FAROS, FAMILIA Y SISTEMISMO (mayo de 2013)

Artículo en construcción (borrador)

A los miembros de mi familia extensa interesados en la historia familiar

El etnomusicólogo y compositor Felipe Pedrell Sabaté repetía frecuentemente la frase: «Lo poco que sabemos, lo sabemos entre todos». Esta entrada de mi bitácora constituye la prueba empírica de la validez de la afirmación.

 

Conocimiento compartido

Es verdad que la cognición es una biofunción psicológica individual (los cerebros son individuales). Pero hay un pequeño detalle que no podemos olvidar: esa función opera en contextos interpersonales y sociales. El conocimiento compartido es un producto cultural socializado de los procesos cognitivos biopsicológicos personales. Corolario: la psicopedagogía individualista radical está condenada al fracaso y el insigne músico tenía razón.

Con la inestimable ayuda de mi prima hermana Gemma Bayona Tur; su madre y mi tía, Alicia Tur Serra, más las aportaciones de historiadores como Fernando Cairo Sola, Juan Antonio Varese, Eduardo Langguth, Jaume Verdera Verdera, Maximiliano Montañez Honoré y de otras personas (algunas, parientes lejanos), estoy reconstruyendo la tradición farera de mis antepasados.

Faros

No es ningún secreto que, como a mucha otra gente, los faros me encantan. Mi blog está lleno de referencias a los faros. He visitado un montón de ellos, por toda España y el continente europeo. En Ibiza, he paseado incontables veces desde Vila hasta el faro del islote de Botafoc, en cuya playa-embarcadero solía bañarme de adolescente. Ese trayecto lo he hecho al alba, por la mañana, a mediodía, por la tarde, de noche, de madrugada, a pie, en bicicleta, en ciclomotor, en motocicleta, en coche, en barco, en primavera, en verano, en otoño, en invierno, solo y acompañado. He escuchado las señales acústicas que emite en situación meteorológica de niebla espesa junto a su potentísima sirena (no me he quedado sordo de milagro). Ya no hablemos de la ibicenca costumbre tradicional de sa passejada por el puerto de Ibiza y es mur hasta la farola que baliza la entrada al puerto, la de la luz roja (babor). Cuando me destinaron como profesor al Instituto de Formentera en 1989, recuerdo perfectamente que, recién llegado, esa misma noche visité el Faro de la Mola en compañía de una compañera de Dibujo, Sílvia Capllonch i Cifre. Todavía tengo grabados en mi cabeza el sobrecogedor silencio que envolvía todo y el modo en que los haces de luz cortaban el oscuro cielo nocturno. (Por cierto: el torrero del Faro de la Mola fue durante varios años Javier Pérez de Arévalo López, compositor burgalés afincado en ses illes. Ambos recalamos en Formentera con apenas dos meses de diferencia, aunque no llegamos a conocernos en aquella época [hemos mantenido algún contacto con posterioridad], y me consta que compartimos intereses comunes [la música, los faros]).

Con respecto a la importancia actual de los faros y desde un punto de vista sistémico, el Académico de la Academia Uruguaya de Historia Marítima y Fluvial, Juan Antonio Varese Saiz, me ha sugerido explicitar «que al presente los faros dejaron de indicar peligros puntuales, como antes era su principal razón de ser, para pasar a formar un collar o cadena solidaria, una verdadera ruta en los caminos del mar». (1)

 

Afiliación y familia

Y hablando de motivos e intereses: el psicólogo norteamericano David C. MacClelland menciona el motivo afiliativo en su ya clásica teoría de la motivación humana. La necesidad afiliativa alude a sentimientos de vinculación e implicación interpersonal y pertenencia a un grupo social.

Estoy convencido de que algunos miembros de mi familia experimentamos intensamente el motivo afiliativo. Un indicador empírico de alta n de afiliación puede constatarse en el viaje que hace décadas hicieron mis abuelos paternos, Juan Joan des Sereno Tur Riera y Rita des Molí Serra Serra por Uruguay y Argentina para reencontrarse con sus parientes americanos. Fue mi abuelo quien comenzó la tradición del árbol genealógico familiar, que guardaba en su caja fuerte como un bien preciado. Otro signo de elevado motivo afiliativo puede hallarse en mi tía Alicia Tur Serra, quien se sabe la historia familiar de memoria, con nombres, fechas y multitud de anécdotas (ya le he dicho a mi prima que cuando vaya a casa de su madre, que vaya con grabadora). A mi madrina Maribel Cardona Canals también le gusta la historia familiar, que me relata cuando nos vemos de vez en cuando. Y mi prima Gemma y yo últimamente nos lo estamos pasando bomba cotilleando (of course) y comentando anécdotas y leyendas de nuestros antepasados (cuya historia, hay que recalcarlo, es como para escribir un libro —según ella— o producir una serie de televisión —en mi opinión—: ya hay una película en la familia. Gemma tiene una visión clara de las complejas relaciones familiares, y controla con exactitud quién es hijo, hermana, padre, madrastra, primo, tía, abuelo, bisabuela o tatarabuelo de quién. Si todo esto no constituye evidencia del macclellandiano motivo afiliativo, que venga Dios y lo vea.

No creo que la gente muy individualista pueda entender mucho esto. Para empezar, porque tiene un aspecto emocional que hay que experimentar (o te emociona saber que tu tatarabuelo organizó el rescate de un velero o esto te da igual. Dicho de otra forma: o con el conocimiento de estos hechos se te activa el sistema límbico o bien no lo hace). Y, para continuar, porque los sujetos muy individualistas suelen tener un pensamiento centrado en el yo, no en sus ancestros de hace varias generaciones. Por otro lado, tampoco creo que la gente muy colectivista u holista pueda comprender bien la cuestión. «Du bist nichts, deine Familie ist alles» suena un poquito demasiado opresivamente totalitario.

Entonces, ¿cuál es la concepción correcta del asunto familiar? El sistemismo, claro está. La familia humana es un sistema social. Los miembros individuales de una familia son componentes de dicho sistema familiar.

Con respecto a la estructura interna o endoestructura, los individuos que pertenecen a un sistema familiar guardan relaciones de parentesco de orden biológico (como los hijos naturales) y/o interpersonal-social y/o jurídico (como la familia política o las personas que son consideradas familia a fuerza de convivencia y participación en la vida familiar. Pienso en las tatas, padres o hermanos putativos, prohijados, &c.). Asimismo, los componentes de una familia suelen experimentar conjuntamente emociones intensas. De este modo, crean lazos psicoafectivos que incluyen sentimientos positivos como el cariño, la admiración o las risas compartidas pero también sentimientos negativos como el odio, los celos, el rencor, el miedo, &c. (Por ejemplo: de pequeños, a mi prima y a mí nos daba miedo cierto pariente que tenía una cara de mala leche que asustaba).

Además, hay relaciones exógenas: cada uno de los miembros de una familia mantiene vínculos con otras personas (amistades, compañeros de trabajo…) que no pertenecen al sistema familiar. De manera semejante, el sistema familiar se relaciona como un grupo y opera como una totalidad articulada con otros sistemas sociales; verbigracia, cuando se reúne toda la familia para celebrar un acontecimiento: el encargado del restaurante ha de preparar una mesa unitaria muy larga, ensaladas y una megapaella para el colectivo; pero ha de tomar nota de las bebidas o de los variados cafés (solo, cortado, con leche, descafeinado con agua, descafeinado con leche, manchado…) para cada uno de los miembros individualmente considerados.

Por consiguiente, tanto los componentes individuales del sistema familiar como el colectivo conceptuado como un todo actúa sobre y en un entorno (en el caso que nos ocupa, principalmente en el entorno ibicenco y uruguayo) y, a su vez, el medio natural y social influye en el sistema familiar así como sobre cada uno de sus miembros.

