EN TIERRAS DE ALBIÓN (julio-agosto de 2013)

Mi jingoísta vicehermano Sergio Cánovas, anglófilo donde los haya, me propuso hace tiempo que hiciéramos un viaje por el sur de Inglaterra, «la auténtica Inglaterra» en palabras de una lugareña con la que departí. (Nota crítica: ‘auténtica Inglaterra’ es una abstracción no exenta de controversia sociológica).

Aprovechando que yo tenía que realizar una gestión en Exmouth, hemos estado unos días de vacaciones por la Britania meridional. En esta entrada de mi ciberbitácora describo los lugares visitados.

 

Exmouth

Exmouth es la población ribereña más antigua del condado de Devon y un destino turístico desde el siglo XVIII. Está ubicada en la margen izquierda del estuario del Exe (en inglés, una acepción de mouth es «desembocadura»), donde abundan las aves zancudas y las truchas. Volveré sobre la cuestión de las truchas a su debido tiempo.

Estuario del Exe con la marea alta

En Exmouth hay extensas playas de arena orientadas hacia el English Channel en cuyas turbias aguas unos pocos valientes se bañan (por lo que vi, frecuentemente enfundados en trajes enterizos de licra o neopreno). A finales de julio, en esta parte del Atlántico el agua está a unos 16 ºC de temperatura. En la misma época, la temperatura del mar en Murcia o en Ibiza es de unos 27 ºC. Prefiero los baños mediterráneos.

Playa de arena de Exmouth

 

La Costa Jurásica

La Costa Jurásica se extiende por el sudoeste de Inglaterra a lo largo de 155 kilómetros. Bañada por el canal de la Mancha, sus límites son Orcombe Red Rocks u Orcombe Point, cerca de Exmouth (condado de Devon) al Oeste y Old Harry Rocks, cerca de Studland (condado de Dorset) al Este.

Acceso de Orcombe Red Rocks, entrada a la parte más antigua de la Costa Jurásica

De gran belleza, la Costa Jurásica o Costa de Dorset y del Este de Devon fue declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 2001 (los que me conocen ya saben que si es Patrimonio de la Humanidad, allá que voy yo). Sus acantilados abarcan los tres periodos de la era mesozoica (la de los dinosaurios): el Triásico, el Jurásico y el Cretácico. En otras palabras: unos ciento ochenta y cinco millones de años de historia de la Tierra. La costa exhibe tres clases de formaciones correspondientes a sendos periodos geológicos, además de otras unidades geomorfológicas o accidentes geográficos tales como cuevas, barras litorales y albuferas, playas, ríos, estuarios, corrimientos de tierra, bahías y ensenadas, escarpes, farallones con o sin arco, &cétera. También presenta multitud de fósiles.

Toda la costa puede ser recorrida a pie a través del sendero de la Costa Sudoeste (el South West Coast Path), una vía correctamente balizada. Como se podrá observar en las imágenes, la senda es un continuo ascenso y descenso por el abrupto terreno. Nosotros caminamos algunos trechos, entrando por diversos puntos a los que nos desplazábamos en coche. Dado que fuimos del extremo occidental al extremo oriental, progresamos en la escala de tiempo geológico: desde los más antiguos estratos de rocas triásicas que conforman los acantilados rojizos de Exmouth hasta las más jóvenes cretas blancas del Cretácico —como la etimología de la denominación del periodo sugiere— de Studland.

 

Orcombe Rocks

El color rojizo de los acantilados costeros de Orcombe se debe a los óxidos de hierro que contienen sus areniscas triásicas, formadas en condiciones cálidas y áridas, lo que apunta a que en épocas pasadas el este de Devon era un ardiente desierto de arena. Aún en la actualidad pueden apreciarse dunas litorales.

Playa intermareal de Exmouth, delimitada por las rojizas Orcombe Rocks

 

Rasa mareal

Por delante de los acantilados aparece durante la marea baja una plataforma rocosa costera que permite el rockpooling (buscar cangrejos, moluscos, estrellas de mar, ascidias, algas… en las oquedades).

Rasa litoral al descubierto durante la bajamar

 

Orcombe Point

El primer hito que se alcanza por el sendero costanero  es la Geoneedle de Michael Fairfax, en Orcombe Point. Según rezan diversas placas, la escultura, que conmemora la inclusión de la Costa Jurásica en la Lista del Patrimonio Mundial y fue descubierta en octubre de 2002 por el príncipe de Gales, señala la parte más antigua de dicha costa y su punto más occidental. La obra está realizada en piedra caliza blancuzco-grisácea de Portland con cubierta de acero en el vértice.

Esperando el autobús junto a la Geoneedle de Orcombe Point

 

Seatown (condado de Dorset)

Seatown es un caserío costero situado a unos cincuenta y cinco kilómetros al este de Exmouth cerca del Golden Cap, el punto más alto de la costa meridional de Inglaterra (191 metros). Aunque el plan era acceder a este promontorio a través de la senda litoral de Seatown, el camino estaba cerrado debido a los imponentes corrimientos de tierra y desplomes de acantilados acontecidos en los últimos meses.

Playa de sílex y guijarros de pedernal de Seatown. En el centro de la fotografía, el Golden Cap

Al no poder ir hacia el Oeste, tomamos —en sentido opuesto— el sendero que une Seatown con la desembocadura del riachuelo Eype. Dicho sendero asciende Ridge Cliff, el acantilado al este de Seatown. En la ladera de la elevación había ganado vacuno pastando libremente.

Ladera de Ridge Cliff mirando hacia Seatown y el Golden Cap

Desde la cumbre del peñasco se contemplan unas magníficas vistas:

Fotografía tomada desde la cima de Ridge Cliff. Al fondo a la derecha, el caserío de Seatown y más allá el Golden Cap

 

Abbotsbury (condado de Dorset)

Desde Abbotsbury —en el condado de Dorset— hasta la isla de Portland —el extremo meridional de dicho condado—, el cordón litoral o restinga de grava de Chesil Beach ha originado una albufera denominada the Fleet Lagoon. Este humedal constituye un hábitat excelente para aves acuáticas.

Existe una colonia de cisnes (Abbotsbury Swannery) asentada en la zona desde hace siglos. Unos monjes benedictinos criaban cisnes para servirlos en espléndidos banquetes. Cisne en pepitoria, vaya. Este hecho se relaciona con la cuestión de las truchas, todavía pendiente de resolver.

Colonia de cisnes de Abbotsbury. Al fondo, playa-barrera de Chesil

Transcurrido el tiempo y con el incremento de la sensibilidad hacia la biodiversidad, la albufera se ha convertido en un santuario para más de seiscientos cisnes y en una atracción turística.  Los cisnes están parcialmente domesticados y no huyen ante la presencia humana (las aves manifiestan capacidad de aprendizaje).

Cisne mudo (Cygnus olor) de Abbotsbury

A finales de los años veinte del siglo XX, la famosa bailarina de ballet clásico Anna Pavlova anduvo por estos lares para estudiar los cisnes y caracterizar su personaje de El lago de los cisnes (Petipa-Ivanov-Chaikovski). Una fotografía de época capta el momento friki en el que el cuerpo de baile de su compañía interpreta una escena del ballet en la Swannery de Abbotsbury.

Fotografía de época que capta el momento friki en el que el cuerpo de baile de la Compañía de Anna Pavlova interpreta una escena de El lago de los cisnes en la Swannery de Abbotsbury

El apolíneo tema de los cisnes, reales (y tanto) o representados dancísticamente, contrasta fuertemente con la areia mina naval de la Primera Guerra Mundial detectada en la playa de Abbotsbury en 1919, que también está expuesta a la entrada de la Swannery.

Mina naval de la Primera Guerra Mundial detectada en la playa de Abbotsbury en 1919

 

Weymouth (condado de Dorset)

Weymouth, en el condado de Dorset, es una animada ciudad turística costera en la bahía homónima que forma parte de la Costa Jurásica. De tradición marítima secular, su viejo puerto, que ocupa la desembocadura del río Wey, es largo y estrecho. Se puede cruzar de una ribera a la otra en un bote de remos.

Puerto de Weymouth, en la desembocadura del río Wey

A la salida del puerto de Weymouth, en Nothe Point, está el Fuerte Nothe. Data de 1872 y fue contruido para proteger el vecino puerto militar de Portland. El Fuerte Nothe tuvo una destacada participación en la Segunda Guerra Mundial, cuando el puerto de Portland fue usado como base naval de buques de guerra británicos y norteamericanos. En la actualidad, el fuerte ha perdido su función militar y se ha transformado en un museo.

Patio del Fuerte Nothe

Cañones antiaéreos en las murallas del Fuerte Nothe

Con relación a la enseñanza, en el fuerte-museo hay una recreación de un aula escolar destinada a los niños evacuados por los bombardeos (operación de evacuación nombrada Pied Piper). En mi infancia —con unos treinta años de diferencia— llegué a conocer salas donde me impartían clase con una disposición, mobiliario y recursos semejantes: los pupitres, con lápices y tinteros, llenos de manchas de tinta; las normas de la escuela visiblemente expuestas, el abecedario, los robustos armarios… (a primera vista, echo en falta los mapas).

