DOLÇOS I FORCOS (octubre de 2015)

Coincidiendo con el conflicto político y la crisis institucional que se está organizando en Cataluña, en este post doy noticia de la red social Dolça Catalunya y, sobre estos asuntos, manifiesto mis opiniones completamente subjetivas en forma de preguntas y respuestas (una especie de autoentrevista).

 

¿Quiénes son los dolços?

En sentido restringido, los dolços son los miembros pertenecientes a la colla de catalanes que llevan el blog Dolça Catalunya, el canal de YouTube Dolça Catalunya, la cuenta de Twitter Dolça Catalunya y el sitio web de Facebook Dolça Catalunya. En adelante, dolços o DC.

En sentido más amplio, también cabe incluir bajo la categoría ‘dolço’ a los simpatizantes, seguidores y personas que apoyan dichas redes sociales enlazando, retuiteando, &cétera.

Dolça Catalunya. Seny de catalanes bajo el nacionalismo

DC es una plataforma de catalanes no-separatistas. Son y quieren continuar siendo catalanes y españoles, esto es: catalanes dentro del territorio español (país), pertenecientes a la constitucionalmente jurídica Nación española (nación). Catalanes que consideran simultáneamente Cataluña su tierra natal o adoptiva (patria chica) y España su tierra natal o adoptiva (patria común e indivisible de todos los españoles). Catalanes que, junto con individuos originarios de otros sitios, forman un colectivo de cerca de cuarenta y siete millones de personas el cual se constituye en un Estado social y democrático de Derecho denominado España.

De acuerdo con la Teoría General de los Sistemas de Ludwig von Bertalanffy, DC conforma un sistema social (una «colla de catalans normals») perteneciente a y relacionado con otro sistema social de mayor magnitud (Cataluña), perteneciente a y relacionado con otro sistema social de mayor magnitud (España), perteneciente a y relacionado con otro sistema social de mayor magnitud (la Unión Europea). Eso, en sentido bottom-up (por combinación de complejidad creciente).

Ludwig von Bertalanffy: Teoría General de los Sistemas. Fundamentos, desarrollo, aplicaciones. Madrid: Fondo de Cultura Económica, 1976, 1993

Ilustraré con unas banderas, y se comprenderá mejor la idea. La fotografía está tomada en el Hospital Universitario Son Espases de Palma de Mallorca. En el extremo derecho, la bandera de la isla de Mallorca. Se basa —dicho sea de paso, con dudoso rigor histórico— en la señal concedida por el rey Sancho I de Mallorca el Pacífico en un documento de 1312, y asumida tradicionalmente por los mallorquines como enseña propia. Es, a la vez, la bandera oficial de la ciudad de Palma. A su izquierda, la bandera de la Comunidad Autónoma de las Islas Baleares, derivada de la anterior y símbolo de la colección de pueblos de las islas Baleares. Al lado, la bandera de España, símbolo de la nación. Por último, la bandera europea, cuyas doce estrellas en círculo simbolizan los ideales de unidad, solidaridad y armonía entre los pueblos de Europa.

Las banderas están bastante hechas polvo —habría que cambiarlas—, y no son de Cataluña, sino de las Islas Baleares, pero me valen para aclarar el concepto de sistemas integrados en y relacionados con otros sistemas. De derecha a izquierda, los niveles son local-insular, interinsular, nacional y continental-europeo.

Unión Europea. España. Islas Baleares. Mallorca & Palma de Mallorca. Banderas en el Hospital Universitario de Son Espases (Palma de Mallorca)

En sentido top-down (por análisis escalonado), la Unión Europea es una asociación económica y política constituida por 28 países-estados miembros, uno de los cuales es España. Dicho de otra manera, la Unión Europea es un sistema de sistemas. A su vez, España está compuesta por 17 comunidades y 2 ciudades autónomas (= la unidad sociopolítica o Estado español es otro sistema que emerge de la combinación de 17 + 2 subsistemas). Los dolços se enclavan en una de las comunidades que conforman el Estado español: Cataluña. En esta comunidad autónoma hay individuos: para referirnos a ellos en conjunto se emplea habitualmente el término catalanes. Respecto a su orientación política, hay dos clases de catalanes: no separatistas y separatistas. (Luego, cada una de estas clases se vuelve a dividir en otros taxones. Verbigracia: entre la clase de los separatistas, podemos distinguir entre separatistas de Junts pel Sí y separatistas de la CUP). Los dolços pertenecen a la clase política de catalanes no-separatistas.

 

¿Quiénes son los forcos?

En jerga dolça, los forcos son los seguidores de Carme Forcadell i Lluís, actual presidenta del Parlament de Catalunya. Hablando más en general, catalanes separatistas de acre discurso anti-español.

 

¿Los dolços son dulces?

Mucho. En catalán, dolç significa «dulce». Su símbolo es un bastón de caramelo, y utilizan expresiones corteses y agradables como «benvolgut», «moltes gràcies» y «seguim junts» («querido», «muchas gracias» y «seguimos juntos»). Además, como conocen y emplean el castellano y el catalán, te lo dicen o te lo ponen por escrito en la lengua que venga bien para entenderse y comunicarse con facilidad. Al final, a veces queda una barreja («mezcla»; para mi gusto, entrañable) no muy distinta de la que se observa en algunas entradas de mi propia ciberbitácora de vez en cuando.

