FIN DE SEMANA EN MOTO (julio de 2015)

«Yo soy yo y mi circunstancia, y si no la salvo a ella no me salvo yo», decía Ortega y Gasset. Debido a una serie de circunstancias, tanto profesionales como personales, durante el curso he estado bastante ocupado los fines de semana, con poco tiempo libre.

Este fin de semana pasado sí disponía de tiempo para mí. Coincidiendo con la segunda ola de calor del verano, las alternativas eran: 1) quedarme en casa con el aire acondicionado; probablemente, comiéndome el tarro más de la cuenta o 2) rular en moto por la piel de toro. Opté por la segunda alternativa.

 

Viajar en moto

Soy poco playero y la meditación zen no me va mucho. Aparte de que, en cuanto bemeuvero de pro, a mí ya me gustaba conducir antes de que el departamento de marketing de BMW lanzara el exitoso claim, lo cierto es que rodar en moto por los escrutables caminos del Reino me resulta, además, valioso como medio. Valioso como medio para relajarme y desenchufar mentalmente: el pilotaje de la motocicleta te obliga a estar concentrado en la carretera, las reacciones de la máquina, la circulación del tráfico, &cétera; queda poco espacio mental para los desasosiegos. Valioso como medio para tomar el aire, esparcirme por ahí y descubrir sitios nuevos. Valioso como medio para contemplar paisajes naturales, disfrutar de entornos urbanos distintos al de mi residencia habitual y deleitarme con diversas experiencias estéticas. Podría mencionar más valores instrumentales; la lista no es exhaustiva.

On the other hand, viajar en moto también tiene sus aspectos desfavorables. A continuación, una muestra al azar de estos inconvenientes: 1) las inclemencias del tiempo (si llueve te mojas, si hace mucho calor te tuestas, si hace mucho frío te congelas: el sistema de climatización de la motocicleta deja mucho que desear); 2) acabas con el culo cuadrado, los baches van cargando la espalda progresivamente, la presión del viento provoca cansancio físico, cuando no contracturas musculares; 3) el poco espacio implica 3.1) ir ligero de equipaje (el albornoz de baño mejor se queda en casa: hay que hacer sitio para la botella de aceite lubricante y el espray antipinchazos) y 3.2) con aquel frecuentemente a cuestas; singularmente, cuando te apeas del vehículo (después de tantos años, me siento raro si no llevo encima la mochila y el casco en la mano izquierda; noto como que me falta algo); 4) has de considerar la ingesta de insectos como una fuente de proteínas, sin mencionar los que más pronto o más tarde notas revoloteando por la oreja, los que terminan sus inconscientes vidas aplastados contra la pantalla del casco o los cristales de las gafas de sol, los que se introducen por el interior del traje y te pican, &cétera; 5) los golpes fuertes en moto producen heridos en el 72 % de los casos, mientras que la cifra se reduce al 11,5 % en lo que atañe a los accidentes de coche; &cétera. No, si el mundo de las dos ruedas tiene su punto de mortificador ascetismo. No le veo más que ventajas.

Como quiera que sea, el sábado 4 de julio me levanté pronto. Estaba desayunando y sentí la llamada de las dos ruedas, la pulsión de montar en moto, esa conocida categoría psicoanalítica. Puesto que cuando finalice el interminable curso 2014-2015 tengo intención de realizar mi acostumbrado Grand Tour motociclístico europeo anual, pensé que un modesto correr algunas comunidades autónomas me serviría de ensayo para probar la montura mecánica y ponerla/ponerme a punto de cara al periplo internacional. De hecho, la motocicleta ha entrado en el taller este martes al objeto de cambiar las pastillas de freno (noté poca mordida en la frenada, las pastillas están muy desgastadas), y reparar un mal contacto con la alimentación del GPS y un faro mal reglado después de la sustitución de una lámpara.

Así pues, comencé a preparar la salida, metiendo un par de mudas en la bolsa, objetos de aseo personal y demás. Los cinco mil quinientos grados centígrados de temperatura previstos para el fin de semana hacían desaconsejable el uso de los cueros oscuros; me puse la chaqueta calada BMW Airflow, de cordura y color gris claro. Aunque, con relación a la seguridad, los dos tejidos son más o menos equiparables y ambas prendas montan protectores certificados, la diferencia entre vestir una u otra es significativa, pues con la cazadora de cuero negro te cueces expansivamente por conducción —nunca mejor dicho—; en cambio, como la chaqueta Airflow dispone de rejilla ventilada que permite —la velocidad fuerza— el paso del aire abrasador, la transmisión del calor se produce por convección, dorándote más rápidamente y conservando de esta manera tus propios jugos. Los resultados culinarios son muy diferentes, pues en el primer caso, te estofas, y en el segundo, te asas. En entornos costeros, también puedes aprovechar para hacerte al vapor, si hay mucha humedad ambiental.

De cintura para abajo las decisiones fueron más problemáticas. El pantalón y las botas Airflow* pasaron a la historia (la expansión del panículo adiposo abdominal o el uso constante no perdonan) y no me he comprado repuesto debido a limitaciones presupuestarias. Conforme a lo dicho, las opciones eran: 1) pantalones de moto más gruesos y oscuros o 2) vaqueros claros normales.

* Las botas Airflow con paneles ventilados son un remake técnico-contemporáneo de los zapatos de rejilla de toda la vida, los que calzaban nuestros abuelos.

La región del cuerpo más afectada por los accidentes de motocicleta son las extremidades inferiores (piernas y pies) en entre un tercio y la mitad de los siniestros. Los daños incluyen fracturas de huesos, dislocaciones, laceraciones de la piel, infecciones por contacto con el pavimento de la calzada, abrasiones, lesiones nerviosas, pérdida severa de epitelio, rotura de ligamentos y dedos o miembros amputados.

La verdad es que, con las altas temperaturas, uno tiende a relajarse respecto a las buenas prácticas de seguridad; el calor no invita a equiparse de pies a cabeza. Qué bien se lo debían de pasar los miembros de la Guardia Civil de Tráfico con las botas altas de motorista por Écija —la sartén de Andalucía— o Andújar en pleno periodo canicular…

En fin, valoré que en las actuales condiciones climáticas, el riesgo de morir por golpe de calor era más elevado que la probabilidad de lesión del tren inferior en un hipotético accidente (bien que este puede ser de igual gravedad en todas las estaciones del año), de suerte que implementé una solución de compromiso, echando mano de vaqueros blancos (no sirven de nada en caso de caída, se deshilachan en segundos rozando contra el asfalto) y unas botas más ligeras.