Aula escolar de la Segunda Guerra Mundial

También se exhiben los juguetes de la época:

Juguetes de los niños evacuados durante la Segunda Guerra Mundial

Contrariamente a lo que pudiera parecer, en el Fuerte Nothe se lleva a cabo una pedagogía activa por medio de la que los escolares aprenden Historia experimentando en la acción la forma de vida de los niños evacuados. Así, compran en la tienda con cartillas de racionamiento, reciben una clase en la escuela y utilizan plumas para escribir (de donde surgen las manchas de tinta de los pupitres), ayudan a preparar comida en la cocina y lavan la ropa con los medios de los años cuarenta (esto es, sin electrodomésticos; la lavadora se hace común en los hogares después de la Segunda Guerra Mundial), llevan a cabo diversos procedimientos de emergencia, &cétera.

Igualmente me llamó la atención la reproducción de esta especie de economato-cantina de la NAAFI (Navy, Army & Air Force Institutes) para avituallamiento y recreo de las Fuerzas Armadas Británicas durante la Segunda Guerra Mundial. En 1942, la organización empleaba alrededor de cuatro mil artistas para entretener a la tropa. A algunos miembros de la milicia les gustaba cantar y tocar el piano, según se representa en la escena.

Soldados cantando y tocando el piano en el economato-cantina de la NAAFI

 

Isla de Portland (condado de Dorset)

(Advertencia: diga lo que diga la Real Academia, por el momento en mi blog no voy a atildar a la española Pórtland ni Wíndsor. Por la misma regla de tres, casi me vería obligado a escribir Dórset, Chésil Beach, Fleet Lagoón o Sálisbury. Me pregunto qué opinarían al respecto Chéxpir o Estífenson).

La isla de Portland se ubica al sur del condado de Dorset, en medio de la Costa Jurásica. Como se ha mencionado anteriormente, Chesil Beach es una restinga, barra costera, barrera o cordón litoral (¿cuatro términos para una misma realidad?). En el caso concreto, un depósito de grava (guijarros y cantos rodados de sílex/pedernal) paralelo a la costa, que se extiende desde tierra firme y que en Abbotsbury configura the Fleet Lagoon, una albufera. Esa barra costera se ha proyectado hacia la isla de Portland, formando un (seudo-) tómbolo que une las dos islas (la de Gran Bretaña y la de Portland). Portland también está conectada con Weymouth a través de un puente de la carretera A354.

 

Puerto

Portland tiene un inmenso puerto abrigado por diques rompeolas levantados con piedra local (salvando las diferencias, constructivamente hablando la piedra de Portland viene a ser a Portland lo que el marès a Ibiza, siendo muy abundante su empleo en la arquitectura de las respectivas islas).

El puerto, que durante largo tiempo albergó una base naval de la Marina Real británica (la Royal Navy), en la actualidad está destinado principalmente a usos deportivo-recreativos.

Puerto de Portland. En primer término, el dique de abrigo norte

 

Geomorfología

Geomorfológicamente, la isla se divide en dos partes: la empinada zona norte (Underhill) y el resto de la isla (Tophill), que se inclina suavemente hacia el Sudsudeste. El escarpe de Underhill intercepta las nubes bajas creando fantasmagóricas imágenes como la que se muestra, en la que la ciudadela The Verne (en nuestros días, una prisión de Su Majestad, Her Majesty’s Prison The Verne), ubicada junto al punto más alto de Tophill y, por ende, de la isla (151 metros sobre el nivel del mar), parece flotar sobre un mar de nubes:

The Verne (cerca del punto más alto de Tophill y de la isla, a 151 msnm) flotando sobre un mar de nubes. La fotografía es de Sergio Cánovas

 

Portland Bill

En el extremo meridional de la isla hay una estrecha prominencia denominada Portland Bill. La piedra de Portland que se extrae en el entorno procede tanto de canteras marinas como de canteras de tierra adentro, así como de minas subterráneas.

 

Faro de Portland Bill

Portland Bill es un importante lugar de paso para el tráfico costero. Ha habido un crecido número de naufragios por causa de los arrecifes y de la fuerte corriente de marea que se genera en la zona (Portland Race), que puede alcanzar los cinco nudos (a veces más) y provocar enormes y peligrosos remolinos. En sustitución de otros dos faros más antiguos y para guiar y proteger la navegación en estas turbulentas aguas, se erigió un nuevo faro en la punta del promontorio a principios del siglo XX.

La torre, de base circular y construida en piedra de Portland, tiene 41 metros de altura y está pintada de blanco con una ancha banda horizontal roja. La linterna, protegida por una malla romboidal de hierro, comenzó a iluminar el mar en 1906. El faro fue automatizado en 1996 y se puede visitar: hay un centro de visitantes (o, como se dice ahora pretenciosamente, un «centro de interpretación») junto a la base del faro.

Faro de Portland.  Nótese el pabellón cónico del sistema de sonido  (diáfono)

La señal acústica de niebla del Faro de Portland se emite con un nivel sonoro que excede los 100 decibelios ponderados A (dBA). Dicho de un modo más llano: el faro pega unos bocinazos que estremecen el suelo y te tiembla hasta el colodrillo.

Señal de peligro de sonidos muy fuertes

Existe riesgo de daño auditivo, pues la exposición a semejante presión acústica podría llegar a causar fatiga auditiva o sordera transitoria (estamos en el rango crítico de nivel de presión sonora). Varios carteles que avisan del problema se hallan en las inmediaciones del faro:

Aviso de niveles de presión acústica ponderados  de más de 100 decibelios A (dBA) en los alrededores del faro cuando opera el dispositivo sonoro de niebla

El alcance en tiempo medio de la señal es de aproximadamente dos millas marinas (me parece poco), si bien en condiciones atmosféricas ideales el sonido puede propagarse más lejos. Se oía una pitada larga de unos 4 segundos repetida periódicamente cada 30 segundos.

El precursor del sistema acústico del faro es el Diaphone (hacia 1895), un registro de órgano de sonido penetrante próximo al de los juegos de lengüeta (trompetería) inventado por el organero Robert Hope-Jones (1859-1914), también diseñador del órgano de teatro o cine Wurlitzer a principios del siglo XX. John Pell Northey se basó en el invento de Hope-Jones para desarrollar su propio Diaphone, un instrumento productor de sonidos armónicamente ricos y tremendamente intensos —ríete tú de los shofarot tocados por los sacerdotes ante las murallas de Jericó—, que se empleó durante décadas para las señales de niebla de los faros. El aparato del faro de Portland es el Standard ‘F’ type Diaphone.

El término diáfono alude a dos sonidos: un primer tono mantenido más agudo que acaba en una especie de «gruñido» de frecuencia más baja y duración muy corta, pero audible a mayor distancia. En el Faro de Portland yo escuchaba algo así como una  décima menor sol2-mi1 (he imitado la señal con mi software musical Finale). El intervalo descendente permite distinguir las señales acústicas provenientes de tierra de las que proceden de los buques, cuyos dispositivos generan un tono único de principio a fin, salvo en el caso de la línea de cruceros Disney.

Es evidente que, lejos de molestarme, este tipo de sonidos me encantan, tanto por sus características psicofísicas (ataque preciso, volumen formidable, timbre pleno, robusto y franco, tono firme, bajo resonante y broncíneo) como por su significado: se trata de una ayuda que previene al navegante sobre la existencia de un peligro y le permite orientarse con visibilidad pobre o muy reducida, con las connotaciones afectivas que ello comporta.

Otras personas manifiestan una sensibilidad semejante. Así, puedo citar The Fog Bank (1982), concierto para dispositivos de niebla del creador norteamericano Alvin Curran. The Fog Bank es una pieza compuesta en tiempo real con los sonidos provenientes de los aparatos productores de señales de niebla de nueve faros situados a lo largo de la costa de Francia, Bélgica, Países Bajos y Alemania. Aunque los resultados son más experimentales que felices (me lo he escuchado y el concierto se hace pesado a los pocos minutos), le reconozco al autor haber imaginado un tratamiento artístico con material sonoro de esta naturaleza. Alvin Curran tiene más obras análogas en su CD Ritos marítimos.

Dentro del mismo proyecto Maritime Rites, el compositor ha organizado conciertos en grandes ciudades portuarias en los que participan barcos tocando sus dispositivos de señales acústicas; verbigracia, The Docks (Maritime Rites Kiel), para 25 buques o Maritime Rites Wasserkorso, creación en la que se percibe el uso de apoyaturas y síncopas rítmicas.

Más ambiciosa ha sido la composición del Foghorn Requiem, de Orlando Gough en colaboración con Lise Autogena y Joshua Portway y cuyo estreno tuvo lugar en las proximidades del Faro de Souter (Whitburn, Reino Unido) el pasado 22 de junio de 2013. La obra fue interpretada por más de cincuenta embarcaciones desde el mar, tres bandas de metales (65 músicos) situadas al borde de los acantilados de South Shields entre el faro y el mar, y el dispositivo de señales de niebla del propio faro. La audiencia estuvo constituida por los miles de personas congregadas en el área. La parte de los barcos tenía en cuenta la distancia desde la que emitían sus sonidos, que se combinaban con los de la instrumentación tradicional. La composición finalizó con una larga nota correspondiente a la señal de niebla del faro tenida hasta su extinción por el apagado de los compresores de aire. Pura representación simbólico-musical.