Bastones de caramelo

Bastón de caramelo de Dolça Catalunya

Por otro lado, «Dolça Catalunya» es el primer verso de la obra coral L’Emigrant, con letra de Jacinto Verdaguer y música de Amadeo Vives. El poeta Jacinto Verdaguer aparecía, cubierto con barretina, en los billetes de quinientas pesetas de color azul emitidos por el Banco de España en los años setenta del siglo XX. Y el maestro catalán Amadeo Vives, igualmente respetado tanto en Barcelona como en Madrid, es también el compositor de la zarzuela Doña Francisquista, ambientada en Madrid y modelo del género grande, así como del bellísimo himno de Mallorca, La Balanguera (qué canción más bonita y qué suertudos los mallorquines con un himno de estas características y con aranyes d’art subtil. En el siguiente enlace, otra interpretación de La Balanguera, con Chenoa dándolo todo).

La versión de L’Emigrant que he incrustado aquí es muy cañera, rock sinfónico. Yo la escuché (y la canté) muchas veces durante mi infancia en casa de mis padres en Ibiza, con siete y ocho años. Puede que el sencillo de vinilo todavía esté por ahí.

 

 

¿Todo esto me evoca recuerdos de infancia?

Sí, sin duda: «bressol de ma infantesa», cuna de mi niñez. En aquella época, quinientas pesetas era una cantidad importante de dinero, y la canción es preciosa (Amadeu Vives era un excelente compositor clásico, con mucha vena). Se habla de la morriña gallega o de la saudade portuguesa. Habría que agregar a la lista la enyorança catalana: «Quan de tu s’allunya, d’enyorança es mor».

 

¿Los forcos son dulces?

Espanya ens roba

No, los forcos no son dulces. Como se precisará más adelante, los forcos no son orcos ni del horco, pero son hoscos. Están todo el día como enfadados, y dicen cosas feas e ininteligibles como Espanya ens roba («España nos roba»), en vez de debatir sobre el reparto de recursos entre todos.

Constituyendo los forcos una colectividad que forma parte de España, no se acierta a comprender cómo puedes robarte a ti misma. Lo que se está diciendo es que el todo roba a la parte; el sentido de la aserción es equivalente a declarar que el Gobierno de España roba al Ministerio de Educación, Cultura y Deporte, que el Ayuntamiento de Madrid saquea el distrito de Chamberí, que el Ebro seca el Segre, que el sistema cardio-respiratorio rapiña el oxígeno de los pulmones, que el sistema de suministro eléctrico sustrae electricidad de una determinada subestación y que las células se apropian de la energía de las mitocondrias.

Si el conjunto de forcos se refiere al resto de españoles no catalanes, ningún colectivo español no catalán ha tomado cosas ajenas catalanas utilizando fuerza en las cosas y violencia e intimidación en las personas. En otras palabras, no han ido extremeñas asociaciones de malhechores u ovetenses grupos de Bollullos Par del Condado a Castellfollit de la Roca con el objetivo de atracar «alunizando» en las joyerías de este municipio o con excavadoras para expoliar la cantera de basalto.

 

Los españoles somos unos «chorizos»

Hay forcos que dicen que los españoles somos unos «chorizos» por el mero hecho de ser españoles. Id est, los españoles somos «chorizos» por origen, por residencia, por carta de naturaleza, &cétera. Contraejemplo: según mi pasaporte, poseo la nacionalidad española. Por ende, soy español; esos son hechos sociojurídicos documentalmente comprobables. Sin embargo, la propiedad de ser español no me convierte automáticamente en un «chorizo». Ni a mí, ni a millones de nacionales del país. No hablaré de los presuntos «chorizos» que ha habido entre la clase política catalana (3 % y demás), aunque eso lo tendrá que determinar un juez.

Unión Europea. España. Pasaporte. Nacionalidad española

 

Es catalán solo el que habla catalán

Hay forcos que sostienen que los que hablan castellano en Cataluña son colonos, no catalanes; que «no és català algú que no parla català» y que es catalán solo el que habla catalán. El friki condicional («p solo si q», p → q, ∀ x, {P [x] → Q [x]}) de la forca de turno es tal que así: «Eres catalán solo si hablas catalán», porque yo lo digo (hoc volo, sic jubeo, sit pro ratione voluntas; lo dijo Blas, punto redondo). Veámoslo de otro modo: existe un conjunto C de catalanes tal que un ciudadano cualquiera x ∈ C solo si x ∈ Ch, estando constituido el conjunto Ch por la colección de catalanohablantes. Y si nuestro ciudadano cualquiera x no habla catalán, vale decir, x ∉ Ch, entonces x ∉ C porque a mí se me sale de las gónadas y yo lo siento así.

Analicemos lógicamente los forcos condicionales: ‘Si eres catalán, entonces hablas catalán. Ser catalán implica hablar catalán. Eres catalán solo si hablas catalán’.

Hipotéticamente, la tabla de verdad quedaría así:

  • eres catalán, luego necesariamente hablas catalán;
  • no hablas catalán, no puede ser cierto que seas catalán;
  • puede suceder que no seas catalán y hables catalán (esta afirmación es verdadera; por ejemplo, puedes ser balear);
  • y puede suceder que no seas catalán y no hables catalán (eres vallisoletano y resides en Valladolid, pongamos por caso).

En resumidas cuentas, tu catalanidad sociopolítica depende de lo que hablas. Hasta aquí el análisis lógico. Por la cosa del racional-empirismo, vamos con las pruebas empíricas.

Cerciorémonos si el condicional p → q (eres catalán, luego necesariamente hablas catalán) se verifica. Hoy por hoy, Arán y los araneses constituyen una entidad territorial y social dentro de Cataluña y su lengua propia no es el catalán, es el aranés (una variante de occitano): el condicional no se cumple estrictamente ni tan siquiera en la propia Cataluña.