Hay una razón para preferir la ropa de color gris a la de color blanco para conducir en moto. Como, de todos modos, deviene gris con el transcurso del tiempo y los kilómetros, es más funcional adoptar este color desde el principio:

Estos vaqueros empezaron siendo de color cryspy white al inicio del tour. Detalle de la masacre de bichos de rodillas para abajo

De aceite, líquido refrigerante, presión y dibujo de neumáticos… la moto estaba bien, con la ITV superada. Resueltas las cuestiones preliminares, escribí un whatsapp a familia y amigos mediterráneos para saber si se hallaban en condiciones de recibir visitas inopinadamente. He de recalcar que en este tipo de viajes prima la improvisación sobre la planificación, un ejercicio de espontaneidad. Hago, dentro de un orden, lo que me da la gana según la vena del momento. No se trata de llegar a ningún sitio: el punto está en el placer de conducir («freude am fahren», otro lema publicitario de la BMW). En otras palabras, disfrutar del proceso, no rodar agobiado por arribar a un destino concreto. Por supuesto, aprovecho para ver a familia y amigos, pero no se sabe cuándo me presentaré (o, peor aún, si me presentaré). Depende de lo que me enrolle en tal o cual paraje o carretera. No es que no vaya siguiendo cierta dirección: decidí enfilar hacia Cataluña. Pero me dirigí hacia Cataluña pasando por Cuenca, trayecto no demasiado eficiente desde una perspectiva finalista.

Muchos asuntos, como las comidas, alojamiento para pernoctar, &cétera, se fueron resolviendo sobre la marcha. En este post reseño algunos de los lugares por los que pasé.

 

De gira rodante por el sector oriental de la península ibérica

 

Comunidad de Madrid

Saliendo sobre las diez y media de la mañana por la madrileña calle de O’Donnell, me encaminé hacia Vicálvaro y Mejorada del Campo, atravesando Loeches, Torres de la Alameda, Valverde de Alcalá y Pezuela de las Torres. Estos últimos municipios están ubicados en la madrileña comarca de la Alcarria de Alcalá, Alcarria alcalaína o Alcarria madrileña.

Situada entre los ríos Henares y Tajuña, la Alcarria de Madrid es un páramo calizo de cierta altitud (Mejorada del Campo, 578 msnm; Loeches, 650 msnm; Torres de la Alameda, 658 msnm; Valverde de Alcalá, 723 msnm; Pezuela de las Torres, 852 msnm), que se eleva progresivamente de Oeste a Este (recordemos el basculamiento de la Meseta hacia el Oeste-Sudoeste, empujada por el plegamiento alpino). Debido a la acción de diversos agentes erosivos, presenta multitud de accidentes geográficos: arroyos y ríos, vegas, tajos y hoces fluviales, abruptos cortados y barrancos, cárcavas y hundimientos, glacis, cuestas, laderas empinadas, suaves pendientes, amplias llanuras, valles, oteros y cerros testigo, &cétera. En resumidas cuentas: que uno se entretiene pilotando la motocicleta.

Me detuve a tomar un café con hielo en la villa de Pezuela de las Torres. El pueblo se asienta justo en el límite con la provincia de Guadalajara; se trata de una de las localidades más orientales de la Comunidad de Madrid (pero no la que más; este récord lo ostenta el municipio de Estremera).

El café me lo tomé en el bar La Plaza, en la plaza de la Constitución, junto al Ayuntamiento, en pleno centro de la villa. La simpática dueña me explicó que su marido también era motero, pero que andaba con una pierna mal y últimamente ya no iba en moto. No obstante, se le notaba que conocía el mundillo. (Creo que con los años he desarrollado cierta intuición para los bares de moteros). Me sugirió desplazarme hacia Loranca de Tajuña por la M-225, carretera que tenía más curvas y un paisaje más vistoso. Así lo hice. Subrayaré que el GPS no funcionaba correctamente, por que lo dejé en casa y volví a viajar como siempre, al modo clásico: orientándome por el sol, la brújula, con mapas y preguntando indicaciones a lugareños.

1. Comunidad de Madrid. Pezuela de las Torres. Plaza de la Constitución. Al fondo, fachada lateral de mampostería de la Iglesia Parroquial Asunción de Nuestra Señora

La puerta principal de la Iglesia Parroquial Asunción de Nuestra Señora en Pezuela de las Torres data de 1748. Para su construcción fueron utilizados materiales del arruinado palacio de los condes de Pezuela:

2. Comunidad de Madrid. Pezuela de las Torres. Portada de la iglesia

 

Castilla-La Mancha

Provincia de Guadalajara

Hice rumbo al Noreste por el valle fluvial del Tajuña, río encajonado entre páramos alcarreños. Ya en la provincia de Guadalajara (Castilla-La Mancha), la carretera CM-236 discurre paralela al río y enlaza el este de la Comunidad de Madrid con la N-320. La CM-236 pasa por las poblaciones de Loranca de Tajuña, Aranzueque y cerca de Armuña de Tajuña.

La carretera N-320 conecta el norte de la Comunidad de Madrid (carretera de Burgos, N-I) con Albacete. De su recorrido me interesaban las localidades de Sacedón, en cuyas inmediaciones se halla el embalse de Entrepeñas —uno de los componentes del Mar de Castilla— y Cuenca.

La N-320 conserva tramos de su trazado antiguo (N-320a), que es mucho más excitante que el itinerario moderno. En la N-320 alcancé a un grupo de motoristas y estuve unos minutos circulando con ellos (no se podrá cuestionar mi actitud integradora-socio-motorística) pero, antes de Tendilla (Guadalajara), me desvié por la N-320a, recuperando mi individualidad y actitud motorística socialmente desviada.

Por supuesto, en la N-320a estuve prácticamente solo durante el trayecto (es lo que ando buscando). El estado del firme de la N-320a, la cual puede decirse que ha quedado como vía de servicio de la N-320, invitaba a bajar alguna marcha en ciertos segmentos. Sin embargo, ello no era un inconveniente, por cuanto iba de paseo, no haciendo carreras. En consecuencia, rulé más despacio y tan felices.

Otra razón por la que tomé el trazado antiguo es que la N-320a corresponde a una de las primeras carreteras de este país: el camino real de la Isabela y Baños de Sacedón. El encargo real de abrir un nuevo camino desde la Corte a los Baños de Sacedón, futuro camino real de la Isabela, data del 1.º de junio de 1805 (Gaceta de Madrid núm. 50, del 21 de junio de 1805). Dicho camino real de la Isabela pasaba por Aranzueque, Armuña de Tajuña, Tendilla, Alhóndiga, Auñón, Sacedón y Buendía. Lo recorrí en su totalidad desde Aranzueque hasta Sacedón (me faltó Buendía). La parte madrileña la efectué en una ocasión pasada; algún día republicaré el blog de Myspace que se cargó el Sr. Timberlake en el que analizaba este asunto.

3. Castilla-La Mancha. Provincia de Guadalajara. Carretera nacional 320a (N-320a), kilómetro 244a, en los alrededores de Tendilla

En la N-320a, entre Tendilla y Peñalver, aparece sorpresivamente junto a la calzada un monolito a fray Francisco Ximénez de Cisneros erigido por el pueblo de Tendilla en 1929. La placa nos informa de que «en el humilde cenobio franciscano de Nuestra Señora de la Salceda, cuyas sagradas ruinas contemplas, forjó amorosamente al calor de Dios y de la Patria su alma de santo y de genio» el mencionado religioso. Fray Francisco Jiménez de Cisneros es más conocido como el cardenal Cisneros, cardenal arzobispo de Toledo, primado de España, tercer inquisidor general de Castilla y gobernante de la Corona de Castilla en dos ocasiones por incapacidad de la reina Juana I de Castilla, la Loca.