En palabras de Autogena, en la distancia la quejumbrosa señal de niebla —transformada y con ecos— es producto del paisaje a través del que viaja; su sonido suavemente melancólico siempre parece llegarnos desde un lugar perdido. En contraste, de cerca es uno de los sonidos más fuertes y excitantes que uno puede oír. En general, coincido con su opinión. Yo lo conceptúo como un sonido-interfaz o conector entre la mar y la tierra, aviso de peligro en tiempo de niebla, sumamente evocador.

Simbólicamente, el Foghorn Requiem ha sido un último adiós a un sonido y a las personas y estilo de vida que dicho sonido representa. La intencionalidad de la composición era significar y lamentar la desaparición de las señales de niebla del paisaje sonoro costero del Reino Unido. En efecto, la gente de mar se apoya cada vez más en los sistemas de navegación por satélite, racones e intensificadores de blancos de radar, &c. por lo que muchos faros —y, con ellos, sus señales acústicas— están siendo retirados del servicio progresivamente (con la automatización de los faros, lo mismo puede predicarse de los torreros). El Foghorn Requiem ha pretendido ser la despedida adecuada a estos sonidos que nos han acompañado durante el último siglo.

 

Obelisco de la Trinity House

La Trinity House, autoridad británica encargada de los faros, plantó en 1844 un obelisco de 7 metros delante del faro, justo sobre el filo del acantilado. En la imagen se puede apreciar el característico color blancuzco-grisáceo de la piedra calcárea de Portland.

Obelisco de la Trinity House (1844) en Portland Bill

La función de dicho obelisco no es primordialmente ornamental, sino práctica y prudencial: se trata de una ayuda visual diurna a la navegación. Alineado con la linterna, avisa a las embarcaciones del peligro consistente en una plataforma rocosa sumergida a poca profundidad que se extiende bajo el mar 30 metros hacia el Sur (paradójicamente, la enfilación define aguas inseguras).

 

Pulpit Rock

Al oeste del faro emerge un farallón artificial, producto de la intensa explotación de las canteras de piedra de Portland, cuyo nombre es Pulpit Rock.

Pulpit Rock en Portland Hill, desde la plataforma conocida con el nombre de Snail Shore, por contener millones de conchas fósiles de caracoles, ostras y moluscos del periodo jurásico

Este «púlpito rocoso» fue dejado deliberadamente como reliquia de las canteras marinas que antaño hubo en Portland Bill. Ha de recalcarse que, tras el Gran Incendio de 1666, Londres fue reconstruida con piedra de Portland, y dicha materia prima aparece en edificios tan emblemáticos como la Catedral de San Pablo, el Palacio de Buckingham o el Museo Británico (en el Reino Unido) o el edificio de la Organización de las Naciones Unidas (en los Estados Unidos de América). Son incontables los millones de toneladas de piedra que han salido de las minas y canteras de Portland, cuyos acantilados, recortados con formas rectangulares por los cabuqueros, ponen de manifiesto la importante actividad minera desarrollada desde tiempos de los romanos.

El Monumento al Gran Incendio de Londres (The Monument), sito en la City of London, fue erigido con piedra de Portland

 

Lulworth (condado de Dorset)

La intención era desplazarse desde Portland y Weimouth hacia el Levante por el litoral. En Lulworth (condado de Dorset) se localizan accidentes geográficos y monumentos naturales de renombre internacional como Lulworth Cove y Durle Door, situados ambos en la Costa Jurásica. Lulworth Cove es una espectacular cala de forma ovalada y muy cerrada, resultado de procesos erosivos fluviomarinos. Cerca de la ensenada se halla Durdle Door, un arco natural de piedra, producto de la acción del mar sobre la roca.

Sin embargo, los corrimientos de tierra y desplomes de acantilados han sido muy intensos en esta parte del sur de Inglaterra durante el presente año. El 29 de abril de 2013, un tremendo deslizamiento causó que una gran masa de terreno cayera sobre la playa de la bahía de St. Oswald. También tuvo como consecuencia la pérdida de una sección del South West Coast Path (sendero de la Costa Sudoeste). Por motivos de seguridad, estaba todo cerrado y no se podía visitar. Así pues, continuamos camino hacia más al Este.

Aviso sobre las medidas tomadas por la Administración de Lulworth (Dorset) a raíz del importante corrimiento de tierras del 29 de abril de 2013

 

Península de Purbeck (condado de Dorset)

Al sudeste de Dorset, en la península de Purbeck,  un tramo del sendero de la Costa Jurásica discurre entre Anvil Point, donde hay otro faro, y Durlston Head, donde hay un castillo. Visitamos ambos lugares (porque yo me empeñé, que si no…).

Señalización del sendero costero

La tipología del camino seguía siendo la habitual (tipo montaña rusa). Para hacer la marcha más desafiante, caía una llovizna ideal para resbalar y despeñarse. No le veo más que ventajas.

El South West Coast Path en los acantilados meridionales de la península de Purbeck

Disfruto paseando por estas sendas, pese a los desniveles, la lluvia y demás. La explicación «científica» más plausible de dicho fenómeno es que nací bajo el signo de capricornio. Y ya se sabe que las cabras transitan por esos cantiles tan a gusto. (Lo del submarinismo me viene por el ascendente en piscis).

 

Anvil Point

Anvil Point forma parte de la Costa Jurásica. La punta está situada a unos tres kilómetros al sur de Swanage, en una de cuyas pastelerías inopinadamente devine objeto de las fantasías sexuales de la pastelera al cargo (tengo un testigo), aunque esa parte de la historia me la reservo.

Un faro de 12 metros de altura (altura del plano focal: 45 metros) nos esperaba en Anvil Point. Dicho faro fue construido en 1881 después de que una embarcación sufriera un terrible naufragio al chocar contra las rocas.

Faro de Anvil Point

La linterna parecía estar fuera de servicio. La corporación Trinity House alquila las dos lujosas casitas de campo (luxury holiday cottages) adosadas al faro para estancias vacacionales de una semana por el módico precio de más de 300 euros/noche/vivienda (5 noches ~1 350 libras ~ 1 615 euros ~ 270 000 pesetas).

Tanto el faro como las viviendas de Anvil Point son de un estilo similar al del faro y la vivienda —antiguo almacén de parafina— del Viejo Faro Alto de Portland Bill (Old Higher Lighthouse, de 1869). No es extraño, pues ambos conjuntos arquitectónicos fueron realizados con solo doce años de diferencia (aunque desconozco si los cottages del Faro de Anvil Point son originales).

Anvil Point Lighthouse (Faro de Anvil Point)

 

Tilly Whim Caves

En la senda que va de Anvil Point hacia Durlston Head aparecen a mitad de camino las Tilly Whim Caves. Las supuestas «cuevas» no son otra cosa que una antigua explotación abandonada, mitad mina, mitad cantera marina, donde la piedra caliza de Purbeck (ligeramente diferente a la de Portland) era extraída de los acantilados, bajada y depositada en barcos para su traslado.

Tilly Whim Caves (cantera-mina de piedra de Portland)

 

Durlston Head

Durlston Head es un cabo de la Costa Jurásica. En la cima de sus ásperos acantilados descuella un castillo «de mentira».  George Burt ordenó levantarlo en 1887 para ser utilizado como restaurante de un complejo vacacional que nunca se completó (mejor). Con todo, se trata de un edificio catalogado de la época victoriana construido con piedra de Purbeck, y es un temprano ejemplo de complejo vacacional planificado a finales del siglo XIX.

Durlston Head Castle, un temprano ejemplo de complejo vacacional de la época victoriana (finales del siglo XIX). Torreón y garita

Desde sus miradores se contemplan soberbias vistas de las bahías de Durlston y Swanage y del canal de la Mancha que no adjunto porque las fotos las hizo Sergio quien, en vez de centrar el interés en los objetos —que es lo apropiado—, se obstina en enfocar a sujetos poco fotogénicos (por decirlo suavemente).

Había otras cosas que ver en la zona, pero la llovizna se transformó en una tromba de agua que nos hizo desistir de nuestros propósitos.

 

Old Harry Rocks

En el límite este, la Costa Jurásica culmina en las Old Harry Rocks, que se localizan en Handfast Point, punta contigua al bosque de Studland y a las tierras del Viejo Nick (Old Nick’s Ground). El sendero costero conducente al paraje continúa perfectamente señalizado:

Baliza del sendero costero que lleva a las Old Harry Rocks

La forma litoral es de costa de ablación alta y recortada, con unos acantilados verticales labrados sobre cretas que, con escarpe rígido y definido, caen a plomo sobre el mar, conformando una verdadera muralla costera.

Acantilados verticales de Old Nick’s Ground, junto a las Old Harry Rocks

El color blanco de la formación se debe a la caliza de Creta, la misma roca que se utiliza para la fabricación de tizas escolares blancas, ciertos dentífricos, &cétera. El color negro se debe a la inclusión de vetas o nódulos de pedernal, una variedad de sílex.

