HERÁLDICA CÍVICA PITIUSA (agosto de 2017)

Aunque no tengo demasiada idea, me gusta la ciencia del blasón y la heráldica artística, y leo sobre este tema cuando tengo tiempo. He estado este agosto de 2017 de vacaciones en Ibiza; en cuanto ibicenco, la heráldica cívica pitiusa me resulta familiar e interesante. En esta entrada de mi ciberbitácora abordo un estudio amateur de los escudos de armas de las administraciones pitiusas.

Isla de Ibiza. Ciudad de Ibiza. Real Fuerza de Ibiza. Escudo de Ibiza timbrado con un coronel (siglo XVI)

 

Heráldica cívica

En desarrollo de la Ley de Régimen Local aprobada por Decreto de 16 de diciembre de 1950, se publicó el Decreto de 17 de mayo de 1952 por el que se aprueba el Reglamento de Organización, Funcionamiento y Régimen Jurídico de las Corporaciones Locales (Boletín Oficial del Estado núm. 159 [7 de junio de 1952], 2532-2556). En la sección quinta, relativa a honores y distinciones, se dispone lo siguiente:

Art. 300. La concesión a las Corporaciones locales de tratamientos, honores o prerrogativas especiales, así como el otorgamiento a los Municipios y Provincias de títulos, escudos, blasones, lemas y dignidades, se efectuará por Decreto acordado en Consejo de Ministros, a propuesta del de la Gobernación y previa la instrucción de expediente.
Art. 301. La adopción de escudos heráldicos municipales requerirá acuerdo del Ayuntamiento pleno, con expresión de las razones que la justifiquen, dibujo-proyecto del nuevo blasón, informe de la Real Academia de la Historia y Orden ministerial aprobatoria conforme al artículo anterior.
Art. 302. Cada Corporación local, sin perjuicio de poder usar en las comunicaciones oficiales el sello constituido por los emblemas del escudo nacional, usará el que privativamente corresponda a la Provincia o al Municipio respectivo, ya porque estuviera consagrado por la Historia y el uso, ya en virtud de expresa rehabilitación o adopción a tenor del artículo anterior.

Años más tarde fue promulgada la Orden de 23 de marzo de 1956 por la que se dictan normas relativas al uso de sello y membrete en los documentos de las Corporaciones locales (Boletín Oficial del Estado núm. 85 [25 de marzo de 1956] 2015-2016). Esta orden establecía en su apartado primero:

Las Corporaciones locales, tanto las provinciales como las municipales, que tengan armas o símbolos propios o que los adopten en el futuro con las autorizaciones oportunas, los usarán con la correspondiente leyenda en los membretes de sus documentos oficiales.

Ya en la etapa democrática se publicó el Real Decreto 2568/1986, de 28 de noviembre, por el que se aprueba el Reglamento de Organización, Funcionamiento y Régimen Jurídico de las Entidades Locales (Boletín Oficial del Estado núm. 305 [22 de diciembre de 1986]), como desarrollo de la Ley Reguladora de las Bases del Régimen Local de 1985. Con diversas modificaciones, este reglamento sigue en vigor. El quid es que el tenor de los artículos 186-188, relativos a honores y distinciones de las entidades locales, coincide casi palabra por palabra con el reglamento de 1952; lo único que se hace es actualizar los organismos y entidades a los derivados del ordenamiento constitucional.

En resumidas cuentas, nuestro Derecho público no solo aprueba, sino que impulsa la utilización de armas y símbolos propios por parte de las entidades locales .

Yo tengo muy poca idea de heráldica en un sentido técnico; sin embargo, me gusta bastante y leo de vez en cuando sobre el tema. El caso es que la heráldica isleña pitiusa me parece un tanto pintoresca, razón por la que me he animado a redactar un post sobre este asunto.

 

Heráldica cívica pitiusa

El objeto material de estudio de esta entrada de mi ciberbitácora se limita a la heráldica cívica pitiusa. Aclararé que el archipiélago de las islas Baleares está constituido por dos —tal vez tres— subarchipiélagos. Históricamente, Mallorca, Menorca y sus islotes adyacentes han constituido el subarchipiélago de las islas Gimnesias (la isla de Cabrera y sus islotes adyacentes, ora se añade al subarchipiélago de las Gimnesias, ora configura un subarchipiélago propio, el subarchipiélago de Cabrera). Ibiza, Formentera y sus islotes adyacentes han constituido el subarchipiélago de las islas Pitiusas. Políticamente, toda esa colección de islas e islotes conforma la comunidad autónoma de las Islas Baleares. Por razones prehistóricas e históricas, de geografía física, &cétera, que ahora no me puedo parar a elucidar, la división Mallorca-Menorca, por un lado, e Ibiza-Formentera, por otro lado, tiene su razón de ser. Esto ha tenido como efecto una secular rivalidad entre mallorquines e ibicencos, si bien yo no me explico dicha rivalidad, puesto que es claro como el cristal que Ibiza supera a Mallorca en todo, ja, ja, ja. Es broma, Mallorca está genial también.

Las instituciones de gobierno y administración pitiusa han sido o son:

  • Consell Insular d’Eivissa i Formentera. Disuelto, se ha dividido a partir de 2007 en
  • Consell Insular d’Eivissa y
  • Consell Insular de Formentera. El Consell Insular de Formentera ha asumido las competencias y funciones propias del
  • Ajuntament de Formentera. Aparte de los órganos autonómicos de gobierno insular, la isla de Ibiza está administrada en el nivel local-municipal por el
  • Ajuntament d’Eivissa; el
  • Ajuntament de Sant Antoni de Portmany; el
  • Ajuntament de Sant Joan de Labritja; el
  • Ajuntament de Sant Josep de sa Talaia y el
  • Ajuntament de Santa Eulària des Riu.

En este post se analiza la heráldica cívica de esas nueve instituciones.

Obviamente, la adopción de escudos heráldicos y banderas locales es posterior a la institución de las respectivas entidades (primero se instituye la corporación y luego se adoptan los símbolos correspondientes). Respecto a los ayuntamientos pitiusos, ha de ponerse de relieve que durante siglos las islas Pitiusas constituían una única municipalidad con sede en la ciudad de Ibiza, si bien con el tiempo fueron erigidas en los pueblos pedanías subordinadas al Ayuntamiento de Ibiza.

Esto cambia a partir de la Constitución de 1812. En efecto, el tenor literal del artículo 310 de de la Constitución Política de la Monarquía Española promulgada en Cádiz el 19 de marzo de 1812 era el que sigue:

Se pondrá ayuntamiento en los pueblos que no le tengan, y en que convenga le haya, no pudiendo dejar de haberle en los que por sí o con su comarca lleguen a mil almas, y también se les señalará término correspondiente.

No obstante, debido a la inestabilidad política, la nueva organización municipal de las Pitiusas no llega a consolidarse. Hay que esperarse a 1836 para que se creen formalmente los nuevos cuatro municipios de la isla ebusitana además de la ciudad de Ibiza, a saber: Sant Antoni de Portmany, Sant Joan de Labritja, Sant Josep de sa Talaia y Santa Eulària des Riu. El Ayuntamiento de Formentera sufrió diversos vaivenes políticos: se separó, se unió y se volvió a segregar del de Ibiza ciudad. Tras su segregación definitiva, ha sido la institución que ha administrado la población y la isla de Formentera desde su constitución como municipio, el mes de diciembre del año 1888, hasta el 27 de mayo de 2007, fecha en que se convirtió en Consejo Insular de Formentera tras las elecciones de aquel año. El Consejo Insular de Formentera se constituyó por primera vez el 10 de julio de 2007, integrando la administración local e insular-autonómica en un ente único.

En lo tocante a la heráldica municipal pitiusa, toda la normativa reglamentaria relativa a los blasones municipales que he encontrado es de finales de los siglos XX y principios del XXI.

 

Cartelas (cartouches, en francés)

La primera cosa que llama bastante la atención es el empleo de cartelas, un par de ellas apergaminadas, que se hace en los escudos municipales de Sant Antoni de Portmany, Sant Josep de sa Talaia y Santa Eulària des Riu.

Isla de Ibiza. Ajuntament de Sant Antoni de Portmany. Escudo municipal oficial. Este escudo lo he escaneado de un recibo de contribución

Isla de Ibiza. Ajuntament de Sant Josep de sa Talaia. Escudo/logotipo municipal oficial. Este escudo/logotipo lo he copiado del Manual d’identitat corporativa del Ayuntamiento de San José

La cartela del escudo de Santa Eulalia del Río evoca más bien una metopa:

Ajuntament de Santa Eulària des Riu. Escudo municipal oficial. Este escudo me lo he bajado directamente del sitio web del Ayuntamiento de Santa Eulalia del Río

De acuerdo con Vicente de Cadenas y Vicent, uno de los máximos especialistas en heráldica de España, la cartela es el ornamento exterior sobre el que va colocado completamente el escudo heráldico. El mismo autor afirma: «Este tipo de cartelas se emplea principalmente para acomodar en ellas los emblemas de las corporaciones y muy fundamentalmente los escudos de los ayuntamientos» (Vicente de Cadenas y Vicent: Fundamentos de heráldica [ciencia del blasón]. Madrid: Hidalguía, 1994, p. 175).

Conforme a esta informada opinión, puede sostenerse sin dificultad que, tratándose de escudos municipales, el empleo de cartelas es perfectamente acorde con la ciencia del blasón. Encontramos cartelas en otros escudos municipales españoles, como los de los ayuntamientos de Suances y Piélagos (Cantabria), Donostia/San Sebastián (Guipúzcoa), Aranda de Duero (Burgos), Manzanares (Ciudad Real), Moriles (Córdoba), Montefrío (Granada), Algeciras (Cádiz), L’Eliana (Valencia), Tinajo (Lanzarote, Canarias). Se verifica que esta ornamentación externa de las armas locales se extiende a lo largo y ancho del territorio nacional y, por ende, no son desconocidas en la heráldica municipal hispana. Con todo, no puede afirmarse de buena fe que sea lo más frecuente. Lo normal es que los escudos municipales se presenten sin esta clase de adornos; debidamente timbrados con sus coronas y poco más. Creo que la ebusitana concentración de cartelas es una rareza.

 

Timbres

Hasta el siglo XIV se empleaba el escudo raso, esto es, aquel que no posee adornos o timbres: el blasón no tenía aditamento alguno. El timbre fue el primer ornamento exterior que se utilizó. El timbre es la insignia que se coloca encima del escudo de armas. Hay de varios tipos: timbres eclesiásticos (tiaras, capelos), coronas de diversas clases, incluyendo las murales o las cívicas, yelmos, cimeras (la lista no es exhaustiva).

El timbre de los escudos pitiusos es peculiar. Por de pronto, comprobamos que los escudos de los tres municipios anteriores no llevan timbre. Conjeturo que no llevan timbre precisamente porque están adornados con cartelas; si, a más de las cartelas, se adicionaran coronas, probablemente se percibirían algo barrocos y recargados. Pero, lo cierto es que nada impide combinar ambos ornamentos exteriores. Aun siendo así, como por la cosa de la elegancia lo menos es más, ja em pareix bé així com estan. Las cartelas más o menos informan o transmiten la idea de que se trata de heráldica municipal.

El Ajuntament de Sant Joan de Labritja timbra su escudo municipal con una corona mural de pueblo. La imagen se ve fatal porque el escudo que tienen puesto en el sitio web del Ayuntamiento de San Juan Bautista es diminuto, y al ampliarlo pierde mucha calidad. No obstante, se percibe que la corona está constituida por un cerco de muralla de dos pisos o plantas con sus vanos (tres puertas visibles), muralla realzada por tres torres vistas de oro (= cuatro torres en total, visibles tres), almenadas o merletadas y mazonadas de sable (= de color amarillo con detalles negros y con almenas), y con saeteras o ventanas pareadas en las torres.

Ajuntament de Sant Joan de Labritja. Escudo municipal oficial. Este escudo me lo he bajado directamente del sitio web del Ayuntamiento de San Juan

Idéntica solución adopta el Consell Insular de Formentera para el timbre de su escudo (erróneamente, creo yo):

Consell Insular de Formentera. Escudo oficial (Boletín Oficial de las Islas Baleares núm. 61 [22 de abril de 2010], p. 129)

En cambio, el Consell Insular d’Eivissa timbra su escudo con una corona mural de comarca (mucho más lógico), aunque no lo hizo por eso (más adelante comentaré por qué la corona mural es de siete torres visibles). Nótese que los vanos desaparecen del cerco amurallado inferior:

Consell Insular d’Eivissa. Escudo oficial (Boletín Oficial de las Islas Baleares núm. 103 [24 de julio de 2008], p. 60)

El que se expone a la vista sobre estas líneas es el nuevo blasón del Consejo Insular de Ibiza, aprobado en 2008. Timbraba el escudo del predecesor Consell Insular d’Eivissa i Formentera un coronel o corona real abierta, reconocible por los cinco florones visibles de hojas de acanto con una piedra preciosa en su centro y con perlas interpoladas sobre las puntas de oro que van entre los florones. Realmente, esas perlas son negras y los esmaltes van a la remanguillé en ese posmoderno diseño de la corona, pero la idea se entiende:

Consell Insular d’Eivissa i Formentera (1978-2007). Escudo oficial. Este escudo me lo he bajado de la Enciclopedia d’Eivissa i Formentera

Para rematar, el Ayuntamiento de Ibiza timbra su escudo municipal con una corona real cerrada:

Ajuntament d’Eivissa. Escudo municipal oficial. Este escudo me lo he bajado directamente del sitio web del Ayuntamiento de Ibiza

Las armas pueden ser gentilicias (de linaje o familia), eclesiásticas, corporativas, municipales o cívicas, &cétera. Por el timbre se puede saber rápidamente de qué tipo de armas se trata. El uso de timbres nunca ha sido obligatorio en la heráldica hispánica, pero es recomendable en la armería municipal, principalmente para distinguir las armas de municipios de las personales (Wikipedia dixit).

Respecto al timbre de los escudos heráldicos municipales, el Dr. Francisco López-Nieto y Mallo dice lo siguiente (Honores y protocolo. Madrid: El Consultor de los Ayuntamientos y de los Juzgados, 1985, p. 292):

La corona usual para timbrar los escudos heraldicos municipales es la corona mural, que es de oro, realzada de torres y almenas del mismo metal. Pero estas coronas se han ido eliminando, sin motivo alguno, de los blasones municipales españoles.

Y luego propone un sistema de clasificación jerarquizado de las coronas murales similar al sistema de coronas nobiliario. La expresión visual de esta jerarquización se pone de manifiesto en la variación del número de almenas, garitas y torres que realzan las coronas, en función de si se trata de un lugar, villa, ciudad o provincia. (Al margen de esa jerarquización, puede decirse que existe un modelo de corona mural o cívica genérico, con cuatro torres visibles).

Hay que señalar que las murallas de las coronas murales denotan las fortificaciones de las municipalidades y, por consiguiente, son exclusivas de la heráldica cívica, no gentilicia.

La comunidad autónoma de Cataluña ha llevado a un alto grado de precisión y sofisticación el uso de los timbres en los símbolos de sus entes locales. Este aspecto queda regulado por el artículo 30 del Decreto 139/2007 de 26 de junio (Diario Oficial de la Generalidad de Cataluña núm. 4914 [28 de junio de 2007], p. 21721). A partir de este decreto se establecen, aparte de la corona mural genérica, cinco categorías de coronas murales. En orden creciente son las siguientes: pueblo, villa, ciudad, comarca y veguería o provincia. El municipio con menos de 5 000 habitantes timbra su escudo de armas con una corona mural de pueblo, realzada por cuatro torres (se ven tres). El municipio de entre 5 000 y 20 000 habitantes timbra su escudo de armas con una corona mural de villa, realzada por ocho torres (se ven cinco). El municipio con más de 20 000 habitantes timbra su escudo de armas con una corona mural de ciudad, realzada con ocho torres (se ven cinco) interpoladas de garitas entre las torres. Las comarcas, las cuales agrupan diversos municipios, timbran sus escudos con el lienzo de muralla realzado de doce torres (se ven siete).

La corona mural de siete torres visibles es la que timbra el escudo del Consell Insular d’Eivissa. Considerando que el Consejo Insular de Ibiza es actualmente la más alta institución de gobierno de la isla de Ibiza y que su ámbito de actuación se extiende a todos los municipios ebusitanos, estimo correcto haber adoptado el timbre cívico de corona mural realzada de doce torres (visibles siete), como las coronas catalanas de comarca. A más de esto, la isla de Ibiza tiene más población que las provincias de Teruel o Soria.

Consell Insular d’Eivissa. Timbre: corona mural de siete torres visibles

Dicho lo cual, se da la coincidencia de que la isla de Ibiza tiene siete torres de defensa en su litoral, que son: Torre de Portinatx, Torre de Campanitx o d’en Valls, Torre de sa Sal Rossa o des Carregador, Torre de ses Portes, Torre des Savinar o des Cap des Jueu, Torre d’en Rovira y Torre de Balansat o des Molar. Asimismo, la Real Fuerza de Ibiza tiene siete baluartes, que son: Sant Joan, Santa Llúcia, Santa Tecla, Sant Bernat, Sant Jordi, Sant Jaume y Sant Pere (claro que si contamos el medio baluarte del Revellín o consideramos Santa Lucía como un semibaluarte, las cuentas no salen. Ya no digamos si sumamos los caballeros de San Lucas y de la Almudaina o de Santa Bárbara). Estas coincidencias también fueron determinantes en la elección que hizo el Consell d’Eivissa de la corona mural de siete torres (visibles) para timbrar su escudo. Además, así la define en su blasón: «Por timbre una corona mural de siete torres». Lo malo es que, en realidad, esas coronas murales de comarca están resaltadas de doce torres; de estas, al frente son visibles siete (Xavi Garcia me hizo notar este extremo. Hay una diferencia entre el número de torres total de la corona mural y el número de torres visibles en la representación gráfica). Las cuentas, una vez más, no salen. Molt malament.

En lo concerniente a Sant Joan de Labritja, el último dato de población que he consultado (INE, 2016) da como resultado 6 070 habitantes en el municipio. Superó la cifra de 5 000 habitantes empadronados en el término municipal en 2007. Desde entonces, la población no ha dejado de crecer. Sin perjuicio de que la solución que el Ayuntamiento de San Juan Bautista adoptó para el timbre de su escudo municipal fue heráldicamente impecable en su día, tal vez vaya siendo hora de ir pensando en sustituirlo por una corona mural de villa resaltada de ocho torres (visibles cinco torres unidas por una muralla sin almenas ni garitas), en función del número de habitantes que residen actualmente en el municipio. Pues, como dice Vicente de Cadenas y Vicent, «[la] posibilidad de distinguir la categoría de las poblaciones [es el] motivo fundamental del empleo de la corona en la heráldica municipal («La corona municipal española», en Ponencias, comunicaciones y conclusiones del I Congreso Ítalo-español de Historia Municipal y de la V Asamblea de la Asociación de Hidalgos. Madrid: Instituto Luis de Salazar y Castro (CSIC). Hidalguía, 1958, p. 95).

Hay un usuario de Wikimedia Commons, Neftali6610, que comparte este parecer y se ha adelantado, resolviendo el trabajo:

Ajuntament de Sant Joan de Labritja. Escudo municipal con corona mural. Muralla realzada de cinco torres visibles. Escudo no oficial realizado por Neftali6610

El blasón oficial del escudo de Formentera establece por timbre «una corona mural de pueblo»; es claro que se está siguiendo la jerarquía catalana de corona murales. Pero sucede que Formentera no es un pueblo. Toda la isla y municipio de Formentera tiene 12 124 habitantes (datos del Instituto Nacional de Estadística de 2016). Qué menos que una corona mural resaltada de cinco torres visibles. Eso, por no mencionar que, bien que un poco especial por poseer una doble naturaleza jurídica (el Consell Insular de Formentera es simultáneamente una institución autónomica y una institución local insular y municipal; en otras palabras, es a la vez consejo insular y ayuntamiento), su carácter de institución de la comunidad autónoma de las Islas Baleares parece sugerir la corona mural de siete torres visibles, en analogía con el Consejo Insular de Ibiza y justo por debajo del nivel provincial. Ni intelectual ni emocionalmente veo por qué Formentera ha de auto-devaluarse simbólicamente (estuve un año académico residiendo y trabajando en Formentera).

Desde otra perspectiva, si la elección de la corona mural vino determinada por una referencia a las torres de defensa de Formentera —en analogía con las consideraciones que tuvo en cuenta el Consejo Insular de Ibiza cuando adoptó su timbre—, pues tampoco se entiende, porque en Formentera no hay tres torres de defensa; hay cuatro, a saber: Torre de sa Gavina, Torre de Punta Prima, Torre des Pi des Català y Torre des Garroveret (cap de Barbaria). Y hasta cinco, si contamos la Torre de sa Guardiola en la isla adyacente de s’Espalmador, la cual pertenece a la Administración formenterense.

