FIN DE SEMANA EN PAMPLONA (diciembre de 2012)

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Esta entrada de mi blog es el álbum de fotos comentado relativo a la visita que realizamos mi amigo Javier Watson Martín López y yo a la ciudad de Pamplona, con ocasión de la puesta en escena del musical patinado Peter Pan On Ice en la Sala Principal del espacio Baluarte. En algunos momentos de la visita nos acompañaba el productor del espectáculo, Sergio Sherlock Cánovas Rivas.

Inicialmente, este post, ahora enlazado con la crónica del show, era su continuación (en el mismo artículo). Pero por las razones que allí se exponen y alguna otra (por ejemplo, muchos de los conocidos y amigos que van a leer la primera parte, principalmente porque aparecen citados en el relato, no están necesariamente interesados en la historia de la arquitectura y del urbanismo pamploneses y viceversa) me ha parecido apropiado dividir el texto en dos entradas diferentes.

La narración arranca a la salida de la función del viernes, 21 de diciembre de 2012. He preferido dejar el texto como estaba. Al fin y al cabo, las dos entradas de mi bitácora están interrelacionadas.

 

El fin de semana en Pamplona

Bajado el telón, nos trasladamos al hotel para registrarnos, dejar las maletas y adecentarnos un poco antes de salir a cenar. Aunque teníamos idea de que en Pamplona se come bien, realmente nos ha costado bastante encontrar buenos restaurantes. Esa noche, tras patearnos todos los establecimientos del entorno consultando sus cartas, resolvimos por fin la cena en el restaurante de un hotel distinto de aquel en que nos hospedábamos. La cena estaba correcta, pero sin nada destacable.

Por el contrario, en nuestro hotel he disfrutado mucho del desayuno. La hotelera NH —originaria de Pamplona— se esmera especialmente en lo que atañe a la primera comida del día. Diría que es uno de los desayunos mejor presentados que he visto, con mucho color y variedad de texturas y sabores.

Desayuno. Variados zumos de fruta, diferentes tipos de leche, frutas presentadas con gran originalidad

Sergio se quedaba por las mañanas trabajando y atendiendo el negocio. En cambio, Javier y yo dedicábamos nuestro tiempo de ocio a visitar la capital de la Comunidad Foral. Hemos visto mucho de lo que había que ver.

Nuestro alojamiento estaba ubicado en la plaza de Europa, en la parte moderna de la ciudad (Tercer Ensanche) y relativamente cerca del río Arga. Comenzamos nuestro periplo recorriendo un tramo del parque fluvial del río hasta llegar al casco antiguo de Pamplona.

 

Casco Viejo de Pamplona

El núcleo histórico y monumental está amurallado. Ingresamos en el conjunto fortificado de Pamplona a través del Portal Nuevo. El portal fue reedificado a mediados del siglo XX por el arquitecto Víctor Eusa/Eúsa (no he logrado determinar si el apellido se pronuncia con diptongo o con hiato, y lo he visto escrito con las dos grafías). El escudo, de Carlos I, es de época y procede del Portal de la Rochapea. La reedificación da el pego, integrándose bien en el resto de las murallas.

 


Portal Nuevo. Detalle del escudo de Carlos I

 

Paseamos por el camino de ronda del lienzo más antiguo de la muralla (frente norte).

 


Javier Watson Martín, impasible el ademán, posando junto a una garita de vigilancia en las murallas de Pamplona

 

De ahí nos dirigimos hacia el interior de la capital. El Casco Viejo es un subsistema de la ciudad de Pamplona que emerge de la unión, en 1423, de sus tres primitivos componentes principales: la ciudad de la Navarrería, el burgo de San Saturnino y la población de San Nicolás, al sur de San Saturnino. (Hubo otras aglomeraciones poblacionales menores como el burgo de San Miguel —no se vuelve a hablar independientemente de este burgo después de la destrucción de 1276— y la Judería, integrados ambos en la Navarrería; o la Pobla Nova del Mercat, en el burgo de San Saturnino —ubicado por la actual plaza de la Virgen de la O—).

 

Burgo de San Saturnino

Callejeando, llegamos a la plaza de San Francisco, en los terrenos del primitivo burgo de San Saturnino. En dicha plaza se erige una construcción con leves rasgos modernistas diseñado por Francisco Urcola Lazcanotegui en 1910 ó 1912 (en cuanto a las fechas, hay constantes disensos entre las diversas fuentes documentales y bibliográficas consultadas, già cominciamo) para la Sociedad de Banca y Seguros La Agrícola. En nuestros días es la Biblioteca Pública de San Francisco. Destacan las formas redodeadas de las esquinas así como las cúpulas que las rematan, con ojos de buey y diría —no estoy seguro, de lejos no se distingue bien— que cupulinos, y la variedad de colores y materiales. Encuentro que la paleta de colores se asemeja a la de la finca que comentaré a continuación.