Estos acantilados son semejantes a los más conocidos de Dover. En latín, albus significa «blanco mate» (el término para «blanco brillante» o «blanco puro»  es candidus. Sorprende que a los publicistas de marcas de detergente para lavadoras no se les haya ocurrido comercializar sus productos con dicho nombre: «Detergente Cándido, el que lava más blanco». Aunque dudo que los publicistas hayan estudiado mucha cultura clásica…).

Entre que 1) el color blanco de la creta carece de brillo, 2) presenta impurezas provenientes de las inclusiones de pedernal (el constructo ‘blanco contaminado’ también es designado por el vocablo albus) y 3) este tipo de formación es lo primero que se divisa cuando se accede a la isla británica por mar desde la Europa continental (prius dicta est Albion, ab albis montibus qui ad eam navigantibus primo apparent), los latinos conectaron el más antiguo nombre de Gran Bretaña con el color albo de los acantilados, de donde resultó el topónimo Albión con el que he titulado este artículo. A mayor abundamiento, en su Tesoro de la Lengua Castellana o Española (1611), Sebastián de Covarrubias expone:

Ingalaterra. […] por otro nombre se dize Britania, y porque está cercada de unos peñascos blancos que parecen de lexos assí o por su natural, o por la espuma blanca que se causa de las olas de la mar que baten en ellos, se llamó también Albión.

Con el tiempo, a este topónimo se le han ido añadiendo cognomentos. De esta manera, encontramos expresiones como:

  • la británica Albión (un pleonasmo);
  • la blanca Albión (una tautología);
  • la verde Albión (pues sí, llueve mucho y está todo muy verde, con abundante pasto y mucho ganado);
  • el nebuloso Albión (frecuentemente oscurecido por las nubes, obvio);
  • la rubia Albión, la rubicunda Albión (son numerosos los rubios o pelirrojos hijos e hijas de Albión);
  • la púdica Albión (referencia al puritanismo y a la doble moral sexual victoriana);
  • la inenarrable Albión (lo dice mi amiga Beatriz Canals Brage);
  •  la noble Albión, la sublime Albión (anglófilos); o
  • la pérfida Albión, la pérfida y cruel Albión (anglófobos).

Aun concediendo que el calificativo noble para Albión è ben trovato, no tiene punto de comparación con los timbres de la muy noble, muy leal, muy heroica, muy benéfica, siempre heroica e inmortal ciudad de Zaragoza o de la primera en el peligro de la libertad, muy noble, muy leal, muy hospitalaria, muy benéfica y siempre denodada ciudad de Málaga, ahí es nada. (El lema de la ciudad de Londres es Domine dirige nos, una birria confrontado con Fui sobre agua edificada, mis muros de fuego son, esta es mi insignia y blasón de la muy noble, muy leal, muy heroica, imperial y coronada villa de Madrid. Anda que no somos retóricos ni nada, los españoles).

Pero sigamos hablando de piedras, que me he ido del tema. Las Old Harry Rocks son dos formaciones rocosas —dos stacks o pilares de roca caliza de Creta— adyacentes al farallón No Man’s Land, apéndice a su vez de Handfast Point (la punta Handfast).

Ha de subrayarse que en otro tiempo los cuatro elementos citados constituían una unidad de relieve y, hasta no hace mucho, los dos últimos de la enumeración. Ello ha ocasionado cierto baile de nombres. Así, la arista de tierra firme se llama Handfast Point, y el islote o farallón más grande con arcos No Man’s Land. Pero hay un tercer nombre —the Foreland— que ora se aplica a un accidente, ora se aplica al otro. La explicación se entenderá mejor en la siguiente imagen:

De Sudoeste a Nordeste, la punta Handfast, el salto de San Lucas (la discontinuidad), el farallón con arcos No Man’s Land y el stack Viejo Harry. Su señora esposa (la otra roca de Harry) no se ve en la fotografía porque es muy pequeña y queda tapada por el islote. Notése al pie del farallón la acumulación emergida de material arrancado a la formación rocosa

Según las leyendas locales, el nombre del salto o discontinuidad St. Lucas’ Leap proviene de un galgo con pedigrí llamado Lucas o San Lucas el cual, intentando atrapar una liebre, cayó al vacío en este punto. En el pasado, ese salto no existía: estaba relleno de material sin solución de continuidad. Con respecto a la denominación No Man’s Land, al haber colapsado el arco que había en el lugar de St. Lucas’ Leap, ha desaparecido el camino que conducía al farallón, y ya no se puede acceder a su cima.

Las Old Harry Rocks mantienen una relación conyugal: el stack mayor es el Viejo Harry, Old Harry (un eufemismo por el Diablo. Otro nombre del pilar es the Devil’s Rock) y el stack más pequeño se denomina Old Harry’s Wife, la esposa de Old Harry, que no se ve en la fotografía.

Al igual que las rocas del Viejo Harry, the Pinnacles son otras dos formaciones rocosas o stacks (un pilar y una aguja o pináculo calcáreos, por distinguirlos) de creta blanca que se localizan cerca de Handfast Point, a unos 200 metros al sudoeste de las Old Harry Rocks. El pilar se llama Haystack, the WedgeTurf Rickrock. Un poco más y lleva mi nombre. El stack picudo es the Pinnacle.

The Pinnacles. En primer término, la roca de Ricardo Turf, Turf Rickrock

La Costa Jurásica es una costa de alta energía, sobre la que la acción de las olas es fuerte. Los acantilados de dicha costa continúan erosionándose. El mecanismo es el siguiente: las olas (por presión, disolución, ametrallamiento con material de arrastre…) zapan las puntas del relieve que se adentra en la mar, socavando el pie del acantilado de un lado y de otro hasta desintegrar los materiales más blandos de la roca, formándose un arco natural como el que se observa en la siguiente imagen:

The Arch, arco natural en los acantilados de Old Nick’s Ground, resultado de la erosión marina

Con el tiempo, el arco se va haciendo cada vez más grande hasta que se desmorona su parte central por el peso del material. Entonces, la extremidad que inicialmente formaba parte de la punta queda aislada debido al retroceso de la línea costera, originándose un afloramiento rocoso configurado como un islote vertical enfrente del saliente primitivo denominado farallón, aguja o pináculo, stack, &cétera. El proceso erosivo persiste hasta que los farallones quedan reducidos a arrecifes.

Los relieves costeros están «vivos», por así decir. Los desprendimientos y corrimientos de tierra son relativamente frecuentes. A esto se añade que los acantilados no están vallados (ni falta que hace, mejor en su estado natural). Quedar sepultado o precipitarse al vacío no es algo imposible: se han producido víctimas mortales por ambos motivos, aun hogaño; también ha habido muertes de animales, como hemos visto. Consecuentemente, se aconseja a los turistas que se mantengan a una razonable distancia del borde y no se recomienda la visita con niños o perros.

Pero claro, siempre tiene que haber algún gilipollas («stultorum plena sunt omnia», Cicero dixit) que, con gran imprudencia, hace caso omiso de lo prevenido en los carteles:

Imprudencia temeraria con resultado de foto

O dos («stultorum infinitus est numerus», Vulgata antigua):

 «Imprudentia plerumque solet calamitatem antecedere», sostenía el historiador Apiano. En mi defensa traeré de nuevo a colación el irrebatible argumento de que estoy horoscópicamente dotado de rasgos que me facilitan meterme por riscos de difícil acceso. No así Sergio, que es nativo de acuario y, por consiguiente, no goza de esta ayuda astral. Por si acaso, para que la imprudencia no fuera total y, sobre todo, al objeto de de no perder el equilibrio con las consabidas secuelas que de ello se hubieran derivado (retirada y depósito de los cuerpos, embalsamamiento y repatriación de los cadáveres, trámites aduaneros…), nos adelantamos y agachamos para hacer la foto, bajando el centro de gravedad corporal. No es que hubiera mucho sitio que digamos, y las sensaciones eran vertiginosas (p’habernos matao):

Posamos en la estrecha cresta de este acantilado, con caída vertical a ambos lados

 

Salisbury (condado de Wiltshire)

En el viaje combinamos naturaleza y civilización, visitando diversas localidades cercanas a la Costa Jurásica. Por ejemplo, Salisbury, en el condado de Wiltshire, al norte del de Dorset.

Las principales atracciones de Salisbury son la catedral medieval y la Carta Magna. Cerca de Salisbury —en medio de la nada— también se encuentra el famoso monumento megalítico de Stonehenge.

Catedral de Salisbury

La Catedral de Salisbury data del siglo XIII, y es de estilo gótico inglés temprano. Su torre, coronada con un puntiagudo chapitel, alcanza los 123 metros de altura, siendo la más alta del Reino Unido (se entiende, de su clase).

Imafronte de la Catedral de Salisbury

En la nave lateral izquierda está expuesto uno de los relojes en funcionamiento más antiguos del mundo, pues fue fabricado en 1386 o incluso antes. Como el resto de relojes del periodo, no tiene manecillas, sino que marca las horas tañendo una campana.

Reloj medieval (1386) de la Catedral de Salisbury

Una fuente, realizada por William Pye, preside la nave central del templo:

Nave principal de la Catedral de Salisbury. En el centro de la imagen, la fuente de William Pye

La catedral cuenta con un par de órganos. En la Trinity Chapel, la parte de la edificación que se completó en primer lugar (consagrada en 1235), se halla un órgano de cámara o positivo construido en 1764 por el organero suizo Snetzler.