Ciñéndonos al número de torres que se ven —no al número de torres que tienen—, sucede que existe una corona mural genérica resaltada de cuatro torres visibles, y también una corona mural de cinco torres vistas. Por más vueltas que le doy, no acabo de captar la hilazón de los siguientes silogismos lógico-matemáticos; presento mis disculpas por mis limitaciones intelectuales con los números y las cuentas (es que soy de letras):

  • el municipio de entre 5 000 y 20 000 habitantes timbra su escudo de armas con una corona mural de villa, realzada por cinco torres visibles. Y la isla y municipio único de Formentera tiene 12 124 habitantes. Luego el timbre del escudo de Formentera es una corona mural de pueblo, realzada por tres torres visibles;
  • la isla de Formentera tiene cuatro torres de defensa. Y existe un modelo de corona mural genérico resaltada de cuatro torres visibles. Luego el timbre del escudo de Formentera es una corona mural con tres torres visibles;
  • el municipio de Formentera, que incluye la isla de Espalmador, tiene cinco torres de defensa: cuatro en Formentera y una en Espalmador. Y existe un modelo de corona mural realzado por cinco torres visibles. Luego el timbre del escudo de Formentera es una corona mural con tres torres visibles.

La única manera de entender el timbre formenterense en relación con el número de torres de la isla sería asumir que 1) se ha obviado la torre de s’Espalmador (por lo tanto, número de torres de Formentera = 4) y 2) se ha timbrado el escudo de Formentera con una corona mural de cuatro torres, visibles tres. Entonces, se estarían siguiendo dos criterios diferentes para las cuentas: en Ibiza, se ha tenido en cuenta el número de torres visibles, no el número total de torres de la corona. En Formentera, a la inversa. Qué caos. Mejor aplicamos los criterios catalanes basados en los títulos históricos de las poblaciones, el número de residentes y el estatus político actual del ente, y dejamos de contar estructuras defensivas de las islas a ver si cuadran con el número de torres de las coronas murales, ya reales, ya visibles.

Amén de la propia Casa Real, desde el punto de vista legal o reglamentario tengo por cierto que las instituciones y organismos del Estado español pueden hacer uso de la corona real en sus escudos. Al menos, así se observa comúnmente en los símbolos de los poderes del Estado (Senado, Consejo General del Poder Judicial…), comunidades autónomas (Galicia, Principado de Asturias, Castilla-La Mancha, Comunidad de Madrid, Navarra, La Rioja…), diputaciones provinciales (Albacete, Ávila, Burgos, Guadalajara, Lugo, Salamanca…) y miles de municipios. Aunque esto hace fruncir no poco el ceño a los especialistas en heráldica, quienes defienden el uso de coronas murales para las armas civiles, el caso es que en España los escudos municipales se timbran ordinariamente con la corona real, ya abierta, ya cerrada con diademas. Existiendo las coronas murales específicamente destinadas a la heráldica cívica, parece un tanto abusivo el constante empleo de la corona real en los escudos municipales, salvo en los casos justificados (antiguas villas y ciudades de realengo, villas y ciudades reales, como la propia Ciudad Real manchega).

Esto asentado, se sigue que todas las administraciones pitiusas (consejos insulares y ayuntamientos) podrían, si fuera su deseo, incluir la corona real cerrada —similar a la del vigente escudo de España— en sus membretes, sellos, &cétera, como hace el Ayuntamiento de Ibiza:

Ajuntament d’Eivissa. Membrete de un recibo de contribución. Escudo timbrado con la corona real

Empero, en principio esta es la solución peor, siendo heráldicamente preferibles las coronas murales, que es lo suyo y lo técnicamente acurado (el Consell Insular d’Eivissa y el Ajuntament de Sant Joan de Labritja lo han bordado en ese sentido).

Así y todo, sostengo que el caso de Ibiza ciudad ha de recibir una consideración singular. Son dos los principales blasones presentes en la ciudad de Ibiza: el Señal Real de Aragón y el escudo con el mueble del castillo. El primero denota la pertenencia de la ciudad e isla de Ibiza a la antigua Corona de Aragón (Jaime I de Aragón) → Reino de Mallorca (Jaime II de Mallorca & sucesores) → Corona de Aragón (Pedro IV de Aragón) desde tiempos de Jaime I el Conquistador, y es compartido con muchos otros territorios de esa Corona. (Aclaración: Al tratarse de armas de linaje, la casa de Mallorca y la casa de Aragón-Barcelona utilizaban el mismo blasón; lo de brisar las armas de Mallorca con la banda azul (realmente, una disminuida cotiza) brochante sobre el todo es un invento muy posterior de más que dudoso fuste histórico. Aparte, esas últimas son armas territoriales, no armas de linaje).

El segundo es el privativo de Ibiza. Se trata de armas remotas o tradicionales: se pierde su origen y tienen siglos de antigüedad documentada (basta echarle un vistazo a los escudos de las murallas renacentistas ibicencas). Respecto al escudo privativo de Ibiza, decía el Archiduque Luis Salvador de Austria: «No se sabe nada a ciencia cierta acerca de la época en que fue creado ni sobre quién pudo conferírselo a Eivissa. Sin embargo, parece comprobada su remota data» (María Dolores Tena Medialdea: «Blasons a Dalt Vila: una història cultural d’Eivissa». Eivissa núm. 54 [2013], 76-85, p. 77 [489]).

Se comprueba, al menos desde el siglo XVI, que el escudo de Ibiza ciudad está timbrado con un coronel:

Isla de Ibiza. Ciudad de Ibiza. Real Fuerza de Ibiza. Escudo de Ibiza timbrado con un coronel (siglo XVI)

Ese coronel no es propiamente una corona real, ni principesca, ni ducal, de marqués o condal, &cétera, sino una corona indefinida de florones indeterminados con la que se timbraban los escudos de las villas y ciudades en el pasado. El coronel español también es la corona que timbró el blasón de los reinos de España desde el reinado de Juan I de Castilla (siglo XIV) y, especialmente, el de los Reyes Católicos. En su versión más extendida, consiste en un aro enriquecido de piedras preciosas, realzado de ocho florones u hojas de acanto (visibles cinco) interpoladas de ocho perlas (visibles cuatro), una en cada hueco, engastadas en unas puntas fijadas al mismo aro. En la heráldica española, las expresiones coronel o corona real abierta aluden al mismo timbre. Carlos I timbró su escudo de armas con la corona imperial del Sacro Imperio Romano Germánico. Felipe II empleó el coronel español, pero a partir de su reinado este timbre comienza a cerrarse con diademas de oro cuajadas de perlas, hasta desembocar en la conocida forma de corona real de España (cerrada) que timbra el vigente escudo de España y de la ciudad de Ibiza.

El punto es que el escudo de Ibiza ciudad está timbrado con un coronel desde, como mínimo, el siglo XVI. Considero natural la evolución del timbre de coronel a corona real de España en las armas locales con el paso del tiempo, en paralelo con lo acontecido con el escudo de España. En su forma actual y timbrado con la corona real de España, el escudo heráldico municipal de la ciudad de Ibiza fue aprobado por el Ayuntamiento en pleno en sesión de 27 de noviembre de 1981, no llega a un mes antes de la promulgación del Decreto 2964/1981, de 18 de diciembre, por el que se hace público el modelo oficial del Escudo de España (Boletín Oficial del Estado núm. 303 [19 de diciembre de 1981], 29729-29730).

Ajuntament d’Eivissa. Timbre. La corona real de España con la que el Ajuntament d’Eivissa timbra su escudo de armas (izquierda) es estrictamente idéntica al modelo oficial del escudo de España aprobado Real Decreto 2964/1981, de 18 de diciembre, por el que se hace público el modelo oficial del Escudo de España (derecha)

Ofrezco un segundo argumento en apoyo de este timbre en el cívico escudo ibicenco. Para mi gusto, la ciudad de Ibiza hace muy bien en timbrar su escudo con la corona real por cuanto su casco urbano histórico no fue otro que la Real Fuerza, como se puede comprobar documental y empíricamente. Prueba documental:

Ayuntamiento de Ibiza: Reales Ordinaciones de la Isla y Real Fuerça de Iviza que saca a la luz su muy ilustre Ayuntamiento, y dedica al Rey Nuestro Señor Don Fernado el Sexto. Con un propileo, que es resumpta Historica, Corographica, y Coronologica de las mismas Islas. Fragmento de la portada. Palma: Imprenta de Miguel Cerà, y Antych, 1751

Y, por si queda alguna duda, prueba empírica: lo de real es fácil de inferir contemplando el escudo de Felipe II que corona la puerta principal del recinto fortificado de Ibiza, la Puerta de la Mar, Portal de ses Taules o el Rastrillo, y leyendo la inscripción en latín: PHILIPPO REGE CATHOLICO ET INVICTISSIMO HISPANIARVM INDIARVMQ. ORIENTALIVM ET OCCIDENTALIVM HAEC CONSTRVEBANTVR… Por cierto I: ese escudo está timbrado con un coronel de nueve florones visibles (siete al frente y dos en los extremos. Por cierto II: la composición de este escudo de armas de Felipe II presenta el fenómeno conocido como cortesía heráldica, con los leones de León contornados (= mirando hacia el lado siniestro). No se trata de infamar las armas, sino que se busca una simetría estética con los leones de otros cuarteles, que aparecen mirando hacia el lado diestro).

Isla de Ibiza. Ciudad de Ibiza. Real Fuerza de Ibiza o Dalt Vila. Puerta del Mar, Portal de ses Taules o el Rastrillo. Escudo de Felipe II e inscripción latina

Por razones análogas, mi segundo candidato a timbrar su escudo municipal con corona real es el Ajuntament de Santa Eulària des Riu. Pues qué duda cabe de que la villa de Santa Eulalia del Río fue cabeza del quartó del Rei y que este quartó fue un realengo y alodio directo de, para empezar, el rey Jaime II de Mallorca, quien fue señor del quartó de Xarc o de Santa Eulària.

 

Escudos y logos

Además de ciencia descriptiva y normativa, la heráldica es un arte. Lo importante de un escudo de armas es su blasonamiento o descripción de la forma, los esmaltes y los cargos de un escudo, no su representación visual. La representación visual de las armas es un asunto artístico y, dentro de ciertos límites, admite considerable variación, siendo cualquiera de esas representaciones igualmente válida pese a presentar diferencias de diseño en los detalles.

Paradójicamente, he constatado que en la heráldica pitiusa el blasonamiento es lo que más se descuida; las preocupaciones caminan más hacia el aspecto visual del escudo. Seguramente, es por la influencia de las ciencias empresariales, la importancia de una imagen de marca, los logos y otros símbolos gráficos, y microeconómico-neoclásicas superficialidades por el estilo. En conexión con esta cuestión, la Real Academia de la Historia tiró de las orejas al Ayuntamiento de Formentera en 2005 por presentar a evaluación e informe un dibujo sin blasonamiento y que confundía un escudo de armas con un posmoderno logotipo, tan lleno de originalidades y moderneces estaba. Que era un mojón, vaya. El antiguo escudo de armas del Ayuntamiento de Formentera venía a ser algo así (le falta la rechazable doble bordura blanca y amarilla del original presentado ante la Real Academia de la Historia. No he podido encontrar ese modelo, pero da lo mismo, porque era una heráldica cagada):

Isla de Formentera. Escudo de armas raso del Ayuntamiento de Formentera (anterior al Consell Insular de Formentera). Este escudo me lo he bajado de Wikimedia Commons. Su autor es V. Riullop

Aunque hubiera podido ser así, estéticamente mucho más bonito y heráldicamente mucho más correcto:

Isla de Formentera. Escudo de armas raso del Ayuntamiento de Formentera (anterior al Consell Insular de Formentera). Este escudo me lo he bajado de Wikimedia Commons. Su autor es SanchoPanzaXXI

Los formenterenses no se merecían aquello; pese a mis reservas sobre la cuestión de la corona mural, el símbolo de la Pitiusa menor ha mejorado bastante con el Consejo Insular de Formentera.

Por el contrario, el escudo heráldico municipal de San José ha degenerado que da gusto. A mi modo de ver, ya no se sabe si es un escudo de armas, un logo o qué es, porque ese logotipo o emblema de la derecha es una especie de deformación o simplificación del escudo de la izquierda, el cual tampoco está artísticamente para echar cohetes que digamos. Para más inri, se cambia arbitrariamente el esmalte de la cartela, que parece un bronce (¿o una carnación?) en el escudo y se muestra sin esmalte (¿o tal vez de plata?) en el logotipo (pero los otros metales y colores permanecen). Como no he podido acceder al blasón de ese escudo, ignoro si el esmalte de la cartela está definido.

Isla de Ibiza. Ajuntament de Sant Josep de sa Talaia. Escudo municipal vs. logo municipal

En comparación, la díada escudo heráldico oficial vs. logotipo oficial del Consell Insular d’Eivissa está mucho mejor resuelta. Pero, para el diseño del logo, también tiran de simplificación del escudo de armas:

Consell Insular d’Eivissa. Escudo heráldico oficial vs. logotipo oficial

Desde mi óptica, la mejor solución es la de Ibiza ciudad, ayuntamiento que diferencia perfectamente el escudo de armas y el logo o emblema. Para la imagen digamos «clásica» o seria utiliza el escudo heráldico municipal, y para transmitir la idea de «modernidad» —particularmente, en folletos publicitarios, páginas web de promoción y demás— se escoge el emblema o logo, basado en elementos de aquel pero perceptiblemente distinto. Las iniciales A y E (= Ajuntament d’Eivissa) se disponen, colorean y subrayan imaginativamente de modo que evoquen un castillo almenado y pantado sobre el mar:

Isla de Ibiza. Ajuntament d’Eivissa. Escudo municipal vs. anagrama municipal

Es de justicia reconocer que la heráldica y emblemática de Ibiza ciudad es de sobresaliente (9,5). Aparte de que su manual de Normativa gràfica de l’Ajuntament d’Eivissa consta de 204 páginas, en este documento se explica que el informe del escudo del Ayuntamiento de Ibiza fue realizado por el cronista rey de armas don Vicente de Cadenas y Vicent. Claro está, así yo también me luzco: me cojo al mejor especialista en heráldica del país y le encargo le rehabilitación y blasonamiento del escudo de mi ciudad (los aficionados a la heráldica conocemos los nombres de algunos conspicuos teóricos: Vicente de Cadenas y Vicent, Armand de Fluvià i Escorsa, Francisco López-Nieto y Mallo, Faustino Menéndez Pidal, José María de Montells y Galán, Eduardo Pardo de Guevara y Valdés, Alfonso de Ceballos-Escalera y Gila, y otros). Como cabe esperar, el cívico-ebusitano resultado heráldico es científicamente poco cuestionable. Este es mi tercer argumento, un argumento de autoridad. El escudo de la ciudad de Ibiza está rigurosamente blasonado por un insigne especialista; qué bien lo hizo el consistorio ibicenco en su día.

 

Formas de los escudos

Otra subarchipelágica característica propia de la heráldica pitiusa es que, en cuanto a su forma, cada escudo es de su padre y de su madre. Aunque los escudos no estuvieran cargados con ningún elemento, solamente por su forma y adornos externos (timbres y cartelas) se reconocería a qué entidad pertenecen.

Así, el Consell Insular d’Eivissa i Formentera, el Ajuntament d’Eivissa y el Ajuntament de Sant Antoni de Portmany adoptan en sus escudos la forma española o ibérica, es decir: escudo rectangular o cuadrilongo con punta redondeada, semicircular o de medio punto. La diferencia está en que el primero timbraba su escudo con una corona real abierta posmoderna, el segundo con una corona real cerrada y el tercero no timbra su escudo, si bien lo adorna con una cartela apergaminada:

Islas Pitiusas. Escudos del Consejo Insular de Ibiza y Formentera, del Ayuntamiento de Ibiza y del Ayuntamiento de San Antonio Abad

En cambio, el Consell Insular d’Eivissa, el Consell Insular de Formentera y el Ajuntament de Sant Joan de Labritja optan por el escudo caironat, vale decir, embaldosado, en loseta o losange de ángulos rectos apoyado sobre un vértice, tan típico de la Corona de Aragón. (El escusón situado en el centro, corazón o abismo del escudo de Sant Antoni de Portmany también es del tipo caironat).

Islas Pitiusas. Escudos del Consejo Insular de Ibiza, del Consejo Insular de Formentera y del Ayuntamiento de San Juan Bautista

En catalán, un cairó es una «rajola quadrada», una baldosa cuadrada. La expresión escudo embaldosado es una traducción directa de escut caironat. Caveat lector: aunque se parecen, un losange y una loseta no responden a la misma forma de escudo, pues el losange es un rombo con dos ángulos agudos y dos ángulos obtusos, y la loseta tiene cuatro ángulos rectos (= es un cuadrado dispuesto sobre uno de sus vértices). Las armerías femeninas suelen representarse en losange, en tanto que la loseta es la boca propia de los escudos de la Corona de Aragón y de la heráldica municipal.

El escudo de armas municipal de Sant Josep de sa Talaia responde a un modelo de escudo afrancesado cuadrilongo redondeado y acabado en punta:

Isla de Ibiza. Escudo del Ayuntamiento de San José, con forma de escudo francés

Por su parte, el Ajuntament de Santa Eulària des Riu va completamente a su bola, con una singular cartela y boca de escudo peculiar. La filiera del escudo de Santa Eulalia del Río, del mismo color que la cartela, también me resulta muy sospechosa; dudo entre interpretarla como una pieza del escudo o interpretarla como una moldura perimetral de la cartela en cuyo interior se encaja el escudo. Es el soporte que más se individualiza:

Isla de Ibiza. Escudo del Ayuntamiento de Santa Eulalia del Río

Las mismas armas podrías presentarse dispuestas sobre bocas (= formas o contornos) de escudo diferentes y seguirían siendo el mismo blasón. Históricamente, los emblemas heráldicos aparecen representados sobre soportes o superficies muy distintas, variando notablemente la forma, tamaño y proporciones de los escudos en función de épocas, países y regiones, sexos, estados civiles, condición religiosa o seglar, &cétera. Un caso pitiuso obvio es la evolución del escudo del Consell Insular d’Eivissa i Formentera al del Consell Insular d’Eivissa (están uno debajo del otro en las anteriores imágenes): salvo el timbre, que pasa de chapucera corona real abierta a estética corona mural de siete torres visibles, el resto de elementos heráldicos es prácticamente idéntico, con la excepción del esmalte y mazonado del castillo. Ahora bien, en el primer caso los elementos se disponen sobre un escudo español o ibérico y en el segundo, sobre un escudo caironat o embaldosado (cuadrado apoyado sobre uno de sus vértices). No hay error heráldico en hacerlo de un modo u otro, aunque pueden esgrimirse argumentos que hagan inclinar la balanza hacia una u otra alternativa.

Me he tomado la molestia de medir los escudos. El escudo del extinto Consell d’Eivissa i Formentera consistía en un rectángulo con la parte inferior redondeada y las consabidas proporciones de seis de largo por cinco de ancho. O sea: más tradicionalmente español, imposible. Las proporciones del escudo de la ciudad de Ibiza son un pelín más estilizadas: 6 de largo por 4,6 de ancho, pero, vaya, por ahí andan. Más alargado es el escudo del Portus Magnus: siete de largo por cinco de ancho, mas ese efecto queda gestálticamente enmascarado por la cartela ornamental.

Con la llegada de los borbones y por influencia francesa, en España se puso de moda un modelo de escudo más cuadrado y apuntado en los siglos XVIII y XIX. Con sus proporciones de 8,2 de alto por 6,7 de ancho, y a medio camino entre el de medio punto y el francés moderno, el escudo del Ajuntament de Sant Josep responde a estas afrancesadas características (es el único que lo hace). Estos atributos podrían indicar un origen decimonónico, pero considero muy arriesgada la hipótesis a falta de otros documentos o pruebas. Aparte, es que realmente creo que data de hace cuatro días.

No sé muy bien de dónde ha salido el escudete triangular curvilineo en el escudo del Consejo Insular de Formentera, pero esa forma es frecuente en los escudos franceses medievales, ingleses y algo menos en los alemanes. Quizá es un guiño a toda la turistada que acude en verano a Formentera, ja, ja, ja, pero tengo entendido que van sobre todo italianos. Para eso, mejor una boca cabeza de caballo o de buey. Yo, desde luego, no hubiera escogido ese contorno para el escudete. Por cierto: en el BOIB se blasona como escusón, pero los escusones se sitúan en abismo (= en el centro del escudo). Si no estoy equivocado, es más exacto blasonarlo como escudete.

