en es Cuieram, sino en la Necrópolis del Puig des Molins, a más de veintitrés kilómetros al sur. Pero si la gente se realiza…

 

La diosa Tánit/Tanit/Tinnit-Gad

En Ibiza siempre he escuchado nombrar a la diosa como Tánit (palabra llana). Creo que es más correcta la denominación Tanit (palabra aguda), o incluso Tinnit. No obstante, aquí sigo el uso local por motivos psicoafectivos.

Las piezas más abundantes de es Cuieram consisten en bustos de terracota de una divinidad femenina, peinada con dos gruesos mechones sueltos que caen sobre los hombros (quizá sea un velo encima de la cabeza) y tocada con un kálathos. El pecho aparece decorado con palmas, flores de loto, rosetas, caduceos o motivos astrales (medias lunas, soles…). Por su forma de campana, en las esculturas se elimina la parte central del cuerpo y las extremidades inferiores. Lejos de ser un orco, la chica resulta bastante aceptable de cara y gordita por la forma acampanada. La figura más estandarizada representa la imagen envuelta en un par de alas (= una diosa alada) a modo de mantón. El kálathos y el mantón alado nos ponen sobre aviso de que estamos ante arte sacro y culto de una divinidad cartaginesa: esos bustos han sido identificados como de la diosa Tánit. Otras figuras representan a la diosa entronizada. En conexión con mi actividad profesional, en es Cuieram aparecieron piezas que representan músicos: auletrix y tympanistria.

Busto de terracota cocida y pintada. Escultura realizada a molde. Procede del Santuario de es Cuieram y está expuesta en el Museo Arqueológico Nacional. Representa a la diosa Tánit. Pertenece al periodo de la colonización púnico-cartaginesa de Ibiza. Está datada entre los siglos IV-II a. n. e. Fotografía: Ángel Martínez Levas. © Ministerio de Educación, Cultura y Deporte. Museo Arqueológico Nacional

Busto de terracota cocida y pintada. Escultura realizada a molde. Procede del Santuario de es Cuieram y está expuesta en el Museo Arqueológico Nacional. Representa a la diosa Tánit. Pertenece al periodo de la colonización púnico-cartaginesa de Ibiza. Está datada entre los siglos IV-II a. n. e. Fotografía: Ángel Martínez Levas. © Ministerio de Educación, Cultura y Deporte. Museo Arqueológico Nacional

La religiosidad púnica hunde sus raíces en la fenicia, pero le da personalidad propia. Si para los fenicios los dioses principales de su panteón eran Astarté y Melkart, para los púnico-cartagineses estos dioses se transmutan en Tánit y Baal Hammón. El culto ebusitano a Tánit trae origen de que Ybšm entró en la órbita del dominio cartaginés. Predomina el culto a la diosa femenina por encima del que tiene como destinatario a su compañero masculino. La versión romana de Tánit es la diosa Juno Caeleste, y Baal Hammón equivale al Cronos griego y al Saturno romano.

La diosa Tinnit era también diosa de la Fortuna; en este aspecto, se le aplicaba el epíteto Gad (= «felicidad o buena fortuna» en lengua fenicia). Es el equivalente cartaginés de la diosa Tique griega o la diosa Fortuna romana. Cada ciudad tenía su diosa Gad, Tique o Fortuna; en otras palabras, su diosa políada (= protectora de la ciudad). En este sentido, podemos considerar a Tánit o Tinnit como la primera patrona de la ciudad y de la isla de Ibiza. Luego fue sustituida por Santa María de las Nieves, pero eso ocurrió quince siglos más tarde («Set segles fa que sou Patrona nostra…»).

Tres profesoras de la Universidad de Sevilla (M.ª Cruz Marín Ceballos, María Belén Deamos y Ana M.ª Jiménez Flores) han escrito un interesantísimo artículo titulado «El proyecto de estudio de los materiales de la cueva de es Culleram» (2011) en el que exponen los resultados de su investigación sobre las figuras.


 

Fortificaciones

Compruebo que mi percepción de y vínculo con la isla de Ibiza está mediada por la inicial f: familia, faros, fenicios, fortificaciones.

Ibiza es una isla fortificada.

 

Real Fuerza de Ibiza o Dalt Vila

La ciudad de Ibiza ha sido un asentamiento amurallado desde tiempos de los fenicios. Hay referencias a las poderosas e inexpugnables murallas que defendían la ciudad de Ibiza durante la Segunda Guerra Púnica; defensas que, según parece, los romanos no consiguieron asaltar. Durante la Segunda Guerra Civil de la República de Roma, Cneo Pompeyo el Joven conquistó sin dificultad las islas Baleares (47 a. n. e.); pero la plaza de Ibiza, protegida por sus murallas, opuso una fuerte resistencia a los asaltos del general, hasta que fue sometida por las armas.

Tras los oscuros periodos vándalo y bizantino, los sarracenos se anexionaron la isla a principios del siglo X, fortificando el núcleo urbano con una triple cerca, foso, torres, una almudaina y un castillo levantados en la cima del puig de Vila. La ciudad de Ibiza pasa a ser la Madîna Yâbisa.

Las murallas medievales agarenas delimitaban tres recintos que iban ocupando escalonadamente el puig de Vila. Desde la cima hacia el pie del promontorio, los recintos fueron llamados por el historiador Antoni Costa Ramón Vila Superior, Vila Mitjana o Vila Inferior, Arraval o Vila d’Avall. Parece ser que, en esta época, fuera de la medina fortificada no existían viviendas. Demasiado peligroso.

He hallado en Internet una recreación que refleja muy bien la organización urbana de Ibiza en época musulmana, con los tres barrios diferenciados y amurallados por pisos:

Dalt Vila en la época musulmana medieval, con los tres recintos amurallados. Disponible en Internet: http://hemeroteca.mennta.es/wp-content/uploads/2013/12/portada-libro-necropolis-y-dalt-vila.png (consulta del 22 de agosto de 2017)

La Vila Superior estaba señoreada por la Almudaina y el Castillo de Ibiza. La almudaina tenía un carácter gubernativo y residencial, y el castillo tenía una función más militar y defensiva. Contaban de seis y siete torres, respectivamente.

Bien que muy modificados, todavía se conservan restos de las fortificaciones musulmanas en Dalt Vila, que son las que se encontraron los cristianos de la Corona de Aragón (Guillermo de Montgrí, Pedro de Portugal y Nuño Sánchez de Rosellón) cuando reconquistaron la isla en 1235. Según la tradición, por este lugar entraron las tropas cristianas comandadas por Guillermo de Montgrí a la Vila Superior de Ibiza el día 8 de agosto de 1235, festividad de san Ciriaco. En memoria de dicho evento, el Ayuntamiento de Ibiza instaló una capilla en 1754:

Real Fuerza de Ibiza. Capilla de San Ciriaco

Dicho lo cual, la fisonomía actual de la acrópolis ibicenca consiste en un agregado de obras de épocas diferentes, principalmente de los siglos XIV, XVI y XVIII. En la siguiente imagen se muestran construcciones de los tres periodos:

Real Fuerza de Ibiza. Cima del puig de Vila. Castillo de Ibiza

 

Castillo de Ibiza

Yo siempre he conocido esa colección de edificaciones como es Castell o Castillo de Ibiza. Tras su dilatado uso militar, el espacio de 6463 metros cuadrados y todas los inmuebles fueron cedidos gratuitamente al Ayuntamiento de Ibiza con destino a fines culturales, artísticos, folklóricos y turísticos en virtud del Decreto 2640/1974, de 30 de agosto (Boletín Oficial del Estado núm. 225 [19 de septiembre de 1974], p. 19271). Conforme a lo dispuesto en dicho decreto, el Castillo de Ibiza está siendo restaurado y transformado en parador de turismo desde octubre de 2008. Entre otras razones, las obras no rematan porque aparecen restos arqueológicos cada vez que se excava algo y ello exige la modificación del proyecto.

Con todo, el conjunto arquitectónico que culmina el puig de Vila (99 m s. n. m.) puede dividirse en dos partes: la almudaina y el castillo propiamente dicho. La Torre del Homenaje del Castillo (torre VI) es la que se percibe más alta, y marca la divisoria entre la almudaina y el castillo: hacia la izquierda (lado occidental) estaría la almudaina y hacia la derecha (lado oriental) estaría el castillo. A la derecha de la Torre del Homenaje se observa un lienzo de muralla medieval y la torre VII del castillo. Todas las imágenes enfocan el muro sur. Desde el lugar se domina el paso de los Freus y Formentera.

Paso de los Freus y Formentera en el horizonte desde el puig de Vila (99 metros sobre el nivel del mar)

La traza correspondiente a la parte de la almudaina se ha conservado más o menos, pero el amurallamiento que percibimos hoy fue contruido entre los años 1584-1585, regularizando e incorporando en su interior las estructuras medievales. Ese perímetro fortificado conforma el Caballero de la Almudaina o de Santa Bárbara, plataforma elevada preparada para la instalación de piezas de artillería.

En la misma época se abrió la puerta o salida de la Bomba, a través de la que se accede al Castillo de Ibiza (ex-almudaina section) por el lado sudoeste. El arco exterior está coronado por el Señal Real de Aragón y las armas de Fernando Zanoguera (Ferran Çanoguera), gobernador de la Corona de Aragón en Ibiza entre los años 1576 y 1595. El Señal Real de Aragón es el escudo cuatripalado timbrado con un coronel o corona real abierta. El blasón del gobernador Zanoguera es un nogal arrancado con ocho veneras.

Real Fuerza de Ibiza. Cima del puig de Vila. Castillo de Ibiza. Caballero de la Almudaina o de Santa Bárbara. Puerta de la Bomba con escudos

Obviamente, el inmueble de color ocre amarillo no es la almudaina musulmana, sino un edificio del siglo XVIII destinado a albergar a un batallón de infantería. Levantado por Simón Poulet entre 1727 y 1729, la fachada meridional de tres plantas que se muestra se construyó avanzada sobre la línea de muralla del recinto de la almudaina entre las torres VI (Torre del Homenaje) y XII. Esa parte de los cuarteles era el pabellón de los oficiales.

Real Fuerza de Ibiza. Cima del puig de Vila. A la izquierda de la fotografía y adyacente a la Torre del Homenaje del Castillo, el perímetro que correspondía a la Almudaina de Ibiza, sede administrativa del valí musulmán, con murallas del siglo XVI y cuarteles del siglo XVIII

La Torre del Homenaje o torre VI fue reedificada en el siglo XIV a partir de la anterior torre musulmana. Es de planta cuadrangular. La base es maciza. A media altura se abre una ventana flanqueada por aspilleras. Se nota que la torre fue recrecida en época posterior porque cambia el aparejo en el cuerpo superior: el aparejo isódomo de sillar de marés da paso a una irregular mampostería de labra más tosca reforzada con sillares en las aristas.

El edificio de color granate adosado a la torre VII del Castillo es la Casa del Gobernador. Se trata de un inmueble residencial donde habitaba el representante de la autoridad real. La fachada meridional que se contempla fue levantada en el siglo XVI, desbordando el paramento amurallado medieval entre las torres VII y I; esta última, muy modificada. El elemento arquitectónico más destacado de la fachada es el balcón doble cubierto por rebajados arcos carpaneles.