 


Edificio de La Agrícola, sede de la Biblioteca Pública de San Francisco


Tierra de nadie

Desde la plaza de San Francisco tomamos dirección este hacia la Navarrería. Para ello, hubo que cruzar la tierra de nadie.

Los núcleos urbanos primigenios estaban rodeados por sus respectivas murallas (pocos y mal avenidos: lo de siempre por estos lares), las cuales definían sus límites. Entre los núcleos se extendía una tierra de nadie (terra nullius) que fue causa y lugar de conflictos. En esta tierra de nadie se ubican plazas como la del Castillo y la Consistorial que, con el tiempo, transformaron un lugar de conflictos en un lugar de encuentro. (Qué poética me ha quedado esta última frase).

Hicimos una «parada técnica» en el Café Iruña, ubicado en el edificio Nuevo Casino de la plaza del Castillo, núm. 44. En la medida de lo posible, cuando visito por primera vez una ciudad procuro tomarme un café en la terraza de una cafetería típica o histórica de la plaza que está en el corazón de la localidad: Cafetería Montesol en Ibiza, Café Zurich en Barcelona, Can Joan de S’Aigo en Palma, Café de Paris en Montecarlo… Es una costumbre. En esta ocasión también pudo ser, a precios razonables teniendo en consideración el contexto (terraza, centro histórico, cafetería fundada en 1888 y con proyección internacional pues era la más visitada por Ernest M. Hemingway…).

 


Precios de las consumiciones en el histórico Café Iruña

 

El inmueble donde se encuentra el Café Iruña fue levantado por Maximiano Hijón en 1885 para albergar viviendas, el casino y un bar. En la actualidad su uso continúa siendo el mismo.

 


Edificio Nuevo Casino en el número 44 de la plaza del Castillo de Pamplona (Navarra)

 

La edificación está soportada por los soportales de la plaza, valga la redundancia. Descuella la contundente balaustrada corrida de mármol blanco de la primera planta, que contrasta con las aligeradas barandillas de hierro de otras plantas. El ritmo de la fachada enfatiza el centro del edificio: |^^^^^ — ^^^^^|. Los balcones —con uno, con dos, incluso con tres vanos; ora con balaustrada de mármol, ora con barandilla de hierro—; los diferentes tipos de arco —de medio punto, rebajado en diverso grado—; la decoración y los coronamientos de los vanos—ya alfiz decorado, ya frontón triangular sin base, ya frontón curvo partido, ya dintel decorado sobre el alfiz…— y otros elementos crean diversos juegos polirrítmicos que dan variedad a la construcción.

Navarrería

Prosiguiendo hacia el Este, llegamos al Frontón Labrit, junto al baluarte homónimo. Debido a su «coqueto diseño», el Labrit es apodado La Bombonera por la afición pelotazale, según reza un cartel colgado en la fachada.

 


Frontón Labrit

 

Siguiendo hacia el Noroeste por la calle Dormitalería, dimos con la Catedral de Santa María la Real de Pamplona. La contrucción de la Catedral de Santa María la Real se extiende desde 1394 (s. XIV) hasta el siglo XVIII. En el exterior se combinan una fábrica gótica con una fachada neoclásica (1784-1790, ó 1784-1803, según otras fuentes; hay un baile de fechas de no te menees), obra de Ventura Rodríguez (el mismo que diseñó la Fuente de Cibeles y la Fuente de Neptuno de Madrid).

En la imagen se ve el modular resultado, un pegote que no armoniza ni pa’ Dios, nunca mejor dicho. No estoy valorando las partes por separado, sino el conjunto, que adolece de evidente falta de unidad. ¿Pórtico central tetrástilo con dobles columnas gigantes de orden corintio aplicado a un templo gótico? ¿Eing? A ver, que me estoy perdiendo. Me pregunto qué tendrán que ver los ventanales ojivales con vidrieras, con los vanos rectangulares con persianas coronados con frontones triangulares sobre ménsulas. (Esto me recuerda a la cagada de la Puerta Real o Puerta del Perdón en la Portada de Santa María de la Catedral de Burgos que vi a la vuelta del viaje y que aparece al final de esta crónica). Aunque me interesa bastante, no controlo suficientemente de Arquitectura, así que igual me equivoco en mi opinión. Pero visto con los ojos de un músico, la mezcla se desliza peligrosamente hacia el quodlibet y la ensalada.