La villa de Tendilla está enclavada en el largo y estrecho valle del arroyo Pra, afluente del Tajuña. Pasada esta localidad, la N-320a sube en cuesta hacia la meseta alcarreña. A la derecha se encuentran las ruinas del monasterio de La Salceda.

4. Castilla-La Mancha. Provincia de Guadalajara. N-320a, alrededores de Tendilla. Monolito a fray Francisco Ximénez de Cisneros (1929). Ruinas del cenobio franciscano de Nuestra Señora de la Salceda

Desde la carretera, vista panorámica de Auñón, una de las villas que atravesaba el histórico camino real de la Isabela y Baños de Sacedón.

5. Castilla-La Mancha. Provincia de Guadalajara. Auñón

Y, por fin, el embalse de Entrepeñas. El embalse de Entrepeñas está emplazado entre las localidades de Auñón y Sacedón, en la provincia de Guadalajara. Las obras del pantano (presa, caminos de servicio y edificios auxiliares) traen su origen de un decreto dado por Francisco Franco en diciembre de 1941. Este embalse asegura la casi completa regulación del río Tajo y tiene importantes efectos socioeconómicos derivados de la producción de energía eléctrica, la ampliación de regadíos y el abastecimiento urbano. El pantano se inauguró en 1956. Es uno de los componentes del sistema de embalses denominado Mar de Castilla.

En la siguiente imagen, la presa del pantano de Entrepeñas, el viaducto sobre el embalse y edificios auxiliares.

6. Castilla-La Mancha. Provincia de Guadalajara. Embalse de Entrepeñas. Presa

El pantano tenía poca agua: estaba aproximadamente al 20 % de su capacidad (unos ciento setenta hectómetros cúbicos cuando su capacidad es de 835 hm3). Por encima de la superficie del cuerpo de agua asomaban construcciones normalmente sumergidas. Ay, el transvase Tajo-Segura… La verdad es que daba un poco de pena ver el Mar de Castilla reducido a «charco de Castilla».

7. Castilla-La Mancha. Provincia de Guadalajara. Embalse de Entrepeñas, cerca de Sacedón

 

Cuenca

Desde el pantano de Entrepeñas, proseguí camino en dirección sudeste hasta Cuenca. Llegué a la Muy Noble, Muy Leal, Fidelísima y Noble, Heroica e Impertérrita ciudad de Cuenca hacia las dos y media, con unos 36-37 grados centígrados a la sombra y unos 42 ºC al sol.

Aunque pretendía contemplar siquiera cuatro piedras rápidamente, el ambiente sofocante hizo de todo punto imposible la visita. En movimiento, el calor canicular todavía se podía aguantar; pero parado ante los semáforos de la ciudad conquense, me ahogaba por momentos. El chasis de acero de mi metálica cabalgadura estaba ardiente: al apoyar el pie en el suelo para sostener la moto, el muslo me quemaba al entrar en contacto con el hierro. El calor que desprendía el motor era excesivo; mi producción espermática se estaba viendo seriamente afectada por el aumento de la temperatura escrotal (= se me estaban cociendo las gónadas, o sea, los huevos). Muy mal.

En fuerza de la temperatura atmosférica, decidí posponer la visita: otra vez será. Con todo, me detuve a comer algo «en el corazón de Cuenca». Quien no se consuela, es porque no quiere.

 

8. Castilla-La Mancha. Cuenca. En el corazón de Cuenca

Empanada de pisto conquense:

9. Castilla-La Mancha. Cuenca. Empanada de pisto

 

De Cuenca a Teruel

(Digresión: mi amiga Mar Gutiérrez me ha recordado que la carretera N-420, una de las mas largas de España, se inicia en el municipio cordobés de Montoro. He perdido la cuenta de las congelaciones salariales, bajadas de sueldo, supresiones de paga extra, aumento de horas lectivas, empeoramiento de condiciones laborales… que llevo ya. El caso es que con dos trienios y un sexenio acumulados en el periodo, trabajo mucho más y cobro menos de nómina que en 2007. Lo siento por los cordobeses que no tienen culpa de nada, Montoro es para mí un nombre asociado a infaustas emociones y aciagos eventos. Fin de la digresión).

Pensaba tomar la carretera nacional N-420 (de Córdoba a Tarragona por Cuenca) hasta el final, pues me dirigía hacia Tarragona, aunque luego, por las razones que se dirán, hice otra cosa. Con segmentos numerados diferentemente o compartidos con otras carreteras (N-330, N-234, N-420a, N-240, N-211, N-232, T-11), la N-420 pasa por el Rincón de Ademuz, Teruel, Montalbán, Alcañiz, Valdealgorfa, Gandesa y Reus, antes de morir en Tarragona. Su firme está en muy buen estado, soporta muy baja intensidad de tráfico, su traza es variada y está rodeada de atractivos paisajes, lo que hace el trayecto muy ameno.

10. Castilla-La Mancha. Provincia de Cuenca. Carretera nacional 420 (N-420), dirección Teruel

Desde Cuenca, la N-320 corre enteramente por la Serranía Baja, una subcomarca de la Serranía de Cuenca (ramal castellano del sistema Ibérico). La Serranía Baja ocupa el extremo oriental de la provincia de Cuenca. Desde Carboneras de Guadazaón hasta Salinas del Manzano, la N-420 va paralela a los ríos Cabriel y Mayor del Molinillo, un afluente de aquel.

 

Comunidad Valenciana

Rincón de Ademuz

Superado el municipio de Salvacañete, la N-420 ingresa en la Comunidad Valenciana por un enclave: el Rincón de Ademuz. Perteneciendo a la provincia de Valencia, el Rincón de Ademuz queda encajado entre las provincias de Teruel y Cuenca; muy cerca, pero sin límite con aquella. La comarca de El Rincón y la provincia de Valencia están separadas por una franja de territorio turolense-conquense de unos cinco kilómetros de ancho en línea recta, suponiendo que Google Maps mida bien.

Exactamente a la entrada del Ricón de Ademuz hay un área de descanso, junto a los restos de un poblado ibero. Me detuve un momento para estirar las piernas. Allí me encontré con Concha. Concha trabaja en el ayuntamiento (no especificó cuál, puede que el de Ademuz); su marido es bombero. Estaba de excursión con sus sobrinillos buscando restos de cerámica ibera. Me dijo que también le gustaba el tema de las motos, y estuvimos charlando un rato. Profunda conocedora de la zona, me sugirió desplazarme a Teruel por un itinerario alternativo, que me iba a permitir explorar la comarca y la sierra turolense. Seguí sus indicaciones.

He de subrayar que, por esos mundos de Dios, nunca me ha pasado que, yendo hacia Teruel, un desconocido me mande para Huelva. La gente, especialmente en entornos rurales, suele ser amable o muy amable, y procura darte orientaciones precisas y detalladas; no tengo razones para desconfiar. Todo el mundo se muestra colaborador y muchos hacen un esfuerzo por que te enteres del camino, insistiendo en que no dejes de visitar tal o cual paraje, contándote los objetos y características de interés de la zona. Concluyendo: en muchos lugareños hay un guía turístico en ciernes. Practicando el mototurismo libre, resulta provechoso hacerles caso.