Órgano de cámara o positivo de Snetzler (1764), en la Trinity Chapel de la Catedral de Salisbury

Y estos son los voluminosos contras del gran órgano de la iglesia obispal:

Contras del gran órgano de la Catedral de Salisbury

El gran órgano, que data de 1792, es obra del organero Charles Green of Isleworth, y fue un regalo del rey Jorge III.

El admirable claustro de la catedral —a mi modo de ver, la galería se da un aire al pórtico del Palacio Ducal de Venecia—, es el más espacioso de Britania.

Claustro de la Catedral de Salisbury

En la sala  capitular, de planta octogonal, se conserva uno de los cuatro originales de la Magna charta libertatum (1215), un documento histórico sancionado por el rey Juan sin Tierra con el que quedaba limitado el poder real. La Carta Magna es un antecedente del constitucionalismo clásico y de textos tan importantes como la Declaración Universal de los Derechos Humanos.

 

Condado de Hampshire

Portsmouth

El puerto de Portsmouth tiene una tradición militar de siglos. La Base Naval de Su Majestad en Portsmouth (Her Majesty’s Naval Base [HMNB] Portsmouth) es una de las tres bases operativas  de la Royal Navy en el Reino Unido (las otras dos son Devonport y Clyde). Los portaeronaves, los nuevos destructores (Type 45 o Daring-Class), la mitad de las fragatas (Type 23 o Duke-Class), una flotilla de dragaminas y las patrulleras P2000 tienen base en Portsmouth. También existe un museo naval en el área, denominado Portsmouth Historic Dockyard.

Destructor (Type 45 o Daring-class) HMS Defender (D36)

La base naval no está abierta al público, pero los buques de guerra pueden contemplarse bastante de cerca en la travesía que efectúa una golondrina alrededor del puerto durante 45 minutos. (Por cierto, esto de los tours turísticos en barco por el puerto es una idea importada de Barcelona).

Se dio la coincidencia de que estaban atracados en dicha base naval algunos de los buques de guerra que van a recalar en Gibraltar y Rota a lo largo del mes de agosto, en plena tensión diplomática por los controles en la verja de Gibraltar (el 2 de agosto el embajador español en Londres fue llamado a consultas, es decir, a capítulo por el Gobierno de Su Majestad, Her Majesty’s Government).

Según parece, el Ministro de Defensa británico anunció ayer, jueves 8 de agosto de 2013, que la fragata de Su Majestad Westminster (Her Majesty’s Ship Westminster) junto con dos barcos de apoyo partirían el próximo lunes día 12 rumbo al Mediterráneo, en el contexto del despliegue Cougar ’13.

No tengo razón alguna para poner en duda que las actuales circunstancias políticas y el evento militar no guardan relación, por cuanto el despliegue Cougar se realiza cada año en el Mediterráneo, el golfo Pérsico (vía canal de Suez) y el océano Índico por las mismas fechas (hubo anteriores ejercicios Cougar ’12 y Cougar ’11). De hecho, la operación Cougar constituye el adiestramiento militar anual fundamental de la Response Force Task Group (RFTG, por sus siglas en inglés), el núcleo del contingente marítimo del Reino Unido, y las maniobras —que duran varios meses— ya estaban previstas con mucha antelación.

Puede discutirse la conveniencia u oportunidad de la arribada, atendiendo al presente conflicto diplomático. Pero, en aras de la imparcialidad (no soy ni anglófilo ni anglófobo), he creído necesario poner negro sobre blanco algunas precisiones. Y, puestos a debatir, opino que habría que ir al fondo del asunto, empezando por la consideración de casi todas las guerras como actividades humanas irracionales e inmorales (se basan en el asesinato institucionalizado, o sea), además de contraproducentes. Ya hace mucho que el artículo 2.4 de la Carta de las Naciones Unidas dispone:

Los Miembros de la Organización, en sus relaciones internacionales, se abstendrán de recurrir a la amenaza o al uso de la fuerza contra la integridad territorial o la independencia política de cualquier Estado, o en cualquier otra forma incompatible con los Propósitos de las Naciones Unidas.

Con todo, un análisis más detenido de la materia me llevaría demasiado lejos, y no quiero examinarla ahora, así que vamos con los barcos.

La fragata que visitará las aguas del Peñón es la HMS Westminster, con número de gallardete F237:

HMS Westminster (F237) atracada en la base de Portsmouth en julio de 2013

La fragata británica Westminster (F237), botada en 1992 y asignada al servicio en 1994, tiene un desplazamiento de 4 000 toneladas, con una eslora de 133 metros, una manga de 16,1 metros y un calado de 7,3 metros. Alcanza una velocidad máxima de 28 nudos, con una autonomía de 7 800 millas náuticas (unos 14 500 kilómetros). Embarca una tripulación de 187 miembros.

En el castillo de proa se observa un cañón de calibre medio, que puede disparar a objetivos en tierra a una distancia de más 12 millas (más de 20 kilómetros); un lanzador vertical de misiles superficie-aire Seawolf (sistema antiaéreo) y un lanzador de misiles antisuperficie Harpoon, con un alcance de más de 80 millas (unos 150 kilómetros).

Por los valores de sus características puede decirse que es parecida a las fragatas de la clase Santa María (F-80) de la Armada Española, con base en Rota.

El despliegue Cougar ’13 no es solo de una fragata y dos embarcaciones auxiliares; es bastante mayor, pues incluye cuatro buques de guerra y seis navíos auxiliares, además de un ingente número de soldados de infantería de marina y otros efectivos. Esto lo sé hasta yo, que no tengo ninguna relación con el mundo militar.

Conforme a lo dicho, I’m astonished de lo que voy leyendo en la prensa española acerca de esta cuestión. Es como que cada día se envía desde Albión un par de barcos más al puerto de Gibraltar, en un incesante goteo (podría llegar a crearse la ficción de una escalada de provocaciones en el conflicto gibraltareño), cuando lo cierto es que el RTFG se dirige al Adriático (a la bahía de Vlorë en Albania, para más señas) con una escuadra de diez barcos, haciendo escala en el Estrecho y en otros puertos mediterráneos. De ahí harán rumbo al mar Rojo, al océano Índico y al golfo Pérsico.

La cosa va progresando. Así, de ayer a hoy hemos pasado de una fragata y dos navíos auxiliares a un portaaviones, dos fragatas y no sé cuántas embarcaciones auxiliares. Pues a mí no me salen las cuentas, porque todavía falta al menos un buque de guerra más. Ese supongo que ya será para los periódicos de mañana sábado 10 de agosto.

El caso es que los cuatro buques de guerra que constituyen el escuadrón (además de los seis navíos de apoyo) son:

  • buque de asalto anfibio HMS Bulwark (L15), buque insignia de la Royal Navy y de la nación;
  • portahelicópteros HMS Illustrious (R06);
  • fragata HMS Montrose (F236);
  • fragata HMS Westminster (F237).

Y las naves auxiliares de la Royal Fleet Auxiliary son:

  • RFA Lyme Bay (L3007);
  • RFA Mounts Bay (L3008);
  • RFA Cardigan Bay (L3009)
  • RFA Diligence (A132);
  • RFA Fort Austin (A386) y
  • RFA Fort Victoria (A387)

Es evidente que algunos periodistas no están haciendo bien su trabajo.

 

«Portaaviones» y «buque insignia» Illustriuos

He leído en diversos diarios españoles referencias al «portaaviones» y «buque insignia» HMS Illustrious. La verdad es que Her Majesty’s Ship Illustrious ni es en el presente propiamente un portaaviones ni es el buque insignia de la Royal Navy. El buque insignia es, como se ha mencionado anteriormente, el HMS Bulwark. Y la definición inglesa del HMS Illustrious es esta: «HMS Illustrious is the UK’s High Readiness Helicopter and Commando Carrier». Traducido: es un buque de transporte de helicópteros y tropas de intervención rápida. Puede llevar a bordo helicópteros Merlin, Sea King, Lynx o Apache y a los Royal Marines Commandos. No obstante, ha de concederse que la nave tiene capacidad para transportar aviones de despegue corto y aterrizaje vertical (STOVL). En el caso del despliegue Cougar ’13 los Royal Marines embarcarán en el HMS Bulwark y en los barcos auxiliares RFA Lyme Bay y RFA Mounts Bay.

HMS Illustrious (R06) amarrado a un muelle de Portsmouth

El portahelicópteros HMS Illustrious, con número de gallardete R06, fue botado en 1978 y entró en servicio en 1982. Tiene un desplazamiento de 22 000 toneladas, con una eslora de 210 metros, una manga de 36 metros y un calado de 7,6 metros. Alcanza una velocidad máxima de 30 nudos, con una autonomía de 5 000 millas (9 260 kilómetros). Cuenta con una tripulación de 685 miembros. El apodo del buque es Lusty.