Real Fuerza de Ibiza. Cima del puig de Vila. De izquierda a derecha: Torre del Homenaje (torre VI), lienzo de muralla, torre VII, Casa del Gobernador (fachada del siglo XVI) y torre I. Vista desde el Sur

Real Fuerza de Ibiza. Cima del puig de Vila. Castillo de Ibiza. Torre III

 

Murallas medievales

En el contexto de la guerra castellano-aragonesa de los Dos Pedros (Pedro I de Castilla vs. Pedro IV de Aragón, siglo XIV), la Fuerza de Ibiza fue atacada por Pedro el Cruel. En esta época, la población todavía estaba protegida por la triple muralla musulmana, la cual cumplió su papel, bien que con graves destrozos. Hay que aclarar que las murallas islámicas fueron mantenidas y rehechas después de la conquista cristiana, integrándose en el conjunto urbano de Dalt Vila.

Guerra de los Dos Pedros (siglo XIV). Ataque de Pedro el Cruel, rey de Castilla y León, a la Real Fuerza de Ibiza (1359)

Ruy González de Clavijo, embajador del rey castellano Enrique III, pasó por Formentera e Ibiza en 1403. En el libro Historia del gran Tamorlan e itinerario y enarracion del viage, y relacion de la embaxada que Ruy Gonçalez de Clavijo le hizo, por mandado del muy poderoso señor rey Don Henrique el Tercero de Castilla, González de Clavijo dice así en lo tocante a las fortificaciones ibicencas:

[…] é la villa es poblada en un otero alto que está junto al mar: é tiene tres cercas, y entre cada cerca mora gente; y tiene un castillo en lo más alto de la villa facia la mar; é tiene altas torres é cerca sobre sí; y la Iglesia de la villa está á par del castillo; é cerca la villa é castillo de parte de fuera una cerca sola.

Ya desenterradas en diversas excavaciones realizadas, ya a la vista, quedan diversos restos de las murallas y torres medievales ibicencas musulmano-cristianas. A diferencia de la ciudad romana de planificación ortogonal basada en los ejes cardo-decumano, la medina islámica presenta un crecimiento espontáneo y una estructura orgánica, con todas las casas apiñadas y muchas de ellas adosadas a las murallas. Un caos, vaya. Por esta razón, cuando uno pasea por Dalt Vila va viendo fortificaciones medievales aquí y allá, pertenecientes ora al núcleo castillo-almudaina, ora a cualquiera de las tres cercas que dividían la ciudad.

Real Fuerza de Ibiza. Murallas y torres medievales desenterradas en excavaciones arqueológicas

Las excavaciones realizadas en el yacimiento arqueológico contiguo al solar del Hospital Civil de Dalt Vila, en la ronda Calvi entre los baluartes de Sant Jordi y Sant Jaume, han desenterrado varios tramos de muralla medieval (fases andalusí y cristiana) y las torres XXV y XXVI, así como casas que se adosaron a la muralla con posterioridad a la conquista catalana. Cuando se construyó la fortificación renacentista paralela a los muros medievales, estos se cubrieron con importantes aportes de tierra que terraplenaron la ronda.

Real Fuerza de Ibiza. Murallas y torres medievales desenterradas en excavaciones arqueológicas. Ronda Calvi

Real Fuerza de Ibiza. Murallas y torres medievales desenterradas en excavaciones arqueológicas. Ronda Calvi

La torre XXV es la que está ubicada más abajo, hacia el Noroeste, en el límite entre los recintos de la Vila Superior y la Vila Mitjana. Todavía es visible un arco de medio punto a través del que se accedía al interior de la planta superior de la torre. En el piso inferior subsisten las numerosas aspilleras repartidas por los paramentos de la torre.

Real Fuerza de Ibiza. Fortificaciones medievales. Torre XXV

En la siguiente imagen se muestra un tramo de la muralla medieval que dividía la Vila Mitjana de la Vila d’Avall:

Real Fuerza de Ibiza. Calle San José. Tramo de la fortificación medieval (triple muralla) entre la Vila Mitjana y la Vila d’Avall

A su turno, todo el desordenado conjunto medieval quedó encerrado por el limpiamente geométrico trazado renacentista. En total, pueden identificarse cinco perímetros amurallados en la Real Fuerza de Ibiza, a saber: Castillo-Almudaina, Vila Superior, Vila Mitjana o Vila Inferior, Arraval o Vila d’Avall y murallas renacentistas. Aunque, la verdad, no tengo muy clara la existencia del amurallamiento medieval entre la Vila Superior y la Vila Mitjana. Puede que sea más virtual que real o puede que haya quedado enterrado bajo la ciudad. Es el señalado con una línea discontinua en el siguiente plano del historiador Antoni Costa Ramón:

El triple recinto de la Ibiza árabe (Antoni Costa Ramón), en Miguel Ángel González: «Dalt Vila, itinerario medieval». Diario de Ibiza (12 de enero de 2014).

Las fortificaciones medievales se distinguen bien arquitectónicamente de las renacentistas: las fortificaciones medievales presentan muros verticales, no muy gruesos y usualmente coronados por almenas; no tienen bastiones, sino torres en las aristas o los flancos, unidas por paños de muralla; y los vanos son estrechas saeteras o aspilleras. Para flechas y tal en plan Edad Media sí aguantan, pero la artillería de proyectiles metálicos y fuego de pólvora tumba esos fuertes en un abrir y cerrar de ojos. Por este motivo se pasó de la arquitectura militar medieval a la arquitectura abaluartada renacentista italiana con bastiones o baluartes, caballeros, casamatas, cañoneras o troneras y merlones, escarpas, revellines y demás. Son las murallas renacentistas las que determinaron la inclusión de la ciudad de Ibiza en la lista del Patrimonio Mundial; no las medievales, que están bastante cascadas.

 

Socioeconomía ibicenca

Aunque en nuestros días esto ha cambiado mucho, en epoca moderna la isla estuvo socio-espacialmente organizada basándose en la oposición ciudad/campo. El único núcleo urbano era la ciudad de Ibiza; todo lo demás era hábitat rural, con algunas iglesias parroquiales dispersas por ahí. Dichas iglesias constituyeron el corazón de los ulteriores núcleos de población de la isla. Por esta razón, casi todos los poblados ibicencos tienen nombre de santos.

En la ciudad se daban otras oposiciones. Otrora, la ciudad de Ibiza se reducía a 1) el recinto fortificado (= la Real Fuerza de Ibiza) y 2) el barrio de la Marina, arrabal a los pies de la muralla en el que vivían los marineros y pescadores. El arrabal de la Marina incluía y sigue incluyendo sectores como sa Riba, sa Penya o la Bomba. El conjunto tenía por límite la primera estacada, un lienzo de muralla construido a mediados del siglo XVII para cerrar la parte de poniente del arrabal de la Marina. La Puerta de la Cruz daba acceso a la ciudad por la primera estacada, muro que separaba la ciudad del campo. La primera estacada fue derribada; la calle de Guillem de Montgrí sigue su trazado.

Ciudad de Ibiza. Límite del arrabal de la Marina. Calle Guillem de Montgrí, abierta tras la demolición de la primera estacada

Si los marineros vivían en la Marina aneja al puerto y los payeses en el campo, los «señores» (terratenientes y personas de posición socioeconómica más elevada) residían en la Real Fuerza. Yo he empezado este post diciendo que nací «vilero». Pero nací «vilero» de s’Eixample, no de Dalt Vila. Eso es un indicador de que no soy terrateniente, mecachis.

Y sí, en la Real Fuerza de Ibiza o Dalt Vila encontramos casas señoriales y escudos heráldicos. He aquí una muestra:

Isla de Ibiza. Ciudad de Ibiza. Real Fuerza de Ibiza o Dalt Vila. Casa Comasema, antigua Casa Llaudes (Can Comasema o Can Llaudis, siglos XV-XVI). Edificio tardogótico civil. Ventanal tríforo con maineles o parteluces sobre la puerta con el escudo de armas de la familia Llaudes

Isla de Ibiza. Ciudad de Ibiza. Real Fuerza de Ibiza o Dalt Vila. Casa Comasema, antigua Casa Llaudes (Can Comasema o Can Llaudis, siglos XV-XVI). Edificio tardogótico civil. Ventanal tríforo con maineles o parteluces sobre la puerta con el escudo de armas de la familia Llaudes

Real Fuerza de Ibiza. Escudo de armas de los Sabinas

 

Real Fuerza de Ibiza & murallas renacentistas

La ciudadela levantada sobre el puig de Vila es conocida popularmente con el nombre de Dalt Vila (más o menos, «ciudad alta»). El nombre histórico «oficial» del lugar es Real Fuerza de Ibiza. En castellano, el vocablo fuerza designa en octava acepción una «plaza murada y guarnecida de gente para defensa» (RAE dixit). Lo de real es fácil de inferir contemplando el escudo de Felipe II que corona la puerta principal del recinto fortificado, la Puerta de la Mar o Portal de las Tablas (Portal de ses Taules).

Isla de Ibiza. Ciudad de Ibiza. Real Fuerza de Ibiza o Dalt Vila

Isla de Ibiza. Ciudad de Ibiza. Real Fuerza de Ibiza o Dalt Vila

 

Puerta del Mar, Portal de ses Taules o Rastrillo

La Puerta del Mar, Porta de la Mar o Portal de ses Taules constituye el acceso principal a la Real Fuerza de Ibiza o Dalt Vila. Recibe estos nombres por su orientación hacia el puerto de Ibiza y porque esta entrada está precedida por un puente levadizo de madera. Yo siempre la he conocido como el Rastrillo. En lo que atañe a esta última denominación popular, he detectado un debate local en los últimos tiempos: para unos, el Rastrillo alude al portón; para otros, el Rastrillo designa el contiguo patio de armas/cuerpo de guardia. Me inclino por la primera alternativa porque a) así lo decía mi abuela Rita y b) porque rastrillo en castellano significa precisamente «verja levadiza que defendía la entrada de las plazas de armas» en tercera acepción. Así pues, para mí el Rastrillo se refiere al conjunto constituido por el puente levadizo y la puerta y, por extensión, a la cuesta o rampa por la que se sube a Dalt Vila (= «subíamos a Dalt Vila por el Rastrillo»).

Isla de Ibiza. Ciudad de Ibiza. Real Fuerza de Ibiza o Dalt Vila. Muralla del siglo XVI. Porta de la Mar o Portal de ses Taules

Isla de Ibiza. Ciudad de Ibiza. Real Fuerza de Ibiza o Dalt Vila. Muralla del siglo XVI. Porta de la Mar o Portal de ses Taules. Rastrillo

La Porta de la Mar o Portal de ses Taules constituye la portada monumental más destacada de las murallas renacentistas. Presenta un arco de medio punto encuadrado por jambas almohadilladas y dintel tallado en piedra sobre el que campea el escudo de la monarquía con una inscripción latina al pie perpetuadora de la efeméride. La puerta está flanqueada por hornacinas que cobijan esculturas romanas. Las estatuas romanas decapitadas y desmembradas representan a Cayo Julio Tirón Getúlico, cuestor de la ciudad de Roma, tribuno de la plebe y pretor, y a la diosa Juno, perteneciente a la clásica tríada capitolina.