La carretera N-420/N-330 (dos numeraciones, un mismo camino) marcha paralela al río Turia. En vez de rodar por el valle, Concha me dirigió hacia Teruel por la sierra. Por consiguiente, el recorrido dejó de ser tan «fluvial» y devino más «serrano», por así decir.

Así pues, me desvié a la izquierda por la N-420a y la CV-483 hasta la aldea de Arroyo Cerezo, en el Rincón de Ademuz.

11. Comunidad Valenciana. Comarca del Rincón de Ademuz. Arroyo Cerezo

En la siguiente fotografía se comprueba la orografía montañosa de la comarca. Esto, en concreto, es el barranco del arroyo del Cerezo (1312 metros sobre el nivel del mar; el arroyo corre por el fondo del barranco). Los cerros constituyen las últimas estribaciones meridionales de los Montes Universales; me salen versos sin esfuerzos.

12. Comunidad Valenciana. Comarca del Rincón de Ademuz. Barranco del arroyo del Cerezo

 

Aragón

Provincia de Teruel

Desde Arroyo Cerezo me encaminé hacia el Noreste, entrando enseguida en la provincia de Teruel. La CV-483/VF-TE-13 une las poblaciones turolenses de Veguillas de la Sierra, Alobras y Tormón, en la comarca de la Comunidad de Teruel.

El topónimo de Veguillas de la Sierra alude a su ubicación al sur de la sierra de Jabalón.

13. Aragón. Provincia de Teruel. Comarca de la Comunidad de Teruel. Dirección Veguillas de la Sierra

Serpenteando por lomas, barrancos y llanos, y entre pinos, carrascas, quejigos y sabinas se llega a Alobras.

14. Aragón. Provincia de Teruel. Comarca de la Comunidad de Teruel. Alrededores de Alobras

Más al Noreste aparece Tormón, ubicado en el valle del río Ebrón, entre las sierras de Javalón y Peñarredonda. La geografía forzando la rima en -ón.

15. Aragón. Provincia de Teruel. Comarca de la Comunidad de Teruel. Tormón

La carretera de montaña asciende hasta casi la cima del puntal de Valero, prominencia situada enfrente del pueblo.

16. Aragón. Provincia de Teruel. De Tormón hacia el puntal de Valero (sierra de Peñarredonda)

Siguiendo siempre por la carretera VF-TE-13 se entra en la comarca de la Sierra de Albarracín. Ha de hacerse notar que, aunque el nombre de la comarca sea Sierra de Albarracín, la calzada transcurre a media vertiente por la sierra de Peñarredonda en la cota de 1 200- 1 400 msnm.

Y, hablando de la calzada: no sé cómo me lo monto, pero es un hecho que siempre acabo circulando por estrechas carreteras de montaña que, dado el estado de su pavimento, en algunos casos degeneran en quasi pistas forestales. Verifico que mi pasado trailero sigue latente: debería plantearme con detenimiento volver a un tipo de moto trail o maxitrail (le doy mucha caña a mi pequeña monocilíndrica), tal vez asfáltica, mas con cierto grado de hibridación. Uno echa de menos montar neumáticos mixtos en estas vías; las gomas de carretera me parecieron poco convincentes (la motocicleta hacía extraños de vez en cuando).

17. Aragón. Provincia de Teruel. Comarca de la Sierra de Albarracín

En un llano circuido de lomas, en las proximidades de Rubiales, emerge la balsa del Pinar, de Rubiales, o del pinar de Rubiales. La balsa del Pinar o de Rubiales tiene una superficie aproximada de 3,60 hectáreas.

18. Aragón. Provincia de Teruel. Comarca de la Sierra de Albarracín. Balsa del pinar de Rubiales

Según reza una placa colocada junto al humedal:

[…] De contorno circular ovalado, presenta un régimen hídrico muy fluctuante y debido a la escasez de lluvias durante las últimas décadas suele encontrarse seca. Sin embargo, en momentos de máxima inundación puede presentar una longitud cercana a los 250 metros, aunque con una profundidad muy reducida, ya que se encuentra en avanzado estado de colmatación.

Se trata de una laguna natural de carácter endorreico, esto es, que forma por sí misma una cuenca hidrográfica sin una salida directa. Por contra, hay algunos autores que apuntan un posible origen tectónico.

Yo me la encontré con agua, mira qué bien. La balsa está rodeada de pinos rodenos o resineros, sabinas y carrascas. También contiene vegetación hidrófila en su interior.

19. Aragón. Provincia de Teruel. Comarca de la Sierra de Albarracín. Balsa del pinar de Rubiales

 

Teruel

Me detuve a tomar un café en la Muy Noble, Fidelísima y Vencedora, Heroica y Siempre Heroica, Heroica y Leal (mucha heroicidad, veo) ciudad de Teruel porque Teruel existe. Desde el paseo del Óvalo —gran balcón urbano— y junto a los jardincillos de la Estación o de los Botánicos, se distingue el Instituto de Educación Secundaria Vega del Turia, mucho más bonito que la mayoría de los institutos de educación secundaria (lo sé muy bien, porque yo soy profesor de enseñanza secundaria en excedencia y he profesado en seis institutos diferentes, todos arquitectónicamente vulgares, proyectados con poca imaginación. Ya no se hacen institutos como el IES Cardenal López de Mendoza de Burgos, el IES Santísima Trinidad de Baeza, el IES Zorrilla de Valladolid o el IES Ramón LLull de Palma de Mallorca, por enumerar algunos de los más conspicuos).

20. Aragón. Teruel. Instituto de Educación Secundaria Vega del Turia

Aparte de verdadero mudéjar aragonés, también encontramos arquitectura mudejarizante moderna, como la Escalinata del paseo del Óvalo. En la fotografía, un torreón de remate, en fábrica de ladrillo con cerámicas. Motivos neomudéjares:

21. Aragón. Teruel. Escalinata del paseo del Óvalo

La Escalinata del paseo del Óvalo es obra del ingeniero de caminos José Torán de la Rad. Fue construida en 1920-1921 e inaugurada en junio de 1921. Su función era comunicar la meseta sobre la que se asienta el casco histórico de Teruel con la estación de ferrocarril, salvando los 26 metros de desnivel existente.

El paseo del Óvalo, la Escalinata y su entorno fueron remodelados por el estudio de arquitectura b720 (Fermín Vázquez) & David Chipperfield Architects a principios del siglo XXI. El proyecto, cuya primera fase fue ejecutada entre 2001 y 2003, ha recibido varios premios nacionales e internacionales. El conjunto agrada a la vista y la inteligencia.

Desde 2007, la Escalinata del paseo del Óvalo tiene la consideración de bien de interés cultural, en la categoría de ‘monumento’. En la imagen, farola con forja de diseño modernista:

22. Aragón. Teruel. Escalinata del paseo del Óvalo

Hay más ejemplos de arquitectura modernista, como la casa Ferrán (1910), de Pablo Monguió, en la calle Nueva, al fondo de la fotografía:

23. Aragón. Teruel. Calle Nueva (casco histórico). Al fondo, la casa Ferrán (Pablo Monguió, 1910), de estilo modernista.

Desde Teruel, continué por la N-420 en dirección nornoroeste. En este trozo, la vía va paralela al curso del río Alfambra, afluente del Turia. El Alfambra desemboca en el Turia en el barrio de Laguea, a las afueras de Teruel.