 

Navío de línea Her Majesty’s Ship Victory

El HMS Victory es el barco de guerra en servicio activo —dotado con una tripulación completa— más antiguo del mundo. El Victory fue el buque insignia del almirante Horatio Nelson, navío en el que murió durante la batalla de Trafalgar (costas de Cádiz, 1805).

HMS Victory (botado el 7 de mayo de 1765)

El HMS Victory es un paradigma de las técnicas constructivas de barcos de guerra durante la época georgiana (más concretamente, de mediados del siglo XVIII). Se ha de conceptuar como una plataforma armamentística flotante y maniobrable. Fue botado el 7 de mayo de 1765. Con una eslora de 69,2 metros, desplaza 3 500 toneladas. En la actualidad, tiene asignada una tripulación mixta de 850 personas, entre marineros de la Royal Navy y personal del National Museum of the Royal Navy. En la batalla de Trafalgar embarcaba 821 combatientes.

No dejan hacer fotos más que del exterior y en la cubierta superior, supongo que para que compres libros, pósters y demás y sigas haciendo gasto.

El barco es visitable, y el recorrido por la nave es largo y muy completo: incluye el camarote de Lord Nelson, la cubierta superior, las tres cubiertas de baterías, el sollado, la bodega y la santabárbara. La inspección del bajel es altamente recomendable para quien guste de los barcos y de la historia naval. Los individuos de gran estatura deberían hacerse con una chichonera (Nelson medía 1,68 metros de altura).

La realidad y las películas se parecen bastante. Por lo que pude inferir, el «modelo pedagógico» predominante en el navío era una versión drástica de conductismo. Para disminuir o extinguir las conductas indeseadas de los marineros se utilizaban estímulos aversivos basados en los grilletes y el gato de nueve colas. La motivación también era un aspecto cuidado a bordo: se empleaba una soga alquitranada denominada arrancador o convencedor «para alentar a la tripulación a trabajar más arduamente si se veía que estaban aflojando el paso», según se afirma en el folleto que te dan cuando subes al barco. Al fin y al cabo, «Inglaterra espera que cada hombre cumpla con su deber». En suma: se adiestraba a los hombres como caballos, o algo peor. Todo esto tenía lugar en la cubierta de batería superior.

Hay que decir que el conductismo radical estaba extendido por otras fuerzas navales. Por ejemplo: en la Armada Española,  la baqueta (para la tropa) o el rebenque (para la marinería) se podían poner en acción ante la más mínima falta. Pero, de iure, la pena favorita reservada para los soldados y los hombres de mar españoles era la muerte en diversas formas: ahorcado, pasado por las armas, enrodado, descuartizado, pasado por la quilla… (no es broma).  De facto, medidas tan extremas muy raramente fueron aplicadas.

En lo que concierne a las baterías, «los cañoneros británicos podían disparar y volver a cargar estos cañones en 90 segundos». El estándar británico de disparo era de tres descargas en cinco minutos. No quiero ni imaginar la mortífera lluvia de balazos, metralla, astillas, escombros, &cétera que soportaron los pobres desgraciados destinados a los navíos Príncipe de Asturias, Santísima Trinidad y a los otros trece buques que componían la flota española en Trafalgar. Los artilleros españoles entrenados invertían unos tres o cuatro minutos —más del doble que los ingleses— en cada disparo de sus cañones de 24 a 36 libras. Me parece que los tiempos britanos están un poco pragmático-épicamente rebajados. Dicho sea de paso, las balas de los cañones mutilan, destripan y siegan vidas por igual provengan de donde provengan. Mi optimismo antropológico aumenta por momentos, lo noto.

Castillo de proa del HMS Victory. En primer término, carronada de 68 libras montada sobre plataforma móvil. Al fondo, cañón de 12 libras montado sobre cureña

Los cañones de la HMS Victory están full operatives. Para evitar disparos accidentales, sus llaves de fuego o de artillería están selladas con una cubierta de plomo (como la que se distingue en el cañón de doce libras), lo que parece dar a entender que contienen pólvora en su interior. Ya me extraña.

En la imagen también se aprecia el aparejo de trincado de las piezas, destacando el grueso y fuerte cabo, denominado braga o braguero, que restringe el desplazamiento en retroceso del cañón.

Otra cosa que me resultó llamativa fue que la tripulación debía de ir ebria todo el día. Como el agua potable se deterioraba a bordo, «se daba a los hombres una ración diaria de 4 litros de cerveza, o 1 litro de vino, o un cuarto de litro de ron o aguardiente [ron, ron ron, la botella de ron…]. Aunque la ración de alcohol era excesiva, la embriaguez era una ofensa seria». Todo muy racional, como se ve. El alcohol era custodiado permanentemente por un centinela.

Con la disposición práctica que caracteriza a los británicos, cuando Lord Nelson murió, su cuerpo fue conservado en un tonel con aguardiente hasta su regreso a Inglaterra para ser enterrado.

Algo que encuentro precioso es que cuando los anglosajones se refieren a sus barcos no utilizan el pronombre para cosas inanimadas it, sino que personifican sus naves con el she, dotándolas de «alma» (es una façon de parler, yo no soy dualista).

 

HMS Warrior

HMS Warrior (1860). En primer término, bauprés y botalón con red de chinchorro

Empecemos con algunos datos: Her Majesty’s Ship Warrior, botado en 1860 y puesto en servicio en 1861, fue el buque de guerra más largo, más rápido y más potente de su época, el Victorianismo medio. Tiene un desplazamiento de más de 9 000 toneladas, con una eslora de 127,4 metros, una manga de 17,7 metros y un calado de 7,9 metros. Con su motor Penn & Sons de dos cilindros, alcanzaba una velocidad máxima de 14,3 nudos a vapor, 13 nudos a vela y 17,5 nudos con propulsión mixta. Embarcaba una tripulación de 705 miembros entre oficiales, hombres de mar, artilleros, ingenieros, fogoneros… Está permanentemente atracado como una atracción turística en el puerto de Portsmouth.

Mascarón de proa del HMS Warrior. Representa un guerrero griego. El HMS Warrior fue uno de los últimos buques de guerra que portó un mascarón de proa

En el Reino Unido y desde 1845 comenzó a imponerse la opinión —no sin debate— de que los buques de guerra con casco de hierro y propulsión a vapor aventajaban a los barcos de madera: soportaban mejor el fuego oblicuo, se reparaban más fácilmente cuando eran dañados, era más difícil que se incendiaran, transportaban armamento más pesado y eran más estancos y rápidos que las naves de madera. Ya existían antecedentes: en 1839 los británicos habían botado el Nemesis para la East India Company, el primer barco de guerra  con casco de hierro y propulsión mixta a vapor y velas. A esto se añadió que en 1858 los franceses se adelantaron blindando el primer buque de la historia: La Gloire, haciendo los barcos de Napoleón III relativamente invulnerables.

Popa del HMS Warrior, en la que destaca el ventanaje de la galería.  Encima, el chinchorro, suspendido de los pescantes. La hélice se podía elevar para reducir la resistencia cuando el buque navegaba únicamente a vela

La respuesta británica fue el buque de guerra acorazado (ironclad) HMS Warrior, la primera fragata con casco de hierro blindado. Fue proyectada por Isaac Watts, constructor jefe de la Marina Real y el ingeniero naval escocés John Scott Russell (1808-1882). Esta nave de diseño revolucionario marca el inicio de una futura Royal Navy de hierro. John Scott Russell no solo proyectó barcos; también diseñó un currículo de enseñanzas técnico-profesionales en el Reino Unido.

El blindaje del buque consiste en una plancha de hierro forjado de 11,4 centímetros ensamblada con una lámina de teca de 45,6 centímetros que rodea la batería. En la época, este revestimiento resultaba impenetrable, si bien no se extiende a todo el casco del buque.

Como armamento, el barco portaba, además de las piezas de 68 libras en la batería, cañones de mira o de caza a proa y a popa.

 

Interior del condado

En el interior nos alojamos en un suntuoso hotel perteneciente a la compañía canadiense Four Seasons.  El Four Seasons Hotel Hampshire ocupa una casa señorial georgiana del siglo XVIII restaurada.

Four Seasons Hotel Hampshire, ubicado en una mansión georgiana del siglo XVIII restaurada

Con sus floridos jardines, sus pájaros piando, sus abejorros libando, su Zen-like SPA, &cétera, el conjunto evoca un ambiente bucólico.

Los amenos jardines del hotel. Pero luego la factura no es tan idílica

En el contexto, Sergio y yo parecíamos Salicio juntamente y Nemoroso, cuyas ovejas al cantar sabroso estaban muy atentas, los amores, de pacer olvidadas, escuchando.

Las ovejas, olvidadas de pacer, escuchando atentamente las quejas sentimentales de Salicio

A diferencia de Sergio, que es de gustos mucho más sofisticados que los míos, yo me siento bastante desubicado en la constelación de las cinco estrellas asiatizantes al respecto del lujo y la opulencia, y me cuesta comportarme de acuerdo con dichas circunstancias. Mi temperamento independiente, activo y nervioso casa mal con la pasividad narcisista institucionalizada. Simplificando, se espera que estés apoltronado la mayor parte del tiempo mientras una troupe de obsequiosos miembros pertenecientes al servicio del hotel satisface tus deseos y caprichos a la vez que no paran de adularte afectadamente. Allí lo llaman self-indulgence (desde mi perspectiva, to the extreme). It’s not my cup of tea; prefiero el agreste senderismo —asilvestrado que está uno—. Pero, bueno: aparte de que estábamos en ese hotel por una razón evocativo-personal-familiar, 1/2 Four Seasons Hotel Hampshire + 1/2 senderismo = todo el mundo sale beneficiado (la actitud más inteligente, Cipolla dixit).