Isla de Ibiza. Ciudad de Ibiza. Real Fuerza de Ibiza o Dalt Vila. Escudo de Felipe II

Isla de Ibiza. Ciudad de Ibiza. Real Fuerza de Ibiza o Dalt Vila. Escudo de Felipe II

Estética aparte, la portada tiene un valor simbólico y psicológico. Al pertenecer a la época del Renacimiento, se perciben reminiscencias y alusiones al Imperio romano, con inscripciones en latín, estatuas romanas, &cétera. Esta idea queda reforzada por la presencia del gran escudo de Felipe II, orgullosa expresión de la Monarquía universal hispánica y del poderío imperial español en guerra contra el Imperio otomano aliado con Francisco I de Francia. La puerta recuerda a un arco de triunfo; que el rey católico sea invictimísimo sugiere la imbatibilidad de la plaza fuerte. Se trata, en definitiva, de crear una dramática puesta en escena que designe representaciones de invencibilidad, fuerza y victoria sobre el enemigo. Es que he jugado mucho al Age of Empires, yo.

Las armas de Felipe II están acompañadas a izquierda y derecha por los escudos del a la sazón gobernador de Ibiza, Ferran Çanoguera, y de la Universidad de Ibiza (= ayuntamiento). No obstante, están muy deteriorados y casi no se distingue nada. En el interior de la ciudadela hay escudos similares mejor conservados.

Puerta del Mar o Portal de ses Taules. Escudo de armas de Ferran Çanoguera, gobernador de Ibiza

Puerta del Mar o Portal de ses Taules. Escudo de armas de Ibiza

Este es el contenido de la inscripción en latín que figura en la Puerta del Mar:

PHILIPPO REGE CATHOLICO ET INVICTIS
SIMO HISPANIARVM INDIARVMQ. ORIENTA
LIVM ET OCCIDENTALIVM HAEC CONS
TRVEBANTVR ET HVIVS INSVLAE PRO SVA
S.C.R.M.TE GVBERNATORE ET CAP.EO GNALI
NOBILI DON FERDINANDO ÇANOGVERA ANNO 1585

La inscripción dice algo así como: «Siendo Felipe Rey Católico e Invictimísimo de las Españas y de las Indias Orientales y Occidentales, estas [fortificaciones] eran construidas y de esta isla en beneficio de Su Sacra Cesárea Real Majestad por el Gobernador y Capitán General el noble don Fernando Çanoguera (Ferran Çanoguera o Sanoguera, gobernador y capitán general de Ibiza en tiempos de Felipe II) en el año de 1585». El hipérbaton del genitivo y de esta isla (et huius insulae) me despista: no sé si se refiere a las fortificaciones de esta isla, al rey de esta isla o al gobernador y capitán general de esta isla.

El subarchipiélago pitiuso había padecido secularmente asaltos de los piratas berberiscos (norte de África). Mas en el contexto de las guerras habsburgo-otomanas o guerras del Turco, los malvados forajidos otomanos Turgut Reis y Jeireddín Barbarroja se aliaron con el perverso Francisco I de Francia contra el benefactor Carlos I de España. Los ataques provenientes de los piratas norteafricanos y de la armada franco-otomana se recrudecieron a lo largo del siglo XVI. Por ejemplo: en la batalla de Formentera, el buen general de las Galeras de España Rodrigo de Portuondo perdió heroicamente la vida frente al islote de Espalmador el 25 de octubre de 1529 combatiendo contra el diabólico corsario turco Hardín Cachidiablo (Drub el Diablo). En 1536, una armada compuesta por siete barcos argelinos y doce buques franceses arribó a la isla de Ibiza. Desembarcaron 400 hombres franceses y 300 turcos. Aunque no consiguieron tomar la ciudad, se dedicaron a saquear la ebusitana ínsula, qué ruines. (Nótese cómo mi discurso se mantiene totalmente imparcial y no tomo partido para nada). Hubo más acometidas de los pérfidos bandidos del mar en 1538 y 1540. En 1544, cuarenta galeras de Sala Reis, lugarteniente de Barbarroja, fracasaron en su ataque a Ibiza, bien por los ibicencos.

Isla de Ibiza. Ciudad de Ibiza. Real Fuerza de Ibiza o Dalt Vila. Muralla del siglo XVI. Garita con matacán

Isla de Ibiza. Ciudad de Ibiza. Real Fuerza de Ibiza o Dalt Vila. Muralla del siglo XVI. Baluarte de San Juan. Garita con matacán

En la confluencia de los flancos y caras del baluarte de San Juan se alzan garitas de vigilancia. El remate superior de esta garita es una geométrica y proporcionada pirámide cuadrangular. La garita consta de matacán sobre ménsulas molduradas

Este statu quo impulsó al rey Carlos I a ordenar la erección de las murallas renacentistas en 1553. Su traza responde al proyecto inicial del ingeniero Juan Bautista Calvi (inicio de las obras en enero de 1555), modificado posteriormente por el capitán e ingeniero Giovan Giacomo Palearo el Fratín en 1574 tras la memorable victoria en Lepanto. (Recordemos que bajo el reinado de Felipe II, tuvo lugar la batalla de Lepanto el 7 de octubre de 1571). La idea era levantar unas murallas que fueran capaces de resistir el asedio de la artillería de la armada enemiga y hundir bravos y temidos bajeles piratas provenientes del uno y el otro confín del mar conocido. Las obras finalizaron en 1585. Las murallas ibicencas estuvieron a la altura de las expectativas.

 

Plaza de Armas & Cuerpo de Guardia

En castellano, una plaza de armas es el sitio o lugar en el que se forman y hacen el ejercicio las tropas que están de guardia en una plaza. Por otro lado, cuerpo de guardia se refiere tanto al colectivo de soldados destinados a hacer guardia como a un pequeño edificio o estancia junto a la puerta de una fortificación en el que descansan los soldados que tienen guardia en los ratos en que no están de servicio.

A la entrada de Dalt Vila está la plaza de armas y el cuerpo de guardia. La plaza de armas, de planta rectangular, está flanqueada por un pórtico de arcos de medio punto en un lado, bajo el que se cobija una chimenea con bancos junto a la que se podían calentar los soldados.

Isla de Ibiza. Ciudad de Ibiza. Real Fuerza de Ibiza o Dalt Vila. Plaza de Armas

Isla de Ibiza. Ciudad de Ibiza. Real Fuerza de Ibiza o Dalt Vila. Plaza de Armas & chimenea

Situado en el extremo oriental de la plaza de armas, el cuerpo de guardia está precedido de un pórtico con arcos carpaneles. Sobre esta arcada apoya un decorado balcón para el mando.

Isla de Ibiza. Ciudad de Ibiza. Real Fuerza de Ibiza/Dalt Vila. Cuerpo de guardia y chimenea tras el pórtico

 

Plaça de la Vila

La puerta por la que se accede a la plaça de la Vila a la plaza de armas está coronada por el interior con los escudos de la Corona de Aragón y de Ibiza. Sobre la cuestión heráldica volveré más adelante.

Isla de Ibiza. Ciudad de Ibiza. Real Fuerza de Ibiza o Dalt Vila. Plaza de armas (interior). Escudos de la Corona de Aragón y de Ibiza

Casa de Armas (siglo XVI), en la plaça de la Vila, con arco de medio punto y óculo. Destinada a guardar armas y munición, en nuestros días es un estudio de arquitectura.

Dalt Vila. Plaça de la Vila. Casa de Armas (siglo XVI)

En fin, no sigo analizando porque el examen de Dalt Vila da para escribir incontables libros y tesis doctorales (cada vez que paseo por ahí me fijo en una cosa diferente; no se agota nunca). Hay que subrayar que las Murallas Renacentistas de Ibiza constituyen uno de los conjuntos fortificados del siglo XVI mejor conservados del mundo. Me encanta pensar que mientras otros sitios tienen un paramento medio arruinado con cuatro piedras mal colocadas —I am on fire—, el recinto amurallado ibicenco se mantiene íntegro y, con un perímetro de 1802 metros (1668,5 construidos y 133,5 de acantilado), cerca una superficie superior a diez hectáreas. Consta de murallas de quince metros de altura media y veinticuatro metros de altura máxima, seis baluartes y dos semibaluartes, además de dos caballeros, casamatas semicubiertas y descubiertas, cañoneras y merlones, &cétera.

Mi ciberbitácora está llena de referencias a castillos. Intuyo que mi gusto por ese tipo de arquitectura militar trae origen de haber nacido y residido en Ibiza veinte años. De tanto visitar la fortaleza, al final acabas enterándote de lo que es un baluarte o bastión, un caballero, un revellín, un matacán, &cétera.

Isla de Ibiza. Ciudad de Ibiza. Real Fuerza de Ibiza o Dalt Vila. Baluarte de Santa Lucía

Isla de Ibiza. Ciudad de Ibiza. Real Fuerza de Ibiza o Dalt Vila. Baluarte de Santa Lucía

Así describe Fernando Cobos, arquitecto experto en documentación y restauración de monumentos, las murallas de Ibiza en el artículo «El Plan Director de las murallas de Ibiza», en Nuria Sanz (ed.): World Heritage papers núm. 19: Fortificaciones Americanas y la Convención del Patrimonio Mundial. Reunión Internacional Campeche (México), 12-15 marzo, 2004. París: Unesco World Heritage Centre, 2006, 104-112, p. 104:

Fernando Cobos: «El Plan Director de las murallas de Ibiza». Reunión de Expertos para la Recuperación de Fortificaciones Americanas. Patrimonio Mundial Unesco, 2006

Fernando Cobos: «El Plan Director de las murallas de Ibiza». Reunión de Expertos para la Recuperación de Fortificaciones Americanas. Patrimonio Mundial Unesco, 2006

La erección de fortificaciones tan sobresalientes no respondió a un deseo de proteger a la población ibicenca de las incursiones berberiscas o franco-otomanas, sino a un objetivo militar mucho más instrumental: por su estratégica posición geográfica en el mar Mediterráneo, Ibiza devino en la primera línea de defensa del litoral levantino peninsular. Los bajeles piratas convenientemente cañoneados y hundidos en las costas ibicencas no arribaban a Denia (Alicante) y, por tanto, no podían atacar los barcos españoles ni causar estragos en la península. Por otro lado, la isla oponía una fuerte resistencia al avance de la flota del Turco. Estas ideas se resumen en la frase de que Ibiza era «veramente riparo et scudo di tutte le marine di Spagna» («Ibiza era verdaderamente refugio y escudo de toda la marina de España»).

Antes de ingresar en la Lista del Patrimonio Mundial de la Unesco, las murallas de la ciudad y la torre-campanario de la Catedral de Ibiza ya habían sido declaradas Monumento Histórico-Artístico por Decreto de 22 de enero de 1942 (Boletín Oficial del Estado) núm. 37 [6 de febrero de 1942], 917-918).

 

Torres costeras de vigilancia y defensa

Por Decreto de 22 de abril de 1949, sobre protección de los castillos españoles (Boletín Oficial del Estado núm. 125 [5 de mayo de 1949], 2058-2059), quedó amparada la Torre de Campanitx o d’en Valls bajo dicha figura general de protección.

