VAGANDO POR ESCOCIA (agosto de 2015)

En esta entrada de mi ciberbitácora repaso el viaje que he realizado a Escocia con mis camaradas Javier Watson Martín y Sergio Sherlock Cánovas a finales de agosto de 2015. El artículo está dedicado a ellos. Los autores de las fotografías hemos sido Javier y yo.

 

Análisis del sistema biopsicosocial viajero

Comencemos este post al modo aristotélico; vale decir, con un poco de metafísica y gnoseología, que no está mal para dar principio a la narración. Ontoepistemológicamente hablando, es de público conocimiento mi postura materialista sistemista emergentista bungiana. Yo soy «asín», qué se le va a hacer: cada uno tiene sus manías y peculiaridades. Desde esta perspectiva, un viaje es un proceso que tiene lugar en un sistema. Conforme a lo dicho, habrá que empezar analizando el sistema o colectivo biopsicosocial que lleva a cabo el proceso de viajar.

Este sistema o colectivo biopsicosocial viajero es un grupo de tres personas que conforman un sujeto complejo. El sujeto del proceso de viajar a Escocia es el colectivo, por la sencilla razón de que hemos viajado juntos (pero no revueltos). Sé que esta afirmación resultará ininteligible para los individualistas radicales tipo Margaret Thatcher, quienes son incapaces de concebir nada más allá del individuo y de su propia mismidad. Los colectivistas radicales también yerran en sus construcciones cognitivas, porque ahogan al sujeto individual, difuminándolo en el grupo. Solo el sistemismo tiene en consideración ambas perspectivas a la vez, con un ojo puesto en cada uno de los individuos y otro en el grupo.

La composición (C) del sistema, o colección de personas que lo componen y que han viajado a Escocia, ha sido la siguiente: Javier Watson Martín, Sergio Sherlock Cánovas y un servidor, Ricardo Mycroft.

El entorno (E) del sistema, o colección de las cosas y los procesos que actúan sobre los componentes del sistema o son afectadas por dichos componentes se resume en una palabra: Escocia. Ha actuado sobre nosotros el clima escocés, con su alternancia de sol y lluvia; la economía escocesa (Escocia acuña moneda propia: libras esterlinas escocesas, y todo es carísimo); la cultura escocesa —desde los idiomas hasta la gastronomía, las costumbres, el arte, &cétera— y la historia y la política escocesas —desde la Piedra del Destino, Piedra de Scone o Piedra de la Coronación hasta las normas de tráfico relativas a conducir por la izquierda—. La terna {Watson + Sherlock + Mycroft} ha tenido influencia en la (micro-) economía escocesa, dejándonos muchos €uros en el territorio. Hemos procurado que nuestra repercusión sobre el medio ambiente fuera mínima (ni un papel ni una colilla en el suelo) y nuestra influencia sociocultural, sociopolítica… sobre Escocia ha sido bastante limitada, si bien hablamos español con un camarero escocés que había trabajado en Valladolid. Conclusión: el entorno nos ha afectado mucho más a nosotros que nosotros al entorno, contextualista que es uno.

La estructura (S) o colección de relaciones del sistema es sumamente compleja. Nótese que los tríos son organizaciones personales muy inestables y mudables porque, con facilidad, dos de los componentes se alían y conspiran contra el tercero. Esto es un riesgo añadido al de por sí proceloso viaje.

A más de esto, la estructura de relación es percibida de modo ligeramente distinto por cada uno de los componentes. En este sentido, hay que distinguir entre 1) la realidad objetiva (= realismo objetivista); 2) la conceptuación grupalmente compartida (= socioconstructivismo) y 3) la construcción individual de cada uno (= constructivismo psicológico-cognitivo).

Respecto a la realidad objetiva, no cabe duda de que, en primer lugar, hemos sido camaradas, de suerte que ha reinado una gran camaradería entre nosotros. Según el Diccionario de la Real Academia Española, en segunda acepción camarada significa «persona que anda en compañía con otras, tratándose con amistad y confianza». Más allá del uso actual del vocablo, etimológicamente la palabra camarada alude «al que comparte la cámara». Y, siendo el caso que somos personas que hemos andado en compañía de otras, tratándonos con amistad y confianza, y hemos compartido habitación en los diversos hoteles en los que nos hemos hospedado, no puede sino concluirse que, se mire por donde se mire —tanto sincrónica como diacrónicamente—, objetivamente somos camaradas: camarada Watson, camarada Sherlock, camarada Mycroft.