Las proposiciones 1) en negativo: ‘No és català algú que no parla català’ y 2) en positivo: ‘Es catalán solo el que habla catalán’ tampoco se verifican en la Cataluña no-aranesa. He consultado los datos del sitio web de estadística oficial de Cataluña, Idescat, relativos a los usos lingüísticos de la población en 2003, 2008 y 2013. Facts & figures: en Cataluña se habla habitualmente más castellano que catalán. De acuerdo con estos datos, en 2013 hay más de tres millones de «colonos» en Cataluña, amen de casi medio millón de personas que ora son «catalanes», ora son «colonos», en función del idioma que empleen para comunicarse en cada ocasión («ambdues: 426,6» [miles de personas]).

Usos lingüísticos de la población. Población según lengua habitual (datos de 2003, 2008 y 2013). Cataluña. Fuente: Generalitat de Catalunya. Institut de Estadística de Catalunya, Idescat

En el territorio que los forcos denominan Cataluña Norte, conocido en el resto del planeta como département des Pyrénées-Orientales, se habla muy mayoritariamente francés; q es falso (¬q) y, por consecuencia, p → q también lo es. Aunque, a decir verdad, lo que pasa ahí es que el territorio del antiguo Rosellón —departamento de los Pirineos Orientales desde el siglo XVIII— no se encuentra en los límites geográficos y administrativos de la Generalitat de Catalunya, sino en Francia, por mucho que los catalanistas lo llamen Catalunya del Nord o Catalunya Nord.

Probemos con otro país català: la Comunidad Valenciana. A ver qué pasa. Hipótesis: si eres valenciano, entonces hablas valenciano. Es valenciano solo el que habla valenciano. No hablas valenciano, no puede ser cierto que seas valenciano.

Estas afirmaciones no son verdaderas: la realidad falsea la hipótesis. Sucede que, si eres valenciano, entonces hablas valenciano o castellano dependiendo —para empezar, la cuestión es compleja— de en qué lugar residas, pues existe una frontera lingüística «que se ha mantenido notablemente estable desde la Edad Media hasta hoy, excepto en el Sur de la provincia de Alicante, por causa de la emigración masiva y la adquisición de terrenos a las salinas y a las tierras pantanosas». (Emili Casanova: «La frontera lingüística castellano-catalana en el País Valenciano». Revista de Filología Románica, volumen 18 [2001], 213-260, p. 253). Tan valencianos son los valencianohablantes como los castellanohablantes. Nada, que no se cumple la afirmación de la forca.

Veamos otros casos análogos, con la forma ‘eres x solo si hablas y‘: eres andorrano solo si hablas catalán. Pues no: bien que la lengua oficial del Estado andorrano es el catalán, los andorranos realmente hablan catalán, español y francés; comprobado empíricamente in situ. Ahí va otro contraejemplo: eres monegasco solo si hablas francés. Pues no: el 17 % de la población, principalmente ancianos, hablan todavía munegascu, un dialecto ligur. Y lo mismo pasa en Génova: eres génoves solo si hablas italiano. Pues no: el genovés, otro dialecto ligur, es todavía hablado por gran parte de la población mayor de cincuenta años, y tan genovés eres comunicándote en ligur como en italiano.

Regresemos a España: eres zamorano, luego necesariamente hablas castellano. Pues no: en el municipio zamorano de Hermisende hablan una mixtura de gallego y portugués. Sigamos contrastando: eres belga, luego necesariamente hablas neerlandés-flamenco. Pues no: unos belgas hablan neerlandés en variedad flamenca, otros hablan francés (valón y picardo), unos pocos hablan alemán y aproximadamente el 65 % de la población es bilingüe, siendo la región de Bruselas-Capital completamente bilingüe. Todos son belgas. Acabo de estar este verano en Escocia: es escocés solo el que habla gaélico escocés. Pues no: la generalidad de los escoceses habla inglés, también comprobado in situ. Un contraejemplo más: eres peruano, luego necesariamente hablas castellano. Pues no: puedes ser peruano y hablar quechua. Un caso un tanto excepcional: eres español, luego necesariamente hablas castellano. Pues no: puedes ser español y hablar ladino o haketía (Ley 12/2015, de 24 de junio, en materia de concesión de la nacionalidad española a los sefardíes originarios de España).

Conclusión: pertenecer a una determinada villa, ciudad, provincia, región, comunidad o país no implica necesariamente hablar una determinada lengua. Puedes hablar dos, sin ir más lejos. Concederé que es frecuente el predominio de tal o cual idioma en este o aquel territorio, pero no con carácter de necesidad. Por consiguiente, el condicional es falso: no describe una situación real. Como mucho, es normativo-ideológico, responde a una determinada política lingüística, al margen de que intuyo más que dudoso que el forco de turno tenga una noción clara acerca de la diferencia entre proposiciones descriptivas y normativas. Corolario: los forcos vulneran la racionalidad empírica.

Como se ha mencionado, los forcos se contradicen, porque si solo es catalán el que habla catalán, como los habitantes de Viella hablán aranés, no son catalanes (formalizado: p solo si q; y no q, luego no p [por modus tollendo tollens]). De hecho, según he leído en prensa, como la mayoría de los araneses no están por la labor de independizarse, andan considerando seriamente solicitar su unión a Aragón, desvinculándose de Cataluña y quedándose en España si la cosa se tuerce más de la cuenta.