Isla de Ibiza. Municipio de Santa Eulària des Riu. Parròquia de Sant Carles de Peralta. Vénda des Figueral. Torre de Campanitx o d'en Valls

Isla de Ibiza. Municipio de Santa Eulària des Riu. Parròquia de Sant Carles de Peralta. Vénda des Figueral. Torre de Campanitx o d’en Valls

Casi treinta años después, y considerando el indudable interés histórico-artístico que encierran las torres fortificadas de las islas de Ibiza y Formentera, por Resolución de la Dirección General del Patrimonio Artístico, Archivos y Museos se acordó incoar expediente de declaración de monumento histórico artístico a favor de las torres fortificadas costeras de todo el archipiélago pitiuso (Boletín Oficial del Estado núm. 54 [3 de marzo de 1979], 5640). No me sorprende tanto que esa norma reglamentaria fuera firmada por el ibicenco Evelio Verdera y Tuells, a la sazón, Director General de Patrimonio con el Gobierno de UCD de Adolfo Suárez. En la resolución se enumeraron las siete torres costeras de vigilancia y defensa de la isla de Ibiza, a saber:

  • Torre de Portinatx (1756)
  • Torre de Campanitx o d’en Valls (1763)
  • Torre de sa Sal Rossa o des Carregador (siglo XVI)
  • Torre de ses Portes (siglo XVI)
  • Torre des Savinar o des Cap des Jueu (1763)
  • Torre d’en Rovira (1763)
  • Torre de Balansat o des Molar (1763)

Las torres de vigilancia y defensa del litoral ibicenco pertenecen a dos etapas constructivas diferentes: el siglo XVI y el siglo XVIII. Las torres de ses Portes y de sa Sal Rossa o des Carregador son las más antiguas, y fueron erigidas en época de los Austrias como refugio para la población local ante la amenaza turca y berberisca. Las otras se levantaron en época borbónica, para hacer frente a los ataques holandeses, británicos y franceses del siglo XVIII. El proyecto defensivo de torres costeras fue redactado por el ingeniero militar mallorquín Juan Ballester y Zafra entre 1738 y 1755.

Isla de Ibiza. Municipio de Santa Eulària des Riu. Parròquia de Sant Carles de Peralta. Vénda des Figueral. Torre de Campanitx o d'en Valls

Isla de Ibiza. Municipio de Santa Eulària des Riu. Parròquia de Sant Carles de Peralta. Vénda des Figueral. Torre de Campanitx o d’en Valls

La que se muestra en las siguientes imágenes es la Torre de Campanitx o d’en Valls. Emplazada en el cabo de Campanitx o punta d’en Valls, accidentes geográficos de los que toma sus nombres, es la torre más oriental de las islas Pitiusas. Está situada justo enfrente del islote Tagomago.

Isla de Ibiza. Municipio de Santa Eulària des Riu. Parròquia de Sant Carles de Peralta. Vénda des Figueral. Islote Tagomago desde la Torre de Campanitx o d’en Valls

Es de un tamaño medio en el conjunto de las torres ibicencas (segunda categoría). Se construyó a mediados del siglo XVIII (1763), se cree que como resultado del proyecto defensivo del ingeniero militar mallorquín Joan Ballester de Zafra.

Isla de Ibiza. Municipio de Santa Eulària des Riu. Parròquia de Sant Carles de Peralta. Vénda des Figueral. Torre de Campanitx o d'en Valls

Isla de Ibiza. Municipio de Santa Eulària des Riu. Parròquia de Sant Carles de Peralta. Vénda des Figueral. Torre de Campanitx o d’en Valls

La fortificación está asentada sobre zócalo de sillería muy desgastado. Tiene planta circular y alzado troncocónico ataluzado con dos cuerpos, con muro de mampostería y mortero de cal. Los dos cuerpos están separados por una línea de imposta voladiza y abocelada, que se repite en la cornisa y actúa a modo de parapeto corrido. De aspecto macizo, en los paramentos apenas se abren vanos: estrechas saeteras en el cuerpo inferior y una puerta con arco de medio punto en el superior.

Isla de Ibiza. Municipio de Santa Eulària des Riu. Parròquia de Sant Carles de Peralta. Vénda des Figueral. Torre de Campanitx o d'en Valls

Isla de Ibiza. Municipio de Santa Eulària des Riu. Parròquia de Sant Carles de Peralta. Vénda des Figueral. Torre de Campanitx o d’en Valls

Ubicado en el remate de la edificación, destaca el matacán apoyado sobre ménsulas que sobresale por su parte exterior en eje con la puerta, entrada que protege.

Isla de Ibiza. Municipio de Santa Eulària des Riu. Parròquia de Sant Carles de Peralta. Vénda des Figueral. Torre de Campanitx o d’en Valls. Matacán en eje con la puerta (detalle)

Se accede a la puerta del piso superior por una escalera de madera que podía retirarse en caso de ataque. La vieja escalera necesita una sustitución.

Isla de Ibiza. Municipio de Santa Eulària des Riu. Parròquia de Sant Carles de Peralta. Vénda des Figueral. Torre de Campanitx o d'en Valls

Isla de Ibiza. Municipio de Santa Eulària des Riu. Parròquia de Sant Carles de Peralta. Vénda des Figueral. Torre de Campanitx o d’en Valls


 

Docencia

En el Boletín Oficial del Estado núm. 50 del 28 de febrero de 1984, página 5382, apareció publicado el Real Decreto 386/1984, de 8 de febrero, cuyo artículo primero establecía lo siguiente:

En los Institutos de Bachillerato en los que el número de clases a impartir sea tal que complete la jornada lectiva que, según la legislación vigente, corresponde a un Catedrático o Profesor agregado de Bachillerato, podrá existir un Catedrático o Profesor agregado de «Música».

Hasta entonces, la asignatura de Música y Actividades Artístico-Culturales de 1.º curso de Bachillerato Unificado y Polivalente (Plan de estudios de 1975) era impartida por un profesor no especialista; frecuentemente, por alguien de Geografía e Historia a quien le faltaban horas de clase de la propia especialidad para completar su horario. En este sentido, la asignatura de Música era considerada una «materia afín». Los profesores de música enseñaban en estudios o conservatorios de música, pero no en los institutos de bachillerato. No se convocaban concursos para ocupar plazas de profesor de esta disciplina en la educación secundaria oficial, sencillamente, porque no estaban creadas las cátedras o agregadurías de la misma y no había nada que ocupar.

 

Instituto de Bachillerato Santa María de Ibiza

A la sazón, yo estudiaba en el Instituto de Bachillerato Santa María de Ibiza. M.ª Neus Torres i Escandell era mi profesora de Latín y jefa de estudios del Instituto. Fue ella quien me anunció que se habían establecido cátedras o agregadurías de Música en los institutos de bachillerato. Esa conversación fue determinante para el ulterior desarrollo de mi vida profesional. Tan determinante como que este curso 2016-2017 perfecciono mi décimo trienio en la enseñanza estatal como profesor de música (me encargo de la cátedra de Fundamentos de Pedagogía y Organización Educativa en el Real Conservatorio Superior de Música de Madrid).

Ciutat d'Eivissa. Institut d'Ensenyament Secundari Santa Maria d'Eivissa

Ciutat d’Eivissa. Institut d’Ensenyament Secundari Santa Maria d’Eivissa

A finales de los ochenta, en la isla de Ibiza —aparte de la escuela de artes y oficios, el conservatorio, los colegios nacionales de educación primaria, &cétera— había dos institutos: el Santa Maria d’Eivissa y el Instituto de Bachillerato número 2 de Ibiza, Sa Blanca Dona. El aumento de la población escolar conllevó la construcción del tercer instituto de la isla en Sant Antoni de Portmany —el Institut de Batxillerat Quartó de Portmany—, pero este no abriría sus puertas hasta el curso 1988-1989. Así pues, el curso 1987-1988, el Instituto Santa María tenía 327 alumnos inscritos en las enseñanzas de Música distribuidos en nueve grupos de 1.º de BUP: grupos A, B, C, D, E, F, G, H e Inbad (= Instituto Nacional de Bachillerato a Distancia), con cuarenta estudiantes en cada grupo de enseñanza presencial y siete alumnos matriculados en el bachillerato a distancia (adultos). Ese curso se creó por primera vez la agregaduría de Música en el I. B. Santa Maria d’Eivissa porque el número de clases a impartir era tal que se completaba la jornada lectiva de un profesor especialista de la materia.

Nombramiento como profesor-tutor de Música de Inbad en el I. B. Santa María de Ibiza, curso 1987-88. El alumnado de Inbad era bastante más mayor que yo, que estaba a los inicios de mi carrera docente

Nombramiento como profesor-tutor de Música de Inbad en el I. B. Santa María de Ibiza, curso 1987-88. El alumnado de Inbad era bastante más mayor que yo, que estaba a los inicios de mi carrera docente

Profesé en el Instituto de Bachillerato Santa María de Ibiza el curso 1987-1988. Como ibicenco, tengo la satisfacción de haber desempeñado la primera agregaduría de Música que se implantó en el instituto histórico número 1 de Ibiza y en todo el subarchipiélago pitiuso. Todavía me acuerdo del musicograma de un «Adagio» de un concierto de flauta de Juan Sebastian Bach y del análisis formal del primer movimiento de la sonata Patética de Beethoven que hice elaborar a los aprendices. Con mayor o menor interés y esfuerzo, 327 estudiantes pasaron por esas clases. David Serra, cantante y compositor del Projecte Mut y miembro de Ressonadors, fue uno de esos 327 estudiantes —me lo dijo él mismo veintinueve años después—.

Ciudad de Ibiza. Instituto de Educación Secundaria Santa María de Ibiza

Ciudad de Ibiza. Instituto de Educación Secundaria Santa María de Ibiza

 

Instituto de Bachillerato Quartó de Portmany

Al año siguiente, curso 1988-1989, comenzó la actividad docente del Instituto de Bachillerato Quartó de Portmany de San Antonio Abad. Hasta ese momento, los Institutos Santa María y Blanca Dona absorbían estudiantes de toda la isla. A partir del curso 1988-1989, el alumnado de bachillerato empezó a repartirse entre los dos institutos de la ciudad de Ibiza y el de San Antonio. Estrené ese Instituto.

Sant Antoni de Portmany. Institut d'Ensenyament Secundari Quartó de Portmany

Sant Antoni de Portmany. Institut d’Ensenyament Secundari Quartó de Portmany

Ese primer año de andadura, el Instituto de Bachillerato Quartó de Portmany se dotó, en parte, de profesorado proveniente del Instituto Santa María: Marià Torres de Catalán (que era el director del centro), Carmen Guasch de Francés (jefa de estudios), Esperanza Macarena de Inglés, y así hasta veinte profesores, entre los que se encontraba un servidor (desde 1987, yo vivía en un apartamento en Sant Antoni). Como formábamos un claustro pequeño, el concepto de «materia afín» a la especialidad propia se estiró como un chicle, y varios docentes impartíamos diversas asignaturas, además de las correspondientes a nuestra especialidad. Si no recuerdo mal, yo era tutor de 1.º C, grupo al que, además de Música, daba clase de Inglés. Impartía Música y Geografía a 1.º B y lo mismo a 1.º D.