Por cierto: con gran atrevimiento, el Four Seasons ofrecía «gazpacho» en una cena. Sentí curiosidad acerca de la interpretación hampshireña del españolísimo gazpacho, así que me lo pedí. Todo sea por la Ciencia (investigación participante). El extraño mejunje que me sirvieron se podía comer, pero es que a mí me gusta el tomate natural rallado, el de las tostadas del desayuno.

Al hilo de esto, puedo asegurar que, de acuerdo con mi subjetivísima experiencia, aquello de que en Inglaterra se come fatal no es ningún estereotipo. Salvo las tartas, dulces y tal, que están buenos, creo que los ingleses tienen poca gracia para la cocina. El café o bien es aguachirle o bien es una extravagante vulneración del concepto ‘expreso’. (Claro que a quién se le ocurre pedir café en la tierra de adopción del té). Conseguí comerme una hamburguesa que estaba muy rica. Todo lo demás me pareció bastante mediocre (yendo a restaurantes recomendados). Y eso que yo no soy ningún gourmet. 

 

Windsor (condado de Bershire)

Locomotora de la Reina

Locomotora de la Reina

En la Windsor & Eton Central Station se encuentra una locomotora con el número 3041 denominada The Queen.  Se trata de una réplica de la locomotora GWR 3031 Class que trasladó a la Reina Victoria a Windor en 1897 con motivo del 50.º aniversario de su reinado.

 

Castillo de Windsor

Como es sabido, el Castillo de Windsor es una residencia oficial de la reina Isabel II. No está permitido hacer fotografías más que del exterior, y parte de las estancias no son visitables. Bueno, yo tampoco enseño mi casa a los turistas.

Portada del Castillo de Windor

Aparte de pasear por el recinto amurallado y los jardines, se puede contemplar la Casita de Muñecas de la reina María (la «casita» es más alta que yo) y una colección de muñecas, vestiditos…, juguetes de la infancia de las princesas Isabel y Margarita; un muestrario de pinturas, esculturas y dibujos realizados a lo largo del tiempo por miembros pertenecientes a la familia real británica y lo más interesante:  la Capilla de San Jorge y las impresionantes Salas de Estado. Como el incendio de 1992 afectó a más de cien salas, está todo restaurado y, por tanto, resplandeciente. Lo que vi me recordó mucho a los salones de los Reales Sitios españoles. Si en vez de con los muebles y objetos de Ikea decoras con lo mejor de lo mejor, es fácil que aflore ese fastuoso estilo palaciego.

Por lo que toca a la Capilla de San Jorge, el edificio constituye un magnífico ejemplo del gótico perpendicular inglés, con sus abigarradas bóvedas de abanico y el sobrecogedor coro con los estandartes de los miembros de la Orden de la Jarretera (The Most Noble Order of the Garter).

Lo de la Guardia de la Reina es singular. Había un muchacho de servicio en su garita, uniformado con la vistosa guerrera roja y el enorme morrión negro de piel de oso. Como un autómata, cada diez minutos emprendía su marcha ceremonial. Desde la posición de descanso, se cuadraba, presentaba el arma y a continuación se desplazaba hacia un lado en línea recta, avanzando unos quince pasos, deteniéndose y recuperando la posición. Seguidamente, giraba dando tres pasos en el sitio (como pasos de desfile, no me gustaron nada) para cambiar el sentido del recorrido, rompiendo de nuevo al frente. El proceso se repetía cinco veces, tras lo que regresaba a su puesto, deshaciendo toda la secuencia hasta volver a la posición de descanso inicial. La «posición de descanso» implica que el centinela está tieso como una estatua y con cara solemne. Así durante un par de horas, hasta que llega el relevo.

Hay que reconocer la disciplina psicofísica (mental y corporal) que requiere la función. (Solo de pensarlo, me empiezan a entrar picores y unas irrefrenables ganas de rascarme).  Ha de ponerse de relieve que los turistas no paran de enredar y hacerse fotos con el guardia mientras el soldado mantiene su pose hierática (tensión muscular, mirada al frente, &cétera). Durante ese tiempo está vigilando de verdad: amonestó a una señora que se iba a meter donde no debía. Conjeturo que, con tanta atracción turística, hay gente que llega a olvidar que está ante militares entrenados y armados con rifles de asalto que no son de atrezo, sino que matan.

Por lo que pude leer, al menos una parte de la Guardia de la Reina vive en las dependencias del antiguo claustro de la Capilla de San Jorge, una edificación de madera y ladrillo. Se denomina Claustro de Herradura por su inusual forma semioval, que recuerda al herraje de los caballos.

Claustro de Herradura. Viviendas de la Guardia de la Reina en el Castillo de Windsor

 

Oxford (condado de Oxfordshire)

Se nota que Oxford es una movida ciudad plagada de universitarios porque pasamos del «Good morning. May I help you, Sir?» al «Hi, guys. What do you want?». Aunque  yo pertenezco al venerable cuerpo profesoral, según parece no acabo de tener el stylish professor chic look oxoniense.

 

Río Támesis a su paso por Oxford

El río Támesis, cuyo cauce discurre enteramente por Inglaterra, pasa por Oxford, Windsor y Londres, de modo que nos lo íbamos encontrando por doquier.

Tradicionalmente, y especialmente en la época victoriana, este curso de agua era denominado en Oxford río Isis. Aguas abajo, en Dorchester, al Isis se le une el río Tam, dando paso al sistema Tam-Isis, o sea, Támesis.

Río Isis a su paso por Oxford

En el Isis o Támesis oxoniense tienen lugar multitud de regatas de remo en las que participan los alumnos de la Universidad de Oxford.

 

Facultad de Música de la Universidad de Oxford

Y hablando de la Universidad de Oxford, me hizo ilusión visitar su Facultad de Música, que cuenta con una colección de instrumentos musicales históricos.

Facultad de Música de la Universidad de Oxford y Colección Bate de Instrumentos Musicales

De paso, le eché un ojo a la organización del centro (en la frontera entre la Pedagogía Institucional y la Pedagogía Comparada), para ver cómo hacen las cosas allende nuestras fronteras. La facultad es relativamente pequeña, por lo que su ordenación presenta menor complejidad que la del Real Conservatorio Superior de Música de Madrid, cuyo Claustro cuenta con más del cuádruple de miembros.

Claustro de la Facultad de Música de la Universidad de Oxford

Además, en Oxford, parte de las clases se imparten en la propia facultad y parte de las clases en los colegios mayores asociados (los colleges), por lo que el modelo organizativo es bastante distinto del español (desde hace tiempo los colegios mayores universitarios españoles han perdido su función docente, y no se imparte formación superior en ellos).

 

Cámara Radcliffe

Cámara Radcliffe, sala de lectura de la Biblioteca Bodleiana

La Cámara Radcliffe (1749) contiene salas de lectura de la Biblioteca Bodleiana, la principal biblioteca de la Universidad de Oxford y una de las más antiguas de Europa. El edificio es uno de los mejores ejemplos de arquitectura clásica oxoniense, y se ubica en el corazón de la universidad. Ha sido escenario de varios filmes (la ciudad de Oxford es muy peliculera).

 

Gran Londres

Hacía más de veinte años que no visitaba Londres. Nuestro paseo incluyó el musical Soho, Picaddilly Circus, Trafalgar Square, Covent Garden, el Palacio de Westminster con su Torre del Reloj, la Abadía de Westminster, la City, la Torre de Londres, el Puente de la Torre, the Pool of London, &cétera. Todo esto es bien conocido, por lo que no me extenderé en los comentarios. Tampoco hay muchas imágenes porque, as usually, está prohibido hacer fotografías y grabar vídeos dentro de todos los edificios.

 

Abadía de Westminster

Gran Puerta oeste de la Abadía de Westminster, con las famosas torres

La Abadía de Westminster te abre sus puertas y te da la bienvenida aflojando 18 libras (unos veintiún euros). Diversos personajes ilustres están enterrados en el templo, entre ellos varios músicos. De hecho, las primeras lápidas con las que topas son las de los compositores Henri Purcell, Ralph Vaughan Williams y otros. La estatua de Händel está en la Poets’ Corner. Pero no tenía ni idea de que el pianista italiano Muzio Clementi está enterrado en el claustro de la Abadía.

Lápida de Muzio Clementi en el claustro de la Abadía de Westminster. La foto la hice de extranjis con el móvil

El romano Muzio Clementi no fue el inventor del pianoforte (este fue Bartolomeo Cristofori circa 1700). Pero el apodo Padre del Piano  le viene de que es el primer pianista-compositor cuya técnica y escritura se aleja de la del clave, siendo distintivamente pianística, con abundantes pasajes de terceras, sextas y octavas, trinos, ejercicios para ensanchar la mano… Se le considera el fundador de la escuela moderna de piano.