Con relación a la conceptuación grupal compartida, hay que examinar la cuestión de los apodos. Los apodos fueron adjudicados por Sergio en su día. Dejando de lado el gusto de Sergio por las novelas de Arthur Conan Doyle, los alias no son del todo arbitrarios. Repárese en que Sherlock y Mycroft son hermanos. Sherlock destaca por su inteligencia y capacidad de observación y razonamiento. Mycroft es mayor que Sherlock. Su característica más conspicua es que es superior a su hermano en cuanto a inteligencia y poderes de observación y razonamiento deductivo, pero no está interesado en poner en juego estas competencias para fines de índole utilitaria o pragmática. Sergio y yo mantenemos una fraternal relación que guarda afinidad con la de Sherlock y Mycroft. Por lo que atañe a Watson, este acompaña y asiste a Sherlock en gran parte de sus aventuras, como así ha venido siendo desde hace mucho tiempo entre Javier y Sergio. Además, los tres somos buenos amigos y hemos compartido muchos momentos juntos.

Central Lowlands. Edimburgo. Mycroft, Sherlock y Watson junto a la estatua de Sherlock Holmes (monumento en memoria de Sir Arthur Conan Doyle). El monumento se erigió en 1991 en las cercanías del lugar de nacimiento del célebre escritor

En lo tocante a la construcción cognitiva de cada uno, es muy variada y voluble, como corresponde al subjetivismo-emotivismo que la (des-) orienta. Por ejemplo: en este viaje Javier me ha considerado el rey del drama («para mí es el último viaje»), en tanto que yo he ido a poner paz entre los niños (soy el mayor y mi paternalismo es proverbial). Javier se ha visto como el Espíritu Paráclito y Sergio como una metáfora en sí mismo. Todo esto solo es comprensible para los componentes del sistema, los cuales conocen las claves interpretativas de este texto (😉) y son los principales destinatarios del mismo.

El mecanismo (M) del sistema denota la colección de procesos internos que lo hacen funcionar. El principal pegamento que vincula a los miembros o componentes del sistema y hace que funcione es el psicoafectivo. Nos profesamos mutuo afecto y simpatía. Nos queremos y disfrutamos de la afable compañía (me salen versos sin esfuerzos). Con esto ya llevamos mucho avanzado. Otros procesos internos que favorecen que el sistema funcione son: aficiones y gustos comunes, gastos compartidos, generosidad, reciprocidad e invitaciones mutuas (pero Sergio me debe 86,95 €, quiero mi dinero), disponibilidad de tiempo, desarrollado sentido del humor, comentarios ingeniosos, las discusiones (nunca llega la sangre al río) y mi infinita paciencia. La lista no es exhaustiva.

(Actualización [15-10-2015].—Hoy hemos quedado a comer Sergio y yo para ponernos al día. Mi queridísimo vicehermano me ha devuelto 7 euros 7 de la grandiosa deuda que tiene contraída conmigo. Además, según él, me tocaba invitar a mí. Bueno, vale: las invitaciones van aparte, eso no tiene nada que ver. Me sigue debiendo 79,95 €urazos. Quiero mi dinero. Fin de la actualización).

(Actualización [febrero de 2016].—Mi vicehermano y yo hemos vuelto a quedar a comer para celebrar su cumpleaños. Con motivo de tan jubilosa ocasión, el muchacho se ha estirado y, aparte de invitarme a comer… ¡me ha devuelto el dinero que me debía desde el viaje a Escocia en agosto de 2015! Mi corazón palpita como una patata frita. Hasta una foto he sacado del memorable momento. Solo ha tardado seis meses en devolvérmelo. Según sus palabras, «para que no se junte con el dinero que me deberá las próximas vacaciones». No, si es que… Fin de la actualización).

Memorable momento en que mi vicehermano me devuelve los 79,95 €urazos que me debía desde el viaje a Escocia en agosto de 2015. Conste que yo le devolví el cambio hasta el último céntimo (las matemáticas son una ciencia exacta)

Ya tenemos resuelta la parte materialista sistemista del análisis. Pero aún falta el aspecto emergentista. Cuando estamos los tres en relación, emergen situaciones, comentarios, bromas, debates, soluciones, &cétera que no aparecerían si no se diera esta circunstancia. Por consiguiente, estas propiedades y efectos son de naturaleza marcadamente relacional, cualidad que excede de las características propias y singulares de cada sujeto individual.

(Digresión: por lo que pertenece a este extremo, mi «amhijo» Paco dice que los posts cambian mucho cuando voy a ver piedras a solas o cuando viajo en compañía. Por supuesto: en el primer caso hay una relación entre un sujeto [yo] y un objeto [piedras]. Con excepciones, suelo llevarme mejor con los inanimados componentes del Regnum lapideum de Carlos Linneo que con los entes vivientes, y soy un diletante de la Geografía Física]. En el segundo, hay una relación entre un sujeto [yo] inserto en un colectivo y relacionándose con otros sujetos [«l’enfer, c’est les autres», decía Sartre] y los objetos [las piedras: carreteras, montañas, castillos…]. Fin de la digresión).