La boca del escudo santaeulariense es muy extraña. Por la parte superior coincide con la forma de un escudo de piel de toro o de casulla (español), pero por la de abajo aparece muy apuntado. Aunque no controlo mucho, me arriesgo a decirlo en términos heráldicos: escudo de piel de toro en jefe y triangular curvilíneo en punta. He leído por ahí que se trata de un escudo suizo; aunque evidentemente esto es un disparate, hay que admitir que su contorno evoca vagamente la forma típica de los escudos helvéticos. Yo diría que es una variante o estilización apuntada del escudo de piel de toro.

 

Las entidades locales y la heráldica

Como cabe suponer, la evolución de la heráldica civil va en paralelo a la evolución política a la organización territorial del Estado. El tema es bastante follonero, pero, bueno, trataré de aclararlo un poco en este apartado, adoptando una explicación diacrónica.

 

Señoríos nobiliarios y eclesiásticos, realengos, abadengos y behetrías

En el Antiguo régimen, el poder feudal se desplegó sobre las comunidades locales adoptando diversas formas y con distinto grado de poder, privilegios, prerrogativas y facultades vasalláticas en cuanto a la propiedad territorial, jurisdicción, cobro de diezmos o rentas, enfiteusis, terrazgos, portazgos, pontazgos (cánones o derechos fiscales), multas, &cétera. En función de quién fuera el titular, podemos distinguir entre:

  • señoríos nobiliarios laicos (territoriales o solariegos y/o jurisdiccionales): los lugares de señorío laico eran territorios que estaban sujetos a un señor particular, noble laico. Los cuartones ibicencos comenzaron perteneciendo a este tipo bajo la jurisdicción de Guillermo de Montgrí, Nuño Sanz y Pedro de Portugal. Aclaración: Aunque Guillermo de Montgrí era arzobispo electo de Tarragona, no tomó posesión del arzobispado por renuncia aceptada por el pontífice, quedando como señor feudal y reservándose la rentas de Ibiza y Formentera, y de la villa de Constantí (Tarragona);
  • realengos: lugares que dependían directamente del rey o cuyo señor titular y jurisdiccional era el mismo rey o un miembro directo de su familia (por ejemplo, el infantazgo de un infante). En virtud de esta dependencia directa, el realengo se opone al señorío. El quartó de Xarc, de Santa Eulària o del Rei empezó siendo un señorío con Pedro I de Urgel, Pedro de Borgoña y Aragón o Pedro de Portugal y, por los avatares de la historia, devino primero en infantazgo y después en realengo de Jaime II de Mallorca y de los reyes que le sucedieron;
  • señoríos eclesiásticos: denominación genérica para los territorios pertenecientes a una institución eclesiástica, ya fuera una sede episcopal, un cabildo catedralicio o una abadía. En el Antiguo Régimen, los arzobispos, obispos, abades, &cétera, ejercían dominio eminente y jurisdicción sobre los territorios que constituían sus bienes. En particular, las tierras bajo dominio de una abadía se denominaban tierras abadengas. Los pueblos que recibían tierras de la abadía eran pueblos abadengos. A la muerte de Guillermo de Montgrí, sus derechos en el subarchipiélago pitiuso (derechos que se extendían sobre 3/4 partes de las islas de Ibiza y Formentera) fueron transmitidos por testamento al arzobispo de Tarragona y al arcediano de San Fructuoso (Tarragona). De este modo, los cuartones o partidas jurisdiccionales de Algarb o ses Salines, de Benizamid o Balansat y de Portmany pasaron de señorío laico a señorío eclesiástico. La Iglesia de Tarragona utilizó ampliamente la fórmula enfitéutica, censo perpetuo o enfiteusis en sus señoríos pitiusos. Los señores o censualistas de Tarragona recibían prestaciones de canon anual en dinero o frutos de las 3/4 partes de los enfiteutas pitiusos, ya por enfiteusis, ya por laudemio o luismo (enajenación o transmisión hereditaria subenfitéutica a un nuevo titular del dominio útil);
  • señoríos de las órdenes religioso-militares y maestrazgos: como un subtipo de señorío eclesiástico encontramos los territorios que pertenecían a las poderosas órdenes religioso-militares. Algunos topónimos españoles, como Quintanar de la Orden (= de la Orden de Santiago) o Torrecilla de la Orden (= de la Orden de San Juan de Jerusalén) recuerdan este hecho histórico. Si el señor era maestre de una orden, el territorio se convertía en un maestrazgo;
  • behetrías: las behetrías o lugares de behetría eran poblaciones cuyos vecinos, como dueños absolutos de ellas, podían recibir por señor a quien quisiesen. A veces, la autoridad señorial de las behetrías era detentada conjuntamente por varios señores laicos a la vez. Bien que la plaza de Ibiza (Dalt Vila) no gozaba de la libertad propia de las behetrías, de algún modo adoptó una estructura de gobierno parecida a una behetría en origen, pues la autoridad señorial de la plaza ebusitana era detentada por los tres conseñores conjuntamente, cada cual con una parte o fracción de Dalt Vila, y ejerciendo Guillermo de Montgrí un poder singular por encima de los otros porcioneros.

Se aportan otros ejemplos para ilustrar la tipología anterior: la villa de Santo Domingo de Silos (en nuestros días, municipio de la provincia de Burgos) era un abadengo vasallo de la Abadía de Santo Domingo de Silos. La pujante Orden de Calatrava se hizo dueña y señora de las tierras, villas y fortalezas de la provincia de Ciudad Real. El realengo de Ciudad Real era un enclave de jurisdicción directa del rey en un territorio gobernado por una orden religioso-militar. Análogamente, el cuartón del Rey de la isla de Ibiza era un realengo rodeado de señoríos eclesiásticos pertenecientes a la Iglesia de Tarragona.

Estas diferentes estructuras de poder feudal tienen su reflejo en los escudos de armas. La imperial ciudad de Toledo orna exteriormente su escudo heráldico municipal con la corona imperial y el águila bicéfala del Sacro Imperio Romano Germánico por haber sido corte de Carlos I de España y V del Sacro Imperio Romano Germánico. Es frecuente que los escudos municipales de los ayuntamientos que históricamente han sido cabeza de un ducado, marquesado, condado, vizcondado o baronía (= cabeza de un señorío nobiliario) antes de la abolición de las jurisdicciones señoriales por el Nuevo Régimen (Decreto del Consejo de Regencia de las Cortes de Cádiz de 6 de agosto de 1811) timbren sus escudos con la corona de su antiguo señor, que es una corona gentilicia, no municipal o cívica. Por razones históricas análogas, es costumbre timbrar con corona real los territorios de realengo.

Como veremos más adelante, el Ayuntamiento de Sant Antoni de Portmany ha adoptado como base de su escudo heráldico municipal las armas del antiguo señor de Portmany, Nuño Sanz. Su antigua condición de realengo justifica la inclusión del Señal Real de Aragón en el segundo cuartel del escudo de Santa Eulalia del Río.

Con todos estos elementos se recuerda en el escudo la procedencia histórica de la población. En el tránsito del Antiguo al Nuevo Régimen, este tipo de armas dio mucho problema porque se consideraban armas de sumisión o vasallaje, y no parecía coherente que un municipio libre presentara este tipo de armas. Sin embargo, contemplado el escudo con los ojos del siglo XXI, opino que estas armas no pasan de ser un recuerdo o referencia histórica al antiguo reino o señorío a que perteneció el municipio. En cuanto ciencia auxiliar de la Historia, alucino con cuánta historia he aprendido a través del estudio de escudos heráldicos.

 

Lugares, villas, ciudades, provincias

El asunto se complica históricamente todavía más por mor de los privilegios y gracias reales. Las aldeas, lugares o núcleos de población podían recibir un título o privilegio de villazgo, por gracia real o por compra, pagando a la Real Hacienda importantes sumas de dinero. Con el privilegio de villazgo o título de villa, la aldea, devenida en villa, se sacudía la jurisdicción de un señor, dotándose de alguaciles y justicias (ministros o tribunales) con la potestad de aplicar por sí la justicia en su propio territorio. El título de ciudad era concedido a algunas poblaciones que gozaban de mayores preeminencias que las villas. Los reyes otorgaban estos títulos con ocasión de acontecimientos singulares (en el caso de la ciudad de Ibiza, con ocasión de la erección del Obispado-Diócesis de Ibiza y Formentera). Aunque existen antecedentes históricos de administraciones supramunicipales tales como las merindades, veguerías o vicarías, corregimientos, &cétera, como es sabido la actual división del territorio español en provincias trae origen del proyecto de Javier de Burgos de 1833 aprobado por Real Decreto de 15 de noviembre de 1833 (Gaceta de Madrid núm. 154 [martes, 3 de diciembre de 1833]).

Conforme a este planteamiento, una segunda ordenación de las entidades locales, basada en sus títulos históricos, las clasificaría en lugares, villas, ciudades y provincias. Cito ampliamente lo que decía a este respecto el cronista rey de armas Vicente de Cadenas y Vicent en Heraldario español, europeo y americano. Tomo III (recopilado y redactado por Ampelio Alonso de Cadenas y López. Madrid: Instituto Salazar y Castro. Ediciones Hidalguía, 1994, pp. 56-57):

[…] pero si se quiere mantener la estructuración en Provincia, Ciudad, Villa y Lugar, se tiene forzosamente que adoptar la terminología y simbología universalmente usada para ello y, como esta división está totalmente en vigor, es ella la que debe marcar la pauta en cuanto al timbre de las Coronas municipales. En este aspecto reina la más completa anarquía y la solución no parece encontrarse en vías de realización, cuando sería facilísimo emplear su verdadero timbre en términos generales, reservando para los casos particulares las coronas gentilicias, cuando antecedentes históricos pudieran fundamentar la realidad de su uso.

Los timbres heráldicos municipales más conmúnmente empleados, pues no existe aún una uniformidad internacional, son los siguientes:

Ayuntamientos (lugares). Muralla realzada de 16 almenas, 9 vistas, de oro y mazonada de sable.
Villas. Muralla realzada de 4 torres, interpoladas de 4 garitas, de las cuales tres y dos vistas respectivamente, de oro, mazonada de sable y con saeteras en torres y garitas.
Ciudades. Muralla realzada de 8 torres, interpoladas de 8 garitas, de las cuales cinco y cuatro vistas respectivamente, de oro, mazonada de sable y con saeteras en torres y garitas.
Provincia (Diputaciones). Muralla realzada de 12 torres, 7 vistas, con saeteras, interpoladas de almenas, de oro y mazonada de sable.

Pueden añadir a sus armas los ornamentos exteriores que les puedan corresponder, quedando prohibido el uso del casco, plumas, lambrequines y todos los exclusivamente privativos de la Heráldica Gentilicia.

 

Situación actual

La vigente organización territorial del Estado español trae origen del título VIII de la Carta Magna. El artículo 137 de la Constitución española dispone: «El Estado se organiza territorialmente en municipios, en provincias y en las Comunidades Autónomas que se constituyan. Todas estas entidades gozan de autonomía para la gestión de sus respectivos intereses». Se trata de una distribución en cascada del poder público entre entidades de distinto nivel: en la cúspide, el Estado español, titular de la soberanía; y bajando por los distintos niveles y reduciendo los ámbitos territoriales, las comunidades autónomas, las provincias y los municipios.

De estas instituciones, la provincia y el municipio pertenecen a la Administración local. La provincia se configura como agrupación de municipios y goza de autonomía administrativa. Los municipios tienen personalidad jurídica plena y también gozan de autonomía en su término y ámbito municipal. El gobierno de los municipios corresponde a sus respectivos ayuntamientos, integrados por los alcaldes y los concejales.

El artículo 141 de la Constitución española prevé la creación de agrupaciones de municipios diferentes de la provincia (mancomunidades o comarcas, por ejemplo). Para los archipiélagos, el texto constitucional establece que las islas tendrán además su administración propia en forma de Cabildos o Consejos.

La comunidad autónoma de Canarias está constituida por una comunidad autónoma, dos provincias (Santa Cruz de Tenerife y Las Palmas), siete islas con sus corresponidentes cabildos y los municipios. El caso balear es un poco distinto. Al tratarse de una comunidad autónoma uniprovincial, todas las estructuras y funciones propias de la provincia fueron asumidas por la comunidad autónoma.

De acuerdo con todo lo anterior, la Administración territorial de las islas Pitiusas se estructura en consejos insulares (administración local propia de ámbito insular, artículo 141 CE) y ayuntamientos (artículo 140 CE). En la comunidad autónoma de las Islas Baleares, los consejos insulares tienen asimismo naturaleza de institución de la comunidad autónoma (artículo 39 del Estatuto de Autonomía de las Islas Baleares). Atendiendo al hecho diferencial de la insularidad, los Consejos Insulares de Ibiza y Formentera presentan, por consiguiente, una doble naturaleza: institución autonómica, en virtud del Estatuto de Autonomía de las Islas Baleares, e institución local, en virtud de la Constitución española.

Como desarrollo del título VIII de la Constitución española, se promulgó la ley 7/1985, de 2 de abril, Reguladora de las Bases del Régimen Local (Boletín Oficial del Estado núm. 80 [3 de abril de 1985], 8945-8964). Por medio de esta ley se reconocieron entidades locales de ámbito territorial inferior al municipio, con diversas denominaciones tradicionales: caserío, parroquia, aldea, barrio, anteiglesia, concejo, pedanía, lugar anejo y otros análogos (artículo 45 de la LRBRL). No obstante, el artículo 45 de la LRBRL se dejó sin contenido por el artículo 1.14 de la Ley 27/2013, de 27 de diciembre, de racionalización y sostenibilidad de la Administración Local (Boletín Oficial del Estado núm. 312 [30 de diciembre de 2013], 106450-106473). Así pues, todas esas entidades locales de ámbito territorial inferior al municipio tienen interés desde la perspectiva demográfica y social, pero no tienen reconocimiento administrativo propiamente dicho.

Todo esto tiene su reflejo en la heráldica actual. En definitiva, los órganos de gobierno y administración pitiusos se reducen al Consejo Insular de Ibiza y los cinco ayuntamientos ibicencos, más el Consejo Insular de Formentera, que es simultáneamente Ayuntamiento de Formentera. En total, siete entidades de gobierno y administración local y, por consiguiente, siete escudos heráldicos cívicos.

Respecto a los timbres, un asunto sumamente controvertido en la heráldica civil española, ya se ha dicho que, en principio, lo apropiado es el empleo de una corona mural según las reglas de la ciencia del blasón. El problema es que disponemos de varios planteamientos posibles sobre esta disputada cuestión.

Desde una perspectiva historicista, hemos visto que los ayuntamientos podrían timbrar sus escudos heráldicos por ser cabeza de título nobiliario con la corona de dicho título (en las islas Pitiusas no se da este caso). O podrían timbrarlos conforme a su antiguo título de lugar, villa o ciudad —creo que solo recibió un título la ciudad de Ibiza—, empleando coronas murales. La ciudad de Ibiza podría emplear una corona mural de ciudad.

Para enbarullarlo todo más, respecto a las coronas murales, disponemos de las jerarquías de coronas murales establecidas por Vicente de Cadenas y Vicent, y la derivada del Decreto 139/2007, de 26 de junio, del Gobierno de la Generalidad de Cataluña, que no coinciden plenamente: por ejemplo, las coronas de ciudad son más o menos iguales, pero la corona de villa del cronista rey de armas se parece más a la corona de pueblo catalana.

Por si lo anterior no fuera suficientemente lioso, en Cataluña se sigue el criterio de que cualquier municipio puede anteponer a su nombre el título de villa si tienen más de cinco mil habitantes y el de ciudad si tienen más de veinte mil, con independencia de los títulos y honores históricos que le hayan sido concedidos.

Para acabarlo de arreglar, cualquier municipio español puede timbrar su escudo de armas con la corona real cerrada española. Así pues, el caos total está servido, y han de ser los consistorios pitiusos los que acuerden qué timbre adoptan, si es que adoptan alguno (en las Islas Baleares no es obligatorio). Me parece que lo único exigible heráldicamente es que la adopción no sea totalmente arbitraria, sino que se justifique de acuerdo con alguno de los sistemas anteriormente expuestos (corona gentilicia, corona mural o corona real cerrada).

Desde el I Congreso Ítalo-español de Historia Municipal celebrado en Roma en 1958, se viene recomendando el escudo en losange cuadrado, losange de ángulos rectos o loseta como propio y privativo de la heráldica municipal. Este tipo de escudo ofrece la ventaja de identificar perfectamente las armas municipales, y goza de especial tradición en el ámbito de la antigua Corona de Aragón. La recomendación fue reiterada en el I Encuentro de Expertos en Heráldica Municipal celebrado en Játiva (Valencia) en 1991. No obstante, la Real Academia de la Historia advirtió que la ordenación de los muebles heráldicos resulta difícil en los escudos en loseta, razón por la que esta institución preconiza la elección de escudo de boca española, desechando el de losange de ángulos rectos. Con esta disparidad de criterios, al final tres instituciones pitiusas tienen escudo en loseta y otras tres han elegido el escudo de boca española. El escudo josefino y el santaulaliense no pertenecen a ninguno de estos dos tipos.

 

Figuras heráldicas

Las figuras heráldicas o cargos son los elementos que se ponen en el campo del escudo. Se clasifican en piezas, particiones y muebles.

 

Piezas

Las piezas son las representaciones geométricas que, por lo general, tocan los límites del escudo; dos bordes a lo menos. Las piezas que se observan en el conjunto de armas pitiusas son, principalmente, 1) los palos de gules o bastones de Aragón (= las «barras» de Aragón), 2) las fajas ondadas de plata y azur que representan o simbolizan el mar y 3.1) la bordura y 3.2) el escusón en abismo del escudo del Ayuntamiento de San Antonio Abad (este no toca los límites del escudo, pero se considera pieza honorable. El escusón de San Antonio Abad se honra con las armas de la ciudad de Ibiza).

Ya hemos quedado en que la sospechosa filiera del escudo del Ayuntamiento de Santa Eulalia del Río no es una pieza del escudo, sino una moldura de la cartela-metopa; no la considero. Y si lo es, se trata de una filiera general del escudo con carácter ornamental; su recorrido heráldico no va mucho más allá.

Escudo del Ajuntament de Santa Eulària des Riu. Filiera general (de oro) rodeando el escudo y filete (de sable) separando los cuarteles

También en relación con el escudo de Santa Eulalia del Río, hay una pieza honorable llamada faja que corta el escudo por el centro y ocupa un tercio de su altura. Existen asimismo disminuciones de esta pieza, denominadas ceñidor o divisa, trangle y filete, caracterizadas por menguar progresivamente la anchura de la faja hasta quedar esta pieza convertida en una especie de trazo que separa los cuarteles del escudo cortado. Parece haber un filete de sable (negro) en el escudo de Santa Eulària des Riu. No estoy seguro de en qué medida se trata de una pieza heráldica o de un mero ornamento interior del escudo. En principio, la filiera y el filete se podrían blasonar.

En todos los casos, el palado de Aragón es el tradicional de cuatro piezas (el cuatripalado establecido definitivamente por Pedro IV de Aragón), lo que sobre campo de oro da como resultado un adogado total de nueve divisiones verticales alternantes de oro y gules (= de color amarillo y rojo). No hace falta decir que la presencia del Señal Real de Aragón en los escudos del extinto Consell Insular d’Eivissa y Formentera (en el campo), del Consell Insular d’Eivissa (en el campo), del Consell Insular de Formentera (en el escudete), del Ajuntament de Sant Antoni de Portmany (en el campo), del Ajuntament de Sant Josep de sa Talaia (cuartelado, en el primer cuartel y en el cuarto) y del Ajuntament de Santa Eulària des Riu (cortado, en el segundo cuartel) es una referencia histórica a la soberanía de los reyes de Aragón-Mallorca-Aragón sobre las islas Pitiusas, con un matiz en el caso del blasón del Ayuntamiento de San Antonio Abad que se comentará más adelante.

Subrayaré que en ciencia heráldica hay una refinada distinción entre armas por concesión y armas por pertenencia, distinción que tiene su reflejo en la ubicación del Señal Real. En el escudo de Santa Eulalia del Río, las armas de Aragón se ven en el segundo cuartel. Ello parece sugerir que se trata de una villa real. No me consta que la población de Santa Eulalia del Río fuera agraciada con ningún privilegio de villa real. Aun así, le encuentro cierta lógica porque, a diferencia de los demás, el quartó de Santa Eulària o del Rei devino en realengo, como su propio nombre indica. Además, el aspa o cruz de santa Eulalia, mueble alusivo al topónimo del municipio, está colocada en el cuartel principal; todo ello me hace concluir que la composición heráldica es acertada.