Instituto de Bachillerato Quartó de Portmany. Curso 1988-1989. Semana Blanca. Con alumnado del centro dirigiéndonos hacia Andorra en autocar

Instituto de Bachillerato Quartó de Portmany. Curso 1988-1989. Semana Blanca. Con alumnado del centro dirigiéndonos hacia Andorra en autocar. Ese año todavía tenía pelo

Ahí conocí a dos de mis exalumnos y, sin embargo, amigos: José Antonio Sala Torres & Nieves Marí. José Antonio Sala & Nieves Marí fueron quienes inauguraron la costumbre de mantener cierto grado de contacto con su exprofesor. La relación con ellos ha continuado a lo largo de lustros (veintiocho años ya), y solemos visitarnos y quedar cuando ellos vienen a Madrid o yo voy a Ibiza. En la siguiente imagen, un servidor con José Antonio estas pasadas vacaciones de verano de agosto de 2016 en Santa Gertrudis de Fruitera (municipio de Santa Eulària des Riu). (De Nieves tengo que buscar alguna foto en la que salga sin la hija de ambos, porque no deseo publicar fotografías de menores en mi blog):

Municipio de Santa Eulària des Riu. Parroquia de Santa Gertrudis de Fruitera. Ricardo & José Antonio Sala Torres (agosto de 2016)

Municipio de Santa Eulària des Riu. Parroquia de Santa Gertrudis de Fruitera. Ricardo & José Antonio Sala Torres (agosto de 2016). José Antonio fue alumno mío en el I. B. Quartó de Portmany. Hoy es papá y amigo mío

Municipio de Sant Josep de sa Talaia. Cala Vedella. Nieves posando con su padre en su llaüt un día que nos fuimos de excursión a es Vedrá (agosto de 2011)

Municipio de Sant Josep de sa Talaia. Cala Vedella. Nieves posando con su padre en su llaüt un día que nos fuimos de excursión a es Vedrá (agosto de 2011)

Recapitulando: David Serra (Projecte Mut, Ressonadors) fue alumno mío del I. B. Santa Maria d’Eivissa el curso 1987-1988. José Antonio Sala fue alumno mío del I. B. Quartó de Portmany el curso 1988-1989. A su vez, ellos son amigos entre sí. Se cachondean de mí y me llaman teacher en vez de señor profesor, qué falta de respeto más grande a la venerable autoridad profesoral que ostento. Bien que yo les había dicho antes que parecían un par de mafiosos, los dos con las gafas de sol Ray-Ban esas (polarizadas, que conste). Cosas de Ibiza…

Isla de Ibiza. David Serra (Projecte Mut, Ressonadors) & José Antonio Sala (noviembre de 2016)

Isla de Ibiza. David Serra (Projecte Mut, Ressonadors) & José Antonio Sala (noviembre de 2016)

El próximo 1.º de Diciembre, Projecte Mut presenta su disco de 10.º aniversario, 10 anys i bons, en Barcelona. José Antonio va a ir a Barcelona para acompañar a David en la presentación del disco. Yo estoy mirando trenes AVE. Igual nos reencontramos los tres allí, veremos (trabajo el jueves y el viernes).

 

Concierto de Ressonadors Simfònic (6 de agosto de 2016)

Me pasó este agosto en Ibiza «una cosa muy célebre», como decimos por allí. En el contexto de las Festes de la Terra, José Antonio me avisó de que se celebraría el concierto de Ressonadors Simfònic la noche del sábado, 6 de agosto. Ressonadors es un conjunto de folk-rock, constituido por músicos de procedencia diversa, que ha recuperado, revitalizado y actualizado la música tradicional ibicenca. Se daba la circunstancia especial de que durante el concierto de Ressonadors Simfònic se iban a interpretar dichos temas populares junto con la Orquesta Sinfónica Ciudad de Ibiza, dirigida por Frank J. Cogollos.

Varios autores e intérpretes: Ressonadors. Ibiza: Omar Gisbert & Joan Barbé, 2008. Contracubierta: payeses ibicencos tocando guitarras eléctricas

Varios autores e intérpretes: Ressonadors. Ibiza: Omar Gisbert & Joan Barbé, 2008. Contracubierta: payeses ibicencos tocando guitarras eléctricas

Aparte de que a mí me encanta la música tradicional, motivación suficiente para acudir al concierto, comenté a José Antonio que creía que un exalumno mío del Real Conservatorio Superior de Música de Madrid, Federico Cuevas, tocaba la trompa en esa orquesta. «Si le veo, ya le saludaré», le dije.

Total, que como José Antonio bajaba de Sant Antoni y yo, de Santa Eulària (cada uno desde un extremo de la isla), quedamos directamente en el parque Reina Sofía de la ciudad de Ibiza —lugar de celebración del concierto— con el acuerdo de que el primero que llegara, cogiera sitio para ambos.

Llegué yo el primero y me puse en segunda fila. A mi izquierda había un tío. En un momento dado se vuelve, me ve y se queda mirándome un rato con cara de extrañado. Duda unos segundos y al final me saluda con un: «¡Hola!, ¿qué tal? Yo le devuelvo cortésmente el saludo y el asunto queda ahí por el momento.

Inicialmente, yo pensé que me había confundido con mi hermano mayor. Todo el mundo dice que mi hermano mayor y yo nos parecemos físicamente mucho, y como yo piso la isla muy de cuando en cuando, a veces pasa que la gente piensa que soy mi hermano, pero no soy igual que mi hermano, entonces, ¿quién soy?, &cétera (llevo más de veinticinco años fuera de la isla).

Pero al cabo de unos minutos, soy yo quien cae en la cuenta de algo. Me dirijo al chico en cuestión y le pregunto: «Disculpa: ¿por casualidad tú no fuiste alumno mío en el Instituto Santa María?» Y él me responde: «Sí, claro: tú eres Ricardo, fuiste mi profesor de música y estás igual», ja, ja, ja. Y yo: «Ya caigo, tú te sentabas en la primera fila. Pero eras rocker y llevabas un tupé: ¿dónde está el tupé?» Al pobre Dani —que así se llama— le pasó en el pelo lo mismo que a David, a José Antonio y a mí; el tupé periclitó con el paso de los años hasta desaparecer. Estuvimos charlando animadamente un rato mientras esperábamos que empezara el concierto; me presentó a su mujer, me habló de sus hijos, me explicó que trabajaba en el Aeropuerto de Ibiza, recordamos sus años de adolescencia y cosas del Instituto, su interés por el deporte y la guitarra, &cétera. Dani y David Serra eran del mismo curso.

En eso llega José Antonio. Les presento y, para mi sorpresa, ya se conocían entre ellos —habían compartido un viaje de esquí en el pasado—. En resumen, quedé flanqueado por Dani a la izquierda (ex-I. B. Santa María de Ibiza) y Jose a la derecha (ex-I. B. Quartó de Portmany).

Empieza el concierto y tal. En el penúltimo número sale a escena el Coro de la Ciudad de Ibiza dirigido por… Miguel San Miguel Fuster, quien fue compañero mío de estudios en el conservatorio muchos años; no nos veíamos desde que yo me fui de Ibiza el curso 1990-1991. Acaba el concierto y le digo a José Antonio que a ver si me dejan pasar detrás del escenario y saludo un momento a Miguel. José Antonio me advierte de que él es amigo de David (= David Serra, uno de los cantantes que había actuado en el concierto) y que si quiero que hable con este para que me dejen pasar. Le digo que sí. Mientras José Antonio llevaba a cabo el negocio introductorio, yo estaba un poco retirado. David contesta que vale y pregunta que quién es el que va a pasar. Jose me llama: «Ricardo, acércate», y yo me acerco. David me ve y suelta: «¡Anda: mi profesor de música del Instituto!», ja, ja, ja, ja. Entre pitos y flautas, esos dos años debieron de pasar por mis clases más de quinientos alumnos. En Ibiza pueden pasarte esas cosas. Cosas de Ibiza.

Me meto para dentro. Avanzo un poco y al primero que me encuentro de frente es… a Federico Cuevas, que estaba charlando con otros compañeros de la orquesta sinfónica. Me reconoce: «¡Anda, mi profesor del Real Conservatorio de Madrid! ¿Qué haces tú aquí?», ja, ja, ja, ja, ja, ja. (A Fede le impartí clase de Educación Auditiva hace relativamente poco tiempo, el curso 2012-2013). Por último, charlé con Miguel San Miguel, recordando viejos tiempos. Fue muy divertido, la verdad. ¡Me iba encontrando a un «ex», ya exalumno, ya excompañero, a cada momento! Me complace comprobar que la vida les van bien.

David Serra es el cantante de Ressonadors que interpreta uno de los temas más exitosos del repertorio ibicenco: Jo tenc una enamorada. Los cuidados arreglos han quedado muy acertados y David entona la canción con sentimiento, afinando y en un registro bastante agudo (el tío se ancla al mi3, fa#3 e incluso da el sol3). Entre la cazalla y el tabaco, yo no llego a esas notas si no es croando, berreando cual becerro en celo y/o haciendo falsete. David ornamenta su melodía con frecuentes melismas o su vibrato natural. En versión de estudio, la canción se puede escuchar aquí (ojo: la grabación no es pirata, poseo dos CD y dos DVD originales de Ressonadors comprados en Ibiza).

Varios autores e intérpretes: Ressonadors. Ibiza: Omar Gisbert & Joan Barbé, 2008. Cubierta-frontispicio. Subarchipiélago pitiuso + guitarra eléctrica

Varios autores e intérpretes: Ressonadors. Ibiza: Omar Gisbert & Joan Barbé, 2008. Cubierta-frontispicio. Subarchipiélago pitiuso + guitarra eléctrica

También tengo una grabación personal del concierto de Ressonadors de agosto de 2016, pero el archivo pesa no sé cuántos miles de millones de kilobytes. Me tengo que poner a cacharrear tecnológicamente para ver cómo lo comprimo y lo subo al post. Mientras tanto, un avance: los dos últimos números del concierto de Ressonadors Simfònic. Los temas son Roqueta, sa meua roca (el himno oficioso de Ibiza) interpretado per tothom —Ressonadors & Coro y Orquesta de la Ciudad de Ibiza— y Jo tenc una enamorada, con David Serra como solista. He ido comentando lo que me ha parecido por ahí:

 

En este otro vídeo, enlazado desde YouTube, se puede contemplar a David «dándolo todo» en un concierto anterior. Ha de ponerse de relieve que, siendo música tradicional ibicenca, media o toda Ibiza conoce la canción (David: «¡La sabeu!»), conque «los coros» están asegurados. Tienen gracia los momentos en «estilo responsorial», con el público desparramando y respondiendo al solista con sus vocalizaciones. En la parte de los «oh, oh, oh» (David: «¡És una lletra!»), el personal canta en tercerillas y todo:

 

Actualización [2-12-2016].—Tuvo lugar el concierto de 10.º aniversario de Projecte Mut en Barcelona el 1.º de diciembre de 2016. Yo no pude asistir porque tenía obligaciones laborales. Sin embargo, mi amigo José Antonio Sala sí que estuvo presente en el evento y me ha pasado unas tomas fantásticas de la actuación.

Projecte Mut: 10 anys i bons. Barcelona, diciembre de 2016

Projecte Mut: 10 anys i bons. Barcelona, diciembre de 2016

Projecte Mut: 10 anys i bons. Barcelona, diciembre de 2016. Presentación del disco

Projecte Mut: 10 anys i bons. Barcelona, diciembre de 2016. Presentación del disco

José Antonio, quien sabe que me encanta la canción del repertorio tradicional ibicenco Jo tenc una enamorada, ha tenido el detalle de grabarme un fragmento del concierto en el que se interpretaba dicho tema:

 

¡Felicidades. Molts anys i bons! Fin de la actualización).


 

Iglesias e iglesias-fortaleza

Por Resolución de 10 de mayo de 1996, del Consejo Insular de Eivissa y Formentera (Baleares), se hace pública la declaración de Bienes de Interés Cultural, con categoría de conjuntos histórico-artísticos, de las iglesias y núcleos rurales de Eivissa y Formentera (Boletín Oficial del Estado núm. 138, de 7 de junio de 1996, 18964).