La N-420 conecta con la N-211/N-420 a la altura de Montalbán. Como ya expliqué en otro postOdisea Mediterránea»), las carreteras nacionales {N-211, N-420 y N-340} constituyen un itinerario alternativo a la carretera nacional radial N-II para ir de Alcolea del Pilar, en la provincia de Guadalajara, a Barcelona. Por otro lado, el par {N-211, N-420} no es otro que la histórica carretera de Alcolea del Pinar a Tarragona por Molina, Alcañiz y Gandesa.

Este itinerario me lo conozco bien, porque es el que acostumbro a tomar para ir a Cataluña rodando en moto. Aunque todavía quedan ramales del antiguo trazado de la carretera nacional radial N-II (N-IIa) y tramos sin duplicar, la N-II está desdoblada en gran parte de su recorrido, reconvertida en la autovía A-2. Pilotar la moto por autovía aburre hasta a las ovejas clónicas, por lo que, si voy con tiempo, evito circular por esta carretera, y alcanzo Barcelona por el arco sur, ganando Barcelona desde Tarragona, y no desde Lérida, como ocurre con la N-II (arco norte).

En lo tocante al aspecto cultural, la N-211 pasa por tres municipios (Alcorisa, Calanda y Alcañiz) que, junto con otras seis localidades cercanas, conforman la ruta del Tambor y el Bombo.

En Alcañiz marché hacia el Sudesde por la carretera nacional N-232/N-420 (dos identificadores, un mismo itinerario compartido) hasta el lugar conocido con el nombre de las Ventas de Valdealgorfa. Este punto es un nudo de caminos en el que se separan la N-420 y la N-232: la N-420 enfila hacia Gandesa y Tarragona (Cataluña) y la N-232 se dirige hacia Vinaroz, en la provincia de Castellón. En el lugar hay un restaurante en el que suelo detenerme a tomar algo y descansar un poco.

24. Aragón. Provincia de Teruel. Las Ventas de Valdealgorfa. Carreteras nacionales N-232 y N-420

Desde aquí llamé a mi prima hermana Gemma para acordar el plan, pues empezaba a hacerse tarde y aún no habíamos decidido si cenaba con ella y su familia, si dormía en su casa, si me iba a Tarragona o qué.

Abandonando el Bajo Aragón, la N-420 corre por el norte de la comarca del Matarraña, al este de la provincia de Teruel. La denominación de la comarca hace referencia al río Matarraña, un afluente del Ebro por la margen derecha. A propósito, el río Matarraña es el río mediterráneo mejor conservado del planeta, según la Wikipedia. Ojalá que siga así mucho tiempo.

La comarca de Matarraña pertenece a la Franja de Aragón o Franja Oriental, esto es, el Aragón en el que conviven el castellano y el catalán. Los habitantes de los municipios de la comarca son, en su mayoría, bilingües. Tornant a les arrels de la meva infància i adolescència.

 

Cataluña

Provincia de Tarragona

El río Algars es un afluente del Matarraña, y hace de límite entre las provincias de Teruel (Aragón) y Tarragona (Cataluña). Gandesa, capital de la comarca de la Tierra Alta, es la primera población catalana que atraviesa la N-420 (Caseres queda como medio kilómetro al sur de la vía). En la Tierra Alta se alzan varias alineaciones montañosas (serra de Botja, serra de la Font de l’Aubà, serra del Pebrer…) entre las que discurre la carretera. Esas estructuras forman parte de la cordillera Prelitoral catalana (serralada Prelitoral).

Corbera, Corbera de Ebro o Corbera d’Ebre ocupa el fértil valle alto del riu Sec entre las montañas de La Fatarella, al norte, y las sierras de Santa Madrona, de Cavalls y de la Vall de la Torre, al sur. Corbera es la puerta de entrada a la Tierra Alta (eso ponía un cartel luminoso colgado a la entrada de la localidad). La N-420 cruza el núcleo de población siguiendo el curso del río.

Corbera jugó un destacado papel en la batalla del Ebro —la más larga y una de las más sangrientas de la guerra Civil Española—, quedando el casco antiguo destruido por los bombardeos de la artillería y la aviación. La reconstrucción tuvo lugar en la parte baja de la población. En la cima del cerro denominado la Muntera, las ruinas abandonadas del pueblo viejo permanecen como testimonio del trágico episodio.

25. Cataluña. Provincia de Tarragona. Corbera de Ebro, «lo portal de la Terra Alta»

Tras rebasar Mora de Ebro, Mora la Nueva, Falset, Riudecols… arribé a Reus. Después de Falset, la N-420 traspasa, con fuerte pendiente, el collado del Guix, entre les Muntanyes y la sierra de les Quimeres, al que sigue el collado de la Teixeta, en las sierras de Pradell-l’Argentera. El Priorato es una comarca que no deja indiferentes a los motoristas; mi prima Gemma ha insistido en que me la recorra enteramente en moto.

Circunvalé Reus para aproarme en dirección norte hacia Montblanc por la TP-7049 y su continuación, la TP-7048. Dejé atrás varios municipios del Campo de Tarragona antes de incorporarme a la C-14: Castellvell del Camp, Almoster, la Selva del Camp. En buena medida (pero no enteramente), la carretera de Reus a Castellvell del Camp y Almoster se ha convertido en una especie de calle que enlaza urbanizaciones; no merece la pena. La próxima vez cogeré la carretera de Montblanc (C-14, antigua C-240) directamente desde Reus (según costumbre; cambié para probar). Tras unas doce horas de conducción (paradas incluidas), culminé mi singladura en Montblanc sobre las diez y media de la noche. Mis primos me estaban esperando para cenar (coincidió que David salía tarde de trabajar; llegué apenas diez minutos después de él).

 

Montblanc

Bien que solo de paso, conozco la villa ducal de Montblanc desde muy pequeño; una visita en condiciones la he hecho de mayor. La razón es la siguiente: mis abuelos paternos tuvieron cuatro hijos. Los dos mayores (mi tía Alicia y mi padre) estaban muy unidos, y se veían con relativa frecuencia, ya en Barcelona, ya en Ibiza. Mi prima carnal Gemma es hija de Alicia; es seis meses mayor que yo. Gemma y yo reprodujimos en cierto modo el tipo de relación que tenían nuestros respectivos padres, y frecuentemente me he sentido «el sobrinísimo» de mis tíos afincados en Cataluña.