Por el contrario, pienso que el escudo de Sant Josep de sa Talaia es susceptible de mayores objeciones. El Señal del rey de Aragón ocupa el primer cuartel, que es el de preferencia. Ya no es que sea dudoso, es que es imposible que sean armas de concesión real, porque la Corona de Aragón se integró en las Españas «un poquito antes» del siglo XIX (echemos una ojeada al escudo de armas de los reyes Católicos), y hace mucho que las armas de Aragón forman parte de las armas de España (las reales personales y las nacionales territoriales. Al fin y al cabo, las armas de España han sido históricamente las de la persona reinante ).

Respecto a la campaña o pie de fajas ondadas (= «el mar») que sostiene las murallas, castillos o torres, ora se considera un fajado ondado de plata y azur (caso del escudo del Ayuntamiento de Ibiza), ora se blasona como un pie de azur con tres fajas ondadas de plata (caso del escudo del Consejo Insular de Ibiza), ora se embarulla con un «pie ondado de plata con dos fajas ondadas de azur» (caso del escudo del Consejo Insular de Formentera); pero luego, en vez de resolver la campaña con cinco divisiones o franjas onduladas horizontales (3 de plata + 2 de azur), como correspondería, el diseño oficial va y pone equivocadamente seis; exactamente igual que en el escudo de Ibiza ciudad, cuando su blasonamiento no es el mismo.

Pienso que los formenterenses se han mareado con tanta ola, confundiendo o no distinguiendo bien qué es campaña o pie del escudo y qué son piezas, así como sus respectivos esmaltes, invertidos con relación al escudo del Consejo Insular de Ibiza (la inversión de esmaltes trae origen de que en el escudo de Ibiza, el campo es de metal; y en el escudo de Formentera, el campo es de color). En el escudo del Consejo Insular de Ibiza, el pie es de azur y las tres fajas ondadas, de plata; en el de Formentera, el pie ondado es de plata y las dos fajas, también ondadas, de azur. Dicho en román paladino: en la isla de Ibiza, la calma mar es azul y las abundantes olas, blancas; contrariamente a lo que ocurre en los alrededores de la isla de Formentera, donde, a tenor de su blasón, la gruesa mar es blanca y las no tan numerosas olas, azules. No había notado estos asombrosos atributos ecuóreos en las decenas de viajes que he efectuado entre los puertos de Ibiza y La Sabina, y vuelta. Qué cosas. (A decir verdad, el color azur del campo del escudo de Formentera condiciona los esmaltes de la campaña. Mas podrían haberlo blasonado como un fajado ondado de plata y azur de seis piezas y ya, porque eso es lo que al final se representa visualmente).

Pero no hay cinetosis heráldica que no prevenga una dosis de Biodramina cultural. Estimo que el Consell Insular de Formentera debería prestar un poco más de atención a sus propios símbolos; la precisión, el rigor y el cuidado en los detalles son valores epistémicos y estéticos. Elaborado por el esclarecido diseñador heráldico Xavier Garcia, me he descargado de Internet el escudo de armas del Consell Insular de Formentera, no oficial, pero con la campaña (= la mar) correctamente representada de acuerdo con su removido —por no decir sobrenatural— blasón oficial (además, queda estéticamente mejor que la reglamentaria). Del mueble de la torre ja en parlarem a su debido tiempo.

Xavier Garcia: «Formentera», en línea. Disponible en Internet: Dibujo heráldico (consulta del lunes, 28 de agosto de 2017)

En lo tocante a la bordura portmanyina, el escudo de Sant Antoni de Portmany trae bordura de azur con ocho calderas de oro. O eso parece, porque no he sido capaz de encontrar un escudo grande esmaltado en la web oficial del Ajuntament de Sant Antoni de Portmany, y eso que le he dado vueltas y revueltas. El que cuelgan en Internet es diminuto y no se distingue nada en su tamaño real; mucho menos cuando se amplía (me da la sensación de que el Ayuntamiento de San Antonio Abad pasa bastante de sus propios emblemas heráldicos).

Ajuntament de Sant Antoni de Portmany. Escudo esmaltado municipal oficial. Este escudo me lo he bajado directamente del sitio web del Ayuntamiento de San Antonio Abad

En Wikimedia Commons hay un usuario que se llama Heralder —un fiera del diseño heráldico, el tío o la tía sabe latín— que ha elaborado plausiblemente el mejor escudo de armas de Sant Antoni de Portmany que yo haya contemplado hasta el momento. A propósito: el autor o la autora —es difícil de saber tras un seudónimo— corrige las proporciones del escudo. Este es su excelente producto artístico:

Ajuntament de Sant Antoni de Portmany. Escudo municipal no oficial. Este escudo me lo he bajado de Wikimedia Commons. Su autor es Heralder

Comentaré la bordura del escudo de Sant Antoni de Portmany (pieza) conjuntamente con el mueble de las calderas en otro apartado de esta sección.

 

Particiones

Las particiones son las divisiones geométricas del campo del escudo. En el caso de la heráldica pitiusa, en partes iguales. Los escudos que presentan particiones son el de Sant Joan de Labritja (cuartelado en sotuer), el de Sant Josep de sa Talaia (cuartelado en cruz) y el de Santa Eulària des Riu (cortado).

En todos los congresos de heráldica municipal, los especialistas recomiendan reiteradamente que el campo del escudo tenga pocas divisiones. Teniéndolas, el escudo cortado santaulaliense es más aceptable que el cuartelado escudo josefino. El escudo heráldico municipal del Ajuntament de Sant Josep de Sa Talaia presenta el conocido cuartelado regio o cuartelado puro, con reiteración del Señal Real de Aragón en los cuarteles primero y cuarto, y del castillo amurallado ibicenco en los cuarteles segundo y tercero. Ese cuartelado trae origen de la necesidad de Fernando III, rey de Castilla y León, de representar sus dos herencias y la definitiva unificación de la Corona castellano-leonesa en el escudo. No acabo de ver justificación heráldica alguna ni en el cuartelado ni en la disposición de las armas. Como ya he comentado, la inclusión del Señal Real de Aragón como pieza única del cuartel preferente me parece poco procedente.

El escudo sanjuanero presenta el denomininado cuartelado impropio, porque muestra los cuatro cuarteles diferentes. En un escudo embaldosado, el cuartelado en aspa o sotuer es el que produce mejores resultados estéticos. Aparte, la sencillez de la composición, la claridad de los muebles, la legibilidad de las armas y otras consideraciones me inducen a considerar que ese cuartelado está muy bien, pese a que no se siga la recomendación heráldica general.

 

Muebles

Los muebles que aparecen en los escudos de armas de las instituciones pitiusas son:

  • Consell Insular d’Eivissa i Formentera: castillo posmoderno;
  • Consell Insular d’Eivissa: castillo en condiciones;
  • Consell Insular de Formentera: torre naturalista y gavillas de trigo (= latín frumentum, catalán forment) + escudete;
  • Ajuntament d’Eivissa: murallas y castillo;
  • Ajuntament de Sant Antoni de Portmany: calderas, armas de Ibiza en el escusón;
  • Ajuntament de Sant Joan de Labritja: 1.º) venera o concha bautismal; 2.º) balanza; 3.º) parrilla, 4.º) libro;
  • Ajuntament de Sant Josep de sa Talaia: murallas y castillo naífs, torre en el escusón;
  • Ajuntament de Santa Eulària des Riu: aspa o cruz de santa Eulalia.

 

Castillos y torres

Las islas Pitiusas tienen cinco iglesias-fortaleza, cuatro en Ibiza y una en Formentera. Las iglesias de Sant Antoni de Portmany (1305, ampliación en los siglos XVI y XVII) y de Santa Eulària des Riu (siglos XVI-XVIII) cuentan, además, con sendas torres fuertes de defensa, integradas en la arquitectura del templo. Entre los siglos XVI y XVIII se erigieron siete torres en Ibiza, una en Espalmador y cuatro en Formentera para defender el litoral pitiuso. A estas torres litorales se añaden alrededor de una cincuentena de torres de refugio prediales, en el interior.

Por descontado, la ciudadela de Ibiza, Dalt Vila o Real Fuerza de Ibiza se lleva la palma en lo que a fortificaciones se refiere. La capital de las Pitiusas ha sido un asentamiento amurallado desde tiempos de los fenicios. Hay referencias a las poderosas e inexpugnables murallas que defendían la ciudad de Ibiza durante la Segunda Guerra Púnica; defensas que, según parece, los romanos no consiguieron asaltar. Durante la Segunda Guerra Civil de la República de Roma, Cneo Pompeyo el Joven conquistó sin dificultad las islas Baleares (47 a. n. e.); pero la plaza de Ibiza, protegida por sus murallas, opuso una fuerte resistencia a los asaltos del general, hasta que fue sometida por las armas.

Tras los oscuros periodos vándalo y bizantino, los sarracenos se anexionaron la isla a principios del siglo X, fortificando el núcleo urbano con una triple cerca, foso, torres, una almudaina y un castillo levantados en la cima del puig de Vila. Las murallas islámicas fueron mantenidas y rehechas después de la conquista cristiana, integrándose en el conjunto urbano de Dalt Vila. En el siglo XVI la plaza ebusitana se rodeó de las fortificaciones abaluartadas que determinaron la inclusión de la ciudad de Ibiza en la Lista del Patrimonio Mundial.

Con estos antecedentes, no resulta sorprendente que castillos y torres sean muebles habituales en las armerías pitiusas. Debido a su frecuente presencia en la heráldica española, hay mucha variedad en los diseños heráldicos de los castillos y las torres, más o menos imaginativos o detallistas: almenas triangulares o cuadradas, mayor o menor número de vanos (puertas y ventanas), huecos más o menos destacados, &cétera. Esa es la parte artística de la heráldica, que admite no poca fantasía.

El castillo heráldico se presenta corrientemente como un cuerpo principal con torres (torreado). En el cuerpo principal hay una una puerta —si no, a ver cómo entras al castillo—, pero en unos diseños se observan ventanas y en otros, no. La fortaleza a veces apoya sobre un zócalo, base o escalón; en otros trazados de castillos, estas bases no se ven. Todos los castillos heráldicos muestran tres torres almenadas, casi siempre con huecos: ventanas y, a veces, puertas, depende. La torre central o del homenaje siempre aparece más destacada: más alta, quizá más ancha, coronando el cuerpo inferior del castillo. Las otras dos torres a veces se trazan flanqueando el cuerpo inferior de la fortificación, a veces se dibujan apoyadas sobre dicho cuerpo junto a la torre del homenaje; he visto varias maneras de representarlas. Rasgos característicos del estilo heráldico del litoral mediterráneo (Cataluña, Valencia…) son las figuras ligeras, almenas triangulares y huecos destacados.

 

Escudo heráldico del Consell Insular d’Eivissa

Conforme a la regla heráldica, el escudo del Consell Insular d’Eivissa está cargado de un castillo de plata (blanco) con las puertas y ventanas de sable, negras (= castillo aclarado de sable). Ese castillo se ha diseñado con un zócalo o base y una puerta cubierta con un arco de medio punto, pero sin ventanas en el cuerpo principal. Como es preceptivo, el castillo consta de tres torres almenadas (torreado y almenado o merletado), siendo la torre central o del homenaje más alta y más ancha que las otras dos. Por esta razón, se dice que es un castillo donjonado (= la torre central es más alta que las laterales. La inmensa mayoría de los castillos heráldicos son castillos donjonados; el donjonado es un estándar). Las almenas son de estilo mediterráneo, triangulares. En todas las torres se abren dos ventanas.

Consell Insular d’Eivissa. Castillo de plata aclarado de sable, almenado o merletado, donjonado, mazonado o mamposteado de sable y pantado

Es castillo está mazonado o mamposteado de sable, que es el mazonado por defecto. Mazonado o mamposteado significa que se destacan las juntas del aparejo (llaga y tendel). Por último, es un castillo pantado, porque va encima de agua. Como en la campaña, pie o punta de los escudos pitiusos frecuentemente se blasonan fajas ondadas de plata y azur representando el mar, son igualmente habituales los castillos y torres pantados.

El castillo del escudo del Consejo Insular de Ibiza me parece heráldicamente muy correcto, hasta por su estilo mediterráneo. El conjunto del escudo (boca del escudo, timbre, composición, la campaña, esmaltes, piezas, muebles…) también me resulta armonioso. Lo único que me chirría un poco es que un mueble de metal esté cargado sobre un campo de metal (en campo de oro, castillo de plata); quizá ello pudiere vulnerar la regla de contrariedad de colores (= nunca metal sobre metal, ni color sobre color). No obstante, la transgresión queda disimulada por los palos de gules (castillo de metal sobre palos de color) y, conceptualmente, bien podría aducirse un argumento «tricapa», diciéndolo llanamente. Desde esta perspectiva, el campo de oro (metal) estaría cargado con los palos o bastones de gules (piezas de color) y estos, a su vez, estarían cargados con el castillo de plata (mueble de metal), en una alternancia o contraste metal-color-metal, que favorece una buena legibilidad de las armas. Pero todo esto se lo dejo a los especialistas…

Hay por lo menos otro escudo heráldico que comparte estas mismas características, es decir: el mueble de plata aclarado de sable sobre el Señal Real de Aragón. Y se trata, precisamente, del escudo heráldico del municipio de Torroella de Montgrí (Bajo Ampurdán, Gerona), de donde procedía Guillermo de Montgrí, señor de Ibiza y Formentera.

Ajuntament de Torroella de Montgrí (Baix Empordà, Girona). Escudo heráldico municipal. Este escudo me lo he descargado de Wikipedia Commons. Su autor es Xavigivax (= nombre del usuario Xavier Garcia en la Wikipedia)

Las tres diferencias entre los blasones del Consell Insular d’Eivissa y el del Ajuntament de Torroella de Montgrí son: 1) el timbre de Montgrí es una corona de barón; 2) el mueble es una torre de plata cerrada de sable, no un castillo y 3) el escudo de Torroella no tiene el pie «marino» que figura en el ibicenco (cosa rara, porque el costero municipio de Torroella de Montgrí está frente a las islas Medas, un sobresaliente destino de buceo). El escudo heráldico municipal de Torroella de Montgrí obtuvo dictamen favorable de la Sección Histórico-arqueológica del Institut d’Estudis Catalans; cabe suponer que técnicamente no debe de vulnerarse ninguna regla heráldica.

 

Escudo heráldico del Consell Insular de Formentera

La oficialización de los símbolos propios del Consell Insular de Formentera (la bandera, el escudo y la diada) se llevó a cabo en dos fases. Hubo una aprobación inicial de los símbolos por el Pleno del Consejo Insular de Formentera en noviembre de 2009 y una ulterior aprobación definitiva por el mismo pleno en marzo de 2010.

Según se desprende del contenido del Boletin Oficial de las Islas Baleares (suponiendo que lo haya entendido bien, porque la redacción es farragosa), parece ser que el Consell Insular de Formentera (en adelante, CIF) encargó la evacuación de un informe técnico relativo a los símbolos de la isla a Obra Cultural Balear de Formentera (en adelante, OCBF) el 19 de octubre de 2007. El 7 de julio de 2009, la OCBF elevó al CIF una propuesta. El CIF aprobó inicialmente y por unanimidad los símbolos propios del Consejo en sesión extraordinaria celebrada el 17 de noviembre de 2009 de acuerdo con la propuesta presentada por la OCBF.

De todo este rollo lo que interesa es que se hace público el blasón oficial del escudo del Consell Insular de Formentera en el Boletín Oficial de las Islas Baleares núm. 186 (22 de diciembre de 2009), p. 99. El BOIB al que he accedido está en catalán (llevo todo el post haciendo barreja de lenguas. Me encanta, en mi entorno ibicenco hablamos mucho barrejant, o sea, «barrejando» [= amalgamando]). Dice así:

Com a escut: ‘Escut caironat d’atzur, una torre d’or sostinguda sobre un peu ondat d’argent amb dues faixes ondades d’atzur, acostada de dues garbes de forment d’or i acompanyada al cap d’un escudet triangular curvilini d’or, amb quatre pals de gules. Per timbre una corona mural de poble’.

Por cierto: nótese que cuando el escudo se blasona en catalán, se dice escudet (correctamente), no escussó. Respecto al escudete/escusón formenterense, podría ser que el fallo estuviera en la traducción del catalán al castellano.

No sé bien cómo son los procedimientos administrativos, pero según el BOIB la aprobación inicial fue eso mismo, inicial y no definitiva, porque faltaban algunos trámites: la apertura de un plazo público de alegaciones y un informe de la Real Academia de la Historia. La Real Academia de la Historia (RAH) emitió su informe el día 5 de marzo de 2010.

Ojo, no hay que confundir este informe de la RAH de 2010 relativo al escudo heráldico del Consell Insular de Formentera con aquel otro informe de la RAH de 2005 relativo al escudo heráldico del Ayuntamiento de Formentera. Aunque guardan cierto parecido, no se trata de los mismos escudos. De hecho, hay sensibles diferencias entre el escudo de 2005 (Ayuntamiento de Formentera) y el de 2010 (Consejo Insular de Formentera) en lo concerniente a las figuras que cargan el escudo. Según la descripción del académico de la RAH, el blasón formenterense de 2005 era este:

[…] de verde, un castillo de oro, aclarado del campo, sobre ondas, acompañado en el jefe de una espiga de trigo de oro y de dos escudetes en losange con las armas reales: de oro, cuatro palos de gules.

Es decir: en el escudo formenterense de 2005 el mueble principal era un castillo de oro aclarado del color del campo, verde (sinople), no una torre. En el jefe (= parte superior del escudo) había dos figuras más, una de ellas duplicada: una espiga de trigo de oro en el centro flanqueada por dos escudetes caironats (en rigor, no eran «en losange», sino en loseta). Adviértase que la figura que estaba duplicada eran los escudetes, no las espigas de trigo; y que los escudetes eran caironats, no triangulares curvilíneos. La descripción del blasón del anterior escudo formenterense está sacada de Faustino Menéndez Pidal: «Formentera (Baleares): escudo municipal». Boletín de la Real Academia de la Historia, tomo CCII, cuaderno III (septiembre-diciembre 2005), p. 476.

Voy a mostrar de nuevo en este apartado el escudo realizado por el wikipedista SanchoPanzaXXI porque ilustra con gran precisión la composición del escudo de 2005, aunque el diseño que se presentó entonces ante la RAH no era este ni mucho menos (el de más abajo está dibujado habilidosamente por parte del artista heráldico):

Isla de Formentera. Escudo de armas raso del Ayuntamiento de Formentera (anterior al Consell Insular de Formentera). Este escudo me lo he bajado de Wikimedia Commons. Su autor es SanchoPanzaXXI

Volvamos al escudo del Consell Insular de Formentera de 2010. Tras el periodo de alegaciones y el informe de la RAH de 2010, se procede a la aprobación definitiva de los símbolos propios del CIF por unanimidad en sesión ordinaria celebrada el 31 de marzo de 2010. De nuevo, se publica el blasón definitivo del escudo del Consell Insular de Formentera en el Boletín Oficial de las Islas Baleares núm. 61 (22 de abril de 2010), p. 129. Ahora lo tengo en castellano. El blasón que se difunde en el diario oficial es este:

Escudo embaldosado de azur, una torre de oro sostenida sobre un pie ondado de plata con dos fajas ondeadas [sic] de azur, acostada de dos gavillas de trigo de oro y acompañada al jefe de un escusón [sic] triangular curvilíneo de oro, con cuatro bastones de gules. Por timbre una corona mural de pueblo.

Se verifica que el color del campo ha pasado de verde a azul (= de sinople a azur). El castillo de oro aclarado de sinople se ha convertido en una torre de oro; no se especifica su aclarado. En el blasón se vacila entre ondado y ondeadas. La espiga única de trigo de oro ha devenido en dos gavillas (= ramos de mies) de oro que flanquean a diestra y siniestra la torre central; y en el lugar que ocupaba aquella (el punto del jefe) ahora se ubica un «escusón» (un escudete, ya lo hemos visto) cuya boca ha cambiado de caironat a triangular curvilíneo. Otra novedad importante es que el anterior escudo era raso y el nuevo se timbra con corona de pueblo (pero la isla de Formentera ni es un pueblo, ni tiene tres torres de defensa; este extremo también ha sido examinado anteriormente).

En ese mismo diario oficial de 2010 se publicaron los modelos igualmente oficiales de la bandera y el escudo. El modelo oficial de escudo es el que se ha copiado en esta entrada de mi ciberbitácora. En el presente apartado centraré mi análisis en los muebles del escudo.