Hasta aquí, el examen del sistema biopsicosocial. Ahora, el proceso. O sea, el viaje.

 

El viaje a Escocia

Después de no pocos mensajes de correo electrónico y Whatsapp, llamadas telefónicas y demás, conseguimos concertar días de vacaciones, vuelos, horarios, &cétera. El asunto quedó como sigue: Sergio y yo tomaríamos un avión desde Madrid muy pronto por la mañana, y Javi saldría desde la Comunidad Valenciana (donde trabaja) después de comer, una vez finalizada su jornada laboral. Nos encontraríamos todos por la tarde en Edimburgo. Como Watson ya había estado en Edimburgo hace un par de años, pero Sherlock y Mycroft no, los vicehermanos conocerían el Castillo de Edimburgo por la mañana, dedicándose el trío a visitar el resto de la ciudad y de Escocia esa misma tarde y en días sucesivos.

 

Aeropuerto Adolfo Suárez Madrid-Barajas

En un momento de emotiva humanidad, Sergio me dijo que me recogería con un taxi para ir juntos al aeropuerto. Bien que adornado de diversas virtudes, la delicada deferencia no es precisamente la que más le engalana. Se sigue que, conforme a su inveterada costumbre, horas antes de salir retornó a su natural —esto es, maximizó su propia función de utilidad—, cambiando de planes y estableciendo que nos encontraríamos directamente en el aeropuerto a las 06:40 AM. «Búscate la vida», vaya. La confianza da asco, y mi apreciado vicehermano es lo peor. No me importa: hace mucho que sé que en el interior de Sergio hay un Ebenezer Scrooge, ja, ja, ja. Se le quiere lo mismo. Al fin y al cabo, no es totalmente su culpa estar infectado por el virus de la microeconomía neoclásica, pobre (Sergio es, entre otras cosas, profesor de Marketing en una escuela de negocios convenida con la Universidad Rey Juan Carlos).

En el Aeropuerto Adolfo Suárez de Madrid-Barajas, un vigilante de seguridad registró a fondo mi equipaje de cabina (la maletilla), la ropa que vestía, &cétera, buscando «restos de pólvora y explosivos» con un papel obra similar a los filtros de café y un potenciostato. (A saber qué se pinchará el susodicho vigilante atendiendo a su fantasía desbocada y a su «desarrolladísimo» olfato para el delito). El dispositivo actúa como sensor electroquímico y colorimétrico, y presenta la propiedad de detectar la presencia de los explosivos más utilizados actualmente en acciones terroristas.

Íbamos juntos Sergio y yo. Descalzo y demás, ni pité en el arco ni nada (uno ya se quita hasta los empastes de la dentadura para cruzar el detector de metales). Con todo, conforme a la nefasta influencia astral de la cuadratura Sol-Saturno que gobierna horoscópicamente mi vida, solo me exploraron a mí. Supuestamente, estas inspecciones tienen carácter «aleatorio». Trola, y gorda. No me lo creo: los resultados estadísticos fallan. ¿Y cómo aleatorizas la muestra de pasajeros, muchacho? ¿Qué haces: muestreo de fichas, muestreo de cuota, muestreo de zona? ¿De verdad que no hay ni un poquito de sesgo en tu selección de registrandos? Que no le gustaba mi careto al tío y ya está. Como Sergio es tan guapo y encantador, a él nunca le dicen nada, qué injusticia más grande. Como yo no tengo tan buena planta y soy mucho más crítico, a mí me tienen frito con las inspecciones, registros, &cétera. Hasta mi amigo Paco, el poli, me ha dicho que mis experiencias con los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad (en sentido amplio) dan ya para escribir un libro. Un libro, seguramente no; pero un artículo en mi blog, sí (ya está redactado, de hecho). Si es que soy una víctima. Aclaración: el corporativista Paco no solo no empatiza con mis dificultades, sino que, además, se descojona. De los amigos me guarde Dios: que de los enemigos me guardaré yo.

En fin, tras las consabidas pérdidas de dignidad y derechos derivadas del hecho de volar en un avión de línea regular (y no me refiero solamente a los múltiples registros de seguridad; recordemos que para las compañías aéreas los pasajeros no son personas, sino meros instrumentos generadores de beneficios), llegamos al Aeropuerto de Edimburgo, donde lloviznaba. De ahí tomamos un autobús de dos pisos con el que nos desplazamos a la capital. Situándonos en el piso superior del vehículo inauguramos nuestra inmersión en los usos británicos.

 

Central Lowlands/Midland Valley

Edimburgo

La ciudad de Edimburgo es la capital de Escocia desde el siglo XV. Está situada en las Tierras Medias escocesas (Scottish Midlands), Central Lowlands, Central Belt o Midland Valley. Estos cuatro nombres apuntan más o menos a una misma realidad geográfica.