Los mecanismos que hacen funcionar el sistema familiar (o, a la inversa, que provocan que el sistema se desestructure y, en el extremo, colapse, disgregándose) incluyen motores afectivos como el pegamento del cariño y la simpatía o el repelente de la envidia o el resentimiento; causas comportamentales como la adhesiva colaboración o la disolvente rivalidad; razones como saber que a uno no lo encontraron en la calle o, alternativamente, descubrir que cierto cura es el propio padre; orígenes económicos como hacerse donaciones y legados o pleitear por las herencias; condiciones ambientales como vivir cerca o estar a cientos o miles de kilómetros o en entornos de difícil comunicación; circunstancias sociales como vivir en un pueblo pequeño en el que todo el mundo te conoce o en una gran ciudad en la que nadie sabe «de quién eres», &c. Si el sistema familiar se desintegra, sus (ex-) componentes dejarán de interactuar y se tratarán con frialdad o, en el extremo, como extraños, pues las conexiones pueden llegar a debilitarse hasta su extinción.

En resumen: frente a la perspectiva individualista («solo hay individuos») o la óptica holista («solo hay familias»), existe un tercer punto de vista: el sistemista («hay individuos vinculados a otros individuos por lazos de diverso tipo e intensidad que se organizan en una totalidad articulada o sistema llamado familia»). Este último enfoque supera los dos reduccionismos anteriores, pero exige pensar no en términos dicotómicos, sino en términos relacionales, lo cual requiere mayor desarrollo neuronal.

 

La familia Serra, fareros en Punta del Este (Uruguay)

En fuerza de lo antecedente, en este post voy a ligar mi interés y gusto por los faros con el motivo afiliativo-familiar desde una perspectiva sistémica, teniendo presente que lo poco que sabemos lo sabemos entre todos, sean o no parientes.

La familia Serra estuvo vinculada a los faros de Punta del Este y de la isla de Lobos durante unos 40 años. El Ac. Juan Antonio Varese comenta que «casi todos los faros (hasta hace unos 10 años en que empezaron a ser automatizados) eran atendidos por familias, en especial los ubicados en lugares poco accesibles, en que el oficio pasaba de padres a hijos o sobrinos». (2) Aquí aporto el linaje de la familia elaborado por mi prima Gemma y yo:

Linaje de la familia Serra

El factor demográfico español más importante a finales del siglo XIX y principios del XX fue la emigración. En el periodo comprendido entre 1882 y 1914 España perdió «cerca de un millón de habitantes con la emigración, un tercio del incremento de la población nacional». (3)

La situación económica era muy mala (como sucede en nuestros días). La peseta no paraba de depreciarse, la Hacienda quedó exhausta con la guerra de Cuba (1895-1898), se perdieron las últimas colonias, el espectro del hambre y la miseria se extendía sobre la vida de los españoles. En este contexto socioeconómico tan decadente, la gente —especialmente la proveniente de regiones con salida al mar— se vio impulsada a «hacer las Américas».

Éste es el caso de mis antepasados, oriundos de la isla de Ibiza (Islas Baleares, España). Vinculados a los oficios de la mar, les resultó algo más fácil el traslado al Uruguay, uno de los principales destinos de la emigración pitiusa. A propósito: gracias a esta emigración de marinos españoles, «Uruguay tuvo unas de las marinas mercantes más poderosas de la época a principios del 1900, donde más de un centenar de buques españoles abanderaron en Montevideo», me cuenta Fernando Rubén Pontolillo Benítez, autor de una bitácora sobre la Marina Mercante uruguaya. (4)

En principio, la emigración tenía un carácter temporal. La idea era hacer dinero y regresar. Pero, yéndoles bien las cosas, muchos ibicencos no volvieron de América, pues echaron raíces en las áreas de acogida. Por lo que toca a mi familia, se dieron los dos hechos: siendo todos de origen isleño, una rama de la familia (la de Esperanza Serra Torres, de la cual desciendo) regresó tras unos años a Ibiza; y otros miembros de la familia se quedaron a hacer su vida en Uruguay.

De esta manera, mi abuela Rita fue una fernandina de Maldonado que, tras su partida de Uruguay, desarrolló su vida en Ibiza (sus hijos son ibicencos); y sus tíos carnales Antonio, Francisco y José fueron ibicencos que, tras su marcha de España, desarrollaron su vida en Punta del Este (los hijos de los dos primeros son uruguayos; José murió sin descendencia conocida).

 

Juan Serra Bufí (1852-1918), torrero-jefe del Faro de Punta del Este

Mi tatarabuelo Juan Serra y Bufí, don Juan Serra (1852-1918), hijo de Francisco Serra (de Can… [?, pendiente de confirmación, Alicia y Gemma]) y Antonia Bufí (de Can Bufí) (5), natural de Sant Jordi de Ses Salines (San Jorge, en la isla de Ibiza, Islas Baleares, España) fue torrero-jefe del Faro de Punta del Este en Uruguay desde finales del siglo XIX-principios del XX hasta 1918. Este hecho está confirmado científicamente, pero he hallado alguna discrepancia con respecto a la fecha exacta en la que se hizo cargo del faro. En una fuente se dice que en 1899 y en otra que en 1902.

Faro de Punta del Este (Uruguay). Imagen tomada de la Wikipedia

Así, el Dr. Fernando Cairo Sola asegura: «A partir de 1899 el cargo de farero lo ocupó el catalán Juan Serra, hasta su muerte, en 1918». (6) Este enunciado se repite en la página 5 del Suplemento Especial del Semanario Realidad: Punta del Este. 100 años: «A partir de 1899 el cargo de farero lo ocupó el catalán Juan Serra hasta 1918 que falleció» (7) aunque, según se desprende de los créditos, el autor del texto y de la investigación es el mismo Dr. Fernando Cairo.

Pero el Ac. Juan Antonio Varese Saiz impugna los datos del Dr. Cairo, alegando:

«Don Juan Serra llegó al Uruguay, desde Ibiza, (Islas Baleares, España), en 1902, mandado buscar por Antonio Lussich para que trabajara en su empresa de salvatajes, (8) de la que llegó a ser Contramaestre en algunos de sus remolcadores.
Don Juan Serra posteriormente mandó buscar a su hijo Francisco y con él vinieron sus dos hermanos, Antonio Serra y José Serra». (9)

En la familia sabemos con certeza al menos dos cosas:

1) El 25 de octubre de 1902 Francisco Serra Torres ya era, con seguridad, torrero de faros y se casó en Ibiza con veintidós años. Conforme a estos datos pueden formularse las siguientes hipótesis:

  1. Francisco venía auxiliando a su padre desde tiempo antes de esa fecha y regresó a Ibiza para casarse, de donde partió de nuevo con su mujer hacia Punta del Este para continuar con sus tareas.
  2. O bien, hasta ese momento estuvo trabajando de farero en Ibiza y posteriormente se fue a Punta del Este con su esposa, a colaborar con el tatarabuelo.