En fin, no sigo porque no quiero deprimirme: hay forcos que dicen cosas desagradables y que no responden a la realidad, lo que prueba su escaso compromiso con la verdad. Aunque no son orcos ni del horco, los forcos no son dulces, son hoscos.

 

¿Hay alguna conexión entre los forcos y los orcos de El Señor de los Anillos?

Lo ignoro. Yo no creé ese nombre para designar la categoría de catalanes separatistas seguidores de la ideología forcadelliana. Habría que preguntárselo a la gente de DC. De todos modos, me parece que no, porque forco empieza con f. Muchas palabras que en catalán empiezan con f, en castellano comienzan con h: farina/harina, fetge/hígado, fill/hijo, forn/horno, fum/humo. Los orcos de El Señor de los Anillos son sin hache.

 

Entonces, ¿hay alguna relación entre los forcos y el horco con hache?

En castellano, horco es un término poético para denotar el infierno. La hache podría aproximar la etimología de los vocablos, pero en catalán forc tiene un significado diferente. Estaríamos ante un caso de false friend o falso amigo. Conclusión: más bien no; como pasaba con los orcos de la pregunta anterior, no parece que haya relación. Es decir: yo creo que conectar la palabra forco con un orco de El Señor de los Anillos o con el horco no está lingüísticamente justificado más allá de la falsa amistad. No sé por qué se me habrán ocurrido tan extrañas posibilidades; los caminos de las sinapsis derivadas de la actividad espontánea de las redes neuronales son inescrutables.

 

¿Los dolços son blandos?

No; muy por el contrario, son pensadores duros. Parlen clar i català. Los pensadores duros son rigurosos y coherentes. Detectan las contradicciones, justifican empírica y documentalmente sus afirmaciones, lo que sostienen se puede comprobar. Respetan las reglas de la lógica y les preocupa la relación entre el discurso y la realidad. Esto no quiere decir que sean intolerantes; pueden ser tolerantes con todo excepto con las chorradas, desatinos, mentiras, sofismas, &cétera de los forcos.

 

¿Y los forcos?

Los forcos son pensadores blandos. Son borrosos y arbitrarios; su discurso está lleno de contradicciones. Es dudoso que distingan bien entre fantasía y realidad, confunden lo que ellos quisieran que fuera con lo que es (estoy pensando en el Institut Nova Història, Cucurull…). La (no-) «justificación» de sus afirmaciones se basa con frecuencia en sus preferencias sentimentales (= «porque yo lo siento así») o en «porque yo lo digo», «porque yo lo valgo» (ejemplos: «La nació catalana va ser la primera de les nacions, des del segle VII abans de Jesucrist quan Catalunya entra en la història, Catalunya ja funcionava des de fa dos mil set-cents anys, Catalunya era la nació més important des de l’últim terç del segle XV fins a la meitat del segle XVI, la més important del món» &cétera). Su compromiso con el rigor (histórico, científico…) es ninguno, y su compromiso con el nacionalismo excluyente independentista, total. Ni cambian ni seguramente cambiarán de opinión porque no respetan las reglas de la lógica ni de la investigación científica, ni les importa la correspondencia entre el discurso y los hechos. Todo lo supeditan a la construcción de una realidad política futura, para lo que prácticamente cualquier medio vale, empezando por vulnerar diferentes tipos de racionalidad (semántica, lógica, empírica…).

 

¿Los dolços han comprendido la Teoría General de los Sistemas de Ludwig von Bertalanffy?

Sí, siquiera sea en el sentido de comprensión praxiológica, seny y común sentir. A mí me parece que son bastante sistemistas.

 

¿Y los forcos?

No.

 

¿En qué me baso para opinar de esta manera?

En varios puntos. Por ejemplo, en el contexto sociopolítico catalán actual, que invita a otra actitud y presiona en sentido contrario, DC promueve el establecimiento de nexos fuertes con el resto de España. Ergo, son cohesivos, defienden un alto grado de ligazón entre todos los españoles. Pondré de relieve que los diversos elementos integrados en un sistema están fuertemente unidos.

En cambio, los forcos impulsan eso que ellos llaman proceso de desconexión (en jerga dolça, «el prusés», ja, ja, ja), cuyo objetivo es el debilitamiento de los vínculos y, como consecuencia, la modificación del sistema social español (social, sociopolítico, socieconómico, sociojurídico…), desintegrando Cataluña del resto del sistema. Son modulares.

Hay que aclarar que un sistema no es una globalidad informe (= un engrudo), sino una totalidad articulada. Un sistema está compuesto por elementos diferenciables, cada uno con sus particularidades y sus idiosincrasias (= sus propiedades específicas), pero que guardan estrechos lazos con otros elementos pertenecientes al mismo sistema, tejiendo una tupida red de relaciones e influencias recíprocas: la Balanguera fila teixint la tela per demà.

Recapitulando: los dolços son sistémicos, y los forcos, modulares. Los dolços hacen inputs (sociales, culturales…) para mantener y mejorar el sistema total, los forcos invierten sus energías en desintegrar ese mismo sistema.

Claro está, los dolços endulzan este país llamado España. Por ejemplo, con las monas de Pascua, las coques de llardons, los panellets (= empiñonados) y las burbujas de Freixenet. Ellos modifican al resto de los españoles. Y el resto de los españoles les modifica a ellos. Por ejemplo, su estado psicoafectivo, dándoles ánimos y enviándoles abrazos desde Madrid, La Coruña o Andalucía. Por el contrario, los forcos están consiguiendo que la gente no quiera beber cava en Navidad y prefiera brindar con champán francés. El champán francés es bastante más seco que el cava catalán.