Como no me gusta la composición exterior, me abstendré de comentar más. El interior no lo visité, así que no puedo contar nada (tengo noticias de que el claustro es una maravilla, pero se trataba de efectuar una visita general y relativamente rápida a la urbe).

 


Catedral de Santa María la Real de Pamplona. Desde la plazuela de San José (pared norte) se distinguen tres módulos constructivos. De izquierda a derecha: 1) tramos del cuerpo de naves de la primitiva planta gótica. 2) Añadido de un sexto tramo de enlace, réplica de la primitiva fábrica gótica. 3) Fachada neoclásica. Las partes 2 y 3 son de Ventura Rodríguez. (La fotografía tiene mucha más calidad que otras porque la hizo Javier con su Samsung galáctico y no yo con mi mierda de smartphone que regalan con los puntos).

 

En la plazuela de San José se abre un callejón sin salida que plantea un importante reto al turista (estos pamploneses son unos cachondos).

 


Calle de Salsipuedes

 

La calle está cerrada por la Iglesia y Convento de las MM. Carmelitas Descalzas (1899-1901), obra de Florencio Ansoleaga. En la fotografía se ve la portada de la iglesia, de estilo neobarroco y encajada entre las construcciones de la calle Salsipuedes. En el segundo cuerpo se observan tres hornacinas de medio punto con jarrones en las laterales y una estatua de San José con el Niño en la central.

 


Fachada de sillería de la Iglesia de las MM. Carmelitas Descalzas

 

Por la calle del Redín se llega al cercano baluarte del mismo nombre. Desde el Baluarte del Redín hay unas vistas admirables; no en vano es el punto más alto del recinto amurallado. La mala calidad de la cámara de mi móvil no les hace justicia.

 


Vistas desde el Baluarte del Redín (≈ 1540). En primer término, con la garita, Baluarte Bajo de Nuestra Señora de Guadalupe. En la parte superior de la fotografía, en el centro y a la izquierda, se ve un poco del Revellín de los Reyes. Ambos son añadidos del s. XVIII.

 

Otra vez tierra de nadie

Tomando dirección suroeste hacia la tierra de nadie y en la confluencia de los tres núcleos urbanos originales, se llega a la plaza Consistorial dominada por la fachada del Ayuntamiento.

 


Fachada del Ayuntamiento de Pamplona

 

Todos comentamos que cuando se ve por la televisión el chupinazo y el Pobre de mí con ocasión de las fiestas de San Fermín, el ayuntamiento parece mucho más grande. Pero lo cierto es que es bastante pequeño. La fachada barroca tardía, con mezcla de elementos neoclásicos, data de 1760 y fue concebida por José Zay y Lorda y su coronamiento se debe a Juan José Catalán. El 26 de enero de 2013 cumplirá 253 años.

 

Hacia Navarrería

La calle Mercaderes sale de la plaza Consistorial. En el número 21 de esta calle hay un edificio de viviendas diseñado en 1905 por el arquitecto Ángel Goicoecha. En la planta baja resalta el escaparate de una farmacia modernista, conocida con el nombre de Farmacia Blasco. A Javier y a mí casi nos da un soponcio cuando leímos, desde lejos, la palabra CRISTALOTERAPIA debajo del rótulo FARMACIA. Javier trabaja en el CSIC de Valencia y su señor padre es farmacéutico, y mi cientificismo es proverbial. Por consiguiente, ambos consideramos inaceptable que una ciencia relativamente dura como la Farmacia empezara a estar infectada por el virus de la posmodernidad y el pensamiento mágico. At first, me pareció que el farmacéutico había llevado demasiado lejos los términos-conceptos ‘parafarmacia’ o ‘placebo’ (¡que venga el decano del Colegio!). De cerca nos dimos cuenta de que de la antigua farmacia solo restaba el letrero, y que en nuestros días sus locales estaban siendo ocupados por embaucadores.

Conste que a mí las gemas me gustan mucho. Pero por su color, su brillo y sus reflejos, por los diferentes tipos de talla, por su valor ornamental, por su estabilidad y por su dureza combinada en ciertos casos con tenacidad. (Las listas también me encantan). En suma, por su belleza y su durabilidad, no por sus propiedades «terapéuticas». (Estamos hablando de piedras semipreciosas, así que su valor de cotización en el mercado aquí no cuenta mucho. El cuarzo es uno de los minerales más abundantes de la corteza terrestre, hay exceso de oferta).