Sea un caso o el otro, realizó el viaje al Uruguay acompañado de sus hermanos Antonio y José Serra Torres. Me inclino por la primera alternativa porque 1) otros miembros de la familia hicieron lo mismo (desplazarse desde Uruguay a Ibiza para celebrar su enlace y retornar casados al país sudamericano) y porque 2) a David Moré Aguirre (investigador de la historia de los fareros españoles con quien me he puesto en contacto) no le consta que Francisco Serra ejerciera de torrero de faros en Ibiza (Moré tiene datos de fareros ibicencos desde 1868). (10)

2) Al menos un hijo más de Juan Serra Bufí partió hacia el Uruguay, por la razón de que la abuela Rita Serra Serra, hija de la bisabuela Esperanza Serra Torres (hermana de Francisco, Antonio y José) nació en la calle Salsipuedes de Maldonado. En las postrimerías de su embarazo y con posterioridad al nacimiento de la abuela Rita (28 de octubre de 1912), la bisabuela Esperanza vivía en Maldonado y su marido, el bisabuelo Antonio Serra Sala, trabajaba en el Faro de Punta del Este (si bien el patriarca del clan y jefe del faro era el tatarabuelo Juan). Los bisabuelos también procedían de San Jorge (Sant Jordi de Ses Salines, Islas Baleares, España). Algunas fotografías de época van llegando poco a poco; apenas hemos empezado a trabajar en ello (la tía anda liada rebuscando fotos y papeles repartidos por aquí y por allá, y hacemos esto en nuestros escasos ratos libres).

De pie, de izquierda a derecha: Francisca Serra Torres, Esperanza Serra Torres, una criada, José Serra Serra, Juan Serra Torres (de Can Orat de Dalt). Sentados: Antonio Serra Sala, Rita Serra Serra. La instantánea está tomada en Ibiza. No posan Antonio, Francisco y José Serra Torres porque están en Uruguay. Rita y José Serra Serra son mozos y a Antonio Serra Sala se le ve ajado por el mar y el sol: en la fecha en que se captó la imagen ya habían vuelto de Sudamérica.

Sintetizando las aportaciones de Cairo, Varese y las nuestras, probablemente el tatarabuelo Juan Serra Bufí abriera camino hacia 1899 —o puede que un poco antes— y, una vez trabajando y asentado en la zona, varios de sus hijos se establecieron en Uruguay: concretamente, Francisco, Antonio y José y, con posterioridad a abril de 1910, Esperanza Serra Torres. No hay que olvidar que un hermano de Juan (Vicente Serra Bufí) ya era capitán del vapor Tabaré a principios de 1899, hecho documentado históricamente. Cabe suponer que otro hermano de Vicente (el propio Juan) o los otros dos hermanos (Juan y Antonio) estaban también en Uruguay (tenemos noticia de que la cuarta hermana, Esperanza Serra Bufí, se quedó en Ibiza). Desde luego, en octubre de 1902 Juan Serra Bufí consta en documentos oficiales como «vecino de Maldonado, Provincia de Montevideo»; su mujer estaba en Ibiza. Se constata que, en general, los hombres de la familia emigraron al Uruguay y las mujeres permanecieron en Ibiza. (11)

Mi prima Gemma Bayona Tur ha tratado de ponerse en contacto con Mariana Hall, quien dice ser tataranieta de Antonio Serra Torres. Según Hall, Antonio Serra Torres, hijo de Juan Serra Bufí, nació en 1885 y se marchó hacia 1900 a Uruguay (estas fechas son compatibles con los hechos probados). Así pues, puede sostenerse sin dificultad que la emigración de parte de la familia se produjo aproximadamente en el periodo 1899-1902 (algo más tarde para Esperanza). A ver si encontramos las fechas de emigración entre los papeles familiares (la exactitud en los datos es un valor epistémico deseable).

En diversas fuentes he leído que el farero de Punta del Este, don Juan Serra, era catalán. También he visto su apellido escrito con o atildada (Serró) o con una i añadida (Sierra). La verdad es que el nombre completo y correcto de don Juan Serra, Serró o Sierra era Juan Serra Bufí. (Hay que admitir que la palabra catalana serra significa «sierra» en español). Y no era de origen catalán, sino ibicenco: de San Jorge, como se ha dicho.

Conjeturo que la causa de la confusión está en la lengua. En Ibiza se habla una variante dialectal del catalán. En efecto, cuando Guillermo de Montgrí conquistó las Pitiusas en 1235, la población sarracena (musulmana, berberisca…) fue deportada y la repoblación se hizo con gentes venidas de tierras catalanas. Hace unos años estuve de vacaciones en Cadaqués (provincia de Gerona) y me quedé sorprendido de la similitud entre el catalán de Cadaqués y el habla ibicenca (en Cadaqués aún se mantenía el artículo salado, las diferentes es se parecían, &c.). En mi opinión, el ibicenco presenta un mayor grado de semejanza con el catalán ampurdanés que con el barcelonés o incluso el mallorquín.

La familia Serra hablaba ibicenco (de hecho, en nuestros días más de la mitad de mi familia es catalano-parlante y usualmente entre nosotros hacemos barreja lingüística: nuestras conversaciones familiares han sido naturalmente bilingües siempre). Y de ahí surge probablemente la confusión.

Rescate del Varuna (1903)

Libro de visitantes del faro (1905)

Impulsor de la declaratoria de pueblo Ituzaingó (1906)

En 1914, la remuneración de Juan Serra era de 720 $ anuales, las más baja del Uruguay para los jefes-encargados de faros de importante categoría. Algo parecido ocurría con el segundo encargado, cuya retribución ascendía a 600 $ anuales (¿quién de todos los Serra era el segundo encargado? ¿Francisco? [lo más probable]). El asunto llegó a la Cámara de Representantes de la Asamblea Uruguaya. Los dos encargados del faro eran considerados «[…] personas realmente meritorias, de larguísimos años de servicios, que siempre han dado ejemplo, en el cumplimiento de sus deberes, de abnegación, de laboriosidad y de corrección», no merecedores de sueldos tan exiguos, según se desprende del Diario de Sesiones de la Cámara. (12)

La prensa local dedicó un obituario a Juan Serra Bufí tras su fallecimiento en 1918, reflexionando acerca de las características de su vida personal y profesional y la influencia que tuvo en la comunidad puntaesteña. Nos lo aporta Fernando Cairo. Escrito en tono panegírico, seguramente contiene exageraciones —como corresponde a este tipo de homenajes (de mortuis nil nisi bonum)—; pero no debe de andar muy lejos de la verdad la afirmación de que Juan Serra fue una buena persona y un profesional excepcional:

«Don Juan Serra- Dejó de existir en esta localidad después de penosa enfermedad, el señor Juan Serra, antiguo Jefe del faro de este lugar. Su deceso prematuro aún, ha sugerido una dolorosa impresión en el vasto círculo de sus relaciones. Funcionario modesto, vecino honrado y bueno, padre amantísimo y amigo ejemplar, el señor Serra había conquistado la simpatía y respeto de cuantos le conocimos.

Durante más de veinte años desempeñó la Jefatura del faro de este puerto, puesto en que lo sorprendió la muerte, y que aún anciano y enfermo continuaba desempeñando con devoción profunda y perseverancia inquebrantable, sin que en su alma se amortiguara ni un solo instante la aspiración sentida ni ante la crueldad de la enfermedad que minaba su organismo ni ante el avance de los años que jamás lograron envejercerlo moralmente. ¡Fue un mártir del deber!» (13)

Juan Serra y Bufí (1852-1918), torrero-jefe del Faro de Punta del Este y mi tatarabuelo

Que fue un profesional excepcional y que se distinguió notoriamente en el cumplimiento de su deber lo atestigua la mención honorífica con la que le recompensó el 2 de enero de 1911 el Director General de Faros, don Ramón W. Muiños:

«Habiéndose apercibido esta Dirección de que en el transcurso del año fenecido no se ha experimentado ninguna interrupción en el servicio del Faro a su cargo y teniendo en cuenta que ese resultado sólo se obtiene prestando la atención debida al cumplimiento del deber, me es satisfactorio felicitarlo y por su intermedio al personal que lo acompaña, (a quienes hará conocer la presente), significándoles que esa norma de conducta importa un mérito que se tendrá muy en cuenta para lo sucesivo. Saluda a Ud. muy atentamente – Ramón W. Muiños. Al Señor Encargado del Faro de Punta del Este. Don Juan Serra». (14)