Mi infancia y adolescencia con mi prima Gemma es como para escribir un libro. Congeniamos y nos profesamos mutuo afecto y simpatía; hasta nuestros signos zodiacales son complementarios (ella es Cáncer y yo Capricornio. Yo no es que sea muy horoscópicamente astral, pero es bonito saberlo). Resumiendo mucho, nos pasamos la infancia y la adolescencia enredando, acompañando nuestras comunes experiencias de nada desdeñables análisis filosóficos. Tanto mi prima como yo conservamos cierto grado de eidetismo y fuerte memoria biográfica. Es realmente entretenido cuando operamos conjuntamente, pues con sus recuerdos y los míos reconstruimos la historia y las vivencias familiares. De hecho, ella ha sido la promotora del enorme árbol familiar que tenemos (no se escapa ni un pariente), árbol genealógico que se retrotrae al siglo XIX y se extiende a ambos lados del Atlántico.

Siendo yo pequeño (tendría alrededor de siete años y medio o así), mis abuelos pasaron una temporada en Barcelona, en casa de su hija, y me llevaron con ellos. Guardo muchos recuerdos de aquel viaje. Ha de señalarse que yo siempre he sido curioso y preguntón. Además de trabajar en los laboratorios de FECSA, mi tío Vicente, licenciado en Ciencias Químicas, fue muchos años profesor en la Escuela Industrial de Barcelona; y mi tía Alicia tiene el título de Maestra y ha ejercido como maestra de Educación Especial. Básicamente, yo me pasaba todo el día preguntando y ellos se pasaban todo el día ilustrándome, respondiendo a mis preguntas. Como muestra, un par de botones: mi conocimiento de la diferencia entre una dinamo y un alternador, o entre la corriente continua y la corriente alterna, proviene de esa estancia en Barcelona y Rojals (me la explicó en el coche mi tío Vicente). No es que con alrededor de siete años y medio lo entendiera todo a la perfección, pero me quedé con los conceptos básicos, y nunca se me han olvidado. En Rojals, mi tía Alicia me mostró lo útil que resulta el vinagre blanco para calmar el escozor derivado de caerse con la bicicleta en un campo de ortigas (yo emulando a mi prima, pero con diferente resultado, ja, ja. ja. Fue ella quien impulsó que nos metiéramos por ahí: siempre realizando actividades de gran riesgo). Corolario: no hay que despreciar la cantidad de información que absorbe un niño pequeño en situaciones de educación informal, por el mero hecho de estar inmerso en un entorno sociocultural rico y estimulante acompañado de grandes dosis de afectividad.

Total, que nos metimos siete personas en el coche de mi tío, un Seat 850 Especial de dos puertas blanco, si no recuerdo mal (lo que la memoria no recuerda bien, lo inventa, tapando agujeros. Corrección: Gemma ha comentado que le suena que era de cuatro puertas. Se lo preguntaremos a sus padres). ¡Ah, qué tiempos! Íbamos: mis tíos Vicente y Alicia, mis abuelos Juan y Rita, y los tres niños (Pepe, Gemma y yo). Los niños nos colocamos translapados y medio encima de los adultos en el asiento trasero del coche, sin cinturón de seguridad trasero ni nada (no existían). Ahora ve eso la Guardia Civil o los Mossos d’Esquadra y el multazo que te cae es fino; pero como digo, eran otros tiempos (cualquier tiempo pasado no fue mejor en general, pero para ciertas cosas, sí lo fue. El progreso siempre conlleva ganancias y pérdidas). Escenas habituales de esos desplazamientos eran el mantra de mi tía «pare, no corris» y la reiterada comprobación de mi tío de que el freno de mano no estuviera accionado, pulsando repetidamente el botón de desenclavamiento.

Circulábamos por la autopista (hoy, AP-7 y AP-2), abandonándola por la salida de Montblanc para subir a Rojals, remontando la sierra d’en Bardina por una carretera torcedera. Y esa fue la primera vez en mi vida que atravesé Montblanc.

Mi familia ibicenco-catalana siempre ha estado vinculada a Montblanc desde Rojals. El senyor Contijoch (Josep Maria) es de Montblanc; el matrimonio era muy amigo de mis tíos, y se reunían en el pueblo de Rojals para charlar, cenar y pasar el tiempo; a veces, bajaban a casa de los Contijoch en Montblanc. Aunque barceloneses, mis primos residen y trabajan en Montblanc en la actualidad.

26. Cataluña. Provincia de Tarragona. Comarca de la Cuenca de Barberá. Montblanc

Los niños estudian en Montblanc. Yo soy el tiet de Madrid de la moto. Aparte de que mis sobrinos segundos son simpáticos de por sí, con la moto los tengo ganados desde el minuto uno. Por su parte —cada cual tiene sus juguetes—, ellos poseen unos fusiles de aire comprimido que molan de verdad: disparan balas de goma con sistema de repetición o automático.Tenemos que organizar una partida familiar de paintball, airsoft o equivalente infantil pronto. Yo pongo las pilas gordas; mis primos ya saben de que hablo (guiño familiar).

27. Un ejemplar de Caylà montblanquino, de los Caylà de toda la vida, intercambiando aficiones con su ibicencomadrileño tío segundo

 

Rojals

Aunque llegó a ser municipio independiente con ayuntamiento propio, desde 1940 Rojals es una pedanía de Montblanc. El núcleo de población se sitúa a 979 m de altura en el extremo nordeste de las montañas de Prades.

Mis tíos Vicente y Alicia, así como sus hijos, van esdevenir rojalencs d’adopció, y poseen una casa en el pueblo. En mi penúltima visita, mi tío Vicente —que es un gran erudito y amante de la zona; escribe asiduamente en revistas de Montblanc y es coautor de un libro sobre Rojals—y yo estuvimos paseando y admirando los bellos paisajes que se divisan desde la localidad.

Si no me equivoco, los contrafuertes que se observan en la siguiente imagen pertenece als plans d’en Serè, de Sant Joan y de la Vila, en las Montañas de Prades (conjunto orográfico de la cordillera Prelitoral catalana o serralada Prelitoral).

28. Cataluña. Provincia de Tarragona. Cuenca de Barberá. Rojals. Montañas de Prades

Y esta es la casa de mis tíos, en la calle Mayor de Rojals (la carretera):

29. Catalunya. Província de Tarragona. Comarca de la Conca de Barberà. Rojals, pedania de Montblanc. La casa dels meus tios

 

Delta del Ebro

Montblanc (al Noroeste) y Valls (al Sudsudeste) están separadas por un muro lindero, constituido por las sierras de les Guixeres y Carbonera. (El macizo compuesto por estas dos sierras más la sierra de Jordà recibe popularmente el nombre de serra de Miramar). Entre ambos cordales montañosos se abre un collado denominado coll de Lilla, por cuyo puerto (580 msnm) pasa la carretera nacional N-240 (carretera de Tarragona a Bilbao).

Como había subido a Montblanc por la C-14, decidí cambiar el camino de vuelta tomando la N-240. Las dos vías convergen en Montblanc; la comarcal proviene de Reus y la nacional, de Tarragona. Aunque me alejaba hacia el Este, el coll de Lilla es muy atractivo para transitar en moto (por lo que pude percibir, no soy el único que piensa así).