 

¿Y eso?

Bueno, los dolços dicen «nosotros, los catalanes» aproximadamente con la misma frecuencia con la que dicen «nosotros, los españoles». Saltan de la patria chica a la patria común sin mayor problema. O, dicho de otro modo, pasan del subsistema catalán al sistema español con dulzura, afablemente. Tienden puentes entre el sistema menor y el mayor.

 

Llengües dolces

Por ejemplo: puentes del estilo de escribir las cartas en dos lenguas, en catalán por una cara y en castellano por la otra. Así todo el mundo lee en el idioma que le resulta más cómodo, y todos se enteran, y todos contentos. Y, como los catalanoparlantes tienen miramiento hacia los castellanoparlantes (hemos quedado que eran los dolços), en reciprocidad los castellanohablantes muestran consideración a los primeros, y si se trasladan por motivos laborales o cualquier otra razón a Cataluña, aprenden a decir bon dia, bona nit y petons desde el primer día aunque sean nativos de San Millán de la Cogolla.

La Constitución española establece en su artículo 3.º que el castellano es la lengua oficial del Estado, y que todos los los españoles tienen el deber de conocerla y el derecho a usarla; y que las demás lenguas españolas serán también oficiales en las respectivas comunidades autónomas de acuerdo con sus estatutos. En las Islas Baleares tienen carácter de idioma oficial tanto la lengua catalana (con sus variantes dialectales) como la lengua castellana. Como nadie puede ser discriminado por razón del idioma, con el fin de amparar los derechos lingüísticos de los ciudadanos, en ses Illes hay mucho bilingüismo.

En el Aeropuerto de Palma de Mallorca/Aeroport de Palma de Mallorca te dan la bienvenida en seis idiomas, empezando por el catalán y acabando por el castellano (tal y como dispone la Ley de Normalización Lingüística de las Islas Baleares); y los paneles indicadores están en cuatro lenguas, con las lenguas inglesa y alemana flanqueadas por el catalán y el castellano, en letra más grande.

Mallorca. Aeropuerto de Palma de Mallorca. Cartel de bienvenida en varios idiomas

Cartel en catalán y castellano del Hospital Universitari Son Espases (Mallorca):

Mallorca. Hospital Universitario Son Espases. Cartel bilingüe, catalán y castellano

Cartel trilingüe en catalán, castellano e inglés en Mahón (Menorca), relativo al Teatro Principal. Como Menorca estuvo bajo la dominación británica y hay mucho turismo inglés…

Menorca. Mahón. Teatro Principal. Cartel trilingüe (catalán, castellano e inglés)

Nombre de un paseo de la villa de Santa Eulària des Riu (Santa Eulalia del Río), en la isla de Ibiza. Placa bilingüe:

Isla de Ibiza. Villa de Santa Eulària des Riu. Placa bilingüe

Desde luego, en las Islas Baleares los empresarios privados no tienen obligación de rotular en catalán sus negocios y comercios. Cada uno pone el rótulo como quiere (en catalán, en castellano, en italiano, en inglés…).

Ocurre otro tanto con ciertos edificios públicos. Teatro España (con eñe) en Santa Eulària des Riu, isla de Ibiza (puede que esta fachada, en particular, se conserve así por su valor histórico):

Isla de Ibiza. Villa de Santa Eulària des Riu. Fachada del Teatro España

Luego, en la programación, ya se hace la barreja (me encanta): el nombre del teatro en castellano, el nombre del ayuntamiento en catalán (variante dialectal ibicenca con artículo salado), la dirección en catalán, la programación en catalán (catalán normalizado con artículo estándar), películas en versión original en inglés con subtítulos en castellano, documentales en catalán, películas en inglés dobladas al castellano… la barreja a la que aludo.

Isla de Ibiza. Ajuntament de Santa Eulària des Riu. Teatro España. Programació: pel·lícules en versiò original subtitulades en castellà, documentals en català, &cètera

El bilingüismo dulce va apareciendo por doquier. En la siguiente imagen, productos típicos de Ibiza: hierbas ibicencas Marí Mayans (ciudad de Ibiza), herbes eivissenques de Ca n’Anneta (Sant Carles de Peralta), ensaimada de la pastelería Los Andenes (puerto de Ibiza), flaó tradicional d’Eivissa (Forn des Tabaquet, Eivissa). Mitad en castellano y mitad en catalán. Las hierbas ibicencas es una bebida espiritosa anisada con indicación geográfica de las islas Pitiusas (Ibiza y Formentera). Las hierbas ibicencas y el flaó son productos emblemáticos de las Pitiusas; la ensaimada se elabora en todas las islas Baleares, pero la isla internacionalmente conocida por las ensaimadas es Mallorca.

Productos emblemáticos de Ibiza/Eivissa: hierbas ibicencas/herbes eivissenques, flaó d’Eivissa y ensaimada

Suficiente para ilustrar lo que es el asunto de la lengua desde una perspectiva dolça y no forca. Por supuesto, para los forcos las imágenes prueban que estamos «totalment colonitzats» (recordemos que el que habla [o escribe] en castellano en Cataluña [y yo añado, por extensión, los Països Catalans] es un colono, según cierta forca). A mi modo de ver, lo que las imágenes prueban es que la ley se cumple y que la gente es tranquila, moderada, cortés y educada (en general, los baleares enseguida pasan al castellano si el interlocutor no controla el catalán).