 


Ex-farmacia modernista en el número 21 de la calle Mercaderes

 

La calle Mercaderes forma parte del recorrido de los encierros durante las fiestas en honor a San Fermín. La popular y taurina calle Estafeta, una de las que siempre escucho mencionar a los locutores que retransmiten los encierros de los sanfermines, tiene su origen en la calle Mercaderes. El empalme de las dos vías, en ángulo agudo, delinea la cerrada y peligrosa curva de Mercaderes con Estafeta, uno de los puntos donde los toros resbalan, caen, chocan, &c., provocando situaciones de gran tensión. Por supuesto, paseamos la calle arriba y abajo y sin prisa (no nos perseguía ningún astado).

 


Cartel en la calle Estafeta

 

Población de San Nicolás

El torreón de la Iglesia de San Nicolás preside el antiguo núcleo poblacional del mismo nombre. El conjunto arquitectónico tiene un carácter mixto, militar y religioso. La iglesia es una de las más antiguas de Pamplona. Erigida en el siglo XII, vecinos del burgo colindante de San Saturnino, dado lo bien que se llevaban con la población de San Nicolás, decidieron pegarle fuego en1222, quedando arrasada. El templo fue reconstruido en el siglo XIII (consagrado en 1231). Es de estilo cisterciense, románico de transición hacia el gótico. Entrado el siglo XIV, los habitantes de la Población de San Nicolás levantaron la torre que hoy subsiste modificada, la cual fue reforzada entre 1340 y 1346.

En la instantánea, tomada desde la plaza de San Nicolás (muronorte), se ve un soportal o porche —como dicen en Pamplona— de arcos apuntados que, circundando la iglesia, es un añadido neogótico de Ángel Goicoechea (1884-1887 ó 1888, una discrepancia de tantas).

El sólido torreón defensivo y de vigilancia de planta cuadrada que ocupa el centro de la imagen es de piedra, con paño desnudo a excepción de una estrecha saetera y un vano con arco rebajado en el que se ha dispuesto un reloj mecánico. En el primer tercio del siglo XVI (¿1512? ¿1516?), con la anexión de Navarra a Castilla, la torre fue desmochada (¿por orden del Duque de Alba? ¿Por orden del Cardenal Cisneros?); en la actualidad la edificación está rematada con almenas y, en algunas aristas, con matacanes con aspilleras abiertas en su parapeto. En una de sus esquinas se incrusta una torrecilla-campanario de ladrillo. Hasta aquí, más o menos, la ciencia. Ahora, los desacuerdos:

Las almenas son producto de una reforma de 1924, ó puede que de 1925 (José Martínez de Ubago). Los matacanes no ha quedado claro si son barrocos, si están incluidos en la reforma mencionada o si son reconstrucción de los originales barrocos. Para unos, la torrecilla-campanario también es de Martínez de Ubago (1924). Para otros, el campanario es del siglo XVIII, y fue coronado en el siglo XIX con un templete abierto. He llegado a leer que la propia torre (la grande) es obra moderna de Ubago, lo que está en franca contradicción con que la torre que se ve es la que subsiste original del siglo XIV, modificada. Me parece increíble que, en un país supuestamente culto y civilizado, todo esto no se sepa y se explique con claridad. Hace falta más investigación sobre nuestro patrimonio artístico-cultural.

 


Porche y torre de la Iglesia de San Nicolás

 

Ensanches

Pamplona tiene dos ensanches históricos: el Primer Ensanche, por la zona del Auditorio Baluarte y el Segundo Ensanche, cuyo eje principal es la avenida de Carlos III el Noble. Según la guía turística La Cuenca de Pamplona, editada por el Gobierno de Navarra, a finales del siglo XIX, en 1888, se crea el Primer Ensanche. Los planes del Segundo Ensanche fueron aprobados en 1915. En estos ensanches encontramos interesantes ejemplos de arte de los siglos XIX, XX y XXI. Comenzaré la exposición de este apartado con una instalación posmoderna del Primer Ensanche. Desconozco su título, así que la titularé yo. Para estar acorde con los tiempos posmodernos, propongo como títuloLa imposibilidad metafísica del tránsito en el espíritu de un ente semoviente inerte. Ahí queda eso.