Clementi se trasladó a Inglaterra con 16 años, apadrinado por el acaudalado inglés Sir Peter Beckford, y fue allí donde desarrolló su carrera musical como pianista, compositor, editor, pedagogo y empresario (constructor de instrumentos con la firma Clementi & Co.). Romano naturalizado inglés, acabó enterrado en la Abadía de Westminster.

 

City of London

Con las olimpiadas le han dado una lavada de cara a la ciudad. En la City, cerca del río, se están construyendo nuevos y mastodónticos rascacielos.

Vista panorámica de los modernos rascacielos en construcción en la ciudad de Londres

En el Támesis había un hermoso cielo, con un juego de luces y sombras y el sol filtrándose a través de las nubes, lo cual originaba el llamativo efecto de «dedos del Sol», fenómeno natural representado pictóricamente en los rompimientos de gloria.

Cielo londinense sobre el Támesis. A la izquierda de la fotografía se distingue la silueta de the Shard o the London Bridge Tower (2012). Con sus 306 metros y 72 pisos, en nuestros días es el edificio más alto de la Unión Europea

 

Torre de Londres

Her Majesty’s Royal Palace and Fortress. En el centro, la Torre Blanca

La Torre Blanca, modelo de la arquitectura militar normanda erigida por Guillermo el Conquistador a orillas del Támesis en el siglo XI, domina el conjunto fortificado de la Torre de Londres. Inicialmente era más maciza; en el siglo XVII fueron abiertos buena parte de los vanos que vemos hoy.

 

Puente de la Torre y Pool of London

Puente de la Torre levantado (Londres)

La típica estampa londinense estaría incompleta sin el Puente de la Torre (Tower Bridge), en las proximidades de la Torre de Londres, de donde toma su nombre. El Puente de la Torre es levadizo porque debía facilitar el paso a los buques que atracaban en the Pool of London, el viejo puerto de la ciudad. Tuvimos la suerte de verlo en acción. Está disponible en este enlace.

Recuerdo que, hace dos décadas, la zona sur entre el Puente de la Torre y el Puente de Londres (el Upper Pool) estaba bastante dejada de la mano de Dios. En el sexenio 1998-2003 se puso en marcha un plan urbanístico concebido por el arquitecto Norman Foster y colaboradores denominado More London que ha supuesto un cambio total en la fisionomía de la ciudad. En el presente, en esa parte de la margen derecha del Támesis (el southern bank) abundan las construcciones modernas, además de los edificios históricos previamente recuperados, como la Galería Hay’s.

Hay’s Galleria (1856)

El complejo Hay’s (muelle, almacenes y oficinas) se convirtió en la «Despensa de Londres» a finales del siglo XIX. En este lugar se consignaba y comerciaba con más del 80 % de los alimentos perecederos que se consumían en la ciudad. En lo que hoy es la galería desembarcaban los cargamentos de té procedentes de la India y China (antiguamente era una dársena cerrada).

 

Cisnes y truchas

Como ha ido poniéndose de manifiesto, en Inglaterra gran cantidad de entes son de Su Majestad. Las prisiones son de Su Majestad (Her Majesty’s Prison), las bases navales son de Su Majestad (Her Majesty’s Naval Base), los buques de guerra son de Su Majestad (Her Majesty’s Ship), el Gobierno es de Su Majestad (Her Majesty’s Government) , la Torre de Londres es de Su Majestad (Her Majesty’s Royal Palace and Fortress) y lo mismo otras muchas cosas.

Los cisnes también son de Su Majestad (Her Majesty’s Swans). En otras palabras: todos los cisnes con pasaporte británico pertenecen legalmente a la Reina de Inglaterra desde el Act of Swans de 1482, con tres excepciones entre las que está la familia Ilchester, dueña de los cisnes de Abbostbury desde hace siglos. La carne de cisne se estimaba otrora una exquisitez propia de banquetes y festejos reales; de ahí que los monarcas del momento se aseguraran abundantes provisiones del manjar. (Ignoro si el derecho internacional tiene prevista la solución a las disputas sobre la propiedad jurídica de los cisnes que la migración invernal de los anglos anserinos pudiere suscitar).

Otro tanto puede decirse de los esturiones y ballenas, que son peces y mamíferos reales. Asimismo, he leído —pero no he comprobado la veracidad de la afirmación— que las truchas de los ríos y los jabalíes de los montes también son posesiones de la Corona. El constructivismo social es lo que tiene. Al fin y al cabo, la reina lo es por derecho divino y por la gracia de Dios. Para ser justos, es de rigueur aclarar que actualmente lo de los cisnes es para protegerlos, no para comérselos. Digo yo que, como sucedáneo, se servirá pâté de foie d’oie truffé en los menús regios.

 

Comentarios finales

Las comparaciones son odiosas, pero sospecho que inevitables (y solo son odiosas para uno de los comparados). Añadiré algunas otras semejanzas y diferencias a las que he apuntado más arriba (nada ordenado y sistemático).

Por lo que he podido constatar, los ingleses son bastante bullangueros. Tengo la impresión de que más que los franceses, pero no tanto como los españoles, que somos el segundo país más ruidoso del mundo.

La gente es básicamente educada, tiene modales —algo que echo mucho de menos en esta España mía, esta España nuestra, ay, ay, una cartaginesa tierra de conejos—. Admitiendo que el castellano no permite tan profusa reiteración de fórmulas de cortesía, he registrado la constante utilización anglicana de las expresiones sorry, excuse me, please y thank you. Tanto en el campo como en los espacios urbanos todo está intachablemente limpio: ni una colilla, ni un papel, ni un resto de botellón en las aceras, ni una pintada en las señales o paredes… ¿Qué fue de aquellos inspiradísimos bandos de Enrique Tierno Galván?: «La Villa de Madrid ha sido siempre ejemplo de convivencia cortés en un ambiente limpio», «merece especial mención, en cuanto a la educación cívica se refiere, el tema de la limpieza urbana: la falta de respeto mutuo, en algún sector del pueblo madrileño, está dejando la Ciudad fea, triste y sucia», «ocurre también el caso insólito que en nuestra ciudad, una parte considerable de los vecinos tiran papeles y objetos menudos al suelo y el Ayuntamiento paga a otros vecinos para que los recojan», «no se escapa a la observación más superficial la mucha suciedad de las fachadas de los edificios de esta Villa, que procede sobre todo de la multitud de carteles e inscripciones que de modo arbitrario y sin respeto a la ley […]», &cétera. Soy de la opinión de que en treinta años no se verifica ningún progreso al respecto, por no decir que hemos degenerado.  ¿Cuándo podrán los foráneos hacerse lenguas de nuestra urbanidad en el trato, de la pulcritud de nuestras calles, plazas y jardines, como quería el Viejo Profesor y como puedo reconocer yo en mis viajes al extranjero? Estoy convencido de que moriré sin verlo.

Sin embargo, en lo que atañe a los britanos, los mismos buenos modales no se notan cuando el Gobierno de Gibraltar ordena el vertido de bloques de hormigón con pinchos en la bahía de Algeciras. (Con todo, oyendo hablar a algunos llanitos, no albergo duda alguna de que —con independencia de si son jóvenes o maduros— «zon británico’» hasta la médula). Anyway, en la isla de Gran Bretaña todo el mundo se ha mostrado amable —siendo el caso que los guiris éramos nosotros—.

No he quedado deslumbrado por la calidad de la hostelería británica. Tuvimos problemas con las reservas en varios hoteles, cambios de habitación y errores en la facturación incluidos (fallos suyos, no nuestros) y, por norma general, en cualquier bar, pub o tavern las bebidas las pagas en el acto y te las trasladas tú mismo. Hay que reducir gastos de personal. Ergo, no todo lo extranjero es necesariamente mejor.

La idea que tienen los anglos del aliño indumentario no la entiendo mucho. Desde luego, yo no soy quien para hablar (estoy en la creencia de que con cuello, vaqueros y un buen calzado va que chuta, ejem), pero me ha dado la sensación de que abundan los ingleses —sobre todo, las inglesas— vestidos por el enemigo. En los últimos tiempos he estado viajando por Francia e Italia, y no me había percatado de nada llamativo en la pinta de los nativos. Por esta razón, creo que esta vez me ha chirriado más la facha del personal.

En fin, hay cosas mejores allí y cosas mejores aquí. En todas partes cuecen habas, bien que en Inglaterra acostumbran a cocer alubias (las baked beans del English Full Breakfast). En resumidas cuentas, quizá porque Felipe II fue rey de Inglaterra durante poco más de cuatro años o, más plausiblemente, por los procesos de globalización, pienso que son muchas más las semejanzas que las diferencias, que es mucho más lo que nos une que lo que nos separa.

 

Este artículo ha sido leído

1187

veces. Gracias por el interés

2 comentarios

Comenta ad líbitum
  1. Pedazo viaje te has pegado. Ya estaría yo en ese hotel dejándome adular cual Lady, por muy asilvestrada que yo también esté.
    Preciosas las fotos.

  2. Je je je… ¡Ya iré colgando más! Voy escribiéndolo a ratos… ¡Abrazo!

Comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

CAPTCHA *