Es más: según el Diccionario de la Real Academia Española, colonia en primera acepción significa «conjunto de personas procedentes de un territorio que van a otro para establecerse en él». Esta definición describe exactamente lo que sucedió en el siglo XIII: las islas fueron repobladas con contingentes de personas provenientes de Cataluña (también de Aragón y otros lugares). Por cuanto los catalanes colonizaron el territorio balear, los catalanes también fueron colonos. Los catalanes fueron colonos de las Islas Baleares de modo similar a los procesos de repoblación de territorio reconquistado perteneciente a la Corona de Castilla.

 

¿Conozco a algún miembro de la colla de Dolça Catalunya?

No. Solo he leído bastantes entradas de su ciberbitácora y he visto muchos vídeos de su canal de YouTube. O sea: no les conozco en persona, pero sé cómo piensan respecto al asunto del separatismo catalán (o, al menos, conozco lo que externalizan de ese pensamiento en los mencionados soportes culturales).

 

Desde una perspectiva conceptual y respecto al asunto del separatismo, ¿dolços y forcos son tipos o clases de catalanes?

Son clases, porque son completa y mutuamente excluyentes. Sus planteamientos son totalmente incompatibles, pues los primeros son no-separatistas y los segundos, separatistas. Aplicando elementales principios lógicos de identidad, no contradicción y tercero excluido, o bien te inclinas por la independencia, o bien no te inclinas por la independencia. Más brevemente, o eres independentista, o no eres independentista. Más breve aún: independentismo, sí o no. Más sencillo: o eres español, o no eres español. Estas dos proposiciones son contradictorias, y no caben medias tintas ni hay una tercera alternativa (= principio de tercero excluido). Ello explica que, al respecto que estoy considerando, la sociedad catalana ahora mismo está fracturada en estas dos grandes clases de catalanes.

 

¿Y por qué razón o razones escribo este post?

Bueno, hay varias motivaciones, para la principal es la siguiente: aunque nací y residí en las islas Pitiusas los primeros veinte años de mi vida, por motivos laborales me trasladé a Madrid a principios de los noventa. Como los independentistas montan mucho follón, desde fuera de Cataluña puede dar la falsa impresión de que todos (o la inmensa mayoría) de los catalanes quieren separarse del resto de España, id est, que todos (o la inmensa mayoría) de los catalanes son separatistas.

Esto dista mucho de ser cierto. Hay que poner negro sobre blanco que unos catalanes son separatistas y otros, no. Por si acaso, también lo pondré en otros colores: unos catalanes son separatistas y otros, no. Unos catalanes son separatistas y otros, no. Unos catalanes son separatistas y otros, no. Unos catalanes son separatistas y otros, no. Los forcos son separatistas y los dolços, no. Cataluña no es igual a nacionalismo excluyente y Cataluña no es de los secesionistas.

Empatizo con los dolços. Me lo calculo por mí: si estuviera en su situación, creo que me gustaría recibir algún mensaje de apoyo y me vendría bien que alguien me echara un cable. Disponiendo de mi propia ciberbitácora, esta entrada es mi forma de expresar mi apoyo a Dolça Catalunya y de echarles un cable a los dolços.

Recalcaré que no conozco en persona a ningún miembro de la colla de Dolça Catalunya. Yo, ni siquiera soy catalán, pues soy originario de las Islas Baleares y resido en Madrid. En principio, podría mirar con facilidad hacia otro lado y pensar: ‘No es mi problema’, ‘no es mi guerra’, que ho arreglin entre ells.

Pero, por un lado, tras Cataluña van ses Illes, porque el rollo no es solo catalanista, es pancatalanista: «De Salses a Guardamar i de Fraga fins a Mahó, volem uns Països Catalans lliures e independents» («De Salsas [Rosellón francés] a Guardamar [Alicante] y de Fraga [Huesca] a Mahón [Islas Baleares], queremos unos Países Catalanes libres e independientes»).

La «desconexión» de Cataluña es solo una primera fase de la hoja de ruta independentista, de lo de fer país. «El prusés» pretende seguir por las Islas Baleares, Valencia y hasta el Rosellón francés y la Franja Oriental de Aragón. No me resulta demasiado atrayente la idea de tener que salir por la terminal T-4 (terminal de vuelos internacionales) del Aeropuerto Adolfo Suárez Madrid-Barajas para ir a mi casa de Ibiza. Prefiero la T-2, de vuelos domésticos. Doméstico quiere decir «perteneciente a la casa u hogar». Según el zorro de El principito de Saint-Exupéry, domesticar también es «crear lazos» («crear vínculos», créer des liens). Hay españoles a los que nos gusta sentirnos como en casa y crear lazos. Somos domésticos y nos domesticamos mutuamente.

Por otro lado, un sistema está compuesto por elementos. Y si empiezas a quitar elementos, el sistema se descompone y colapsa. Por consiguiente, sea en un nivel micro (Islas Baleares), sea en un nivel macro (España), lo que pasa en Cataluña sí que es mi problema. Y el de todos los españoles, porque todos formamos parte del mismo sistema, y cualquier proceso que tiene lugar en cualquier componente de un sistema afecta al sistema en su conjunto.

 

Me parece que ya veo por dónde vas…

Sí, claro. Los forcos se arrogan el derecho a decidir por su cuenta, en exclusiva, y el resto de catalanes y el resto de españoles han de estarse callados y hemos de estarnos callados y tragar no se sabe por qué, y si no, no somos demócratas, qué desfachatez.