 


Árbol de Navidad con rasgos posmodernos, confeccionado con botellas de vidrio (como de vino) verdes y blancas, «plantado» en la plaza del Baluarte (Primer Ensanche). Con todo, el estilo no es plenamente posmoderno, porque hay concesiones lógico-realistas: predomina el color verde de la clorofila y no el azul pitufo; la forma de la instalación es cónica y apunta al cielo y no es un antiprisma hexagonal ni imita un ornitorrinco ni está puesto boca abajo o vaya usted a saber. Por lo que se ha dicho, la obra no tiene demasiado antivalor posmoderno, pues no resulta, desde el punto de vista conceptual, suficientemente absurda.

 

En general, el modernismo arquitectónico es un estilo que me encanta, por lo que tiene de esteticista. Cuán imaginativos se muestran los arquitectos modernistas en el diseño de elementos tales como cúpulas —algunas de ellas, bulbosas y orientalizantes—, torres, balconadas o miradores; en el uso del color, de las formas curvas y redondeadas en líneas y volúmenes y del mosaico; en el empleo de diversos materiales como hierro forjado, madera, sillar, ladrillo, cerámica, vidrio, teja vitrificada…; en la profusión de la decoración; en la complejidad de elementos compositivos y el dinamismo de las fachadas… (también me encantan las listas o enumeraciones; en este caso, de las características del estilo modernista). Admito que el uso de formas curvas y redondeadas en viviendas provoca que no se pueda encajar bien el frigorífico, la lavadora o la cama, que se pierda mucho espacio y que se tenga que encargar mobiliario hecho ex profeso. Conclusión: la curvatura es poco práctica y para ricos. Mi apartamento es un cubo. Soy muy afortunado: todos los muebles me encajan a la perfección. Como en el Tetris, más o menos.

En Pamplona hay algunas edificaciones modernistas. El edificio que más me gustó es el inmueble de la antigua Delegación de Hacienda y actualmente Escuela Municipal de Música Joaquín Maya, de espléndida factura. Data de 1900 y es del arquitecto pamplonés Manuel Martínez de Ubago Lizárraga. Se ubica en una esquina del Primer Ensanche de la ciudad de Pamplona, en la confluencia de las calles General Chinchilla y Padre Moret. La fachada presenta gran cromatismo de materiales al combinar el sillar amplio blanco de la planta baja con el gris verdoso del hierro de las terrazas, el ladrillo rojo de la cubierta o el ocre del revoque de la torre cilíndrica, rematada por la vistosa cúpula bulbosa con alternancia de franjas grises y negras.

 


Antiguo edificio de viviendas, posteriormente Delegación de Hacienda y actual Escuela Municipal de Música

 

Cerca de ahí, en la calle José Alonso núm. 4 y del mismo autor hay otro edificio modernista de viviendas. Presenta características galerías de miradores de madera y una torrecilla que sobresale en una esquina, culminada con un llamativo chapitel de cuatro aguas. La obra data de 1897.

 


Manuel Martínez de Ubago: Edificio de viviendas, 1897

Manuel Martínez de Ubago: Edificio de viviendas, 1897. Detalle del portón de entrada con vano adintelado y ornamentado con figuras en relieve, y coronado por un gran arco de medio punto con moldura decorada con elementos vegetales, que cobija también el hueco de la primera planta

 

Ya que estamos con el arquitecto Martínez de Ubago, podemos seguir con este autor. Su primera obra fue un importante trabajo: el Monumento a los Fueros, emplazado en el paseo de Sarasate. El proyecto, ecléctico pero con influencia clasicista, data de 1893; no obstante, su ejecución no se verifica hasta 1903, tiempo requerido para recaudar el dinero necesario para acometer las obras.

 


Monumento a los Fueros. Desde este ángulo, en el cuerpo medio pueden contemplarse tres de las cinco alegorías: las de la Justicia, con la espada; de la Paz, con la paloma y del Trabajo, con el martillo. La columna queda rematada con una figura femenina que representa a Navarra y que porta en una mano un tramo de las cadenas (símbolo del antiguo reino alusivo a la batalla de las Navas de Tolosa, 1212) y en la otra un pergamino con la leyenda Ley Foral

 

El monumento fue erigido por suscripción popular al objeto de conmemorar la reacción popular en defensa del régimen foral navarro conocida como Gamazada. En el enlace de la Wikipedia se cuenta el desarrollo de los hechos y las características del monumento.

Detrás del monumento, en el extremo este del paseo de Sarasate se ve una de las fachadas principales del Palacio de Navarra o Palacio del Gobierno de Navarra (en el pasado, Diputación de Navarra).