En un apartado anterior he mencionado el impacto que un sistema familiar ejerce sobre su entorno. No hay que subestimar la repercusión que un modesto farero y su familia pueden tener sobre su comunidad. Más de un siglo después, la memoria del tatarabuelo don Juan Serra Bufí sigue estando bien presente; una vez más, a nivel nacional uruguayo. Este es un extracto de la exposición de motivos de la Ley 18.149, decretada por el Senado y la Cámara de Representantes de la República Oriental del Uruguay, reunidos en Asamblea General en Montevideo el 26 de junio de 2007 y promulgada el 2 de julio de 2007 (DO 9 jul/007 – núm. 27274, p. 87), por la que, para la ciudad de Punta del Este, se declara feriado no laborable el día 5 de julio de 2007, con motivo de conmemorarse los 100 años de su fundación:

«El farero Juan Serra, el dueño del semáforo Antonio Mrak y el telegrafista Ferragut, junto con el propietario del primer hotel: el Central (actual Palace), Pedro Risso establecido en 1888, fueron los primeros habitantes estables de la Punta del Este y los impulsores de la declaratoria de pueblo Ituzaingó en 1906.

La declaración de pueblo traería múltiples beneficios como la instalación de una comisaría, escuela, correo, etc.

En abril de 1907, el diputado por Maldonado, Devincenzi, que era el miembro informante del proyecto de ley con la declaración de pueblo, por una indicación superior, decide cambiar el nombre de Ituzaingó, por el de Punta del Este. Por esto la ley se denomina pueblo Punta del Este al conjunto de casas situado en la punta del este de la bahía de Maldonado.

[…]

No caben dudas de que, la historia de Punta del Este, es el reflejo de la historia misma de la Patria.

[…]». (15)

 

Los hermanos de Juan Serra Bufí, Antonio y Vicente († 1914)

Según el Dr. Fernando Cairo, los hermanos de mi tatarabuelo, Antonio y Vicente Serra Bufí, fueron torreros del Faro de la Isla de Lobos. (16) Dicha linterna comenzó a iluminar el mar el 18 de julio de 1906.

Faro de la Isla de Lobos. Imagen tomada de la Wikipedia

El Ac. Juan Antonio Varese dice: «Antonio Serra fue también de los primeros fareros de Lobos, aproximadamente en 1916, lo mismo que José Serra [Torres], hermano de Francisco Serra [Torres]. Tiempo después se desempeñó como capitán del ‘Transbord’ y del ‘Tabaré’, que llevaban relevos a la isla de Lobos además del ‘Salvor’, ‘Cabo Polonio’ y ‘Francisco Sáenz’». (17)

En relación con varias de las embarcaciones enumeradas, hacia 1916 la empresa de lanchajes, remolques y salvamentos de Antonio D. y Manuel Lussich efectuaba «un servicio semanal de navegación entre los puertos de Montevideo, Piriápolis, Maldonado, Punta del Este y la Paloma (Rocha), con los vapores-paquetes nacionales Cabo Polonio, Rocha, Tabaré y Salvor, que reciben carga y pasajeros a precios reducidos». (18)

Con respecto a Antonio Serra, en torno a 1916 podemos localizar en Punta del Este a tres Antonios Serra: el hermano de Juan Serra Bufí, Antonio Serra Bufí; el hijo de Juan, Antonio Serra Torres (n. en 1885) y el yerno de Juan, Antonio Serra Sala.

Antonio Serra Torres, uno de los hijos de Juan Serra y Bufí

En lo que concierne a los hermanos Serra Bufí, nosotros tenemos entendido que Antonio era dueño de unos astilleros (? aclarar) y Vicente, capitán de un barco llamado Tabaré (nombre de origen tupí) y del lujoso vapor Cabo Polonio. Estos dos últimos hechos los tenemos documentados.

 

Vicente Serra Bufí, capitán de la Marina Mercante uruguaya

La Paloma es una ciudad balneario y puerto oceánico uruguayo perteneciente al departamento de Rocha, a unos 90 km de Punta del Este y 240 km de Montevideo. El 4 de diciembre de 1896 arribó por primera vez al puerto de La Paloma el vapor Tabaré, inaugurando la línea Montevideo-Punta del Este (Maldonado)-La Paloma (Rocha). Se rompía así el tradicional aislamiento del lugar. (Tab. 1)

«Era el único vapor que llegaba al puerto y su presencia daba vida al callado balneario», lo que conquistó la simpatía y el cariño de los veraneantes, apunta Varese (Tab. 2)

Vapor Tabaré, comandado por el Capitán Vicente Serra Bufí. (Imagen copiada del post «Tabaré» con permiso de Fernando Rubén Pontolillo Benítez, enviada por Gabriel Rodríguez y tomada a su vez del libro La Paloma. una historia desde 1803 del Dr. José Francisco França Caravia)

El Tabaré era un buque a vapor mixto para carga y pasaje (más bien un carguero acondicionado para llevar unos pocos pasajeros) de 37,17 m de eslora, 6,90 m de manga y 2,50 m de puntal según su libro de rol, realizado en el astillero F. Barachini (Sampierdarena, Italia). Fue botado en 1895 con el nombre de Generale Baratieri (Tab. 3)

Fotografía cortesía de Fernando Rubén Pontolillo Benítez, reproducida con autorización. En la época del documento ya se había cambiado la propulsión del buque (vapor por un motor Bolinder de 130 hp)

En marzo de 1897 fue militarizado. El 5 de ese mes, el Tabaré fue promovido a buque Jefe de la flotilla constituida por los vapores Tabaré, Enriqueta y República, embarcando tropas y armas con destino a la Colonia para participar en la Revolución de 1897 (segunda revolución del caudillo Aparicio Saravia). El vapor Tabaré era mandado por el Coronel don Jorge Bailey. (Tab 4)

El Tabaré inicialmente pertenecía a la naviera Cazenave, Rodríguez y C.ª. (Tab. 5), pero

«[…] antes de cumplir los diez años de instalada vendió el “Tabaré” a la casa Lussich. (Tab. 6)

Es así que Antonio D. y Manuel Lussich comienzan a prestar servicios en dicha línea con el mismo “Tabaré”, reforzando el servicio en los casos de necesidad con otros vapores de la empresa, como el “Cabo Polonio” y el “Salvor”». (Tab. 7)

Según Varese, Antonio Serra ejerció como capitán de estas últimas embarcaciones (véase supra y referencia Tab. 8). Los ibicencos tenemos conocimiento razonablemente cierto de que Vicente Serra Bufí fue capitán de los vapores TabaréCabo Polonio. (De hecho, el buque Cabo Polonio fue su último mando).

El vapor Tabaré en el puerto de La Paloma (Rocha). Fotografía de José D’Alto, cortesía de la Revista Histórica Rochense, reproducida con autorización de Alejo Alejandro Umpiérrez Cabrera

En lo que concierne al Tabaré, el barco estuvo efectuando el trayecto Montevideo-Punta del Este-La Paloma muchos años desde finales de 1896 «[…] con gran mérito y puntualidad», detalla Varese. (Tab. 9) María Amelia Díaz de Guerra informa de que hacia 1900 el pasaje de primera clase entre Montevideo y Maldonado costaba 4 pesos. (Tab. 10) Hacia 1907, los pasajes de primera de Montevideo a La Paloma valían 6 pesos y los de segunda, 3,50 pesos. (Tab. 11)

Así describe el cronista Guillermo García Moyano el viaje en 1906:

«Pero el viaje marítimo asustaba. Había de realizarse en el viejo vapor “Tabaré” de la flotilla Lussich —capitán el español San Vicente— acostumbrados uno y otro a desafiar los temporales del río y del océano. El viejo San Vicente sabía enfilar, entre rocas, la entrada difícil y peligrosa del pequeño puerto natural de La Paloma. El “Tabaré” hacía un servicio de cabotaje regular cada quince o veinte días —de carga y un número muy limitado de valerosos pasajeros—, hasta los puertos de Maldonado y La Paloma. Era un pequeño barco, muy marino, pero ya de muchos años, con una reducida cámara para el pasaje. Barquito seguro, que a través de los años no había tenido accidentes marítimos. Hacía breve escala en Maldonado (puerto de Punta del Este); y si el mar y los vientos eran propicios, en poco más de medio día llegaba, con la mayoría de su pasaje siempre muy mareado, hasta la Paloma.