Sucede que, en cuanto elementos componentes del mismo sistema, lo que los forcos dicen y hacen afecta al conjunto: tanto a la comunidad constituida por el conjunto de todos los catalanes como al sistema constituido por el conjunto de todos los españoles. Ergo, el resto de componentes del sistema, empezando por los dolços y siguiendo por toda España, también tiene mucho que decir (y hacer) al respecto, porque son pacientes de las acciones de estos agentes. Y, especulo, puede que tenga más efecto la iniciativa de la sociedad civil que la iniciativa estatal.

Se ha utilizado la metáfora de un divorcio matrimonial. Me parece que esta metáfora está muy descaminada y la analogía no es pertinente. La analogía del pro indiviso es bastante más apropiada, por aquello de «patria indivisible…». Asumamos, arguendo, que España es un bien (lo cual es mucho suponer, pero for the sake of the argument…). Este bien se posee pro indiviso, en comunidad, sin repartir. La «propiedad» de España, «la titularidad de los derechos sobre España», digámoslo así, pertenece pro indiviso a todos los condueños, o sea, a todos los españoles. La soberanía nacional reside en el pueblo español; el sujeto soberano es el conjunto de todos los españoles.

A veces pienso que la gente confunde ‘autonomía’ con ‘soberanía’. España es un Estado-nación de nacionalidades basado en el poder constituyente del pueblo español. Las comunidades autónomas no son dueñas de la Constitución. Por lo tanto, no hay espacio bajo la Constitución para que las comunidades autónomas individuales intenten separarse. Esto viola el orden constitucional.

Y si hemos de dividir España en pedazos, cosa que se puede hacer, claro que sí (los españoles podemos hacer con España más o menos lo que queramos, incluyendo hacernos la vida imposible a nosotros mismos, arruinar nuestro futuro común, autodestruirnos, &cétera), pues se lleva a cabo con buen método: se inicia una reforma constitucional, se aprueba por dos tercios de cada una de las Cámaras, se somete a referéndum para su ratificación… (en suma, se aplica el Título X de la Constitución), y aquí paz y después gloria. Ya han sido promulgadas dos reformas constitucionales desde 1978: una en 1992 y otra en 2011; ergo, se puede hacer, no es algo imposible ni pertenece al mundo de la ficción. Como quiera que acabe todo esto, me gustaría que los procesos se llevaran a cabo bien. Y bien, en el contexto que estoy examinando, quiere decir «de acuerdo con lo establecido en la propia Constitución española», no como quieren los forcos, que es pasándose toda la legalidad por el escroto.

 

¿Y cómo me afecta?

Podemos empezar el examen por el modo más evidente. Afectar tiene que ver, en primer lugar, con el dominio afectivo, el dominio de las emociones y sentimientos y el sistema límbico. Por ejemplo: tú te levantas de buen humor, y lees la prensa. Pulsas el botón de play en un vídeo de YouTube y observas a un forco llamándote «chorizo» por el simple hecho de estar en posesión de pasaporte español. Bien que no ofende quien quiere, sino quien puede, empiezas a notar que el día ya no es tan luminoso, que ha comenzado a oscurecerse por obra y (des-) gracia de un fosco, digo forco. Quosque tandem, o forci, abutere patientia nostra?

Me afecta en un sentido gastronómico. Tal y como reconocen los propios dolços en tres idiomas (catalán, castellano e inglés), los catalanes ingieren la muy catalana combinación de pan con tomate y fuet. Pruebas:

Los dolços reconocen que disfrutan del pan con tomate y del fuet. Confessio regina probationum

La siguiente imagen recoge la disposición y los componentes de una de mis últimas cenas ibicencas:

Una de mis últimas cenas ibicencas

Bien que en Ibiza fácilmente sustituimos el fuet por la sobrasada, y acompañamos el conjunto con galletas de Inca mallorquinas, es patente que el pan (payés) con tomate domina la mesa (el jamón serrano está más periférico). Evidentemente, si en Ibiza cenamos eso es por influencia catalana. En otras palabras, la cena ibicenca trae parcialmente origen de los catalanes. Sin Cataluña, cenaríamos otra cosa. Me encanta el pan con tomate frotado, aceite y sal. Cuando leí que la gente de Dolça Cataluña le zurraba al pan con tomate, al fuet, al arroz a la cubana, al mar y a la montaña (mar i muntanya también es el nombre de un plato catalán), me di cuenta de que gustos parecidos tienden a unir a las personas en torno a una mesa. Así que, en cierto modo, los dolços y un número indeterminado de ibicencos somos co-mensales, compartimos una misma mesa. Si me invitaran a cenar, yo también disfrutaría. (Es que lo del pan con tomate me llegó. Echo de menos en la lista de los dolços el biscuit glacé).

Me afecta en el ámbito social, amistoso y familiar. Tengo compañeros de trabajo, amigos y familiares ibicencos y catalanes: no veo por qué razón —porque sí— la acción de los forcos ha de provocar discusiones entre compañeros de trabajo, amigos y familiares que se caen bien. En realidad, ello responde a una estrategia prepensada, planificada, consciente y sistemática. Santiago Espot, fundador de Catalunya Acció, una organización independentista radical (los que acuñaron la frase «Espanya ens roba») dice lo que sigue en una entrevista, y se queda tan ancho:

Habrán tensiones sociales, sí. ¿Que se van a romper amistades? Sí. ¿Que se van a romper familias? Sí. Es inevitable. Pero no se llegará a un conflicto civil. Esto no es Belfast.

Un modo muy pintoresco de promover la unidad, solidaridad y armonía entre amigos y familias.