Recorrí la N-240 por Valls hasta Tarragona para conectar con la carretera de Valencia.  Entre Tarragona y Castellón hay un lío de carreteras. En primer lugar, está la AP-7, autopista del Mediterráneo, de peaje. En segundo lugar, tenemos la A-7, autovía del Mediterráneo, que no es la duplicación de la calzada de la N-340, sino que es otra vía. En tercer lugar, hallamos la carretera convencional N-340, la que va desde Cádiz y Gibraltar hasta Barcelona por el litoral mediterráneo. Las tres vías se dirigen hacia el Sur; a la altura de las centrales nucleares de Vandellós, la  A-7 y la N-340 convergen en una carretera de calzada única con un carril para cada sentido.

Que existan o no vías interurbanas rápidas con calzadas separadas me da un poco igual, porque —como ya he dicho—, procuro evitar las autopistas y autovías (si puedo, que no siempre se puede). Conque me cogí la muy playera N-340. Hay trozos en los que la N-340 dista apenas doscientos metros de la playa; casi se podía oír a los bañistas desde la carretera. Con los 15 700 000 ºK de temperatura que hacía, en más de una ocasión estuve tentado de bajarme de la moto y pegarme un chapuzón.

Aunque he pasado por ahí en multitud de ocasiones, nunca me había detenido a explorar el delta del Ebro. Tiene pelos el asunto, considerando que me he recorrido el departamento de Bocas del Ródano y la Camarga francesa (es decir, el delta del Ródano) más de una vez y más de dos, francófilo que es uno. Al final, conoces más y mejor lo extraño que lo propio, lo que tampoco es plan. Para compensar, «yo me hice un viaje a través / de distintas poblaciones / para ver sus atracciones / y compararlas después», como Celia Cruz.

A lo largo de su curso, el río Ebro —el más caudaloso de Iberia y del que toma su nombre, según algunos autores— arranca materiales para sedimentarlos en su desembocadura. A diferencia de los ríos atlánticos, que —con algunas excepciones— forman estuarios, la escasa fuerza de las mareas mediterráneas permite la formación de deltas. El delta del Ebro tiene forma de flecha (en la actualidad, porque su forma ha evolucionado con el paso de los siglos; el delta es un sistema muy dinámico).

Según los datos de Deltamed, las superficies de los deltas del área mediterránea son:

  • Nilo (6 220 km2),
  • Danubio (5 800 km2),
  • Po (como este se está inundando, las cifras de su extensión oscilan entre 1 500 km2 y 730 km2),
  • Ródano (863 km2),
  • Ebro (320 km2-330 km2),
  • Evros griego (200 km2),

Por consiguiente, el del Ebro es un delta relativamente modesto, mecachis. Su extremo oriental (cabo de Tortosa) dista algo más de veinticinco kilómetros del centro de Amposta (medido con Google Maps. Me encanta medir con Google Maps).

De la Biblioteca Digital de la Real Academia de la Historia me he bajado este mapa, titulado Mapa de los Obispados y Provincias antiguas de la Iglesia de España en tiempo de los Godos, en el que se representa cartográficamente el delta del Ebro como una colección de islotes, con solución de continuidad. Vale para hacernos una idea del dinamismo del sistema deltaico y de los efectos antropogénicos.

En esta representación cartográfica, el delta del Ebro estaba constituido por una colección de islotes, con solución de continuidad. (Enrique Flórez [delineación] y Manuel Navarro [grabación]: Mapa de los Obispados y Provincias antiguas de la Iglesia de España en tiempo de los Godos [material cartográfico]. Madrid, 1859. Está disponible aquí: http: //bibliotecadigital.rah.es/dgbrah/es/consulta/registro.cmd?id=28974 [consulta de julio de 2015])

Debido a su origen aluvial (capa sedimentaria sobre capa sedimentaria), el delta del Ebro es, obviamente, una tierra muy llana y de escasa elevación respecto al nivel del mar. Paralelos al cauce del río hay dos grandes canales, el de la Derecha del Ebro (1860) y el de la Izquierda del Ebro (1912), a los que en tiempos más modernos se han añadido otros, como el Nou de Carmarles, de los que nacen canalizaciones secundarias y multitud de acequias y tubos que tejen una tupida red y permiten el riego de grandes extensiones de terreno. Parte de esos terrenos de labor provienen de lagunas y marismas desecadas, tanto para evitar el paludismo como para desarrollar la economía del lugar (= modificación del delta por presión antrópica). En nuestros días, el delta del Ebro es un inmenso arrozal; el arroz Nomen sale de aquí. Aunque yo soy más de arroz La Fallera o SOS, habiendo examinado los cultivos in situ, igual me paso a la otra marca, aunque no más sea por contribuir a conservar los humedales del delta (desarrollo económico sostenible).

30. Cataluña. Provincia de Tarragona. Comarca del Bajo Ebro. Arrozal en el delta del Ebro

En su desembocadura, el cauce del Ebro ha variado con el transcurso de los siglos, dividiéndose en brazos, uniéndose y abriendo y cerrando bocas. En esta época, el Ebro desagua en el Mediterráneo por el lóbulo central del delta: principalmente, por la gola de Tramuntana, aunque un brazo secundario (el riu de Migjorn) vierte sus aguas por la boca homónima. La illa de Buda queda comprendida entre el brazo principal y el secundario.

Las siguientes imágenes corresponden a la desembocadura del Ebro. En la fotografía de más abajo, el litoral septentrional de la isla de Buda, al otro lado del río:

31. Cataluña. Provincia de Tarragona. Comarca del Bajo Ebro. Paraje de Riumar. Desembocadura del río Ebro

Illa de Buda. Al fondo, la illa de Sant Antoni, un apéndice de la anterior:

32. Cataluña. Provincia de Tarragona. Comarca del Bajo Ebro. Paraje de Riumar. Desembocadura del río Ebro

Desembocadura del Ebro por la gola de Tramuntana:

33. Cataluña. Provincia de Tarragona. Comarca del Bajo Ebro. Paraje de Riumar. Desembocadura del río Ebro

El puente sobre el río Ebro más cercano a la desembocadura es el que conecta los municipios de Deltebre (hemidelta septentrional) y Sant Jaume d’Enveja (hemidelta meridional), aguas abajo de la isla de Gracia. Dicho puente se denomina Lo Passador (en este ámbito lingüístico se utiliza el artículo masculino lo en vez de el) y fue inaugurado en septiembre de 2010:

34. Cataluña. Provincia de Tarragona. Comarca del Bajo Ebro. Puente Lo Passador (2010) sobre el río Ebro (250 metros)

Asomándote por el pretil del puente en dirección a la desembocadura del Ebro, se ve esto:

35. Cataluña. Provincia de Tarragona. Comarca del Bajo Ebro. Río Ebro a su paso por la localidad de Sant Jaume d’Enveja, en el delta del Ebro

Pues tampoco me pareció nada del otro mundo, para ser el río más caudaloso de España. En este punto, el ancho del río andará por los 210-230 metros. Si lo comparamos con el delta del Tajo, por no salir de la península ibérica…

 

Hacia la Comunidad Valenciana y Madrid

En el delta, la carretera de Sant Jaume d’Enveja a Sant Carles de la Ràpita va paralela al canal de la Derecha del Ebro (TV-3403/C-201) y al canal de la Ràpita (TV-3408/C-202). Dejando atrás el delta del Ebro, desde Sant Carles de la Ràpita me dirigí por la N-340 hacia Castellón y Valencia.