La declaración se hizo basándose en el interés histórico-artístico y etnológico que encierran los núcleos rurales de las islas de Ibiza y Formentera, núcleos de población que se formaron en torno a las iglesias. Por ende, y junto con su entorno más inmediato, todas las iglesias de Ibiza y Formentera tienen la categoría de Bien de Interés Cultural (BIC), la máxima figura legal de protección.

Bien que todas las iglesias de la isla de Ibiza son BIC, no todas son iglesias fortificadas. Pertenecientes a la tipología de iglesia-fortaleza están las iglesias parroquiales de Santa Eulària des Riu (mediados del siglo XVI; ampliación en el siglo XVII); de Sant Miguel de Balansat en el término municipal de Sant Joan de Labritja (siglo XV, documentada desde 1533, ampliación en los siglos XVII y XVIII); de Sant Antoni de Portmany (trae origen de una capilla de 1305, ampliación en el siglo XVII) y de Sant Jordi de ses Salines en el término municipal de Sant Josep de sa Talaia (siglo XV y ampliaciones entre los siglos XVII y XX). Es decir, en Ibiza se conservan cuatro iglesias-fortaleza, una por cada quartó, a saber: quartó del Rei o de Santa Eulària, de Balansat, de Portmany y de ses Salines. La quinta iglesia-fortaleza de las islas Pitiusas es la de San Francisco Javier (1726-1738), en Formentera.

Hay una sexta iglesia también muy antigua, la del pla de Vila o de Nuestra Señora de Jesús. Existen documentos que prueban que el templo estaba en construcción en 1466; fue monasterio de frailes franciscanos en 1498 y, tras la ampliación de la edificación a mediados del siglo XVI, de frailes dominicos cuando estos se establecieron en la isla en 1580, hasta que los monjes prefirieron el amparo de las murallas de Ibiza, trasladándose al interior de la Real Fuerza. La Iglesia Parroquial de la Virgen de Jesús no tiene trazas de fortaleza y, puesto que al parecer no podía hacer frente a los ataques de los piratas berberiscos —razón por la que los dominicos fundaron el nuevo convento en el interior de Dalt Vila, hoy sede del Ayuntamiento de Ibiza—, no veo razón para incluirla en el grupo de iglesias-fortaleza.

Aquiles Gom ha difundido en su blog un documentado artículo sobre las iglesias de Ibiza, del que copio información citando al autor de la misma y enlazando con la fuente original. Respecto a las iglesias-fortaleza, tiene interés el artículo de Antoni Ferrer Abárzuza titulado «Torres e iglesias rurales de Ibiza» y publicado en el libro Actas del IV Curso de Cultura Medieval. Seminario: La Fortificación Medieval en la Península Ibérica. (Aguilar de Campoo [Palencia]: Fundación Santa María la Real. Centro de Estudios del Románico, febrero de 2001, 237-242).

 

Iglesia Parroquial de Santa Gertrudis

Isla de Ibiza. Municipio de Santa Eulària des Riu. Parròquia de Santa Gertrudis de Fruitera. Vénda des Poble. Iglesia Parroquial de Santa Gertrudis (1796). Imafronte con espadaña-campanario

Isla de Ibiza. Municipio de Santa Eulària des Riu. Parròquia de Santa Gertrudis de Fruitera. Vénda des Poble. Iglesia Parroquial de Santa Gertrudis (1796). Vista hacia la cabecera

Isla de Ibiza. Municipio de Santa Eulària des Riu. Parròquia de Santa Gertrudis de Fruitera. Vénda des Poble. Iglesia Parroquial de Santa Gertrudis (1796). Vista hacia los pies del templo. Coro en alto

 

Iglesia Parroquial de San Carlos

Un arco triunfal decorado separa el presbiterio de la nave. El presbiterio está elevado y delimitado por una barandilla (comulgatorio). Tras el altar mayor, retablo.

Isla de Ibiza. Municipio de Santa Eulària des Riu. Parròquia de Sant Carles de Peralta. Iglesia Parroquial de San Carlos. Presbiterio con altar mayor y retablo

 

Iglesia Parroquial de Santa Inés

La Iglesia Parroquial de Santa Inés está emplazada en el pueblo de Santa Agnès de Corona, perteneciente al término municipal de Sant Antoni de Portmany. El sobrenombre de Corona se debe a que el caserío se ubica al nordeste del pla de Corona, un poljé intramontano de fondo plano tapizado de terra rossa y rodeado de puigs calizos de entre doscientos y trescientos metros de altura que conforman el área noroccidental de los Amunts. En el pla de Corona se da la mayor extensión de almendros de la isla. Si los japoneses practican la tradición del hanani en el periodo en que florecen los cerezos, en Ibiza la costumbre (por lo menos, la que yo practicaba) es acudir a ver los almendros en flor de Corona, valle que queda cubierto con un níveo manto blanco a finales del invierno.

Isla de Ibiza. Municipio de Sant Antoni de Portmany. Parroquia de Santa Agnès de Corona. Vénda des Pla. Iglesia Parroquial de Santa Inés

Todo el templo está enjalbegado, y su encalada apariencia se basa en el estilo de la arquitectura tradicional ibicenca. El templo data de los primeros años del siglo XIX.

Isla de Ibiza. Municipio de Sant Antoni de Portmany. Parroquia de Santa Agnès de Corona. Vénda des Pla. Iglesia Parroquial de Santa Inés

La porxada o porche, orientado al Mediodía, se levantó entre los años 1825-1830.

Isla de Ibiza. Municipio de Sant Antoni de Portmany. Parroquia de Santa Agnès de Corona. Vénda des Pla. Iglesia Parroquial de Santa Inés

Isla de Ibiza. Municipio de Sant Antoni de Portmany. Parroquia de Santa Agnès de Corona. Vénda des Pla. Iglesia Parroquial de Santa Inés

El bar-tienda Can Cosmi de Santa Inés dista apenas veinticinco metros de la plaza de la Iglesia. Abrió sus puertas en agosto de 1951. Maria Costa Torres y su marido Pep Boned fundaron el negocio, que ahora llevan dos de sus hijos. Instalado en un casament de su propiedad, se servían bebidas y se vendían alimentos y objetos de artesanía como manteles, pañuelos y mantones de payesa. Buena cocinera, María se inventó una receta de tortilla con hortalizas, las tortillas de la señora María, de las más famosas de la isla. Conque, en mis tiempos, si el bocadillo de jamón serrano nos lo tomábamos en el Bar Costa de Santa Gertrudis, en Can Cosmi de Santa Inés lo suyo era pedir la tortilla paisana con ensalada. En Ibiza no tiene nada de particular recorrerse once o veinte kilómetros para comerse un bocadillo o una tortilla, respectivamente. Es corriente tomar el aperitivo en un pueblo, comer en otro, anar a fer un cafè a un tercer pueblo, paseándote por la isla… Cosas de Ibiza.

Isla de Ibiza. Municipio de Sant Antoni de Portmany. Parroquia de Santa Agnès de Corona. Vénda des Pla. Bar-Tienda Can Cosmi

El pórtico del Bar-tienda Can Cosmi está conformado por cuatro arcos carpaneles.


 

Molinos de Poniente

Al sudoeste del puig de Vila (ciudad de Ibiza) hay otra elevación denominada puig des Molins (= cerro de los Molinos). Recibe este nombre por los molinos de Poniente, enclavados en esta elevación. La colección de molinos de Poniente está constituida por ocho molinos de viento, construidos en diferentes épocas: molinos d’en Pep Joan, d’en Toni Joan y d’en Félix, de s’Escala, des Porxet, d’en Cantó, de na Secorrada y d’en Roig. Con la excepción del Molino de s’Escala, que tenía ocho aspas, el resto constaba de un rotor de seis aspas.

Por Resolución de 24 de enero de 2003, del Consell Insular d’Eivissa i Formentera (Illes Balears), fueron declarados Bienes de Interés Cultural (BIC) con tipología de monumentos los molinos d’en Pep Joan, d’en Toni Joan y d’en Félix, situados en el puig des Molins, en la ciudad de Ibiza. (Boletín Oficial del Estado núm. 55 [miércoles, 5 de marzo de 2003], 8945).

Según el cartel plantado a su lado, el Molino d’en Pep Joan data del siglo XV. Me extraña que sea tan antiguo; puede que al cartel se le hayan borrado o caído algunos palos. El Molino d’en Pep Joan dejó de funcionar hacia 1930.

Isla de Ibiza. Ciudad de Ibiza. Puig des Molins. Molino d’en Pep Joan (siglo XV)

El de la siguiente imagen es el Molino d’en Toni Joan, que ya existía en el año 1740 con el nombre de Molí d’en Capità. También dejó de moler hacia 1930.

Isla de Ibiza. Ciudad de Ibiza. Puig des Molins. Molino d’en Toni Joan (siglo XVIII)

 

Molí des Porxet

El Pleno del Consell d’Eivissa i Formentera, en sesión ordinaria celebrada el día 28 de junio de 2002, aprobó por unanimidad declarar Bienes Catalogados (BC) los molinos des Porxet, d’en Cantó, de na Secorrada y d’en Roig, en el término municipal de Ibiza. (Butlletí Oficial de les Illes Balears núm. 87 [20 de julio de 2002], 12360).

El Molino des Porxet también fue conocido en el pasado como Molí des Noi o Molí de sa Goleta. Como los anteriores, se encuentra situado en el promontorio del puig des Molins. No disponemos de noticias concretas acerca de la época de su construcción, aunque se supone muy antigua. Al igual que los otros, fue abandonado hacia 1930.

Este molino harinero de viento consta de una torre cilíndrica con el zócalo ataluzado de 4,5 metros de diámetro medio y una altura de 6,90 metros desde su base sobre la plataforma. La edificación se remata con una cubierta en pabellón de forma cónica, realizada en plancha de zinc y forrada con elementos vegetales. De esta cubierta sale el eje del rotor, de madera.

Isla de Ibiza. Ciudad de Ibiza. Puig des Molins. Molí des Porxet, des Noi o de sa Goleta

Tiene dos puertas opuestas: una orientada hacia el Nordeste y otra orientada hacia el Sudoeste. En la parte superior de la torre se abre una pequeña ventana a cada lado.

Isla de Ibiza. Ciudad de Ibiza. Puig des Molins. Molí des Porxet, des Noi o de sa Goleta


 

Playas y calas

La Conselleria de Turisme del Govern de les Illes Balears tiene un portal web titulado Platges de Balears el cual constituye sedicentemente «un completo catálogo en línea de las playas de Illes Balears dirigido tanto al turista como al residente». De acuerdo con el sitio web, las islas Pitiusas cuentan con 86 playas; 70 playas se ubican en Ibiza y 16 en Formentera.

Eso de que se trata de un catálogo «completo» dista bastante de la realidad. El número real de playas y calas de Ibiza fácilmente alcanza el doble. Lo que ese sitio web recoge es un inventario de playas y calas más o menos turísticas, razonablemente bien comunicadas y de relativo fácil acceso por tierra.

Hay muchos otros rincones, calas y playas a los que se puede llegar 1) por barco o 2) haciendo la cabra montés. Sin duda, el ibicenco nativo tiene ciertas disposiciones o inclinaciones «genéticas» que le impulsan a circular por los acantilados del abrupto y erosionado relieve que presenta la isla en buena parte de sus 170 kilómetros de costa con tal de alcanzar esa calita desierta que se divisa ahí abajo.