Me afecta en el ámbito sociojurídico: el mensaje constante de los forcos es no acatar la legalidad vigente, desafiar las resoluciones judiciales… Eso no contribuye a consolidar un Estado de Derecho que asegura el imperio de la ley como expresión de la voluntad popular. (No hará falta recordar que uno de los principios éticos que guían la conducta de los empleados públicos es el respeto a la Constitución y al resto de normas que integran el ordenamiento jurídico. Yo soy funcionario civil del Estado, ergo…).

Me afecta en el ámbito sociopolítico: respecto a los Países Catalanes, yo, que soy nativo de Ibiza e hijo de padre ibicenco pero resido en Madrid, ¿podría votar, llegado el caso, la independencia o no independencia de las Islas Baleares? ¿Tendría el pasaporte de los Países Catalanes? Estando fuera del Acuerdo de Schengen, ¿para visitar a mis primos de Montblanc (Tarragona) habría de solicitar visado?

Me afecta en el ámbito sociocultural: ¿se debería acompañar la danza española con música de los catalanes Albéniz y Granados? (Respuesta: sí, en todo caso).

Me afecta en el ámbito económico: estando fuera del €uro, ¿tendría que cambiar euros por catalanas pesetas para poder pagar en Cataluña? (comisiones y demás).

En fin: dado que, formando parte del mismo sistema, todo lo que los forcos dicen y hacen me afecta de un modo u otro, en múltiples ámbitos de la vida, yo también tengo algo que decir y hacer al respecto. Como este post en mi blog.

 

Exit, Voice, and Loyalty

Albert O. Hirschman publicó un libro titulado Exit, Voice, and Loyalty. Responses to decline in firms, organizations, and States (United States of America: Harvard University Press, 1970), en el que sugiere tres posibles cursos de acción ante el deterioro, declive o decadencia de una firma, organización o estado. Sucintamente, la loyalty podría definirse como «lealtad para con el régimen»; en nuestro caso, la fidelidad a los planteamientos nacionalista excluyentes es practicada por los votantes de la opción separatista y, de un modo más fuerte, por los nacionalistas más devotos o radicales (los forcos). Los catalanes que no se sienten comprometidos con este statu quo pueden elegir entre las opciones exit, voice o una mixtura de ambas.

La opción exit consiste en abandonar la Comunidad Autónoma de Cataluña si se está muy insatisfecho o en profundo desacuerdo con las políticas que se están llevando a efecto en el Principat, como están haciendo algunas empresas que trasladan sus sedes centrales a Madrid, por ejemplo. También se elige con frecuencia exit cuando el entorno o contexto social te hace la vida suficientemente imposible o te quiebra psicológicamente (familias que abandonaron el País Vasco).

Si se escoge el curso de acción voice, los miembros descontentos de la sociedad —de la sociedad catalana, en primera instancia— manifestarán su desacuerdo con las decisiones y actuaciones políticas de los gobernantes, y harán oír sus voces —tanto individual como colectivamente— en forma de quejas, protestas y denuncias. Es lo que hace la plataforma Dolça Catalunya y el resto de los dolços siguiendo la estela de la plataforma. El resultado de esta opción ha quedado plasmado en las dos últimas entradas de mi ciberbitácora.

En lo tocante a la mixtura, la voice puede ir acompañada de una ulterior exit. Primero protestas y denuncias y, si ves que no consigues nada y que todo está perdido, tomas el portante y te largas.

 

El principito de Antoine de Saint-Exupéry

—Ven a jugar conmigo —le propuso el principito—, ¡estoy tan triste!
—No puedo jugar contigo —dijo el zorro—, no estoy domesticado.

Pido a todos mis amigos que enlacen en sus Twitters, Facebooks, &cétera este post, porque pienso que ha de saberse que hay catalanes que no lo están pasando bien. Los catalanes más «nuestros», justamente; los que tienen ganas de seguir jugando con el resto de los españoles; los catalanes domésticos, los que domestican al resto de los españoles y son domesticados por estos. No los que te dicen: «Tú, con nosotros, no juegas».

 

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4 comentarios

Comenta ad líbitum
  1. Me quedo con este fragmento: «Hay españoles a los que nos gusta sentirnos como en casa y crear lazos. Somos domésticos y nos domesticamos mutuamente».

  2. ¡Vaya! Yo aquí explicando teoría sistémica (ciencia pura) y tú te quedas con El principito de Antoine de Saint-Exupéry. Bueno, es uno de los mejores libros del siglo XX en Francia. Buena elección. Retomo la idea para rematar el post.

  3. Vaya hasta que entendí lo de dolca,estoy en Mexico y sigo con atención el problema de España con Cataluña,espero se resuelva pronto y bien para todos porque ya esta afectando económicamente a Cataluña y socialmente es destructivo para toda las las regiones que un grupo de gente diga que es mejor que otros en un país,saludos desde America.

  4. Muchas gracias por su comentario. En resumidas cuentas, todo el proceso separatista catalán es profundamente ilegal, antidemocrático y anticonstitucional, razón por la que medio gobierno autonómico catalán está ahora mismo en un centro penitenciario (prisión preventiva) y otro medio gobierno autonómico está fugado en Bélgica. Si le interesa el asunto, aquí tiene un enlace a otro post en el que se narra diacrónicamente los últimos meses del proceso secesionista: BUTIFARRÈNDUM II.

    Dolça Catalunya es una red social en la que se encuentran los catalanes no separatistas y simpatizantes.

    Reitero mi agradecimiento por su comentario. Un saludo desde el otro lado del charco. Ricardo.

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