En realidad era fundamentalmente un carguero, porque las cargas para Maldonado y Rocha llegaban ventajosamente a sus destinos, en la mitad de tiempo del que tardaban en llegar, por la vía terrestre, en carreta de bueyes o carretillas, cruzando sierras, pedregales, zanjas y arroyos desbordados.

El capitán San Vicente, viejo lobo de mar, era una garantía para todos. Los rochenses hablaban de él con una devota admiración». (Tab. 12)

(Hete aquí a Vicente Serra Bufí elevado a los altares y convertido en «San Vicente». «San Íker Casillas» fue canonizado socialmente como resultado de sus paradones en la Copa Mundial de Fútbol 2010 y «San Vicente» fue santificado colectivamente en virtud de su destreza al timón del vapor Tabaré).

El Capitán Vicente Serra Bufí pilotaba el Tabaré desde, por lo menos, principios de 1899, según sostiene el Dr. Fernando Cairo: «El 10 de enero de 1899, había partido del puerto de Montevideo el vapor nacional “TABARE”, a cuyo frente se encontraba el Capitán don Vicente Serra, remolcando al queche “OCEANIA”». (Tab. 13) Ese día, el queche Oceanía se liberó de sus amarras y embicó en la playa Las Delicias de Maldonado; (Tab. 14) Vicente Serra participó en su rescate. A propósito: el propio vapor Tabaré se zafó solo en la punta de José Ignacio el 25 de Julio de 1909. (Tab. 15) Hay que hacer firmes esos cabos, si no la marea…

Todos los testimonios perfilan a Vicente Serra Bufí como un personaje muy apreciado y popular entre los lugareños de La Paloma, lleno de bondad, simpatía y afabilidad.

De acuerdo con el Dr. José Francisco França Caravia,

«[El Capitán del Tabaré], don Vicente Serra, oriundo de Las Baleares, llegó a ser muy conocido y estimado por los pobladores de La Paloma. En su vinculación con esta costa, fundó lo que podemos llamar el primer Club Social, en las que eran en aquella época (principios de siglo) las casillas de don Víctor Barrios y don Vicente Techera, sobre la playa de la Bahía, cerca del muelle y de la Aduana». (Tab. 16)

Este club social se denominaba «Villa Serra», precisa el Ac. Juan Antonio Varese. (Tab. 17)

Club social Villa Serra, fundado por Vicente Serra Bufí en La Paloma (Rocha, Uruguay). Al fondo, el vapor Tabaré. (Imagen copiada del post «Tabaré» con permiso de Fernando Rubén Pontolillo Benítez, enviada por Gabriel Rodríguez y tomada a su vez del libro La Paloma. una historia desde 1803 del Dr. José Francisco França Caravia)

De acuerdo con la nota del fallecimiento de don Vicente Serra firmada por Antonio Marí desde Montevideo y publicada en el Diario El resumen, Vicente Serra y Bufí desempeñó durante muchísimo tiempo el puesto de capitán

«[…] a bordo del vapor “Tabaré” pasando más tarde, ha [sic] hacerse cargo del comando, del lujoso vapor “Cabo Polonio” buque que capitaneaba al acometerle la enfermedad que debía conducirlo al sepulcro.

Su larga carrera por el Atlántico, Rio de la Plata, como también Uruguay y Panamá, diéronle una pericia y un conocimiento tan vasto, de los innúmeros escollos y de la infinidad de bancos que respectivamente encierran dichos sitios, siempre ávido[s] de vidas humanas, que no sin razón era considerado en Montevideo, como el más perito de los capitanes dedicados a la navegación fluvial.

En cuanto a su conducta, el testimonio más elocuente, es su hoja de servicio, la que mantuvo siempre inmaculada, como lo prueban los hechos de haber permanecido por más de 20 años en una de las más importantes agencias marítimas de Montevideo, como es la prestigiosa firma, Antonio D. y Manuel Lussich.

[…]

Y en punta del Este, rodeado de todos sus allegados exhaló su último suspiro, como los justos, como los buenos…

[…]

Todos los buques de la casa Lussich, surtos en este puerto, mantuvieron por espacio de tres días su pabellón a media asta, en señal de luto.

[…]

Antonio Marí

Montevideo, Diciembre 19, —914». (Tab. 18)

Necrológica de Vicente Serra y Bufí († 1914), Capitán de la Marina Mercante uruguaya

 

 La generación de Francisco Serra Torres († en agosto de 1940), Antonio Serra Sala y José Serra Torres

No es de extrañar que en Uruguay se hable genéricamente de los Serra o de la familia Serra. Observando la imagen, fácilmente se inferirá por qué:

Linaje de la familia Serra (2)

Juan Serra Bufí y Rita Torres Cardona, (natural de la parroquia de San Cristóbal, n. en 1858, hija de Juan Torres y María Cardona), (fs 1) tuvieron, que sepamos, ocho hijos: Antonio, Esperanza, Antonia, Francisco, María, Juan, Francisca y José (no están en orden cronológico de nacimiento; a esa fase de la investigación aún no hemos llegado). Una de las hijas murió bastante joven, pero no hemos determinado cuál (estamos en ello). Esperanza sobrevivió, porque si no, yo no estaría escribiendo esto (desde una perspectiva sistémica, la bisabuela Esperanza fue una condición histórica de mi existencia). Varios de los hijos de Juan colaboraron en la gestión o fueron encargados de los faros de Punta del Este y de la Isla de Lobos (además, Francisco llevaba barcos-investigar; y lo mismo Antonio Serra Sala).

Para que el árbol genealógico sea inteligible hay que prestar atención al hecho de que se casaron dos hermanos (Antonio y Esperanza Serra Torres, ambos hijos de Juan Serra y Rita Torres) con otros dos hermanos (Margarita y Antonio Serra Sala, ambos hijos de José Serra y Margarita Sala). Aunque todos se apellidaban Serra, los Serra Torres y los Serra Sala no eran familia entre sí. Para acabarlo de arreglar, a las dos parejas citadas les pareció un feliz hallazgo poner a sus respectivos hijos los mismos nombres. De este modo, se da una total coincidencia de nombres y apellidos entre los hijos de {Antonio + Margarita} y {Antonio + Esperanza} (la bisabuela no le puso las cosas fáciles a sus bisnietos…). De ahí que hallemos dos Ritas Serra Serra, dos Josés Serra Serra y dos Margaritas Serra Serra.

Afortunadamente, Francisco Serra Torres se casó en primeras nupcias con María Tur Serra, introduciendo una ligera variación en los patronímicos. Empezaré la exposición de esta sección, relativa a la siguiente generación, por Francisco.

 

Francisco Serra Torres

También se ocupó del Faro de Punta del Este, en la península, mi tío-bisabuelo Francisco Serra Torres, don Francisco Serra (n. en 1880; † el 13 de agosto de 1940 a las 23:30). (x4) Francisco Serra Torres era hijo de Juan Serra Bufí y Rita Torres Cardona. Don Francisco Serra sucedió a su padre en el cargo de Torrero-Jefe del faro puntaesteño a la muerte de éste, acaecida en 1918.

