Posts Tagged‘epistemología’

OBJETIVIDAD Y SUBJETIVIDAD. CIENCIA, ARTE Y PEDAGOGÍA (diciembre de 2012)

En este artículo examino, desde una perspectiva pedagógica, las relaciones entre la ciencia y el arte y otras cuestiones conexas, como la objetividad y la subjetividad en la ciencia, el arte y su didáctica.

En la primera sección analizo una extendida concepción según la cual la ciencia es objetivista y el arte subjetivista. A continuación, indago cómo se ha abordado educativamente este problema, estableciendo una dirección objetivista y una dirección subjetivista en la docencia del arte. En la tercera sección destaco la importancia de las teorías científico-objetivistas (tanto internas como externas) en la formación de los artistas, y reviso la presencia o ausencia de asignaturas de iniciación metodológica a la investigación en los currículos oficiales de diversos estudios superiores universitarios y artísticos, así como las propuestas de agentes educativos y culturales internacionales como la Unesco con respecto a la educación artística. Prosigo mostrando la necesidad que tiene el artista de conciliar las dos posturas en el ejercicio de su arte, y concluyo esta entrada de mi ciberbitácora sosteniendo que un proceso educativo artístico lúcido deberá tener en consideración ambas perspectivas.

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EXTRAVAGANCIAS Y DESPROPÓSITOS PEDAGÓGICOS Y ARTÍSTICOS (octubre de 2011)

El principio epistémico de caridad interpretativa formulado por Neil L. Wilson, Willard Van Orman Quine, Donald Davidson y otros autores exige que las declaraciones de cualquier persona sean interpretadas haciendo un esfuerzo por comprender lo que está diciendo el otro (y no «oyendo lo que uno quiere oír», «interpretando según me conviene», «eludiendo la cuestión», &cétera) y favoreciendo el acuerdo (y no la oposición, la polémica, el desacuerdo…). O sea, uno ha de asumir —en principio y por principio— que el interlocutor es inteligente y está cultivado, tiene un compromiso con la racionalidad y con la búsqueda de la verdad y trata de maximizar la coherencia de sus manifestaciones.

Cuando este principio se lleva a cabo, el lector, oyente, alumno… adopta una actitud de comprensión empática (versteht). Interpretando caritativamente, damos por sentado que el otro puede estar en lo correcto y nosotros equivocados, suspendemos momentáneamente nuestro juicios (o, más bien, nuestros prejuicios), concedemos ad argumentum…

Pues bien, voy a vulnerar consciente, intencionalmente, ese principio. Y voy a quebrantarlo por varios motivos. Apuntaré algunos:

1) Hartazgo. Estoy cansado y ya me aburre y fastidia oír en boca de reconocidos autores, así como leer en supuestos «doctos libros», boletines oficiales, &cétera ciertas expresiones representativas de ideas que, aunque repetidas como mantras, son erróneas o falsas, si no peligrosas. Desde luego, no porque se repitan más veces se volverán verdaderas, salvo que uno crea que una mentira mil veces repetida se transforma en verdad (una frase, hay que recordarlo, de Paul Joseph Goebbels, ministro de propaganda de la Alemania Nazi y figura clave de ese régimen).

2) Estoy empezando a poner cada vez más en duda el compromiso de ciertos autores con la racionalidad y la búsqueda de la verdad objetiva o, lo que es lo mismo, válida en todos (casi todos) los marcos de referencia. En cambio, progresivamente voy poniendo cada vez menos en duda su compromiso con ellos mismos, sus discursos, sus dogmas o sus intereses prácticos (políticos, económicos o de otra categoría; por ejemplo, el pragmatismo gnoseológico). Uno ya ha visto mucho, ha oído mucho y ha leído mucho como para tener algún elemento de juicio.

Conforme a lo dicho, he decidido coleccionar en esta entrada de mi bitácora algunas afirmaciones que ya me exasperan, vinculadas principalmente a la pedagogía general y especializada del arte, que es a lo que me dedico profesionalmente.

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REFLEXIONES EN TORNO A UNA ENSALADA (septiembre de 2011)

El otro día acudí a una cena con familia y amigos. Sobre la mesa, en una fuente se mostraba una yuxtaposición de hojas verdes de diverso tipo (lechuga hoja de roble, rúcula, berros, canónigos…) y otros ingredientes (tomate, cebolla…) aderezados con aceite, sal…

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