Tras Vinaroz, Benicarló y otras poblaciones, para variar el recorrido, a la altura de Torreblanca (provincia de Castellón) me desvié a la derecha, tomando la CV-13. Esta carretera autonómica abandona el litoral y se adentra hacia el interior de la comarca de la Plana Alta, a través del accidentado relieve de la sierra litoral paralela a la costa. Como nota destacada, desde la carretera se reconoce el inactivo aeropuerto de Castellón, que carece de operaciones regulares y es un «aeropuerto fantasma», símbolo de la especulación, el derroche y la corrupción que nos abocaron a la actual crisis económica.

Al sur del aeropuerto, la CV-13 empalma directamente con la CV-10, autovía de la Plana, rodeando la capital de la provincia, y dirigiéndose hacia el Mediodía. A la altura de la Vilavella, la CV-10 deviene A-7, autovía del Mediterráneo. Como estaba a unos cincuenta kilómetros de Valencia, pasé de cambiar de carretera —contradiciendo mi propia costumbre, coherente que es uno—, aparte de que había quedado en Valencia con mi amigo el doctorando Javier Martín López para vernos fugazmente (el lunes era laborable). No nos movimos de las cercanías de su casa: picamos un poco, un paseíto por el Jardín del Turia y ya, que mañana hay que trabajar.

La vuelta la hice rápido, por la carretera de Valencia A-3. Por cierto, aunque Javier se inclina más por el Aquarius para rehidratarse conduciendo con los 40 ºC a la sombra, yo prefiero adoptar la más tradicional solución del gazpacho; lo del Aquarius me parece muy posmoderno (nace en 1991, de la mano de Coca-Cola). No pienso tirar por la borda así como así el secular saber acumulado de los andaluces sobre formas de combatir el calor.

39. Castilla-La Mancha. Provincia de Cuenca. Honrubia. Gazpacho

 

Comentarios finales

He comenzado este post afirmando que el pilotaje de una motocicleta tiene un punto de mortificante ascetismo. En mi caso, un evento motorístico típico del verano son las ampollas que me salen en la mano derecha de tanto accionar el puño del acelerador (no se deben a lo que algunos malpensados habrán supuesto).

36. Ricardo. Ampollas en la mano derecha, causadas por estar tantas horas dando gas (julio de 2015)

Mis tres vesículas o ampollas habituales son: la vesícula del índice entre las falanges proximal y media (falange y falangina); la gran ampolla llena de líquido linfático en la cabeza del cuarto metacarpiano y la vesícula del quinto metacarpiano, en los montes del Sol o Apolo y Mercurio, respectivamente (por la cosa de la quiromancia).

He comparado las fotos de las ampollas de este viaje con las que tenía de otro periplo, hace cuatro años. Observo que en esta ocasión no se me ha formado la vesícula del dedo índice, aunque ha habido un conatillo. La del meñique anda por el estilo, pero la vejiga del anular se me ha hinchado más. El caso es que los guantes montan una protección para las rozaduras en esas zonas; sin embargo, constato por mi propia experiencia que su utilidad es limitada (o puede que fuera peor sin dicho refuerzo). En fin, debido al roce excesivo, luego se hace callo y ya está. Como los guantes de invierno están forrados con Thinsulate, Gore-Tex, &cétera, en la estación fría desaparecen las callosidades y el proceso vuelve a empezar.

37. Ricardo. Ampollas en la mano derecha (julio de 2011)

En lo que sí que he mejorado ha sido en el eritema solar de la muñeca. En aquella ocasión (julio de 2011) se me ocurrió salir a la carretera con guantes de ciudad (lo que tenía, que la equipación de motorista es un presupuesto). Se comprueba empíricamente por qué los guantes de carretera montan manguitos, como guanteletes:

38. Ricardo. Eritema solar mano izquierda

 

Actualización (10 de julio de 2015): Como me gusta mucho la Geografía, me he metido a cotejar lo del barranc de la Baridana y la serra d’en Bardina en el Institut Cartogràfic i Geològic de Catalunya, que es de donde provienen las imágenes. Los mapas topográficos se pueden descargar gratuitamente, supongo que no habrá problema con publicarlos aquí (con el legado político del exministro Wert, uno ya se ve en la cárcel por colgar un mapa en Internet).

El barranc de la Baridana (por donde discurre el curso de agua homónimo que lo ha excavado), está hacia el Oesudoeste, en el camino que conduce de Rojals a els Cogullons, a los pies de la prominencia de la Baridana:

Barranc de la Baridana, entre las prominencias de la Baridana y los Pinassos, al Oesudoeste de Rojals

Y la serra d’en Bardina es claramente la que corresponde a la carretera de Montblanc a Rojals, la TV-7042, al este de Rojalons, y, por ende, de Rojals. Describiendo revueltas, la carretera remonta esa sierra:

Carretera de Montblanc a Rojals (TV-7042) remontando con revueltas la serra d’en Bardina

La casa de mi prima Gemma debe de ser uno de los cuadraditos que salen ahí, al este del estret de la Vall. Fin de la actualización.

 

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2 comentarios

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  1. Qué decir del 850!!! si era un Seat 850 especial, juraría que de 4 puertas. Todavía me acuerdo de la matrícula PM 124000. Y con sobrenombre “Grisa” para los amigos. Cuando no podía con alguna cuesta mi padre siempre le decía “arri Grisa o no et valdran recomanacions” (como si fuera una mula de carga).
    En cuanto al “pare, no corris”. Hasta hace 6 meses (tiempo en que a mi padre ya no le han renovado el carnet de conducir) se convirtió en “Vicenç, no corris”. Cuando mi hermano y yo nos independizamos, paulatinamente mi padre recobró el nombre de pila, perdiendo, poco a poco, el título de padre.
    En cuanto al freno, estamos en las mismas, hasta hace 6 meses, seguíamos comprobando que la dichosa palanca no le hiciera una jugarreta durante el trayecto y se subiera sola, jajaja. Pobre, uno de las 500 manías de mi padre. Lo mejor, es que me he dado cuenta que últimamente yo también la he heredado.
    Por último, decirte que has descubierto un sitio de mi pueblo que nadie sabíamos que existía. La Serra de’n Bardina, nunca lo había escuchado. Existe, porque he ido a Wikipedia a mirarlo y veo que es donde tu has dicho, pero aquí siempre se le ha conocido como el Barranc de la Baridana. No sé de dónde salen ni el uno ni el otro.
    Por cierto, me has dejado tranquila con lo de la memoria eidética, porque siempre me había preocupado un poco esto. Veo que es normal.

  2. Ja ja ja ja ja… lo del freno de mano… yo también lo hago de vez en cuando con el coche… te da como paz… ja ja ja… todo se pega menos la hermosura y los tirabuzones rubios.
    Nuestro eidetismo (memoria eidética) y memoria autobiográfica tienen buen rendimiento, sin ser nada excepcionales. Es un residuo infantil, que se conserva en diverso grado en un porcentaje de personas adultas.
    Mira, aquí hay más información sobre el Barranc de la Baridana: Abric de la Baridana II (Montblanc, Conca de Barberà)

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