Ancestros de Francisco Serra Torres, torrero-jefe del Faro de Punta del Este tras la muerte de su padre

Así lo describe Maximiliano Montañez Honoré:

Para el municipio de Maldonado.
HOMENAJE QUE FALTA.
Existió en Punta del Este, fallecido ya hace muchos años, una figura señera que en su momento concitó en su alrededor todo lo que de interesante y vivo tenía PUNTA DEL ESTE; me refiero al Sr. FRANCISCO SERRA.
Español de origen; oriental y PUNTA ESTEÑO DE CORAZON; don Francisco Serra desempeñó con singular brillo el cargo de Administrador del Faro de Punta del Este y por muchos años, además, con eficiencia y capacidad, la Presidencia de la entonces Junta Local de Punta del Este. (Fr 5)

Éste es el contenido de la inscripción matrimonial que consta al folio doscientos setenta y cinco del libro sexto de la Sección de Matrimonios del Registro Civil de San José (Ibiza, Baleares), la cual proporciona jugosa información:

«Que siendo las quince horas del día de hoy, y á mi presencia, ha procedido el Presbítero Don Antonio Mari y Tur, Cura Ecónomo de la Iglesia de San Jorge, á unir en matrimonio canónico á los referidos Francisco Serra y Torres, soltero, Torrero de faros, de veinte y dos años de edad, hijo legítimo de Juan Serra y Bufi, natural de esta parroquia de San Jorge y vecino de Maldonado, Provincia de Montevideo, y de Rita Torres y Cardona, natural de la parroquia de San Cristobal; y á Maria Tur y Serra, dedicada á sus labores, de veinte y tres años de edad, soltera, hija legítima de José Tur y Riera, natural de Santa Gertrudis y de Francisca Serra y Tur, natural de San Pedro y vecinos ambos de dicho San Jorge, habiendo obtenido dichos contrayentes el favorable consejo y licencia para este enlace por haber asistido á este acto, la madre del contrayente en representación de su padre por hallarse ausente éste y el padre de la esposa y los testigos […]».

Inscripción de matrimonio de Francisco Serra Torres con María Tur Serra. 25 de octubre de 1902

Francisco Serra Torres y su primera mujer, María Tur Serra, tuvieron a su hijo Juan en el Faro de Punta del Este, según publica Fernando Cairo: «Hasta hubo un nacimiento en el faro. El 3 de diciembre de 1903, a la 1 y 35 de la mañana, nació un varón, hijo legítimo de Francisco Serra y María Tur, el que recibió el nombre de Juan. Se trataba de un nieto del farero Juan Serra». (Fr 6)

Ancestros de Juan Serra Tur, escribano-actuario de Maldonado

Partida de nacimiento de Juan Serra Tur

 

Los hijos de Francisco y María, Juan y José Serra Tur, no continuaron la tradición farera y marítima familiar, que finaliza con Francisco en 1940. No obstante, las cuestiones históricas relativas al área fueron del interés de Juan: compartió junto con la profesora Julia Rodríguez de León la vicepresidencia del Comité Ejecutivo del Bicentenario de Maldonado (Fr 7) y, en calidad de escribano-actuario, halló escrituras relativas a solares fernandinos «de fecha anterior a la repartición de Viana de 1757». (Fr 8)

Antonio Serra Sala

Con seguridad, otro torrero del Faro de Punta del Este fue mi bisabuelo Antonio Serra Sala, yerno de Juan, cuñado de Francisco y esposo de mi bisabuela Esperanza Serra Torres. Pero Antonio no era jefe del faro, sino un segundo torrero o un auxiliar.

Antonio Serra Sala, ayudante en el Faro de Punta del Este y mi bisabuelo

Como mandan los cánones, al suegro no acababa de entusiarmarle el hombre con el que su hija había decidido casarse (¡tensión entre el tatarabuelo y el bisabuelo, glups!). Me imagino que el suegro le debió de dar caña y lo puso a engrasar la maquinaria de la linterna.

Ancestros de Antonio Serra Sala y Esperanza Serra Torres, mis bisabuelos

José Serra Torres

Como se ha dicho, las fuentes citan otro farero Serra más: José Serra. El que mejor encaja en cuanto a fechas es José Serra Torres, otro hijo de Juan y Rita.

Ancestros de José Serra Torres, torrero-jefe del Faro de la Isla de Lobos

Está documentado que el cargo de Jefe del Faro de la Isla de Lobos fue ocupado por el Sr. Valentín J. López y, para reemplazar a éste, D. José Serra fue promovido a la jefatura aproximadamente en la década de los veinte. (x5)

Dicha promoción no estuvo exenta de controversia. De nuevo, el conflicto se ventiló en la cámara baja de la Asamblea General Uruguaya:

«Considerando el asunto Nº 57, desestimando la reclamación de Dn. Rafael Magliota, encargado del Faro de Punta Brava, contra la designación del encargado del faro de la Isla de Lobos, Dn. José Serra, para Jefe de este último, los Sres. Consejeros Martínez y Morales, hicieron notar que el Director General de Faros se pronunciaba en su informe en términos favorables al reclamante. El señor Ministro explicó circunstanciadamente la situación de los diversos empleados que se consideran con mejor derecho para ocupar esa vacante, sosteniendo que el señor Maglioca [sic] no había solicitado en oportunidad el puesto que actualmente ocupaba el señor Serra, por entender que la pequeña diferencia de sueldo que pudo entonces corresponderle no le compensaba su traslado a la Isla de Lobos y que cinco años después de haberse sacrificado este empleado en dicho cargo, se presentaba formulando la reclamación correspondiente para la Jefatura del Faro. El Dr. Sorín confirmó las manifestaciones concretadas por el señor Ministro, agregando que iba a votar por la ratificación del ascenso del señor Serra. Los Dres. Lussich y Herrera se pronunciaron a favor del reclamante, sosteniendo que dicho empleado también había prestado servicios penosos en el Faro de Polonio. Tras otras consideraciones, se aprobó la resolución proyectada por el señor Ministro, […]» (x6)

El primer encargado del Faro de Punta del Este

Es cuestión debatida quién fue el primer torrero del Faro de Punta del Este. En diversos lugares se afirma que fue Juan Serra. Por ejemplo, lo sostiene Mariana Scasso, quizá recogiendo las declaraciones de Juana Serra. (x7)

Juana Serra dice ser bisnieta de Juan Serra, así que, según mis cálculos, debe de tratarse de María Juana Serra Míguez, una prima segunda de mi padre.

Pero aunque aplicando el pensamiento ilusorio me habría gustado que eso fuera así (el tatarabuelo estrenando el faro), es prácticamente imposible que el enunciado sea cierto. La edificación del faro acabó el 1.º de marzo de 1860, como atestiguan dos placas adosadas a la torre, y fue entregado al servicio el 17 de noviembre de 1860 (se trata de la construcción más antigua de Punta del Este). (x8)

En 1860 el tatarabuelo Juan Serra tenía unos ocho años de edad: habría sido el farero más precoz de la humanidad, un prodigio de niño-torrero jefe; y no es creíble que distaran unos cuarenta años entre la terminación de la obra y la puesta en servicio de la linterna. De modo que el primer encargado del Faro de Punta del Este no fue Juan Serra Bufí, snif.