Isla de Ibiza. Municipio de Sant Josep de Sa Talaia. Vénda de sa Talaia. Cala Truja, a la que se puede acceder por barco

Cala Truja. En la plana de Cala Truja se encuentra la necrópolis púnica de Can Toni d’en Lluc o Can Sorà, ses Païsses de Cala d’Hort

Isla de Ibiza. Municipio de Sant Josep de sa Talaia. Caló d’en Real

He comprobado que en la lista de playas de la Conselleria de Turisme no aparecen unas cuantas calas frecuentadas por los ibicencos como, por ejemplo, es Bol Nou o sa Caleta, en Sant Josep de sa Talaia. Me abstendré de dar más nombres; no es necesario ponérselo más fácil de la cuenta a la turistada. Solo mencionaré que yo hace décadas que no piso el Café del Mar de San Antonio para ver puestas de sol, y sigo contemplándolas tomando algo en una terraza ibicenca no abarrotada, atiborrada, superpoblada y repleta de gente.

Por definición, una cala es una ensenada estrecha de paredes rocosas y escarpadas. En la ebusitana ínsula existen extensas playas de ensenada (como la de Talamanca o es Canar) y muchas calas ibicencas presentan playa de arena fina en su interior. Así y todo, las playas largas más o menos rectilíneas adosadas al litoral solo aparecen en el sur de la isla, de costa baja y con pocos acantilados. Son las playas de ses Figueretes, d’en Bossa, des Cavallet (es Solseró incluido), de ses Salines (con el sector de sa Trinxa), des Codolar (cantos rodados) y, más dudosamente, des Jondal (también cantos). Todo lo demás son calas o pequeñas playas como las de Comte, des Figueral o la de Santa Eulària.

Isla de Ibiza. Municipio de Sant Josep de sa Talaia. Sant Jordi de ses Salines. Vénda de Cas Costes. Playa d’en Bossa en las inmediaciones del Nassau Beach Club. Vista hacia Ibiza ciudad

Isla de Ibiza. Municipio de Sant Josep de sa Talaia. Sant Francesc de s’Estany. Vénda de sa Canal. Playa de ses Salines o Migjorn. Vista hacia sa Trinxa

La isla de Ibiza tiene el tamaño ideal para plantarse en cualquier playa o cala de elección en menos de una hora, aunque eso depende de cómo esté el tráfico, permanentemente colapsado en verano. (Digresión: Con 3460 accidentes de tráfico con víctimas en 2015, la provincia de las Islas Baleares fue la quinta del Estado español por número de accidentes, tras Barcelona, Madrid, Sevilla y Valencia. Sin embargo, la provincia de Baleares es la octava por parque automovilístico y la undécima por población. El ordinal estadístico no me sorprende, considerando lo macarra, borracha y drogada que conduce alguna gente —especialmente, de noche— y las características de las carreteras ibicencas. Fin de la digresión).

En cuanto isleño, siempre me han llamado la atención tres hechos del litoral mediterráneo peninsular. En primer lugar, he veraneado en casi todo el mediterráneo español, desde las costas Brava, del Maresme, del Garraf y Dorada catalanas, pasando por las costas del Azahar, de Valencia y Blanca valencianas, hasta la Costa Cálida murciana o la Costa de Almería. Hablando en general, me da la sensación de que todo es un poco lo mismo. Me explico: digamos que tú vas a veranear unos días a Torredembarra (Tarragona). Vale, tienes las playas dels Muntanyans, del Barri Marítim y de la Paella, las cuales constituyen esencialmente un mismo sistema dunar de casi cuatro kilómetros que se extiende linealmente sin solución de continuidad a lo largo del témino municipal. Aparte, existe la playa del Canyadell, que es tipo cala, también de arena fina, y sanseacabó. En cambio, en la isla de Ibiza tienes calas y playas, diminutas (cala d’en Sardina, 12 metros de longitud), pequeñas, medianas o grandes (playa d’en Bossa, 2700 metros de longitud), cerradas o abiertas, orientadas hacia todos los puntos cardinales (cala Vedella, hacia Poniente; cala Tarida, hacia el Sudoeste; cala Llonga, hacia Levante; cala San Vicente, hacia el Sudeste…), con fondos variados y taludes naturales de arena fina o gruesa, nacarada o tostada, gravilla, grava, cantos rodados, roca, &cétera. En conclusión: la isla ofrece mucha variedad y satisface todos los gustos.

Isla de Ibiza. Municipio de Sant Josep de sa Talaia. Parròquia de Sant Agustí des Vedrà. Vénda de Dellà Torrent. Cala Tarida. Esta fotografía me la ha pasado mi amigo José Antonio Sala

Isla de Ibiza. Municipio de Santa Eulària des Riu. Parròquia de Santa Eulària des Riu. Vénda de Cala Llonga. Cala Llonga

Isla de Ibiza. Municipio de Santa Eulària des Riu. Parròquia de Santa Eulària des Riu. Vénda de Cala Llonga. Cala Llonga

Isla de Ibiza. Municipio de Sant Joan de Labritja. Pueblo de Sant Vicent de sa Cala. Cala d’en Maians, cala des Marins, cala de san Vicente o sa Cala

Isla de Ibiza. Municipio de Sant Joan de Labritja. Pueblo de Sant Vicent de sa Cala. Cala d’en Maians, cala des Marins, cala de san Vicente o sa Cala

Isla de Ibiza. Municipio de Sant Joan de Labritja. Pueblo de Sant Vicent de sa Cala. Cala d’en Maians, cala des Marins, cala de san Vicente o sa Cala

En segundo lugar y siguiendo con el ejemplo torrenc, las tres playas están orientadas hacia el Sudeste; y la cala de Canyadell, hacia el Sudoeste. Pues como esté soplando Xaloc o Llebeig, respectivamente, va a ser un día de playa poco agradable porque entra la corriente, remueve el fondo, el agua está sucia, hace incómodo el baño y demás. Como estas cosas se comentan entre los ibicencos, en verano es típico que, antes de decidir a cuál de las más de setenta playas y calas de la isla se va a ir concretamente, se compruebe de dónde sopla el viento, desplazándose los nativos a las que están en el sector costero opuesto (total, es media hora de coche). El relieve isleño actúa de parapeto y protege esa zona litoral del viento, con lo que te encuentras un estado de la mar más que aceptable. He observado que, con frecuencia, los guiris no aplican esta sencilla regla y pasan un día de playa tal que así:

Isla de Ibiza. Municipio de Sant Joan de Labritja. Plana de Portinatx. Cala d’en Serra azotada por el viento de gregal (NE)

En tercer lugar, veraneando por la Península, me han chocado algunos comentarios de la gente acerca de lo que considera una playa de agua «limpia». Debe de ser que estoy muy mal acostumbrado. En el caso de las Pitiusas, la transparencia de las aguas alcanza visibilidades medias de 30 o 40 metros, e incluso de 70 metros en algunos puntos. Las praderas de posidonia son, en parte y simultáneamente, efecto y causa de esos niveles de transparencia porque reducen el oleaje, atrapan las partículas en suspensión, oxigenan las aguas… No es casualidad que las mayores extensiones de praderas de Posidonia oceanica (unos mil kilómetros cuadrados) se hallen en las islas Baleares; la abundancia de angiospermas marinas es un sensible indicador biológico de calidad del agua de mar. Con todo, reconozco que el establecimiento de numerosas plantas de tratamiento de aguas residuales urbanas por todo el litoral peninsular ha tenido un efecto benéfico y una mejora generalizada de la calidad de las aguas de baño de todo el país, lo cual se traduce en que España lídera el ranking mundial de banderas azules.

Isla de Ibiza. Municipio de Santa Eulària des Riu. Costa del pueblo de Jesús (s’Estanyol). Esculls d’en Lledó. Fondo. Encontré Caulerpa y Lophocladia, qué mal. Ni tocarla, estoy mirando un cangrejo ermitaño

 

Mis playas y calas

Los lugares en los que yo me bañaba habitualmente en Ibiza fueron evolucionando con el paso de los años. Aparte de la ibicenca costumbre de ir alternando calas y playas en las salidas familiares («¿Adónde vamos?», momento de tensión y debate), había ciertos parajes que repetía con mayor frecuencia.

 

Cala Vedella

Sin lugar a dudas, cala Vedella (= «cala Ternera») encabeza mi ranking playero-ibicenco particular. Desde luego, en mi infancia cala Vedella no estaba urbanizada ni la cuarta parte de lo que está ahora. De hecho, la llegada a la cala por la torcedera carretera era valorada casi como una odisea por mi exagerada madre, quien se mareaba mucho yendo en coche por las curvas de cala Vedella.

Isla de Ibiza. Municipio de Sant Josep de sa Talaia. Vénda de sa Talaia. Cala Vedella

Entre mis cuatro y mis seis años, mis padres alquilaron un apartamento en el todavía existente Club Aquarium de cala Vedella durante parte de la temporada estival. Mantengo multitud de eidéticos y emotivos recuerdos de aquella época en mi cabeza —de los primeros recuerdos de mi vida—. Por ejemplo: que me bañaba en la piscina infantil del Club Aquarium y que hacía incursiones a la piscina de los adultos, en la que perdí un manguito y acabé aprendiendo a nadar sin manguitos y a tirarme de cabeza. En cala Vedella descubrí los ponzoñosos fideus de mar (anémona de mar común), que me tiraron un viaje con el urticante veneno de las puntas de sus tentáculos; escocido salí del agua. También investigué mucho las rocas de ambos lados de la cala, especialmente las del embarcadero. Los niños tratábamos de pescar cangrejos: el típico negro de roca y pequeños ermitaños. En cala Vedella planté mis primeras semillas. Aunque iba pringado de crema solar, el fototipo II de piel y las incontables horas al aire libre en cala Vedella no hacían buenas migas, conque los eritemas solares y las consabidas descamaciones no eran infrecuentes. Por la cosa del cáncer de piel, hace décadas que utilizo protección muy alta y no me quemo, pero he de reconocer que algunos despellejes de cala Vedella —y las subsecuentes noches toledanas— fueron de campeonato: como estábamos todo el día en el agua y zascandileando por ahí…

Asimismo, armábamos mucha movida con los pedalós o velomares de cala Vedella. Se suponía que solo se podían subir dos personas, pero, entre hermanos y primos, fácilmente acababamos montados seis o más chiquillos en el patín mientras el dueño del negocio nos pegaba la bronca desde tierra (no hacíamos ni caso). Fracasamos estrepitosamente en nuestros reiterados intentos de llegar a es Vedrá en velomar: bien que nos turnábamos, antes de salir de la rada ya estábamos cansados de pedalear y dábamos media vuelta.