Consell Insular de Formentera. Escudo oficial. Muebles

Comentaré un par de cosas sobre el escudete. A diferencia del escusón, que es una pieza honorable que se coloca siempre en el centro, corazón o abismo del escudo, el escudete puede situarse en cualquier punto del escudo. De este modo, los escudetes en loseta del anterior escudo del Ayuntamiento de Formentera se ubicaban en los cantones diestro y siniestro del jefe; y el escudete triangular curvilineo del vigente escudo del Consejo Insular de Formentera figura en el punto del jefe (parte central superior del escudo).

Si no se blasonan de otro modo, lo usual y ortodoxo es que los escudetes adopten la boca o forma del escudo. El Consejo Insular de Formentera ha optado por la boca triangular curvilínea para el escudete; como es distinta de la embaldosada del escudo, se blasona específicamente. No hay incorrección heráldica; la utilización de esa forma es una alternativa entre otras. A mí me rechina un poco por lo que he dicho antes de los escudos franceses, ingleses y alemanes y porque, con esa boca y honrado con el Señal Real de Aragón, me recuerda al escudo del Valencia Club de Fútbol. Pero, bueno, todo esto es pura subjetividad; esa boca no es desconocida en la heráldica española, aunque sin duda no es la más extendida en época contemporánea. Si el pueblo de Formentera desea su escudete con dicha forma ojival, bien está.

En otros secciones he presentado mis objeciones en razón al timbre y a la campaña o pie del escudo del Consell Insular de Formentera. Por más que uno trata de empatizar, me temo que, desafortunadamente, mis reparos no han acabado. Pero antes habrá que señalar los aspectos positivos y méritos del nuevo blasón.

Valoro como un acierto la sustitución del viejo castillo por la nueva torre, por cuanto, a diferencia de la isla de Ibiza, en Formentera no hay ningún castillo. Despoblada desde mediados del siglo XIV por la peste negra y los ataques del Turco, los asentamientos repobladores sólidos de Formentera (primera gracia real a Marc Ferrer en 1697, segunda gracia real en 1699 [quartó des Carnatge]; gracia real a Toni Blanc de Toni [el Clot del Magraner]) tienen lugar muy a finales del siglo XVII y desde principios del siglo XVIII. Como durante la época borbónica (siglos XVIII y XIX) prosiguieron los ataques de piratas berberiscos y de corsarios holandeses, británicos y franceses, Formentera se fortificó con la Iglesia-Fortaleza de San Francisco Javier (1726-1738). El sistema defensivo formenterense se completó con torres de defensa costeras ulteriormente. La primera se erigió en la isla del Espalmador; se trata de la Torre de sa Guardiola, acabada en 1750. Siguieron a esta cuatro torres más en la isla de Formentera, finalizadas en 1763: Torre de sa Gavina (la más occidental), Torre des Pi des Català o de Migjorn (rigurosamente idéntica a la anterior), Torre de Punta Prima y Torre des Garroveret o des Cap de Barbaria (la más meridional).

Confome a lo dicho, resultaba difícil, por no decir imposible, dilucidar la conexión entre la figura del castillo y Formentera; por el contrario, es fácil comprender la referencia de la torre, mueble que también es un símbolo de protección y permite particularizar a Formentera en el contexto pitiuso. Si llegando al puerto de Ibiza en barco se percibe la silueta de la Catedral y del Castillo de Ibiza, viajando en barca desde Ibiza a Formentera uno sabe que falta poco para llegar al puerto de la Sabina cuando reconoce la Torre de sa Guardiola al oeste de s’Espalmador.

(A propósito: me hice ese viaje cada semana durante un curso académico; el domingo por la noche o el lunes muy temprano tocaba barca de Formentera. Recuerdo un trayecto de vuelta a Ibiza con un viento de fuerza 12 000, mar esquizofrénica, vientos superiores a los 64 000 nudos, olas de 17 kilómetros y el ferri Espalmador de Pitra-Umafisa reconvertido en submarino; fue una odisea que me río yo de la de Ulises y de La tormenta perfecta. Salimos de La Sabina porque una señora se puso de parto y había que evacuarla sí o sí a Ibiza. El valiente y honesto capitán del buque nos dijo en el andén del puerto formenterense que la mar no estaba para navegar, pero que no había otro remedio que zarpar porque la vida de la parturienta y el bebé peligraban, y que decidiéramos nosotros mismos si embarcábamos o no. Apenas embarcamos tres o cuatro personas. Tardamos más de dos horas en llegar a Ibiza. Eso de que el Mediterráneo es un mar tranquilo es una falsedad como la copa de un pi ver; cuando se embravece, es para echarse a temblar. No sé si será amor al terruño, pero la destreza de los marineros pitiusos profesionales al mando de sus embarcaciones capeando o corriendo temporales me parece digna de mención. Fin de la digresión).

He dicho que me parecía un acierto la sustitución del castillo por la torre en el escudo del Consejo Insular de Formentera. Mucho menos convincente me resulta el esmalte de la torre. Según su propio blasón, se supone que la torre es de oro, como también son de oro las gavillas de trigo y también es de oro el campo del escudete. No sé si tengo que ir al oculista urgentemente, pero, de acuerdo con mi qualia psicofísica, el amarillo del escudete tiene poco que ver con el color de la torre y las gavillas, cuando se supone que el metal es el mismo: la torre, las gavillas de trigo y el escudete son de oro (= amarillas). A mí me parece que la torre no es de oro, sino de su color natural, es decir, del color de la piedra calcárea del país o de marès. Y si este es el caso, sin duda habría que blasonarlo. Lo que me parece que no tiene demasiado sentido es establecer que la torre es de oro y luego pintarla en el BOIB de su color natural porque, sencillamente, es incoherente.

He entrado en el sitio web del Consell Insular de Formentera y me he bajado el logotipo oficial que tienen colgado en Internet como membrete del sitio para comparar.

Consell Insular de Formentera. Logotipo oficial. Este logotipo me lo he bajado directamente del sitio web del Consell Insular de Formentera

En el logotipo, da la impresión que el metal del campo del escudete, del trigo y de la torre se acercan mucho más, y podría concederse sin dificultad que las figuras son de oro, como deben ser. Pero, se cambian los muebles del trigo ahora, los cuales dejan de ser gavillas y devienen en espigas, así como su ubicación. Los términos gavilla y espiga no designan lo mismo. Basta consultar el diccionario: una gavilla es una colección de espigas mediana. Si son dos gavillas, son dos gavillas y no son dos espigas, con perdón de la tautología (A = A). A más de esto, en el logotipo vemos una torre de oro aclarada de un desvaído sable; en el escudo publicado en el BOIB la torre de su color natural está aclarada de oro en el vano superior y de plata en la puerta (lo cual también es incorrecto). En el escudo oficial, las gavillas de trigo flanquean la torre; en el logotipo oficial, las espigas de trigo flanquean el escudete. Entonces, a la vista de todo esto, el blasonamiento empieza a degenerar:

«Escudo embaldosado de azur; una torre naturalista de oro o de su color natural, depende; aclarada, ya de oro en el vano superior y de plata en la puerta, ya de desvaído sable en los dos vanos, según y como; con dos gavillas de trigo unas veces y dos espigas de trigo otras, ya veremos; las figuras del trigo, ora acostadas a cada lado de la torre, ora a los costados del escudete, según…».

Todo esto me parece poco riguroso.

La torre del BOIB es de su color natural; igual de naturalista es su traza. Esa torre no es una torre heráldica. Tengo una amiga —la cual, si se muerde su viperina lengua, se envenena— que dice que esa torre «parece un flan», qué mala leche (pero con su puntito de comicidad, hay que reconocerlo). Para aclarar este punto, estableceré una analogía con el escudo municipal de Torrelodones (Comunidad de Madrid), con el que el del Consejo Insular de Formentera comparte algunos rasgos.

En Torrelodones hay una torre-vigía o atalaya con una silueta muy característica. Se puede divisar desde casi todo el término municipal. Es el elemento patrimonial histórico-arquitectónico más destacado y reconocible de la villa.

Comunidad de Madrid. Villa de Torrelodones. Atalaya de Torrelodones. Esta fotografía es un fragmento de la que aparece publicada en el sitio web del Ayuntamiento de Torrelodones. La he volteado para que el punto de vista coincida con la silueta del escudo

El escudo municipal de Torrelodones incorpora una torre y un lodón o almez, árbol que era abundante en el paraje donde se enclava la torre. Por esta razón, dicha atalaya también era conocida como Torre de los Almeces o Torre de los Lodones, y de ahí salió el nombre de Torrelodones. Ha de destacarse que estos muebles constituyen armas parlantes, pues aluden directamente al topónimo que representan (algo parecido sucede con el trigo formenterense).

Resulta manifiestamente patente que la torre del escudo heráldico municipal de Torrelodones tampoco es una torre heráldica, sino una torre naturalista, semejante a la torre real.

Comunidad de Madrid. Villa de Torrelodones. Escudo municipal, con la torre y el lodón. Este escudo me lo he descargado directamente del sitio web del Ayuntamiento de Torrelodones

Idéntica solución adopta el Consell Insular de Formentera. Esa torre es la típica torre costera de defensa de planta circular y alzado troncocónico ataluzado de las Pitiusas, sin almenas. Se medio insinúa el parapeto que protege la planta superior y el matacán que defiende la puerta, si le echamos imaginación y conocemos cómo eran las torres costeras de defensa de las islas Pitiusas. Sorprende lo baja que está dibujada la puerta; en dichas torres de defensa, la puerta se abre en la segunda planta.

Esta torre costera de defensa no es de Formentera, sino de Ibiza, pero sirve para ilustrar el modelo pitiuso de torre defensiva. Isla de Ibiza. Municipio de Santa Eulària des Riu. Parròquia de Sant Carles de Peralta. Vénda des Figueral. Torre de Campanitx o d’en Valls

En los escudos oficiales de Torrelones y Formentera no hallamos estilizados muebles heráldicos, sino armerías pictóricas. Ha de recalcarse que, cuando la elección de un mueble para un escudo heráldico recae en un monumento relevante, lo ortodoxo y deseable es presentarlo en forma estilizada, evitando el naturalismo pictórico, de postal o escudo de viñeta. Esta práctica está muy denostada en ciencia heráldica.

Respecto al aclarado, pues no se entiende. Si la torre es de oro, los vanos son de gules, según la regla general, salvo que se blasone otra cosa. Y no está blasonada otra cosa; así pues, los vanos deberían ser de gules. Como cabe suponer, no es heráldicamente aceptable que la torre se cierre o aclare de dos metales (oro y plata) en la misma figura, como sucede en el escudo oficial publicado en el BOIB —el matacán amarillo y la puerta blanca—, y mucho menos que el aclarado cambie una vez más en el logotipo —matacán y puerta gris oscuro—, logotipo que no es sino una mala simplificación del escudo.

Llamada también Ofiusa en la Antigüedad, la documentación catalana siempre refleja el nombre de la isla como Formentera. La etimología del topónimo Formentera más aceptada es la del vocablo latino frumentaria, «triguera». En latín frumentum significa trigo, y en catalán forment designa el trigo duro o candeal, una de las especies de trigo con más calidad alimenticia. En este sentido, las gavillas de trigo en el escudo de Formentera son figuras parlantes alusivas a la isla y municipio, si se conocen los étimos. La relación es más bien fonética que referente a la realidad, porque Formentera nunca se ha destacado por su producción cerealista. (Coromines propone que Formentera derivaría de promontoria, en referencia a los cabos de La Mola y Berbería).

Comoquiera que sea, la inclusión de figuras parlantes en el escudo puede ser calificada como excelente, pues afianza la significación de las armas formenterenses y responde plenamente a la tradición heráldica española. Personalmente, pienso que las sencillas espigas de trigo son más reconocibles que las gavillas de trigo que figuran en el escudo oficial. Las espigas de trigo mejoran la legibilidad de las armas y las gavillas —concretamente, esas gavillas—, la entorpecen. Es decir: yo percibo las gavillas de trigo a los costados de la torre porque me he leído el blasón (= percibo esos muebles como gavillas de trigo), pero bien pudieran ser palmeras o cualquier otra cosa, porque el dibujo es confuso y están pintadas de color gris perla (= plata). Y, si se supone que son de oro —según el blasón—, no comprendo por qué se ven de plata.

Compárese la precisión, exactitud, claridad y legibilidad del escudo de Formentera no oficial elaborado por Xavier Garcia en relación con la versión oficial, y se comprenderá cuanto se ha criticado (crítica racional constructiva, subrayo):

A la izquierda, representación del blasón de Formentera (no oficial) realizada por el artista heráldico Xavier Garcia. A la derecha, representación del blasón de Formentera oficial publicado en el BOIB de 2010

No hay color entre estas dos representaciones visuales del mismo blasón. En la de la izquierda, la torre heráldica de oro (amarilla) está correctamente aclarada de gules, como corresponde (= los vanos están pintados de rojo). El pie del escudo está bien resuelto: un pie ondado de plata con dos fajas de azur (= 3 franjas blancas + 2 azules). Las gavillas de trigo son de oro (= amarillas), que es como deben ser. Como están bien dibujadas, se perciben como gavillas de trigo sin ambigüedad. El artista ha cuidado hasta el tamaño del escudete, aligerándolo y buscando una armónica proporción entre los diversos muebles que cargan el escudo.

En la representación gráfica de la derecha —la oficial—, la torre naturalista pitiusa no es de oro, sino de su color natural (el color de la piedra calcárea y el marés de las islas). No está correctamente aclarada de gules, como correspondería, sino que está aclarada de oro (el matacán) y de plata (la puerta). El pie del escudo no está resuelto de acuerdo con el blasón, pues es un fajado ondado de plata y azur de seis piezas (= seis franjas horizontales), no de cinco. Al diseñador también se le ha ido un poco la mano con la ondulación de las franjas, a mi modo de ver. Las gavillas de trigo no son de oro, sino de plata (es un color gris perla o plateado). Y no se distinguen bien, ese mueble es un gurruño.

En el Diario de Ibiza del miércoles, 18 de noviembre de 2009, apareció publicada una noticia titulada «Unanimidad para los nuevos símbolos de Formentera». En dicha noticia se aludía a la vicepresidenta del Consell y consellera de Cultura, Sonia Cardona, quien presentó la propuesta y «detalló el rigor del informe que justifica la elección de los símbolos y el desarrollo gráfico de cada una de sus formas».

Pues, no sé, yo no veo tanto rigor. De hecho, estoy en condiciones de afirmar que lo contrario es cierto. A mi juicio, el escudo de Formentera —especialmente, su desarrollo gráfico— es poco riguroso, como he venido mostrando y demostrando a lo largo del análisis, y susceptible de objeciones, algunas relativamente serias. A lo peor, yo estoy engañado (he advertido que soy un mero diletante o aficionado a la heráldica, nada más). O bien, la que está engañada es ella. La sentencia se la dejo a los especialistas.

He quedado un poco decepcionado con el escudo del Consell Insular de Formentera. Tratándose de un blasón elaborado completamente ex novo, y con lo avanzada que está la heráldica, y con los teóricos y diseñadores que hay por ahí, tenía unas expectativas más altas. Lástima, otra vez será.

 

Armas del Ajuntament d’Eivissa

Comenzaré mi análisis de las armas de la ciudad de Ibiza con una aclaración que considero importante. El castillo del escudo de Ibiza ciudad se ve tan fortificado porque no es un castillo, sino unas murallas de cuatro torres sumadas de un castillo. O, si se prefiere, un castillo sostenido por unas murallas de cuatro torres, o unas murallas de cuatro torres sosteniendo un castillo (confío en haber formulado el blasón bien; con alguna de estas tres maneras de blasonar habré acertado, digo yo). Que no es un mueble heráldico, vaya, sino dos íntimamente conectados.

Dado el grado de confusión que me parece que hay con esto, insistiré un poco más: en el vigente escudo del Consell Insular d’Eivissa aparece la figura heráldica de un castillo (muebles = 1). En cambio, en el escudo de armas de la ciudad de Ibiza, aparecen las figuras heráldicas 1) de unas murallas y 2) de un castillo (muebles = 2). Así pues, no se trata de un «castillo de siete torres», como he escuchado y se lee de vez en cuando por ahí, sino de un castillo con las tres torres usuales, correctas y tradicionales (incluyendo la más alta torre del homenaje) rodeado de murallas que llevan cuatro torres y en las que se abre una puerta central. El vano que hay encima de ese portal de las murallas es la puerta del castillo propiamente dicho.

Ajuntament d’Eivissa. Armas de Ibiza. Análisis de los muebles

Por lo que se refiere a esta controvertida cuestión, el Consell Insular d’Eivissa encargó al Intitut d’Estudis Eivissencs (IEE) un estudio sobre la simbología institucional o cívica ibicenca en julio de 2007, cuyo resultado práctico fue la adopción del nuevo escudo examinado en esta entrada de mi ciberbitácora (me refiero al escudo del Consejo Insular de Ibiza, no al del Ayuntamiento de Ibiza).

La Comisión Ejecutiva del IEE evacuó un dictamen de carácter técnico-heráldico, esencialmente, en septiembre de 2007. En dicho informe se vierte la siguiente afirmación:

Crec també que cal mantenir el castell amb la seva forma correcta i tradicional arreu del món (un edifici de tres torres —com molt bé indica Marí i Cardona al seu informe— amb la central, la torre de l’homenatge, més alta), tal i com hom pot veure als documents més antics i que representa l’antic castell d’Eivissa, que defensava i protegia les Pitiüses. El fet que hi hagi representacions de castells amb cinc i amb set torres és degut a un simple caprici —o ignorància— dels artistes.

Un castillo de siete torres sería una rareza heráldica, fruto del capricho o la ignorancia del artista o dibujante. El diseño de los castillos heráldicos, ya lo hemos visto, se traza con tres torres. Conque no hay «castillo de siete torres de la ciudad de Ibiza» que valga. Los muebles que cargan el escudo son una muralla de cuatro torres y un castillo de tres torres.

A finales de los años ochenta del siglo XX, el Ayuntamiento de Ibiza empleaba un anagrama o logotipo constituido por las iniciales AE (Ajuntament d’Eivissa) y una versión simplificada del escudo. Yo soy un poco anti-modificaciones, anti-deformaciones y anti-simplificaciones de los escudos heráldicos. Para mí, un escudo heráldico municipal es lo que es. Está basado en reglas heráldicas que se han ido desarrollando y articulando en Europa desde el 1120 aproximadamente; la ciencia del blasón lleva nueve siglos de desarrollo. Tiene todo un arte detrás. Como para que ahora vengan los expertos en marketing con sus descaminados microeconómico-neoclásicos postulados y su supina ignorancia heráldica a decirnos cómo tiene que ser un escudo municipal. No me opongo a que el municipio adopte, en paralelo a su escudo heráldico municipal, un emblema, anagrama o logotipo como símbolo. Pero me parece que ha de ser sensiblemente distinto al escudo heráldico municipal, si bien puede basarse en elementos de este. El actual anagrama de la ciudad de Ibiza, el que tiene la E puesta panza arriba simulando almenas, satisface plenamente estos criterios. A mayor abundamiento, con propiedad se trata de un verdadero anagrama, porque el símbolo o emblema ibicenco, tintado con esmaltes heráldicos, se constituye con las iniciales AE, el subrayado «marino» y nada más. No se le puede poner un «pero». Ningún otro emblema o logotipo pitiuso que he mirado satisface este criterio; en el concepto pitiuso prevaleciente, el emblema no pasa de ser una versión mejor o peor esbozada del escudo. Qué poca imaginación.

Dicho todo esto, el precitado logotipo ochentero presenta los dos muebles heráldicos del escudo civil ibicenco simplificados de tal modo que son muy fácilmente reconocibles: la muralla de cuatro torres abajo sumada del castillo de tres torres encima. He pensado que mostrar este derogado emblema podría contribuir a una mejor comprensión de la composición del ebusitano blasón:

Ajuntament d’Eivissa. Anagrama de los años ochenta del siglo XX (derogado). Iniciales AE y escudo simplificado con una muralla de cuatro torres y un castillo de tres torres sobre ondas del mar. Fragmento tomado de «El nuevo equipo de gobierno del Ayuntamiento de Eivissa cambia el anagrama utilizado hasta ahora». La Prensa de Ibiza, año II, núm. 220 (domingo, 30 de julio de 1989), p. 4

Como ibicenco «vilero» nativo que me soy, procederé a una encendida y nada imparcial defensa de los méritos del escudo de armas de la ciudad de Ibiza.