Digo una de las fachadas principales porque, debido a la transformación que sufrió, el Palacio del Gobierno de Navarra presenta dos frontis igualmente importantes: uno, más moderno, que da al Este
(avenida Carlos III) y otro orientado hacia al Oeste (paseo de Sarasate). De estilo neoclásico, el edificio fue contruido en el periodo de 1840 a 1851 conforme al proyecto del arquitecto José de Nagusia y ampliado en 1929/1931 (en la bibliografía no cuadra ni una fecha) por José y Javier Yárnoz. La ampliación respetó y se basó en las características y los elementos compositivos preexistentes, resultando una obra muy unitaria y coherente.

 


Palacio del Gobierno de Navarra. Fachada este (avenida Carlos III)

No sé por qué tengo la impresión de que en la fachada moderna se materializa alguna concesión regionalista. Haciendo abstracción, ¿no se reconoce cierto aire de familia entre ese frontispicio y éste otro, perteneciente a un caserío (arquitectura rural) guipuzcoano del siglo XVIII?

 


Caserío Lardabuño/Lardamuño (Cizúrquil, Guipúzcoa), del siglo XVIII, con soportal de arcos de sillería (3 arcos). Fuente: Archivo Fotográfico de la Dirección General de Patrimonio Cultural (DFG), 1988

 

En la primera planta del Palacio del Gobierno de Navarra se observa un balcón común para todos los vanos con una barandilla que corre a lo largo de la fachada. En la segunda planta, cada uno de los huecos se abre a su propio balcón. En el centro de ambas fachadas principales sobresale, en calidad de solemne pórtico hexástilo —a mi modo de ver, y salvando las distancias, se da un aire con el pórtico del Capitolio del Estado de California, pero sin cúpula—, un cuerpo con seis columnas de orden gigante. El de la fachada oeste evoca un orden toscano, con las columnas de fuste liso asentadas sobre basas. Las columnas de ambas fachadas están coronadas por sus correpondientes ábacos sobre los que se apoya un entablamento constituido por arquitrabe y friso. El arquitrabe está tenuemente dividido en dos platabandas. En la parte superior del arquitrabe, bajo la tenia y alineadas con los triglifos, aparecen régulas con seis gotas pendientes. En el friso alternan triglifos y metopas (sin ornamentación). Descansa sobre el entablamento un frontón adornado en su tímpano con decoración escultórica. En los intercolumnios del frontispicio situado hacia el paseo de Sarasate, hornacinas con estatuas de reyes flanquean a ambos lados los tres huecos rectos centrales, resaltados con ventanas termales (semicirculares) a manera de altillos. Sí, estudié dos cursos de Historia del Arte durante la carrera. Además de la Música y la Danza, me gusta bastante la Arquitectura. Si bien me he basado en bibliografía, hay bastantes cosas de cosecha propia en el análisis; espero no haberme equivocado.

 


Palacio del Gobierno de Navarra. Fachada oeste (paseo de Sarasate)

 

El edificio, realizado íntegramente en sillares de piedra, está apoyado sobre una larga serie de arcos de medio punto de gran sobriedad.

 


Edificio de dos plantas sobre zócalo constituido por un soportal o porche de arcos de medio punto que sirve de basamento. Fachada este (avenida Carlos III) y norte (plaza del Castillo)

 

El Palacio del Gobierno de Navarra tiene un jardín en el que se yergue majestuosamente el denominado popularmente «Pino de la Diputación». Se trata de una secuoya gigante traída desde Norteamérica por José María Gastón y de Echevertz y plantada en el inverno de 1855 a 1856 en su casa de Irurita (Baztán), siendo posteriormente transplantada a los jardines de la Diputación. Ronda los 7 m de perímetro en el tronco y los 37 m de altura.

 


«Pino de la Diputación» (secuoya en los jardines del Palacio del Gobierno de Navarra)

 

En el Primer Ensanche y cerrando el paseo de Sarasate por el Oeste se halla el Parlamento de Navarra (1892). Es obra de Julián Arteaga. En su fachada principal contrasta el cuerpo central, de piedra y algo adelantado, con los paramentos que lo flanquean, de ladrillo rojo. El lenguaje es clasicista. Como anteriomente había sido Audiencia o antiguo Palacio de Justicia, pueden verse sobre el alero las estatuas de la Ley y de la Justicia.

 


Julián Arteaga: Palacio de Justicia (Parlamento de Navarra), 1892

 

En su día, todos los edificios del Primer Ensanche se levantaron en terrenos que anteriormente habían pertenecido a la Ciudadela. La Ciudadela consiste en una fortificación amurallada de planta pentagonal con baluartes en los vértices (cinco). Para iniciar la construcción de la parte nueva de la ciudad, se demolieron dos baluartes en 1888. Hoy, por lo tanto, restan tres en pie. Formalizaré las afirmaciones precedentes: 5 – 2 = 3. Actualmente, la Ciudadela ha perdido su carácter militar, funcionando como parque público y sala de exposiciones municipal. En otras palabras: se ha convertido en un espacio de ocio, cultura y deporte.