La construcción del Faro de Punta del Este terminó el 1.º de Marzo de 1860. Placa conmemorativa (x9)

La construcción del Faro de Punta del Este terminó el 1.º de Marzo de 1860. Placa conmemorativa (x10)

Juan Antonio Varese dice: «El primer Encargado [del faro] fue Indalecio Monegal, moreno y africano. El segundo lo fue don Juan Serra y el tercero don Francisco Serra, hijo de Juan Serra. El cuarto Encargado fue don José Montosi, que era jardinero en la plaza contigua al faro». (x11)

Este aserto difiere del testimonio de José Pepe Serra Tur, un primo hermano de mi abuela. Fernando Cairo Sola nos transmite la noticia de que en entrevista publicada en el Suplemento Especial de El Día (Montevideo, 5 de noviembre de 1977), Pepe Serra cuenta que «el primer farero fue Indalecio Monegal, de origen africano, al que sucedió su hijo Cantalicio». (x12) Teniendo en consideración que la versión de Pepe completa y enriquece la de Varese y analizando las fechas (unos 40 años entre la inauguración del faro y la llegada de Juan Serra Bufí al Uruguay), es razonable inferir que Juan Serra fue el tercer farero de Punta del Este y su hijo Francisco Serra el cuarto. Recapitulando, los sucesivos Encargados del Faro de Punta del Este fueron, con un intervalo intergeneracional situado en torno a los veinte años:

1. Indalecio Monegal (~ 1860).

2. Cantalicio Monegal (~ 1880 ?).

3. Juan Serra Bufí (~ 1900).

4. Francisco Serra Torres (1918).

5. José Montosi (~ 1940).

Otros fareros de Punta del Este

Pero, ¡ay!, algo no cuadra (faltan fareros), porque en el número 21 (1992) de la revista Eivissa,
editada por el Instituto de Estudios Ibicencos, se expone lo siguiente (la revista está en catalán, pero traduzco la parte relativa a los faros):

«Indagant en el llibre d’arxiu del “Centro de Balizamiento de Uruguay”, i per medi de la col·laboració del sotsoficial Acevedo, vàrem constatar l’existència d’un faroler de formentera [sic], Cosme Marí Escandell, que fins a l’any 1930, en què es jubilà, es va encarregar dels fars de Punta del Este i de l’illa Gorriti, juntament amb els farolers: Luís Acevedo (pare del nostre informant), Héctor García i Josep Serra (eivissenc encarregat dels fars)».

(x13)

Traducción mía: «Indagando en el libro de archivo del Centro de Balizamiento de Uruguay, y por medio de la colaboración del suboficial Acevedo, constatamos la existencia de un farero de Formentera, Cosme Marí Escandell el cual se encargó hasta su jubilación en el año 1930 de los faros de Punta del Este y de la Isla Gorriti, juntamente con los fareros: Luis Acevedo (padre de nuestro informante), Héctor García y José Serra (ibicenco encargado de los faros)».

La cosa se complica porque, según el texto, a los faros de Punta del Este y de la isla de Lobos se añade el de la isla Gorriti, al noroeste de la península; por consiguiente, los fareros destinados en el área se ocupaban de tres faros. Pero he buscado en Internet el faro de la isla Gorriti con resultados infructuosos. Existió una propuesta de construcción de un faro en la isla Gorriti, pero no tengo noticia de que se llevara a efecto. He contemplado fotografías de la isla Gorriti y no se observa ningún faro. Por lo cual, me parece que en el texto de la revista Eivissa se confunde la isla Gorriti con la isla de Lobos, que no se menciona, cuando con anterioridad a 1930 el Faro de la Isla de Lobos ya estaba levantado y en funcionamiento.

A los fareros Serra analizados hay que añadir Cosme Marí Escandell, Luis Acevedo y Héctor García. Entiendo que los que ostentaban la categoría de torrero-jefe o encargado (aclarar categorías: ¿torrero-jefe y encargado es lo mismo?) eran Cosme Marí Escandell y José Serra Torres; Luis Acevedo y Héctor García debían de ser segundos torreros. Es casi seguro que el formenterense Cosme Marí Escandell estuvo destinado en el faro de Punta del Este. Pero entonces, ¿sustituyó a Francisco Serra Torres? ¿Trabajaron juntos? ¿Cuándo se inauguró el Faro de la Isla Gorriti, si es que llegó a existir y no es una confusión con la isla de Lobos? ¿Quién fue el jefe encargado de ese faro? (no creo que existiera nunca).

Notas y referencias

(1) Ac. Juan Antonio Varese Saiz. Comunicación personal (20 de mayo de 2013).
(2). Ídem.
(3) Departamento de Creación editorial de Plaza & Janés: Crónica de España. Esplugues de Llobregat (Barcelona): Plaza & Janés, 1988, p. 735.
(4) Fernando Rubén Pontolillo Benítez. Comunicación personal (23 de mayo de 2013)
(5) Me llama la atención conocer el nombre de cuatro de mis treinta y dos trastatarabuelos o cuartos abuelos, antepasados de 5.ª generación, de quienes yo soy su chozno.
(6) Fernando Cairo Sola: Punta del Este… más de 100 veranos. Montevideo: Torre del Vigía Ediciones, 2007, p. 32.
(7) «El Faro». Suplemento Especial del Semanario Realidad: Punta del Este. 100 años, fascículo 2 (agosto de 2006).
(8) Los salvatajes son operaciones de rescate de los restos de un naufragio.
(9) Juan Antonio Varese (y colaboradores): Faros del Uruguay. Montevideo: Torre del Vigía Ediciones, 2005, p. 177.
(10) David Moré Aguirre. Comunicación personal (25 de mayo de 2013).
(11) Estos datos están extraídos de la inscripción de matrimonio de Francisco Serra Torres y María Tur Serra, cuyo tenor literal se aporta en este artículo.
(12) Uruguay. Asamblea General. Cámara de Representantes: Diario de sesiones de la Cámara de Representantes, vol. 24. Montevideo, 1914, p. 269.
(13) Fernando Cairo Sola: Op. cit., p. 32.
(14) Juan Antonio Varese (y colaboradores.): Op. cit., p. 182.
(15) En la ley se menciona que el texto de la exposición de motivos es del Dr. Mario Scasso Burghi, publicado en el diario Correo de Punta del Este.
(16) Fernando Cairo Sola: Op. cit., p. 33.
(17) Juan Antonio Varese (y colaboradores): Op. cit., p. 177.
(18) Almanaque ilustrado del Uruguay, 1916, p. 53.