Escudos de armas con el mueble del castillo los hay a patadas en España, empezando por el propio escudo de España (1.º cuartel), siguiendo por los escudos de las comunidades autónomas de Castilla y León (1.º y 4.º cuarteles), Castilla-La Mancha (1.º cuartel) y Madrid (en este último caso, los castillos van a pares), y acabando por el escudo del Consejo Insular de Ibiza.

Escudos de armas con el mueble de las murallas son infrecuentes, pero no inauditos: encontramos este mueble en el escudo heráldico oficial de la Diputación Provincial de Huelva o de la Diputación Provincial de Pontevedra, por ejemplo.

La combinación de ambos muebles… eso ya es otro cantar. Evidentemente, no me he puesto a comprobar los escudos heráldicos de los más de ocho mil municipios españoles, pero prima facie esa mixtura no se ve fácilmente. (A propósito: existe una tesis doctoral que estudia la frecuencia de muebles en las armerías españolas). Ello conlleva que las armas de Ibiza ciudad se singularicen sobremanera, pues el cargo del escudo no es un mero castillo, sino un castillo amurallado, que es distinto (y sumamente infrecuente, por no decir único —I am on fire—). Ojo: no hay que confundir el ebusitano castillo amurallado con un castillo torreado. El castillo ibicenco es torreado, almenado, donjonado, mazonado y, además, amurallado con un segundo mueble.

Todo esto no es porque lo diga yo; es porque así lo establece el blasón oficial del escudo de armas de la excelentísima ciudad de Ibiza, que es el siguiente:

Armas.— En campo de azur (azul) sostenido de ondas de plata y azur (azul) y rodeado de murallas de oro de 4 torres, almenadas y mazonadas, un castillo del mismo metal igualmente almenado y mazonado. Deberá timbrarse el Escudo de Armas del Excmo. Ayuntamiento de la ciudad d’Eivissa, en las Islas Baleares, con una corona real de España, que es un círculo engastado de piedras preciosas, compuesto de ocho florones (cinco vistos) de hojas de acanto, interpoladas de perlas que convergen en un mundo de azur (azul), con el semimeridiano y el ecuador, de oro, sumado de una cruz de oro y la corona forrada de gules (rojo).

En lo tocante a los muebles, ese blasón me parece razonablemente preciso y muy acertado para la ciudad de Ibiza. Y me parece muy acertado porque, de hecho, recoge de forma esquemática la estructura de fortificación de la Real Fuerza de Ibiza, que es justamente esa: un castillo rodeado de murallas.

Dalt Vila o la Real Fuerza de Ibiza, vale decir, lo que ha sido durante siglos la apiñada plaza de Ibiza (los ensanches extramuros son cosa relativamente reciente) está situada sobre un otero o promontorio llamado puig de Vila. En la cima del puig de Vila (99 m s. n. m.) descuella es Castell o Castillo de Ibiza, amurallado remake cristiano de los siglos XIV, XVI y XVIII de la alcazaba sarracena anterior a la conquista de la isla. Este castillo tiene su Torre del Homenaje del siglo XIV, como está mandado y como se representa en el escudo, flanqueada asimismo de torres más bajas. Me molesta que estén desmochadas en vez de almenadas; qué se le va a hacer.

Isla de Ibiza. Ciudad de Ibiza. Real Fuerza de Ibiza o Dalt Vila. Es Castell o Castillo de Ibiza. Torre del homenaje (torre VI), lienzo de muralla medieval y torre VII (siglo XIV)

La colección de fortificaciones medievales queda rodeada, a su vez, del perímetro amurallado abaluartado renacentista. Las murallas renacentistas ya no tienen almenas, sino cañoneras y merlones. Tampoco están constituidas por cuatro torres, sino que constan de seis baluartes, dos semibaluartes y dos caballeros:

Real Fuerza de Ibiza o Dalt Vila. Semibaluarte de Santa Lucía. Cañoneras, merlones… y cañones

Sus cortinas son ataluzadas escarpas, no lienzos verticales:

Isla de Ibiza. Ciudad de Ibiza. Real Fuerza de Ibiza o Dalt Vila. Baluarte de San Juan con garita. Escarpa ataluzada

Pero, eso, a efectos de blasonamiento, da igual, porque el asunto es básicamente simbólico, no descriptivo-naturalista. Imagino que con la elección de murallas de cuatro torres se buscaba una composición heráldica armónica. Echando a volar la imaginación —esa es la gracia del simbolismo: su significado abierto— uno puede atisbar la antigua organización geográfico-política de la isla en los muebles de ese escudo, a saber: el núcleo urbano de Ibiza + los cuatro quartons = el castillo más las cuatro torres de las murallas. De las ondas de plata y azur (el mar) no digo nada porque tratándose de islas, su objeto intencional es patente. Respecto al campo de azur, la interpretación más sencilla es una alusión al cielo ibicenco. Sea como sea, y poniéndome más emotivo, cuando uno se acerca a la isla de Ibiza en barco, lo que se contempla es cielo y mar. Es decir: azul y más azul salpicado de manchas blancas, ya de las nubes, ya de las olas:

Cielo y mar ibicenco. Azul y más azul salpicado de manchas blancas, ya de las nubes, ya de las olas

Arribando al puerto de Ibiza, entre el cielo y el mar despunta la silueta o skyline de Dalt Vila:

Isla de Ibiza. Llegada al puerto y ciudad de Ibiza en barco: cielo, Dalt Vila con el castillo y las murallas, mar.

Por último, el oro evoca el color de la piedra marès, uno de los principales materiales de construcción de las murallas. Asimismo, el mazonado resulta bastante naturalista. Yo hubiera marcado un cordón en la parte superior de las murallas, pero no sé si esto puede hacerse (la reglamentación heráldica es como la armonía musical: un campo minado).

Isla de Ibiza. Ciudad de Ibiza. Real Fuerza de Ibiza o Dalt Vila. Baluarte de San Juan con garita & castillo y murallas de la ciudad de Ibiza

Antes he calificado la heráldica y emblemática del Ajuntament d’Eivissa de sobresaliente (9,5). No le he puesto sobresaliente de 10 ni propuesta de mención de honor porque hay una cuestión que me mosquea. Mi palpable emotivismo no me ciega tanto como para no percatarme de ciertos posibles errores. Digo posibles porque yo no soy experto en heráldica, pero me parece que hay un esmalte que está mal (a ver si algún especialista aclara este punto, nunca mejor dicho).

Ajuntament d’Eivissa. Armas de la ciudad de Ibiza. Muebles: castillo + murallas

Veamos: los muebles se han trazado con depuradas formas muy geométricas; es un estilo, sin objeción. Las murallas asientan sobre un zócalo, más bonito. Las murallas solo presentan una puerta, sin ventanas: estupendo; así es en realidad (las ventanas solo se ven en el castillo tanto en el mueble heráldico como en su referencia). Son unas murallas y un castillo de oro (metal) que cargan un campo de azur (color); bien. Los muebles aparecen almenados o merletados, bien. El donjonado castillo tiene su torre central, del homenaje, más alta que las otras dos, correcto. El mazonado o mamposteado es de sable, lo usual, vale. Es un castillo pantado sobre el mar; el efecto es más dinámico que el del castillo del Consell Insular d’Eivissa porque este está sostenido directamente por la campaña del escudo (de azur) y el mar queda más plano; en cambio, las murallas de la ciudad de Ibiza están pantadas sobre una faja ondada de plata. Se detacan más las crestas de las olas. Me gusta más esta versión, bien que ambas son heráldicamente correctas (la representación gráfica oficial del escudo del Consell de Formentera, no). Hasta aquí, sin inconveniente.

Entonces, mi objeción tiene que ver con el aclarado de los muebles, que no me convence. Como hemos visto, las murallas y castillos presentan vanos o huecos (puertas y ventanas), y estos se cierran o aclaran (salvo que se blasone lo contrario, que sean abiertos, transparentándose el esmalte del campo). En lo referente a los esmaltes de los castillos, en la Wikipedia se explicita:

Hay unas reglas en referente a los esmaltes para los castillos, en las que dice que si el castillo es de oro, las puertas y ventanas serán de gules; si va de plata, puertas y ventanas de sable; y si el castillo es de color, las puertas y ventanas irán de metal, ya sea oro o plata. Cualquier otro caso, hay que especificarlo.

El castillo del Consejo Insular de Ibiza satisface la regla heráldica: castillo de plata aclarado de sable (= castillo blanco con la puerta y las ventanas negras). Las murallas y el castillo dorados del Ajuntament d’Eivissa están aclarados o cerrados de lo mismo, esto es, fortificaciones de oro aclaradas o cerradas de oro. Esto vulnera la regla heráldica general. No es que sea imposible (existen castillos heráldicos de oro aclarados de oro en otros escudos de armas) pero, al contradecir la regla general, este aspecto ha de blasonarse específicamente.

Entonces, hay una incoherencia entre el blasonamiento de las armas de la ciudad de Ibiza y su representación visual. O bien el blasonamiento es incompleto (faltaría la fórmula «aclarado de lo mismo»), cosa que me parece impensable porque lo blasonó Vicente de Cadenas y Vicent, o bien hay que aplicar la regla general, cosa que en la representación oficial de las armas de Vila no se hace. La aplicación de la regla general no se blasona; se da por sentada. Conforme a lo dicho, los esmaltes correctos de los muebles quedarían como sigue:

Ayuntamiento de Ibiza. Muebles del escudo (murallas y castillo) de oro aclarados de gules, conforme a la regla heráldica

No soy Picasso; he pintado cuatro rayajos de rojo con el Paint en las puertas y ventanas para que se comprenda la idea (= he aclarado chapuceramente de gules el castillo y las murallas de oro conforme a la regla heráldica & vulnerando todo principio estético).

Nací en la ciudad de Ibiza. Residí en esa ciudad 18 años, 1 año en Barcelona, 1 año en Sant Antoni de Portmany, 1 año en Formentera, 2 en Alicante y 25 en Madrid. Por consiguiente, soy vecino de Madrid por residencia continuada («un eivissenc renegat», vaya). No obstante, sigo pagando alguna contribución (IBI, basuras) allí. Como contribuyente local ibicenco, me parece que tengo derecho a que el escudo de los membretes de los recibos de los impuestos y exacciones municipales estén correctamente esmaltados; los ibicencos no nos merecemos menos (¡que somos Patrimonio de la Humanidad, a ver qué hacemos!). Sin duda, estoy presumiendo que el aclarado de los muebles es incorrecto en la representación visual. Si estoy equivocado, retiro lo dicho.

He puesto «Ibiza» en Google y el motor de búsqueda ha devuelto 195 millones de resultados, qué presión. También he escrito «Bollullos Par del Condado» para comparar y salen 619 000 resultados, con todos mis respetos al onubense municipio. Después he insertado «Mallorca» y el motor de búsqueda de Google devuelve 117 millones de resultados, ¡bien! (Ibiza – 1, Mallorca – 0. Que nooooo, que Mallorca me encanta. Ho dic per punyir animus iocandi y también porque me hace gracia, ja, ja, ja). Y eso que Mallorca se escribe igual en catalán y en castellano. Si sumo los resultados de Eivissa (7 260 000 de resultados), superamos los doscientos millones de entradas en Google. «United States of America» da 286 millones de resultados, para hacernos una idea de la proporción. Como para no cuidar un poco la imagen institucional… Para mí, se trata de una cuestión de autoconcepto, autoestima y dignidad colectiva (= respeto tanto por el propio colectivo sociopolítico como por el ajeno).

En mi opinión, el aspecto visual de los muebles (murallas + castillo) mejora ostensiblemente con sus vanos destacados en otro color, y se entiende con más claridad la composición de las armas. Lo demás ya es cuestión de dar con la paleta de colores más adecuada. Para concluir, deseo sacar a colación una última posibilidad: la muralla rastrillada.

Hay un artista heráldico que se llama Xavier Garcia de cuyo imponente sitio web Dibujo Heráldico me ha bajado este castillo rastrillado a modo de ejemplo:

Xavier Garcia: Dibujo heráldico (blog). Castillo rastrillado

Ciertamente, en el caso ibicenco el rastrillado habría que aplicarlo al mueble de las murallas, no al castillo. También habría que adaptar los esmaltes: murallas de oro rastrilladas de gules realzadas de cuatro torres o algo por el estilo. De cualquier manera, el rastrillado de las murallas me parece imperativo en una hipotética revisión o perfeccionamiento del blasón ibicenco, tanto por lo que se refiere a su blasonamiento como a su representación artística. En mi imaginación, anticipo que quedaría chulo el diseño heráldico del escudo municipal ibicenco: Escudo español. En campo de azur, realzadas de cuatro torres, murallas de oro rastrilladas de gules (para no liar, mejor no cambiamos arbitrariamente el color del rastrillado), almenadas, mazonadas de sable y pantadas sobre un fajado ondado de plata y azur, sumadas de un torreado y donjonado castillo del mismo metal igualmente aclarado de gules, almenado y mazonado. Al timbre, corona real de España (cerrada).

Y me parece imperativo el rastrillado de las murallas porque, como explica apropiadamente Miguel Ángel González («El Rastrillo». Diario de Ibiza del 29 de noviembre de 2009), el Rastrillo es la denominación que recibió durante mucho tiempo el principal acceso a la plaza de Ibiza. Mis abuelos, mis padres y yo mismo la conocimos así, y era de extendido uso, mucho más que Porta de la Mar o Portal de ses Taules. A Dalt Vila se entraba, o bien por el Portal Nou, o bien por el Rastrillo. La escuela de mi abuelo estaba situada en Dalt Vila junto al Ayuntamiento de Ibiza; bien sabría él por dónde pasaba a diario durante décadas.

En puridad, la plaza de armas de Ibiza nunca ha tenido una verja levadiza (= un rastrillo), sino un puente levadizo, con sus cadenas, su engranaje del puente, sus puertas de madera, &cétera. Con todo, esa entrada era conocida por los ibicencos como el Rastrillo, y el blasonamiento tiene ese carácter simbólico, más que naturalista. Que las murallas tuvieran su puerta principal rastrillada es un lenguaje simbólico entrañable que cualquier ibicenco comprendería —al menos, cualquier ibicenco de mi generación—. Ahí lo dejo, por si alguien recogiera el testigo alguna vez.

 

Armas del Ajuntament de Sant Antoni de Portmany

He leído en Internet que las ocho calderas que cargan la bordura del escudo del Ajuntament de Sant Antoni de Portmany, un mueble habitual en la heráldica española, simbolizan las ocho véndes en las que se divide el municipio. Dudo mucho que los tiros vayan por ahí, porque el municipio de San Antonio Abad está dividido en nueve véndes, a saber: 1) Cas Ramons, 2) sa Vorera, 3) Buscastell, 4) Forada, 5) es Bessons, 6) es Pla, 7) es Macians, 8) es Bernats y 9) sa Raval (pasa algo parecido al asunto del número de baluartes de la Real Fuerza de Ibiza en relación con las torres de la corona mural del Consell Insular d’Eivissa: las cuentas no cuadran).

Mucho más probablemente, tanto la bordura (pieza) como las ocho calderas (mueble) traen origen de las armas gentilicias de Nuno/Nunó Sanç o Nuño Sánchez/Sanz, conde de Rosellón y Cerdaña. Al respecto, hay que recordar que tras la conquista de Ibiza por las tropas cristianas de la Corona de Aragón en 1235, la isla se dividió en cuatro partes o quartons, con exclusión del núcleo amurallado de Ibiza, a la sazón la Madîna Yâbisa (Formentera estaba prácticamente deshabitada en aquel tiempo). Los quartons fueron 1) quartó d’Algarb o de ses Salines, 2) quartó de Portmany, 3) quartó de Benizamid o Balansat y 4) quartó de Xarc o de Santa Eulària. Los nobles que llevaron a cabo la conquista de la isla fueron tres: Guillermo de Montgrí (canónigo sacristán de la Catedral de Gerona y arzobispo electo de Tarragona), Pedro (infante de Portugal y señor de Mallorca) y Nuno/Nunó Sanç o Nuño Sánchez/Sanz (conde de Rosellón y Cerdaña); los dos últimos, asociados al primero.

(Nota curiosa.— El apellido Sanz es el 39.º apellido más frecuente de España. Las provincias donde más se da el patronímico Sanz son, por este orden, Segovia, Soria, Guadalajara y Valladolid. Siendo Nuño Sanz/Nunó Sanç uno de los conseñores de las Pitiusas, la versión catalana Sanç no es desconocida en las islas: existe una pastelería de toda la vida en la que elaboran exquisitas galletas marineras que se llama Can Sanç. Por este motivo, era frecuente que en Ibiza me catalanizaran espontáneamente mi apellido: yo devenía en Ricardo Sanç. Non è vero porque mi patronímico es originario de Valladolid, no ibicenco, ma è ben trovato. No me importa: yo sigo siendo yo llamándome Ricardo Sanz y Tur o Ricard Sanç i Tur. Es que la cosa metafísico-ontológica la tengo clara, y distingo palabras, conceptos y realidades).

Bien que el rey Jaime I de Aragón el Conquistador siguió detentando la soberanía de las islas Pitiusas (integradas ulteriormente en el Reino de Mallorca: […] et totum id quod habemus et de cetero habebimus in Eviça […]), el Conquistador cedió a Guillermo de Montgrí el señorío del subarchipiélago por medio de un contrato de enfeudamiento. A su vez, y con relación a los territorios pitiusos, Pedro de Portugal y Nuño Sánchez/Sanz juraron fidelidad y obediencia a Montgrí a través de enmarañados procesos de vasallaje en cascada que ahora mismo no puedo detallar. En el reparto de la tarta feudal insular ebusitana, Nuño Sanz devino en señor del quartó de Portmany, con plenos derechos jurisdiccionales sobre la partición. Así pues, lo que ha hecho el Ajuntament de Sant Antoni de Portmany es incorporar las armas de su antiguo señor a su escudo municipal, con un par de matices que ahora se dirán.

Las armas de Sant Antoni de Portmany no están nada mal; encuentro que tienen mucho sentido histórico. En combinación con el escusón en abismo cargado con las armas de Ibiza sobre el todo, el escudo cívico de Sant Antoni puede «leerse» (interpretarse) prácticamente como «antiguo feudo/cuartón del conde de Rosellón y Cerdaña, Nuño Sanz, en la isla de Ibiza». Es más, el empleo del escusón con el blasón ibicenco parece poner de relieve las complejas relaciones feudales que el señor de Portmany guardaba con el señor de Ibiza y Formentera, o quizá la ulterior posesión de Guillem de Montgrí del quartó de Portmany (1242) tras la muerte de Nuño Sanz, acaecida a finales de 1241 o principios de 1242.

Nuño Sanz era nieto por vía paterna de Ramón Berenguer IV de Barcelona y Petronila de Aragón, e hijo del infante Sancho de Aragón. Era un miembro de la Casa Real de Aragón (rama de Barcelona), razón por la que lucía el Señal Real de Aragón en su escudo de armas. Por vía materna, era hijo de Sancha Núñez de Lara y nieto del conde Nuño Pérez de Lara. Su vinculación a la castellana Casa de Lara se pone de manifiesto en las calderas, atributo propio de esta casa (me hace gracia que las calderas de la burgalesa Casa de Lara hayan acabado en el ibicenco escudo municipal de Sant Antoni de Portmany por los avatares de la historia. Las poblaciones de Sant Antoni de Portmany y de Lara de los Infantes deberían hermanarse).

Ahora ya empieza a explicarse el porqué de la bordura con las calderas: la bordura es una brisura para diferenciar el blasón de una rama secundaria de la principal de un mismo linaje, la cual presenta las armas plenas. En efecto, desde Gonzalo Núñez —primer señor documentado de la Casa de Lara— y Pedro González de Lara, su hijo, la rama principal prosiguió por Manrique Pérez de Lara (jefe de la casa) y la secundaria por su hermano Nuño Pérez de Lara, hasta que la bordura cargada de las calderas de Lara acabó en el escudo heráldico municipal de Sant Antoni de Portmany. Hay otra causa posible, que expongo más adelante, y que tiene que ver con la combinación de las armas paternas y maternas; tal vez esa motivación tenga mayor poder explicativo.

Por lo que pertenece al mueble de las calderas, la Wikipedia afirma lo siguiente:

Los calderos representan las numerosas tropas que la casa reclutaba entre sus vasallos y simbolizan el poder de pagarlas y alimentarlas a su costa. El emblema de las calderas siempre ha identificado a la Casa de Lara desde que se tiene conocimiento de su uso por parte de los descendientes del conde Pedro González de Lara, que murió en 1130. Los sellos más antiguos que se conservan y en los que se pueden ver los motivos heráldicos de las calderas datan del siglo XIII.