 


Ciudadela de Pamplona

 

Como en el enlace de la Wikipedia se explican muchas cosas, yo solo comentaré estas tres: 1) En varias guías turísticas se afirma que «está considerada como el mejor ejemplo de arquitectura militar del Renacimiento español» (ya va bien). 2) En una placa que hay en el interior de la Ciudadela se cuenta que la fortaleza se perdió una única vez en toda su historia, durante la guerra contra Napoleón en 1808. Las tropas francesas penetraron fingiendo que jugaban con bolas de nieve (era febrero), enredando a los centinelas, reduciéndoles por sorpresa y tomando el recinto fortificado sin pegar ni un solo tiro. No quiero ni pensar la cara de gilipollas que se les debió de quedar a los soldados que montaban guardia. 3) Hay algo que no entiendo mucho del parque, porque lo que tiene no es exactamente césped sino,principalmente, las malas hierbas que crecen salvajes. Y estoy seguro de que se puede andar por ahí porque hay carteles que advierten de no asomarse por las garitas. Paseando por los bastiones te pones de barro hasta arriba. ¿? Je ne comprends pas.


«Césped» (?!) en el parque de la Ciudadela de Pamplona.

 

Como se ha dicho, la avenida Carlos III (el de Navarra, no el de Borbón) se instituyó como columna vertebral del Segundo Ensanche. En la actualidad está peatonalizada a lo largo de todo su recorrido.

 


El fotógrafo, fotografiado. Avenida de Carlos III, hacia el noroeste. En primer término, la plaza Conde de Rodezno

 

Junto a la plaza del Conde de Rodezno, la Sala de Exposiciones Conde de Rodezno (José Yárnoz y Víctor Eusa/Eúsa, 1940/1942; ya se sabe que no coincide ninguna fecha) cierra la avenida Carlos III por el sureste. En su origen se trataba de un monumento conmemorativo de carácter funerario, hoy reconvertido en sala de exposiciones. En la instantánea se percibe una escalinata que conduce a un pórtico arquitrabado con pilares lisos y cornisa coronada con un modesto frontón mixtilíneo. Domina el conjunto una gran cúpula con linterna y cupulino, escoltada por dos complejas torrecillas antepuestas. Como decoración aparecen algunas bolas herrerianas o escurialenses y poco más.

 


Sala de Exposiciones Conde de Rodezno

 

A propósito: creo advertir un más que razonable parecido entre esas torrecillas retranqueadas laterales y los cuerpos de campanas de las torres de la fachada neoclásica de la Catedral de Santa María la Real de Pamplona (seis des seguidos, ¡toma ya!): diríase que los arquitectos Yárnoz y Eusa/Eúsa se inspiraron en éstas para diseñar las suyas.

 


¿Nadie ve similitudes entre el cuerpo superior de la torre de la Catedral y la torrecilla de la Sala de Exposiciones? La superposición de cuerpos, el desarrollo ochavado, los adornos en las esquinas, los vanos con arcos de medio punto enmarcados por columnas, los entablamentos, los óculos… Es como si la de la derecha fuera la versión austera y pesante (y más fea) de la de la izquierda. Para el análisis, he recortado sendos trozos de una imagen proveniente de Touristeye y de una fotografía de Jabaeyens (Panoramio).

 

He aquí un palacete exento que vi en el Segundo Ensanche de Pamplona, «curiosa mezcla de clasicismo académico y regionalismo», según la Guía de Arquitectura de Pamplona. Fue proyectado por el arquitecto Víctor Eusa/Eúsa para la familia Goicoechea en 1924 ó 1926. Destacan, sostenidos por columnillas y jabalcones, los amplios aleros de madera de doble piso en la parte inferior de las cubiertas de los cuatro torreones octogonales situados en las aristas del inmueble.

 


Víctor Eusa/Eúsa: Casa Goicoechea de la calle Francisco Bergamín, núm. 1, esquina avenida de Roncesvalles, núm. 3.

 

Muy cerca de ahí, en la confluencia de la avenida Carlos III con la avenida de Roncesvalles encontramos el Monumento al Encierro, del escultor Rafael Huerta. La obra, ejecutada en bronce e inaugurada el 21 de abril de 2007, es expresivamente naturalista y nada posmoderna. El conjunto escultórico capta con gran realismo un momento de la carrera por la calle Estafeta, comentada en este mismo post.