Isla de Ibiza. Municipio de Sant Josep de sa Talaia. Vénda de sa Talaia. Cala Vedella

Un matrimonio conocido de mis padres también veraneaba allí. Eran los dueños o estaban relacionados con la fábrica de galletas Artiach, creo; nos regalaban cajas de galletas María. También me acuerdo con detalle del Renault 12 familiar de los Canet (el dentista) cargado hasta los topes. La numerosa familia de los Canet también veraneaba en cala Vedella y los matrimonios quedaban con frecuencia para cenar juntos y tal. Eso era un ciclo de vida que empezaba con el desayuno, hacer caligrafía y cuentas —odiaba los cuadernos Rubio verdes de caligrafía y amarillos de cuentas—, subir a la piscina o bajar a la playa, comer, hacer siesta —hacíamos el paripé pero nadie dormía—, jugar en el parque con hermanos, primos y amigos en modo autogestión, abrirnos brechas non stop, acudir donde los mayores a curarnos y seguir jugando, merendar sandía y bocadillos, seguir jugando/volver a bajar a la playa, cenar y meternos en la cama pronto haciendo de niños buenos y esperar a que los mayores se hubieran ido del apartamento a cenar fuera por su lado para iniciar una batalla campal de almohadas y una pijama’s party en toda regla —metiéndonos a toda prisa en la cama si oíamos que regresaban—.

Isla de Ibiza. Municipio de Sant Josep de sa Talaia. Vénda de sa Talaia. Cala Vedella

Mi padre se acercaba con su llaüt al embarcadero de cala Vadella. De vez en cuando iba a pescar, puede que con amigos —tal vez con Juan de las Aguas— y, si no me lo invento, llegó a capturar langostas (Palinurus elephas) en cala Vedella. Otras veces íbamos a comer al Restaurante Can Jaume; la comida consistía por lo regular en varias ensaladas y una gran cazuela de arroz a la marinera para toda la familia. Todo el mundo repetía.

Isla de Ibiza. Municipio de Sant Josep de sa Talaia. Vénda de sa Talaia. Cala Vedella

En fin, los primeros recuerdos de playa que tengo están vinculados a cala Vedella, razón por la que esta cala siempre me ha resultado especial.

 

Es Clot Vermell/ses Basses

La playa de ses Figueretes es una playa urbana de la ciudad de Ibiza. La playa de ses Figueretes y el contemporáneo barrio homónimo toman su nombre de la antigua finca de ses Figueretes, que limitaba con el mar al oeste del puig des Molins.

Según diversas páginas oficiales del Gobierno de las Islas Baleares y del Ayuntamiento de Ibiza, el litoral de ses Figueretes se extiende desde es salt de s’Ase (es Soto) hasta la punta de sa Mata y la punta de Baix (escollera), en el barrio de es Viver-la Punta y al oeste de la isla de las Ratas. Eso, en teoría, porque cualquier ibicenco convendría en que la playa de ses Figueretes «de verdad» se reduce al tramo comprendido entre las calles Pere Escanellas al Nordeste y Quartó de Portmany al Sudoeste, donde acaba el passeig de ses Pitiüses o paseo marítimo de Figueretas por ese extremo.

En el siguiente plano de finales del siglo XIX se señala con precisión y de Este a Sudoeste la ubicación de la punta del Calvari (entre el salt de s’Ase y la punta de la Mar Loca), es Clot Vermell y sa Pedrera en la costa de los Molinos; las playas de ses Figueretes; la costa de sa Fàbrica, es Racó y la punta de la Mata frente a la isla de las Ratas. Todo esto ha cambiado enormemente tras la casi completa urbanización de la zona, pero las localizaciones siguen siendo reconocibles:

L. Galván & J. Becerril y Sancho: Plano del puerto de Ibiza (H. 987) levantado en 1895 por la Comisión Hidrográfica de la Península (fragmento). Depósito Hidrográfico, 1987. Bajado de la Biblioteca Nacional de España (Biblioteca Digital Hispánica)

Aclaro esto porque a lo largo del tramo de costa situado a mediodía del puig des Molins (baix des Molins) se suceden varios accidentes que no son la playa de Figueretas. Si no me equivoco, de Este a Oeste encontramos es Salt de s’Ase, ses Puntes, sa cova de ses Dones, es pas Estret con el illot des Britjot enfrente, es salt d´en Jeroni y es Clot Vermell, donde se ubicaba la antigua pedrera des Clot Vermell (sa Pedrera), cantera de la que se extrajo la piedra para la construcción del dique de Abrigo del puerto de Ibiza, y el Hotel Los Molinos.

Pues bien, junto al Hotel los Molinos y enfrente del Hotel Marítimo, en el sector conocido como ses Basses (justo en el arranque del passeig de ses Pitiuses por el lado este), se encuentra una playita de unos 80 metros de largo con orientación sudsudoeste y muy recogida.

Isla de Ibiza. Ciudad de Ibiza. Barriada des Puig des Molins. Es Clot Vermell/ses Basses. Arranque del passeig de ses Pitiüses por el lado nordeste, junto a la tapia del Hotel Los Molinos

La playa es de arena natural blanca y fina, y tiene escasa pendiente.

Isla de Ibiza. Ciudad de Ibiza. Barriada des Puig des Molins. Es Clot Vermell/ses Basses. Playa

Pese a tratarse de una playa urbana, las aguas son completamente transparentes; en la zona abunda la posidonia.

Isla de Ibiza. Ciudad de Ibiza. Barriada des Puig des Molins. Es Clot Vermell/ses Basses. Playa de agua transparente

Esa playita estaba muy poco concurrida durante mi niñez; apenas había tres o cuatro personas a lo sumo. Se convirtió en la playa urbana en la que yo me bañaba llegando a pie sin salir de Ibiza ciudad. En mi adolescencia la sustituí por la Sala de la illa Grossa, pero para entonces ya montaba en ciclomotor.


 

Heráldica cívica pitiusa

Había abierto una sección en este post para analizar la heráldica cívica pitiusa, tema que me gusta bastante. No obstante, al final he decidido desgajarla y redactar una entrada independiente. Está disponible en este enlace: «Heráldica cívica pitiusa».

 

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6 comentarios

Comenta ad líbitum
  1. Muchas gracias por esta agradable e interesante lectura.
    Viví y trabajé en Ibiza en el 86 en Autos Ibiza y vuelvo de tarde en tarde a la isla. Desde aquel año a la actualidad, cuántos cambios.

  2. Así es… y no todos para mejor, precisamente. Pero, bueno, nosotros conservamos en la memoria aquella Ibiza de los años ochenta. Muchas gracias por el comentario.

  3. Hola, con gran alegría, sorpresa y admiración descubro este blogspot. Mi nombre es Lucía Patricia Lamas Tur, mi abuelo Vicente Tur Mari , ibicenco, que vino aquí a Argentina y no volvió nunca a su tierra.
    Cuando comencé a leer mi memoria me trajo dulces recuerdos, cuando los paisanos del abuelo venían a su casa, Juan Serra, Antonio Bufi, Miguel Planells, entre los más cercanos.
    No se de qué rama de los Tur vendré.
    Pero me gustaría saberlo.
    Mi abuelo se fue de la isla, así como un hermano suyo y sus paisanos por la famosa ley del mayorazgo (o al menos así la escuché nombrar yo).
    Mi madre Maria Josefina Tur, falleció a los 58 años, casi mi edad, dado que tengo 56, y mi abuelo falleció cuando yo tenía 16 años. Y aunque te parezca raro, siento esa tierra lejana y desconocida como mía, es más si bien sé que el ibicenco no es catalán, lo más cercano que he encontrado para estudiar es esa lengua, y sólo su sonido me transporta a las tardes en que se reunían los paisanos y hablaban en algo ininteligible para mi, y me traían golosinas u me llamaban Lucesita.
    Gracias por acercarme a esa parte de mi historia, quizás alguna vez vaya.
    Me falta mucho por avanzar en esta ciberbitacora, pero lo que encontré es maravilloso.
    Lucia

  4. En primer lugar, deseo agradecerte tu emotivo comentario. Este post está escrito con mucho cariño; supongo que si te ha aportado agradables experiencias psicoafectivas, ha valido la pena escribirlo. Tu comentario apareció publicado en el índice de mi blog, pero te lo he movido a esta entrada, que es donde creo que habrías deseado que estara.
    Los apellidos Tur y Marí de tu abuelo son, ciertamente, ibicencos. En España, esos apellidos son mucho más frecuentes en la Comunidad Autónoma de las Islas Baleares. Lo mismo puede predicarse de los apellidos Serra, Bufí o Planells. Ya has visto que en mi propia familia también abundan.
    El apellido Tur está documentado en Ibiza desde finales del siglo XIII. Si no tienes más datos, es muy difícil saber de qué rama de los Tur provienes porque media isla tiene algún ancestro Tur. Muchas veces se sabe porque son los Tur de Cas Sereno, los Tur de Can Manyà, los Tur de Can Pou, los Tur de Can Fita, los Tur de Can Sanç y así. La cosa funciona, en buena medida, por linajes conectados a un casament o a un apodo o malnom.
    En Ibiza se instituyó socio-jurídicamente la figura de l’hereu o l’hereva (= el heredero o la heredera). La mayor parte del patrimonio familiar pasaba al hijo escogido por los padres, «el que millor convengués» —normalmente, el hijo mayor varón—, al objeto de evitar su división (para que las fincas o casaments no se partieran y acabaran todos los hijos con una maceta y poco más). Este hecho causaba que los otros hermanos emigraran jóvenes para hacer las Américas y buscarse la vida.
    Mucha emigración ibicenca se encarriló hacia Cuba, el Uruguay y la Argentina. En principio, el plan era volver a la isla con el tiempo, pero la verdad es que muchos ibicencos de origen echaron raíces en esos países americanos y se asentaron allí (por ejemplo, tu abuelo o uno de mis tatarabuelos). Ignoro si tu abuelo estaba relacionado con oficios marítimos, pero era frecuente que los ibicencos americanos estuvieran vinculados a oficios del mar: prácticos de puerto, patrones y capitanes de la Marina Mercante, maquinistas navales, fareros y cosas así. Naturalmente, también hubo ibicencos que fundaron empresas o que se dedicaron a otros actividades.
    El ibicenco es una variante dialectal del catalán, como el argentino lo es del español (español rioplatense). Los argentinos tienen seseo («al prinsipio»), voseo («vos tenés»), &cétera. Los ibicencos tienen artículo salado («sa casa», «es peix») que alterna con el artículo estándar («la mar», «quartó del Rei»). Hay más rasgos ibicencos distintivos: conjugación, pronunciación y algo de léxico (lletuga, mesquín, polit, sous… [= lechuga, infeliz, bonito, dinero]) pero, vaya, cualquier ibicenco entiende perfectamente a un catalán de Barcelona o de Cadaqués (igual que tú me entiendes a mí o yo a ti sin dificultad, pese a estar en dos hemisferios planetarios distintos).
    Si te hace ilusión, en el siguiente enlace puedes escuchar ibicenco autóctono: la mujer pronuncia con acento de Ibiza ciudad (variante de Vila o «vilero») y la fonética del hombre es ibicenca payesa del campo. Hablan de que el chico baila payés y toca las castañuelas, que lo suyo es mover las piernas y bailar, de sus relaciones con las mujeres, de su vida en el campo, «sí, arre cony», ja, ja, ja… Eivissenc.
    Si quieres escuchar música 100 % autóctona de filiación muy antigua, te invito a que escuches esta cançó redoblada ibicenca (con el vibrato laríngeo ese, medio parece canto jodeln tirolés): A cantar m’heu aginyat.
    También puede que te guste echarle un vistazo a este vídeo: Cultura Popular Eivissenca: Cançons i Balls.
    En fin, muchas gracias de nuevo por tus amables palabras y a disfrutar.
    Cuídate, Ricardo.

  5. Bon dia, Ricardo,

    no he leído todo el blog (aún), pero me parece un trabajo estupendo hacer justa memoria de los antepasados. ¡Enhorabuena!

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