El número de calderas presenta cierta variabilidad. He visto escudos vinculados a la Casa de Lara con dos, ocho, doce y hasta diecisiete calderas. Opino que el número de ocho calderas es exacto: el Ajuntament de Sant Antoni ha acertado, pues se está imitando el diseño heráldico del escudo de armas de Nuño Sanz presente en el Reino de Mallorca.

Dejando a salvo el correcto número de calderos, me hace torcer el morro el metal de los calderos (oro = amarillo o dorado) y el color de la bordura (azur = azul). Sostengo que los esmaltes correctos son bordura de plata (blanco o plateado) con ocho calderas de sable (negro).

En lo referente al número de calderas, disponemos del escudo del conde de Rosellón y Cerdaña Nuño Sanz en Ca l’Abat de Deià (Deyá, Mallorca). Nuño Sanz otorgó carta de fundación del Monasterio de la Real o Monasterio de Santa María de la Real (Secar de la Real, Palma, Mallorca) en 1239. En el pack conventual acabó incluida la alquería Ca l’Abat de Deyá. Bartomeu Bestard Cladera, especialista en heráldica y cronista de la Ciudad de Mallorca, publicó en el Diario de Mallorca un artículo titulado «Nunó Sanç, conde del Rosselló» (30 de junio de 2013). El periódico difundió una fotografía de la alquería de Ca l’Abat de Deià, en la que aparecen tres escudos, y que se muestra a continuación. El escudo central pertenece a Nuño Sanz, señor de Portmany. Ese escudo está flanqueado por dos escudos más pequeños con insignias abaciales. Desafortunadamente, la cámara enfoca los escudos abaciales; el escudo del conde de Rosellón está cortado, mecachis (me voy a tener que ir un día a Deyá a hacer la foto del dichoso escudo). No obstante, llegan a percibirse las tres calderas inferiores, dispuestas exactamente igual que en el escudo de Sant Antoni de Portmany. Son unas calderas muy claras. A más de esto, el escudo está adornado exteriormente con una cartela, como el de San Antonio Abad. Voilà.

Bartomeu Bestard: «Nunó Sanç, conde del Rosselló». Diario de Mallorca (Palma, 30 de junio de 2013). Esta foto acompaña el artículo

Por otro lado, Cort (= el Ayuntamiento de Palma) daba noticia el 29 de septiembre de 2015 de la adquisición, restauración y colocación del plafón heráldico de Nuño Sanz en la Biblioteca de Cort. Dicho plafón heráldico con las armas de Nuño Sanz decoraba el techo de madera de la desaparecida capilla del antiguo Hospital de San Andrés. Aquí publico un fragmento de la fotografía que ilustra la noticia:

Ajuntament de Palma: «Adquisició, restauració i col·locació del plafó heràldic de Nunó Sanç» (29 de diciembre de 2015). Esta fotografía es un fragmento de la imagen que acompaña la noticia

El escudo mostrado más arriba me parece interesantísimo. A diferencia del de Ca l’Abat, cuya afrancesada boca se asemeja a la del soporte de Sant Josep de sa Talaia, el escudo de armas de Cort es del tipo caironat, vale decir, un cuadrado dispuesto en rombo, apoyado sobre uno de sus vértices. El conde Nuño Sanz combina las armas paternas de Aragón y las armas maternas de Lara. Las armas principales disponen de mayor entidad en la representación; las armas secundarias maternas aparecen en la disposición tradicional de bordura. De todas las posibles, esta es la justificación que creo da mejor razón de la bordura.

Respecto al número de palos, vemos un palado de oro y gules (3 + 2 = 5 divisiones verticales). Durante el periodo que estamos examinando, que el campo del escudo traiga dos, tres, cuatro o más palos de gules es más bien una cuestión de ordenación estética de las piezas, de la moda del momento (que evoluciona de la primacía del escudo adogado o bastonado a la predilección por el escudo tripalado entre 1240 y 1400) o de elección personal del titular del Señal o del artista heráldico, no necesariamente con sentido de diferencia o brisura. Fue Pedro IV de Aragón el que fijó definitivamente el número de palos o bastones del Señal Real de Aragón en cuatro. En la época medieval, cualquier alternancia de palos de oro y gules se identificaba fácilmente con el linaje de Aragón-Barcelona, y eso con independencia del número de palos o incluso aunque los esmaltes estuvieran invertidos (en campo de gules, palos de oro).

Y ahora, la parte en discusión: la bordura. El número de calderos vuelve a ser ocho. Lógicamente, debido a la forma y disposición del escudo, la distribución de las calderas en la bordura cambia (en el escudo español es 3-2-2-1; en el escudo embaldosado, se disponen regularmente en los vértices y los lados del polígono). Las calderas son claramente de sable; están esmaltadas de color negro. Concedo que el metal de la bordura puede suscitar alguna duda acerca de si es oro o plata. Comparándolo detenidamente con el palo central de oro, me inclino por la segunda alternativa. Además, sé que el metal propio de la Casa de Lara es la plata. Este es el blasón de la Casa de Lara:

De plata, dos calderas de sable con asas de sierpe puestas en palo (subrayo en cursiva el esmalte del campo y del mueble)

Escudo de armas raso de la Casa de Lara. Este escudo me lo he bajado de Wikimedia Commons. Su autor es SanchoPanzaXXI

No hay que rebuscar mucho: la Diputación Provincial de Burgos tiene colgados en su web el blasón y el escudo municipal de la Jurisdicción de Lara. El blasón es este (a propósito, la corona real cerrada que timbra el escudo está diseñada con mayor grado de sofisticación que la del escudo oficial de España. Compárese la pedrería):

Escudo de plata, un palo de gules cargado de águila de plata coronada de oro y castillo de oro mazonado de sable y aclarado de azur, adiestrado de dos calderas de sable puestas en palo y siniestrado de león de gules. Al timbre corona real española (cursivas mías).

Diputación de Burgos. Escudos y banderas de la provincia de Burgos. Lara de los Infantes (Jurisdicción de Lara)

Los ejemplos mostrados se alejan de la bordura de azur cargada de ocho calderas de oro de Sant Antoni de Portmany, siendo el caso que el origen de las armas es el mismo. Para concluir esta pequeña investigación de la génesis del escudo municipal de Portmany, habría que comparar todas esas representaciones de las armas de la casa de Lara con las que se supone se encuentran en la Iglesia Parroquial de San Antonio Abad —eso he leído en la Wikipedia, no sé si será verdad— para comprobar si es ahí donde se produce la variación de los esmaltes de la bordura y las calderas del conde Nuño Sanz —hecho del que habría que averiguar la causa, llegado el caso— o bien el cambio de metales y colores es fruto de la arbitrariedad, la fantasía o cualquier otro motivo que ignoro. En el próximo viaje que haga a Ibiza, me acercaré al templo, a ver si aparecen las armas de Nuño Sanz. Comoquiera que sea, el conde ya había fallecido, porque la construcción de la primitiva Capilla de San Antonio Abad comienza en 1305.

 

Armas del Ajuntament de Santa Eulària des Riu

En virtud de lo dispuesto en los artículos 186-190 del Real Decreto 2568/1986, de 28 de noviembre, por el que se aprueba el Reglamento de Organización, Funcionamiento y Régimen Jurídico de las Entidades Locales (Boletín Oficial del Estado núm. 305 [22 de diciembre de 1986]), el Ajuntament de Santa Eulària des Riu aprobó el 13 de abril de 2010 su Reglamento de protocolo, ceremonial, honores y distinciones del Ayuntamiento de Santa Eulària des Riu (Boletín Oficial de las Islas Baleares núm. 62 [24 de abril de 2010], 173-177).

El artículo 2.º de dicho reglamento describe el escudo de la villa del siguiente modo: «2.1. El Ayuntamiento de Santa Eulària des Riu tiene escudo propio: unas aspas representando la cruz en la que martirizaron a Santa Eulària, la patrona del municipio, coronan una bandera de cuatro barras rojas sobre fondo amarillo». A continuación se establece en ese mismo apartado dónde debe figurar el escudo del Ayuntamiento (reglamentos y ordenanzas municipales, comunicaciones oficiales del consistorio, resposteros, sellos oficiales, &cétera). El artículo 4.º define los reposteros de Santa Eulària des Riu, «que serán confeccionados con cerradura de color granate-burdeos y llevarán labrado en el centro el escudo del municipio».

El lenguaje que se utiliza en el reglamento para describir el escudo no es lenguaje heráldico, sino vulgar; por ende, el escudo no se blasona. La redacción es un tanto desafortunada y adolece de defectos importantes; no solo porque no se emplean términos heráldicos, sino también porque la descripción es incompleta: no se especifica la boca del escudo, ni el esmalte del campo cargado con el aspa de santa Eulalia, ni los esmaltes de dicho mueble, ni la partición o divisiones del campo del escudo (cortado; la partición del escudo tiene valor emblemático), ni los ornamentos exteriores (la singular cartela del escudo de Santa Eulària des Riu). No se dice nada del filete ni de la filiera. Se confunde el Señal Real de Aragón con una «bandera»; los cuatro palos o bastones de gules en campo de oro devienen en cuatro «barras» rojas sobre fondo amarillo.

Pese a estos defectos, es de justicia reconocer que, al menos, el Ajuntament de Santa Eulària des Riu ha tratado de formalizar en una norma reglamentaria los atributos del escudo municipal que ya había cristalizado por el uso social, incluyendo en la descripción los muebles y piezas más importantes (el aspa de santa Eulalia y el Señal Real de Aragón). Esto prueba cierta sensibilidad por parte del Consistorio santaeulaliense hacia sus propios símbolos. Concluyo que ello supone un avance que camina en la dirección correcta. Además, se dispone de representaciones visuales del escudo de buena calidad, por lo que gran parte de estos defectos de la descripción oficial pueden subsanarse teniendo el escudo a la vista.

Ajuntament de Santa Eulària des Riu. Escudo municipal oficial acompañado de la denominación del municipio y de la colección de núcleos de población (parroquias) que componen el municipio. Este escudo me lo he bajado directamente del sitio web del Ayuntamiento de Santa Eulalia del Río

En su día, la Real Academia de la Historia dictaminó que «lo correcto, lo conveniente y sorprendente quizá para algunos, pero lo más exacto, era el lenguaje heráldico» (Mario García-Oliva Pérez: «El restablecimiento del Escudo de España. [Proceso legislativo], en XV Congreso Internacional de las Ciencias Genealógica y Heráldica. Tomo II. Madrid: Instituto Salazar y Castro, 1983, 137-148, p. 144).

Aunque no domino ni mucho menos el lenguaje heráldico, ensayaré un primer intento de blasonar el escudo municipal de Santa Eulalia del Río, que podrá ser rectificado con ulteriores opiniones y recomendaciones más doctas que la mía:

Escudo de piel de toro en jefe y triangular curvilíneo en punta. Cortado (= dividido en dos horizontalmente) por un filete de sable: 1.º, de sinople (= verde), fustada o leonada (= marrón) un aspa o cruz de Santa Eulalia bordada de oro (= borde amarillo); 2.º, de oro (amarillo), cuatro palos o bastones de Aragón de gules (= rojos, Señal Real de Aragón). Rodeando el escudo, una filiera ornamental de oro, a modo de moldura. Como ornamentación exterior, una cartela a manera de metopa.

Glosas ex profeso aparte, estoy seguro de que el blasonamiento anterior contiene errores de lenguaje heráldico pero, sin duda, se acerca más a dicho lenguaje, y completa y mejora la descripción del escudo santaeulaliense (en mi defensa alegaré que las armas de Santa Eulalia del Río no son fáciles de describir, y presentan elementos que, a mi juicio, más que heráldicos se me antojan paraheráldicos o quasi-heráldicos).

 

Sancta Eularia en el Reino de Mallorca

En un documento fechado el 21 de agosto de 1262, Jaime I de Aragón el Conquistador otorgó una especie de convenio testamentario estipulando que sus reinos y estados se dividirían entre sus hijos varones. Su objetivo, según se desprende de sus propias palabras, era evitar la desavenencia entre los hermanos, asegurando la paz, el afecto y la concordia perpetua entre ellos. No hará falta decir que, of course, fracasó estrepitosamente en su empeño; los hermanos se llevaron a matar y no hicieron sino contender por la herencia. Los pleitos se prolongaron durante generaciones, y el proceso acabó con la cabeza de Jaime III de Mallorca separada del resto de  su cuerpo en la batalla de Llucmajor (25 de octubre de 1349).

Al primogénito (Pedro III de Aragón y II de Barcelona  el Grande) le dejó en herencia el Reino de Aragón, el Reino de Valencia y el Condado de Barcelona; a su segundo hijo Jaime II de Mallorca le otorgó el Reino de Mallorca. Este es el tenor literal de dicho convenio testamentario en relación con el Reino de Mallorca, que incluía a Ibiza: «Regnum Maiorice et Minorice integre, et totum id quod habemus et de cetero habebimus in Eviça» (= «el Reino de Mallorca y Menorca íntegro, y la totalidad de las posesiones en Ibiza, presentes y futuras»).

En el contexto del procedimiento judicial que Pedro IV de Aragón el Ceremonioso entabló contra Jaime III de Mallorca el Temerario, tuvo lugar un proceso verbal en Barcelona el 21 de febrero de 1343 (siglo XIV). En las actas de dicho proceso verbal que se conservan en los Archivos Nacionales de París y de las que tengo un bonito extracto, se enumera la relación de bienes sobre los que el rey de Mallorca ejercía su dominio. Respecto a la isla de Ibiza, el tenor literal de dicho extracto es el siguiente: «Item, insula de Eviça, in qua sunt Port Mayor. Castrum de Eviça. Sancta Eularia. Et cetera loca ipsius insule».

Es decir, que el rey de Mallorca era el soberano de la isla de Ibiza, en la cual se hallaban las poblaciones de 1) Port Mayor (= Portmany, Sant Antoni de Portmany), 2) Castrum de Eviça (la Fortaleza de Ibiza. Ya de dicho que la ciudad de Ibiza ha sido una plaza fortificada desde siempre), 3) Sancta Eularia (Santa Eulària des Riu) y 4) resto de lugares de la misma isla.

El quid es que en fecha tan temprana como mediados del siglo XIV los núcleos de Eivissa, Sant Antoni de Portmany y Santa Eulària des Riu (lo siento por Sant Josep de sa Talaia y Sant Joan de Labritja, así son los hechos históricos documentados) tenían suficiente entidad como para particularizarse y detallarse en la relación de dominios del monarca mallorquín en la isla de Ibiza. Se sigue que la villa de Santa Eulalia del Río pertenecía ya en 1343 a la primera división de los núcleos urbanos ibicencos y, de hecho, con 36 119 habitantes (datos INE 2016), es el segundo municipio más poblado de la isla tras la ciudad de Eivissa.

Sucede que la evolución en el tiempo del quartó de Xarc o de Santa Eulària también se singularizó como resultado de los avatares históricos. En el reparto de la tarta feudal insular ebusitana, Pedro, infante de Portugal y señor de Mallorca, devino en señor del quartó de Santa Eulària, con plenos derechos jurisdiccionales sobre la partición. El infante Pedro murió en 1256, dejando heredero de sus bienes al rey Jaime I de Aragón el Conquistador (= los bienes del infante Pedro revirtieron al soberano de la Corona de Aragón). Este es un fragmento del testamento del infante Pedro de Portugal, dado en Mallorca el 9 de octubre de 1255:

Et legamus illustri regi Aragonum predicto quidquid habemus vel habere debemus in Eviça; ita tamen quod ipse solvat supradictis manumissoribus nostris, sine strepitu causarum et sine contradictione et dilatione aliqua, infra quatuor menses post obitum nostrum, supradictos viginti milia solidorum; et si noluerit solvere ipsos dictis manumissoribus nostris infra quatuor menses post obitum nostrum, idem manumissores nostri extunc possint vendere et alienare omnia que habemus vel habere debemus in tota insula Evisse, et compleant de hiis et aliis bonis nostris ea omnia que superius dicta sunt et inferius continebuntur; et nichilominus illustris rex predictus teneatur solvere dictos viginti milia solidorum meis manumissoribus antedictis.

Pero poco más de un año después, el propio Jaime I de Aragón traspasó sus derechos alodiales ibicencos a su segundogénito el infante Jaime, quien todavía no era rey, pero así ya iba haciendo prácticas y se fogueaba en las tareas de gobierno de cara al futuro.

Ciudad de Ibiza. Calle Xarc o carrer del quartó de Santa Eulària

El rey Jaime I donó el quartó de Xarc o de Santa Eulària a su hijo Jaime en alodio propio, franco y libre unos años antes de otorgar su primer testamento. Este es el contenido del acta de 11 de enero de 1257, dada en Valencia:

Noverint universi quod nos Jacobus, Dei gratia, rex Aragonum, Majoricarum et Valencie, comes Barchinone et Urgelli et dominus Montispessulani, per nos et omnes nostros successores presentes et futuros, damus et concedimus vobis carissimo filio nostro infanti domino Jacobo, heredi Majoricarum et Montispessulani, et vestris, et cui vel quibus volueritis imperpetuum, per allodium francum et liberum, omnes hereditates nostras et possessiones quas habemus et habere possumus vel debemus in Evissa et tota insula Evisse, que fuerunt quondam Petri, infantis Portugalie; […].

En otras palabras, quien acabó detentanto el señorío del quartó de Santa Eulària, a título personal y como bien alodial privativo, fue el infante Jaime. Ya tenemos el quartó de Santa Eulària convertido en infantazgo. Y como el infante Jaime se coronó rey de Mallorca a la muerte de su padre Jaime I de Aragón, acaecida en 1276, ese cuartón empezó a ser conocido también como quartó del Rei.

Tres años antes, en 1273, había muerto el señor de Ibiza y Formentera, Guillem de Montgrí. Entre pitos y flautas, el montgrino se había quedado al final con 3/4 partes de la isla de Ibiza (y 3/4 partes pro indiviso del usufructo formenterense). Jaime II de Mallorca poseía el cuarto restante del subarchipiélago pitiuso. Dicho de otro modo: la totalidad de los territorios pitiusos había quedado infeudada entre Guillermo y Jaime (3/4 partes y 1/4 parte, respectivamente). A todo esto habría que añadir la división de la plaza de Ibiza y el problema del quartó del Pla de Vila. Eso es un cacao del quince, no lo cuento.

Guillem de Montgrí testó del siguiente modo: de sus 3/4 partes de dominios pitiusos, 2/4 partes fueron para el arzobispo de Tarragona, Bernardo de Olivella, y 1/4 parte —el quartó de Portmany— para el arcediano de San Fructuoso, Guillermo de Bagueres, sucedido prontamente por Berenguer de Pujol (= 2/4 partes para la Mitra y 1/4 parte para el Cabildo o Clero de Tarragona. Abreviando: 3/4 partes para la Iglesia de Tarragona). La portada de la Catedral de Santa Tecla la Vieja de Tarragona, cuya construcción impulsó el arzobispo Bernardo de Olivella, se levantó, en parte, gracias a los diezmos pitiusos.

Cataluña. Provincia de Tarragona. Catedral Basílica, Metropolitana y Primada de las Españas de Tarragona. Frontispicio. Este imafronte de la Catedral de Santa Tecla de Tarragona fue levantado, en parte, con las rentas y diezmos que el arzobispo de Tarragona, Bernardo de Olivella (arzobispo entre 1272 y 1287), obtuvo de las 3/4 partes de los pitiusos

Entonces, se dio históricamente un pique jurisdiccional-feudal importante entre los sucesivos reyes de Mallorca y la Iglesia de Tarragona; con la Nobleza y la Iglesia en época medieval hemos dado, Sancho. Que si yo soy rey de Mallorca y soy el soberano de la isla de Ibiza que me la dejó mi padre en herencia, que si tú qué te has fumado, que t’has begut l’enteniment, y yo soy arzobispo metropolitano y primado de las Españas y la mitad de los derechos y rentas de las islas Pitiusas son míos y como me toques mucho las bowlings te excomulgo, que si yo soy el arcediano de San Fructuoso y a mí me corresponde 1/4 parte de los diezmos pitiusos, que si ahora os voy a abrir un proceso a todos por desacatar mi real jurisdicción que os vais a enterar de lo que es bueno, que si ¡uy lo que has dicho!, ahora voy y me chivo al rey de Aragón que te lo va a usurpar todo, &cétera.

El punto es que, a diferencia de los otros, el cuartón del Rey estuvo bajo la jurisdicción directa de los reyes de Mallorca, de los reyes de Aragón y de los reyes de España durante siglos (= fue un realengo durante todo el Antiguo Régimen). De resultas, los santaeulalienses emanan un halo de chulería diferencial con elegancia y encanto. Ellos son conscientes de que siempre han sido «♕ realmente ♔ especiales», ja, ja, ja.