 


Rafael Huerta: Encierro, 2007

 

Músicos

Aunque Navarra es una tierra que ha sido cuna y ha dado grandes músicos (Hilarión Eslava, Joaquín Gaztambide, Pedro Iturralde, Agustín Castellón Campos [Sabicas], Joaquín Larregla…), en Pamplona parecen tener devoción por dos de ellos especialmente: Martín Melitón Pablo de Sarasate y Navascues, y Sebastián Julián Gayarre Garjón. Más brevemente: que los pamploneses veneran al conocido violinista Pablo Sarasate y al tenor Julián Gayare. Pablo Sarasate tiene en su honor, como mínimo, un paseo, una pensión, un restaurante, un monumento, un mausoleo, un museo, un conservatorio, una orquesta sinfónica y un concurso internacional de violín. Existe, por lo menos, una calle, un monumento, un restaurante, un teatro y un concurso internacional de canto nominados con el apellido Gayarre. Si esto no prueba empíricamente el efecto Mateo, no sé qué lo hará.

En la planta primera de la Casa del Condestable se puede visitar el Museo Sarasate. El palacio, mandado construir por el cuarto Conde de Lerín a mediados del s. VI, tiene poco interés artístico (es bastante soso y no dice gran cosa). Quizá tenga más interés histórico, pues es el único ejemplo de arquitectura doméstica de esa época que queda en pie en Pamplona.

 


Palacio del Condestable. En la primera planta se puede visitar el Museo Sarasate. El que está apoyado en la jamba de la puerta es un servidor. Después de ver la foto me he puesto a dieta.

 

El Monumento a Julián Gayarre, de 12 m de alto, ocupa una posición dominante en el paseo central del Parque de la Taconera. La obra, diseñada por los arquitectos Víctor Eusa/Eúsa y Fructuoso Orduna, fue
inaugurada en 1950. En la gruesa columna de mármol blanco que se eleva en el centro del estanque se aprecia desde este ángulo el relieve del escudo de Navarra, con la Gloria a la izquierda (simbolizada por dos mujeres portando laureles). Sobre la columna se yergue la estatua de Gayarre caracterizado de Nadir, un pescador en la ópera Los pescadores de Perlas, de G. Bizet. Esa ópera fue la última que Gayarre interpretó, poco antes de morir a los 46 años.

 


Monumento a Julián Gayarre

 

Vimos otras cosas, como el Palacio Arzobispal, el parque Yamaguchi, &c. pero o no me cautivaron, o no saqué foto o, más bien, ambos procesos en relación causa-efecto (como no me cautivaron, no saqué foto). Así que mi crónica y mi análisis del urbanismo y el arte pamplonés (arquitectura, sobre todo, y algo de escultura) se acaba aquí.

Con todo, para finalizar quiero expresar algo. A mí, la contemplación de edificios y monumentos me proporciona goce estético. Pero, si además uno se entera de lo que está viendo, eso resulta en placer cognitivo-intelectual, que no solo se añade al anterior, sino que lo amplifica, pues se produce un refinamiento perceptivo (te fijas más en cada detalle; comprendes no solo los aspectos estructurales y los elementos compositivos y decorativos, sino también la intencionalidad del autor, los referentes de la obra…). En suma, se intensifican las emociones que provocan piedras y ladrillos. Ello me impulsa a documentarme y analizar las obras, y a elaborar artículos sobre lo que he visto. Si este post le resulta de utilidad a alguien más, miel sobre hojuelas.

A la vuelta paramos a cenar en Burgos, donde tuvimos ocasión de volver a contemplar su maravillosa catedral gótica. Tomé una imagen de la fachada principal, o Portada de Santa María. El vano adintelado de la puerta central, denominada Puerta Real o Puerta del Perdón, ofrece frontón triangular (señalado con una flecha). Como todo el mundo sabe, el frontón triangular greco-romano cargado sobre cartelas es un elemento propio y característico de los patrones constructivos del más puro gótico del s. XIII con influencia francesa que este templo sigue. (Haciendo caso a mi amigo Germán Lizondo, el mejor profesor de Historia de la Música y del Arte que conozco, aclararé que en la última frase estaba ironizando —lo hago mucho en mi bitácora—. Sobreponer ese neoclásico frontón —que no gablete— a una fábrica gótica es una arbitrariedad por no deciruna tropelía estética)..

 


Desmán estético en la Portada de Santa María de la Catedral de Burgos

 

 

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