(Tab. 1) Néstor Sabattino: «Registro Civil, Historia y Patrimonio en el centro cultural» (en línea). Diario El Este (Rocha, jueves 27 de octubre de 2011), disponible en Internet: http://www.diarioeleste.com/archivo/27-10-11/noticias.shtml (consulta del 22 de mayo de 2013).
(Tab. 2) Juan Antonio Varese: Rocha, Tierra de Aventuras. Montevideo: Ediciones de la Banda Oriental, 2001, p. 215.
(Tab. 3) Estos datos me los ha proporcionado Fernando Rubén Pontolillo Benítez a través del post «Tabaré» (en línea), en su bitácora Marina Mercante Uruguaya, disponible en Internet: http://marinamercanteuruguaya.blogspot.com.es/2011/07/tabare-saez-vidal-1897-19.html?showComment=1369256373059#c8081169168027083459 (consulta del 23 de mayo del 2013).
(Tab. 4) Jaime F. Bravo:«Diario de Campaña del Batallón 3o. de Cazadarores». Boletín Histórico del Ejército núms. 149-152. Montevideo: Departamento de Estudios Históricos del Estado Mayor del Ejército, 1975, 1-109.
(Tab. 5) Véase el decreto por el que se reglamenta la ley de subvención al vapor nacional «Tabaré» para hacer los viajes de Montevideo al puerto de La Paloma con escala en Maldonado de 16 de julio de 1897.
(Tab. 6) Juan Antonio Varese concreta que el traspaso de los servicios «a la empresa Lussich y Cía., que adquirió el Tabaré y mejoró las frecuencias al agregar otros vapores de su línea: el Cabo Polonio y el Labrador, entre otros», se produjo en 1904. Víd. Juan Antonio Varese: Rocha, Tierra de Aventuras. Montevideo: Ediciones de la Banda Oriental, 2001, p. 119.
(Tab. 7) Isaías Ximénez y Eduardo Langguth: Islas y Cabos Atlánticos del Uruguay. Montevideo: Academia Uruguaya de Historia Marítima y Fluvial, 2008, p. 36.
(Tab. 8) Juan Antonio Varese (coord.): Faros del Uruguay. Montevideo: Torre del Vigía Ediciones, 2005, p. 177.
(Tab. 9) Juan Antonio Varese: De naufragios y leyendas en las costas de Rocha. Editorial Fin de Siglo, 1993, p. 250.
(Tab. 10) María Amelia Díaz de Guerra: Historia de Maldonado. Tomo II. Maldonado (Uruguay): Ediciones Intendencia Municipal Maldonado, 1988, p. 580.
(Tab. 11) Uruguay. Asamblea General. Cámara de Representantes: Diario de sesiones de la Cámara de Representantes. Volumen 22. Montevideo, Escuela Nacional de Artes y Oficios, 1907, p. 401.
(Tab. 12) Guillermo García Moyano: Crónica de un viaje en diligencia. (Las tías viejas hacían encaje de bolillos). Ediciones de la Banda Oriental, 1997, pp. 17-18.
(Tab. 13) Dr. Fernando Cairo Sola: Sucedió en Punta del Este… La Batalla del Río de la Plata y otros aportes para la historia del balneario. Edición Intendencia Municipal de Maldonado, 1994, p. 31.
(Tab. 14) Carlos Seijo: Maldonado y su región. Imp. El Siglo Ilustrado, 1945, p. 189.
(Tab. 15) Carlos Seijo: Maldonado y su región. Imp. El Siglo Ilustrado, 1945, p. 190.
(Tab. 16) Dr. José Francisco França Caravia: La Paloma. una historia desde 1803. El País, 1986, p. 82.
(Tab. 17) Juan Antonio Varese: De naufragios y leyendas en las costas de Rocha. Editorial Fin de Siglo, 1993, p. 250.
(Tab. 18) Antonio Marí: «Don Vicente Serra. Su fallecimiento». Diario El Resumen (Ibiza), año VIII, núm. 1.188 (lunes 25 de enero de 1915), p. 1.

(fs 1) En la familia hay muchas Ritas en atención a la esposa de Juan)
(c1) Isaías Ximénez y Eduardo Langguth: Islas y cabos atlánticos del Uruguay. Academia Uruguaya de Historia Marítima y Fluvial, 2008, p. 36.
(x4) Ib., p. 183.

(Fr 5) Maximiliano Montañez Honoré: Punta del Este. Su historia socio-jurídica. Tierras municipales de Maldonado y su costa Marítima. Alcali Editorial, 1977, p. 9.
(Fr 6) Fernando Cairo Sola: Punta del Este… más de 100 veranos. Montevideo: Torre del Vigía Ediciones, 2007, p. 33.
(Fr 7) Jorge Oscar Pickenhayn: Fui y seré Maldonado. J. O. Pickenhayn, 1978, p. 31.
(Fr 8) Florencia Fajardo Terán: En el bicentenario de San Fernando de Maldonado. Buenos Aires: Ediciones Clio, 1955, p. 45, citando la opinión del señor Mazzoni.

(x5) Jorge Batlle Ibáñez: José Batlle y Ordóñez: Documentos para el estudio de su vida y de su obra, Serie VIII, 1919-1929. Montevideo: Poder Legislativo, Cámara de Representantes, 1989, p. 128.
(x6) Batlle, p. 311.
(x7) Mariana Scasso: «Cumpleaños de la torre más antigua de Punta» (en línea). El Pais Digital (edición de Montevideo, Uruguay; viernes 2 de febrero de 2007), disponible en Internet: http://historico.elpais.com.uy/07/02/02/pciuda_261925.asp (consulta del 18 de mayo de 2013).
(x8) «Faro de Punta del Este» (en línea), disponible en Internet: http://www.puntadeleste.com (consulta del 17 de mayo de 2013).
(x9) Imagen tomada de la página web www.puntadeleste.com
(x10) Ídem.
/es/informacion/punta_del_este/paseos/faro-punta (consulta del 18 de mayo de 2013).
(x11) Juan Antonio Varese (coord.): Op. cit., p. 177.
(x12) Fernando Cairo Sola: Punta del Este… Op. cit., p. 31.
(x13) Jaume Verdera Verdera: «Emigració: formenterers a Montevideo». Revista Eivissa núm. 21 (1992), 19-21 (307-309), p. 20 (308).

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10 comentarios

Comenta ad líbitum
  1. Me ha encantado tu investigación! Y lo guardo junto a la que yo he hecho de mi familia Aguayo para mis hijos, tus sobrinos JUanjo y Marina TUR Aguayo. Ahora su pasado es mucho más completo, gracias a ti. Coco

  2. Hola, Ángela:

    El artículo está todavía muy verde. Ya ves que está en construcción. Los datos están muy dispersos, entre Ibiza y Uruguay, y tampoco tengo mucho tiempo para investigar. Pero poco a poco vamos reconstruyendo la historia familiar. Por lo menos, Juanjillo y Marina tendrán noticia de una parte de sus antepasados desde mediados del siglo XIX.
    Date una vuelta de vez en cuando, la intención es irlo actualizando cuando aparezcan nuevos datos…
    Gracias por el comentario.
    Ricardo

  3. Asunto : Genealogía familia Serra

    Tengo información que no sé a dónde enviársela, por favor si me da su correo electrónico a través de mensaje privado a mi facebook. ILKA BONILLA – Punta del Este – URUGUAY,

    GRACIAS , espero sus noticias.

    ILKA

  4. Buenas como estan?
    Mi Nombre es Rodrigo Mari y soy de Punta del este.
    Quiero aclaraarles q mi viceabuelo Cosme Mari escandell fue el primer torrero farero de la isla de lobos .En el libro se confunde lobos con gorriti.
    Creo ademas q fue solo de la de lobos y no de faro p del este.
    Ojala q el destino algun dia nos reuna y podramos contar mas averiguaciones y o anecdotas m
    mi cel en uruguay es […]
    saludos gran investigacion .

  5. Yo soy Maria Juana Serra Miguez Tur,soy la visnieta de Juan Serra Tur.Mi nieto es Maximo Lopez Dianis SERRA Legelen MIGUEZ,y el si es el tataranieto de Juan Serra Bufí.

  6. ¡Genial! Poco a poco van apareciendo las ramas uruguayas de la familia. Es bonito poder ascender tanto por el árbol genealógico y que Punta del Este e Ibiza estén vinculadas por un faro y la familia que se ocupó de él. Abrazo, Ricardo.

  7. Hola Parientes.Francisco Serra Torres y Maria Tur Serra tuvieron 2 hijos,
    Juan Serra Tur y Jose Serra Tur que nace en 1908 en la punta de PUNTA del
    Este.Su madre Maria Tur Serra fallece en el parto o pocos dias despues.
    Mas tarde los familiares de los Tur Serra,mandan el testamento de IBIZA.
    Mi abuelo Jose Serra Tur y su hermano Juan Serra Tur le ceden los derechos a los Tur Serra en IBIZA. Jose Serra Tur es padre de Maria Juana Serra MIguez y bisnieta de Juan Serra Bufi.Disculpen a mi madre por la confucion.
    Saludos y me gustaria conocer la documentcion de los astilleros,por que mi abuelo, construyo y reparo barcos en Punta del ESTE,con libros antiguos Ibicencos.

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