El señor del centro de la imagen fue Mariano de ses Camarones Riera Torres († 1-11-1932), concejal, alcalde y juez municipal de Santa Eulalia del Río. Es que se les nota que son del cuartón del Rey… Qué guapas y guapos todos

Lo tengo comprobado de primera mano porque mi abuelo Joan des Sereno Tur Riera, Manolita des Royalty, mi madrina Maribel Cardona y una parte de mi familia paterna fueron o son originarios de Santa Eulària des Riu. Tan es así que la margen derecha del río de Santa Eulalia constituía el límite septentrional del casament del abuelo en la vénda des Coloms de Baix. Mis abuelos contrajeron matrimonio en la Iglesia Parroquial de Santa Eulàlia Màrtir (puig de Missa). El marido de mi tía-bisabuela, Mariano de ses Camarones Riera Torres († 1-11-1932) fue concejal, alcalde y juez municipal de Santa Eulària des Riu. Enrique Barreda, el marido de mi madrina, ha sido oficial del Ayuntamiento de Santa Eulària des Riu tropecientos años. Beatriz Capitán Romero († 11-11-2015) fue profesora de Filosofía del IES Xarc de Santa Eulalia del Río.

La otra consecuencia es de naturaleza heráldica. Considerando su histórica condición de realengo, tiene visos de plausibilidad que, de la ebusitana ínsula, Santa Eulària des Riu sea la villa y municipio (= ex-cuartón del Rey) que con más propiedad honra su cortado escudo con el Señal Real en el segundo de sus cuarteles.

Me encanta Santa Eulalia del Río. Por eso me hace ilusión que algún día su blasón esté heráldicamente perfecto.

 

Armas del Ajuntament de Sant Joan de Labritja

Manuel Abad y Lasierra fue el primer obispo nombrado para la Diócesis de Ibiza y Formentera en 1783 (preconizado el 18 de julio y consagrado el 17 de agosto). Llegó a Ibiza el el 5 de febrero de 1784 y permaneció en la isla por más de tres años (fue hecho obispo de Astorga el 12 de noviembre de 1787). Tiene una calle con su nombre en la capital de la isla ebusitana y una estatua en la plaza de la Iglesia de Santa Gertrudis de Fruitera.

Isla de Ibiza. Municipio de Santa Eulària des Riu. Parroquia de Santa Gertrudis de Fruitera. Estatua sedente de Manuel Abad y Lasierra, primer obispo de la Diócesis de Ibiza (1783-1787), del escultor ibicenco Pedro Juan Hormigo (monumento inaugurado en 2009)

Habiendo tomado posesión de la mitra de Ibiza, el obispo Abad y Lasierra realizó una visita pastoral de la nueva diócesis para conocer de primera mano el estado de las iglesias y de la feligresía de la isla. Al norte de la ínsula ebusitana, en el cuartón de Balanzat y sobre el puerto de este nombre (= puerto de San Miguel), estaba situada la Iglesia de San Miguel. La Iglesia de San Miguel servía a la feligresía más numerosa de la isla (2161 almas). Confinando con esta se hallaba la Iglesia de San Juan, edificada alrededor de 1760. Esta iglesia atendía a 1859 almas. A la sazón, el subarchipiélago pitiuso se gobernaba por una sola parroquia. Se encargaban de las iglesias mencionadas sendos vicarios mutuales.

El papa Pío VI reorganizó la Diócesis de Ibiza y Formentera conforme al nuevo plan de parroquias propuesto por el obispo Abad y Lasierra en 1785. Las anteriores vicarías devinieron en parroquias distintas y curatos perpetuos, fundándose además parroquias nuevas. En el Septentrión ibicenco se erigió la nueva parroquia de San Lorenzo Mártir. Con el tiempo, se instituyó una vicaría en el pueblo de Sant Vicent de sa Cala, al este de San Juan Bautista (vicaría en 1827). Esta vicaría devino en parroquia en 1933. Alrededor de esas parroquias eclesiásticas se fueron formando sendos núcleos de población o parroquias civiles. La abundante hagiotoponimia pitiusa trae origen de las parroquias establecidas en el Plan de Organización de la Diócesis de Ibiza y Formentera realizada por el obispo Manuel Abad y Lasierra en 1785.

El Instituto Nacional de Estadística define como entidad singular de población «cualquier área habitable del término municipal, habitada o excepcionalmente deshabitada, claramente diferenciada dentro del mismo, y que es conocida por una denominación específica que la identifica sin posibilidad de confusión». Estos núcleos urbanos pueden recibir diferentes nombres. Con un origen marcadamente histórico-eclesiales, estas entidades singulares de población son conocidas en las islas Pitiusas con las denominaciones de parroquias o pueblos (pobles). Ha de distinguirse que, además de su sentido de territorio bajo la jurisdicción de un cura párroco y colección de feligreses pertenecientes a dicha parroquia, las parroquias pitiusas también tienen una dimensión civil como demarcación local sin personalidad jurídica en el seno de un municipio.

De hecho, tal y como explica la página web del Ajuntament de Sant Joan de Labritja, el municipio fue creado como agrupación de parroquias. Las parroquias civiles-eclesiales que componen el término municipal de Sant Joan de Labritja son las mencionadas parroquias de Sant Joan de Labritja (San Juan Bautista), Sant Miquel de Balansat (San Miguel Arcángel), Sant Llorenç de Balàfia (San Lorenzo Mártir) y Sant Vicent de sa Cala (San Vicente Ferrer). La casa consistorial y sede del Ayuntamiento de Sant Joan de Labritja se halla en la parroquia de San Juan Bautista.

Además de insignia de los peregrinos de Santiago, una venera o concha es, en su versión bautismal, emblema de Juan el Bautista (= parroquia de San Juan Bautista/Sant Joan de Labritja). Una de las misiones del arcángel Miguel es pesar las almas de los muertos; junto con la lanza o la espada, la balanza es una de las figuras que se usan convencionalmente para representar simbólicamente al arcángel Miguel (= parroquia de San Miguel Arcángel/Sant Miquel de Balansat). San Lorenzo mártir fue martirizado en una parrilla, razón por la que este utensilio devino en su atributo (= parroquia de San Lorenzo Mártir/Sant Llorenç de Balàfia. También se ha afirmado tradicionalmente que la planta del Real Sitio de San Lorenzo del Escorial imita o evoca la forma de una parrilla en honor a san Lorenzo). Por último, el santo valenciano Vicente Ferrer es representado iconográficamente portando un libro (= parroquia de San Vicente Ferrer/Sant Vicent de sa Cala).

Conforme a lo dicho, las figuras que honran el escudo municipal de Sant Joan de Labritja son alusivas. Pertenecen a este tipo porque la relación de los muebles heráldicos con los nombres de las parroquias que designan no es fonético, como en el caso de Formentera, sino conceptual. Cada una de las parroquias del término municipal de Labritja está bajo el patronazgo de un santo: san Juan Bautista, san Miguel Arcángel, san Lorenzo Mártir y san Vicente Ferrer. En las representaciones iconográficas, cada uno de estos santos está acompañado de su respectivo emblema: la venera o concha bautismal, la balanza, la parrilla y el libro. Por medio de estos muebles se llega a determinar los santos y, por las advocaciones, las parroquias que configuran el municipio. Consecuentemente, la significación de las armas es muy clara.

Ajuntament de Sant Joan de Labritja. Escudo no oficial realizado por Neftali6610. Muebles del escudo municipal: 1.º cuartel, venera o concha bautismal, 2.º) balanza, 3.º) parrilla, 4.º) libro

La colocación de los muebles no parece arbitraria en modo alguno, sino que tiene su lógica. En el primer cuartel se representa San Juan Bautista, cabeza del municipio. El segundo cuartel se carga con el emblema de la antigua vicaría de San Miguel Arcángel; San Juan y San Miguel constituían las dos primitivas vicarías del municipio. Los cuarteles tercero y cuarto se van ocupando de acuerdo con el orden temporal o cronológico de creación de las parroquias de San Lorenzo y San Vicente.

Por lo que pertenece a la elección de los esmaltes de los muebles, se observa que en el 1.º y 4.º cuartel en campo de azur (color) las figuras son de plata (metal); en el 2.º y 3.º cuartel, en campo de plata (metal) las figuras son de sable (color).

Como ya se ha dicho en otros apartados, la combinación de color-metal o metal-color para el campo y los muebles, aparte de de ser la heráldicamente adecuada, aumenta la legibilidad de las armas. Aventuraré una hermenéutica interpretación de la selección de esmaltes de los campos de los cuarteles. O lo que es lo mismo: como no tengo ni idea de cuál fue la auténtica razón de elegir dichos esmaltes, me inventaré el motivo. Con visos de plausibilidad, los esmaltes azur y plata de los campos de los cuarteles del escudo heráldico municipal de Sant Joan de Labritja tienen relación con las campañas de azur y plata de otros escudos pitiusos, a saber: es una referencia al mar. Al fin y al cabo, tres de las cuatro parroquias que conforman la municipalidad de Labritja son limítrofes con el mar, y el municipio cuenta con dos puertos naturales.

Isla de Ibiza. Municipio de Sant Joan de Labritja. Pueblo de Sant Vicent de sa Cala. Cala d’en Maians, cala des Marins, cala de san Vicente o sa Cala, en el extremo nordeste del municipio

Consideradas globalmente, y desde el punto de vista heráldico, las armas del municipio de Sant Joan de Labritja están excelentemente resueltas: 1) correctamente timbradas con corona mural, lo que expresa que se trata de armas civiles. 2) Escudo embaldosado, típico de la Corona de Aragón y apropiado para municipalidades. 3) Particionado con un bonito y equilibrado cuartelado en aspa o sotuer, en cada cuartel se carga el escudo con una figura alusiva a cada una de las cuatro parroquias que conforman el municipio. 4) Fácil legibilidad y clara significación de las armas, tanto por los esmaltes como por los muebles elegidos. No se puede pedir más. Concluyo que el de Sant Joan de Labritja es uno de los mejores escudos heráldicos municipales de las islas Pitiusas. Es tan sencillo hacer las cosas bien y evitar las chapuzas heráldicas…

No he visto el blasonamiento oficial del escudo de Labritja, pero como su representación visual es muy clara, puedo intentar blasonarlo yo:

Escudo en loseta (losange de ángulos rectos) cuartelado en aspa o sotuer. 1.º, de azur, una venera o concha bautismal de plata, que es de San Juan Bautista; 2.º, de plata, una balanza de sable, que es de San Miguel Arcángel; 3.º, de plata, una parrilla de sable, que es de San Lorenzo Mártir; 4.º, de azur, un libro de plata, que es de San Vicente Ferrer. Al timbre, corona mural de oro aclarada y mazonada de sable y realzada de tres (cinco) torres visibles con sus vanos (o corona mural de pueblo [villa]).

 

Armas del Ajuntament de Sant Josep de sa Talaia

Decía Ludwig Wittgenstein, reconocido filósofo oxoniense, en su Tractatus Logico-Philosophicus que «de lo que no se puede hablar, mejor es callarse». Por consiguiente, guardaré silencio sobre las armas de Sant Josep de sa Talaia, dado que ni he accedido a su blasonamiento oficial —si es que lo tiene—, ni conozco su origen, ni las entiendo (= ignoro casi todo sobre ese escudo heráldico municipal).

Solo sé que el mostrado en este post es el escudo oficial publicado en el Manual d’identitat corporativa del Ajuntament de Sant Josep de sa Talaia. En las 83 páginas del manual no se hace la menor mención ni al blasón ni al origen de las armas del municipio, ni mucho menos se blasona conforme a las reglas de la ciencia heráldica. Únicamente se hace una distinción entre escudo y logotipo, siendo este una versión simplificada de aquel. El logotipo elimina el esmalte de la cartela e infantiliza la traza de los muebles. Las consideraciones del manual giran en torno a las saturaciones de las tintas y pantones de los colores, tamaños de la cartelería, &cétera, lo que me hace sospechar que todo esto tiene que ver más con las artes gráficas que con la ciencia del blasón. Es más, sé que el encargado de elaborar el susodicho manual fue el estudio de diseño gráfico Espai Únic, no ningún cronista de armas municipal o heraldo, ni la Real Academia de la Historia, ni la Real Academia Matritense de Heráldica y Genealogía, ni la Societat Catalana de Genealogia, Heràldica, Sigil·lografia, Vexil·lologia i Nobiliària, ni ninguna institución por el estilo. Sin comentarios.

Como se ha visto, en los cuarteles primero y cuarto figura el Señal Real de Aragón. Dudo mucho que dichas armas sean de concesión real, siendo el caso que figuran en el cuartel preferente, y a diferencia del escudo de armas de Santa Eulària des Riu (en este figuran en el segundo cuartel, como creo que corresponde). El mueble que carga los cuarteles segundo y tercero viene a ser el castillo amurallado (3 + 4 torres) de la ciudad de Ibiza, tal vez en recuerdo de alguna antigua pedanía dependiente del antiguo ayuntamiento ibicenco. El escusón con la torre puede que sea una referencia a la Torre des Savinar, Torre des Cap des Jueu o Torre del Pirata, erigida en un bellísimo paraje ibicenco frente a los islotes de es Vedrà y es Vedranell (he elegido subjetivamente esa torre entre otras posibles también situadas en el término municipal). Pero todo esto no lo sé, me lo estoy inventando. Tampoco sé por qué se eligió una boca afrancesada para el escudo municipal de la Atalaya. Mi ignorancia no conoce límites. Considerado en conjunto, el escudo heráldico municipal de Sant Josep de sa Talaia recuerda vagamente al del Ajuntament de Palma (Mallorca), sin palmera ni ondas de mar.

 

Excelentísima ciudad de Ibiza

Para ir rematando esta entrada de mi ciberbitácora, mencionaré que la capital de la Pitiusa mayor ostenta el título de ciudad y de excelentísima (= excelentísima ciudad).

Lo de ciudad siempre me ha chocado un poco porque en la isla de Ibiza todo el mundo denomina el principal núcleo urbano insular con el nombre de Vila (= «villa»): «Vaig a Vila, tenc que baixar a Vila», &cétera. Este uso social es muy diferente del mallorquín; los mallorquines «baixen» o «davallen a Ciutat» («bajan a la Ciudad». Palma también es conocida con el nombre de Ciutat de Mallorca). Creo que los ibicencos baixen a Vila para que no suene mallorquín, ja, ja, ja.

El asunto se complica incluso más porque la capital de la Pitiusa mayor ha sido históricamente y sobre todo una plaza, en la tercera militar acepción de «lugar fortificado con muros, reparos, baluartes, etc., para que la gente se pueda defender del enemigo», y asimismo una fuerza, en la octava castrense acepción de «plaza murada y guarnecida de gente para defensa», Diccionario de la Real Academia Española dixit.

En la documentación histórica y en fuentes secundarias, he leído en varias ocasiones las expresiones plaza de Ibiza, Real Fuerza de Ibiza, vila d’Eivissa y ciudad de Ibiza. Pero el antonomásico apelativo preferido por las gentes oriundas de Ibiza ha sido Vila. Es más, los nativos distinguían la «villa de abajo» y la «villa de arriba»; los del campo baixaven a Vila y los de Vila pujaven a Dalt Vila. En resumidas cuentas, los semovientes ibicencos se pasaban todo el día p’abajo y p’arriba.

La ciudad de Ibiza fue definitivamente desmilitarizada cuando, por Decreto 2640/1974, de 30 de agosto (Boletín Oficial del Estado núm. 225 [19 de septiembre de 1974, 19271], fueron cedidos gratuitamente al Ayuntamiento de Ibiza el castillo y el recinto amurallado de la ciudad para destinarlos a fines culturales, artísticos, folklóricos y turísticos de competencia municipal. Conque, desde entonces, dejó de ser oficialmente plaza o Real Fuerza de Ibiza. Nos queda elucidar si el principal núcleo urbano de Ibiza es villa o ciudad.

Y es ciudad desde el siglo XVIII. En 1782 hizo gracia el rey Carlos III del título de ciudad a Ibiza, erigiéndola sede episcopal sufragánea de la Archidiócesis de Tarragona. Este es el contenido de la Gaceta de Madrid del día 4 de octubre de 1782, 823-234, p. 824:

[…] y atendiendo el Rey á lo que con este motivo, y otros de utilidad á la Iglesia y bien comun de aquellos sus vasallos, le propuso su Consejo de la Cámara, vino en que se impetrase Bula de su Santidad para la ereccion de Obispado é Iglesia Catedral, que deba situarse en la capital de Ibiza, habiéndola condecorado ántes S. M. con el título de Ciudad [cursiva mía].

Gaceta de Madrid del día 4 de octubre de 1782, página 824. Concesión del título de ciudad a la ciudad de Ibiza

Por último, nos queda el tratamiento del Ayuntamiento de Ibiza. Que yo sepa, de todos los núcleos urbanos pitiusos, solo tiene tratamiento de excelencia la ciudad de Ibiza. Dispongo del informe de la Real Academia de la Historia. El informe fue aprobado en sesión de 12 de enero de 1945. La ponencia sometida a dictamente de la Real Academia de la Historia corrió a cargo del académico Agustín González de Amezúa. De acuerdo con el contenido de este informe,

[Esta] distinción tan preciada, se suele fundar en los títulos históricos y calidades artísticas y urbanas de las ciudades y villas que aspiran a ostentarla y que justifiques ampliamente semejante gracia, velando a la vez para que no se prodigue con exceso, a fin de no restar importancia y consideración a las entidades que ya se hicieron acreedoras con anterioridad a ella.

Agustín González de Amezúa: «Ciudad de Ibiza (Baleares). Tratamiento de excelencia». Boletín de la Real Academia de la Historia, tomo 116, cuaderno II (abril-junio de 1945), 211-213, p. 211

En el citado informe de la Real Academia de la Historia se menciona a los corsarios ibicencos in genere en lucha contra la flota del turco, las incursiones de los piratas africanos y el poder marítimo de Inglaterra; y al héroe local: el general nativo de la ciudad de Ibiza Joaquín José Agustín Eusebio Vara de Rey y Rubio (1841-1898), destacado héroe de la guerra de Cuba («el héroe de El Caney») que halló la muerte el 1.º de julio de 1898 enfrentándose a las tropas americanas en el Fortín de El Viso, en la población de El Caney, cerca de Santiago de Cuba.

Eduard Batiste Alentorn & August Font i Carreras: A Vara de Rey. Monumento inaugurado por el rey Alfonso XIII el 25 de abril de 1904 en el paseo de la Alameda o paseo de Vara de Rey de la ciudad de Ibiza

Isla de Ibiza. Ciudad de Ibiza. Paseo de la Alameda, passeig de s’Alamera, paseo Vara de Rey o passeig de Vara de Rey

Por cierto: en ese monumento, la alegoría o personificación de España es una representación antropomorfa femenina coronada con una corona mural.

Ciudad de Ibiza. Passeig de s’Alamera o de Vara de Rey. Monumento a Vara de Rey. Alegoría de España coronada con corona mural

 

Ibiza, biodiversidad y cultura (Patrimonio Mundial)

Para finalizar, no puede dejar de mencionarse que entre los títulos y dignidades que ostentan las islas Pitiusas figura su inclusión en la Lista del Patrimonio Mundial de la Unesco como bien mixto, natural y cultural, bajo el título Ibiza, biodiversidad y cultura.

World Heritage Commitee: Inscripción de Ibiza, biodiversidad y cultura en la Lista del Patrimonio Mundial de la Unesco. United Nations Educational, Scientific and Cultural Organization. World Heritage Committee: Convention Concerning the Protection of the World Cultural and Natural Heritage. Twenty-third session. Marrakesh (Marruecos): 29 de noviembre-4 de diciembre de 1999. (Lugar y fecha de publicación de las actas: París, 2 de marzo de 2000, p. 11)

Digo las islas Pitiusas porque la extensión de pradera de Posidonia oceanica y de arrecifes coralinos inscrita en la Lista Mundial coincide con el medio marino de la Reserva Natural de las Salinas de Ibiza, las islas des Freus y las Salinas de Formentera aprobada por Ley 26/1995, de 31 de julio (Boletín Oficial del Estado núm. 182 [1.º de agosto de 1995], 23437-23441; sitio RAMSAR núm. 641). O sea: la parte natural del patrimonio mundial se extiende a varias islas e islotes pitiusos. Los bienes culturales inscritos solo pertenecen a la Pitiusa mayor: Dalt Vila íntegra y la fortificación abaluartada renacentista en particular; la necrópolis fenicio-púnica de Puig des Molins y el yacimiento arqueológico fenicio de Sa Caleta.

 

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