En el interior de la capital se pueden distinguir tres áreas: la ciudad Vieja al Sur, la ciudad Nueva al Norte y el West-End, que cierra el núcleo urbano por el Oeste.

La ciudad Vieja, la ciudad Nueva de Edimburgo y la mitad norte del West-End figuran inscritas en la Lista del Patrimonio Mundial desde 1995. El Comité tomó su decisión basándose en la notable y armoniosa mixtura que representa el fenómeno de crecimiento orgánico medieval y la planificación urbana ilustrada de estilo neoclásico de los siglos XVIII y XIX, así como en el valor arquitectónico de muchos importantes edificios conservados en dichas áreas históricas de la capital, lo que confiere a la ciudad su carácter único.

El Castillo de Edimburgo preside el casco antiguo de la ciudad. El trazado de la ciudad Nueva, en el corazón de Edimburgo, ejerció una gran influencia en el urbanismo de otras ciudades europeas. En el West-End destaca una tienda con una camiseta que le gustaba a Sergio.

 

Ciudad Nueva de Edimburgo

La calle principal de la ciudad Nueva es George Street, flanqueada por Queen Street al Norte, St Andrew Square al Este, Princes Street al Sur y Charlotte Square al Oeste. Nosotros nos hospedábamos en Frederick Street semiesquina con George Street; un hotel más céntrico, casi imposible (los escoceses se cobraron la centricidad, el Patrimonio de la Humanidad y el Festival Internacional de Edimburgo a base de bien. La ciudad, en temporada altísima, estaba con un 98 % de ocupación hotelera y con los precios estratosféricos).

Central Lowlands. Edimburgo. Para el recuerdo: aquí celebramos nuestra fiesta de pijamas edimburguesa

En virtud de lo antecedente, nos pateamos la mundialmente patrimonial ciudad Nueva de Edimburgo del derecho y del revés, y realizamos muchas incursiones a la igualmente patrimonial ciudad Vieja. También nos dimos una vuelta por la parte del West-End que forma parte del Patrimonio de la Humanidad (Shandwick Place, Atholl Place, Haymarket Terrace). La visita al West-End patrimonial puede tildarse de fracaso: nos quedamos a medio kilómetro del límite oeste del área de conservación. Es fácil adivinar quién fue el indisciplinado responsable de tan adverso resultado turístico-cultural. Tampoco compramos la camiseta.

 

George Street

He referido que la ciudad Nueva conserva gran parte de la arquitectura original de época. El edificio que se muestra en la siguiente imagen es The Dome, en el número 14 de George Street. La construcción, diseñada en estilo greco-romano por David Rhind, data de 1847. En el pasado albergó la sede del Commercial Bank of Scotland. La actividad económica de Edimburgo se concentraba en la New Town.

Lo que uno no espera es que este Palacio de las Cortes madrileño (época y estilo similar) sea, en la actualidad, un bar-restaurante-café-salón de bodas. Tú vas allí y te tomas tu ensalada César con crujiente bacon por £6,50 (£8,50 si es con pollo caliente). Esta sí que es una tasca chic & trendy.

Central Lowlands. Edimburgo. George Street. The Dome Bar and Grill. En el pórtico, Sherlock examinando la carta

 

Princes Street
Scott Monument

Bajando por South St./David Street, en la confluencia con Princes Street se halla el monumento a Scott. Inaugurado en 1845, el monumento a Scott se erigió en memoria de Sir Walter Scott, uno de los mejores novelistas escoceses. En estilo (neo-) gótico victoriano, el edificio tiene 61,1 metros de alto y 287 escalones hasta su cúspide, distribuidos en cuatro pisos con galerías que ofrecen vistas de la ciudad de Edimburgo. En el primer nivel hay un museo dedicado a Sir Walter Scott y a la arquitectura del monumento. Una estatua de Scott descansa bajo los arcos de la construcción, y en los nichos se han colocado pequeñas estatuas de personajes de sus libros.

Central Lowlands. Edimburgo. Monumento a Scott

 

Princes Street Gardens

Antaño y antes de ser drenado en 1820, en el lugar que hoy ocupan los bucólicos jardines edimburgueses de la calle de los Príncipes había un pantano: el Nor Loch (North Loch o lago Norte).

Además de realizar las funciones de foso natural de la ciudad amurallada de Edimburgo, lugar popular para suicidarse y ruta de contrabando, el Nor Loch era una antigua ciénaga-cloaca, colector general de todas las aguas negras y residuales de la ciudad Vieja. Con semejante acumulación secular de purines y estiércol humano, no me extraña que los jardines luzcan así de frondosos. Asentados sobre una tierra tan feraz…

Lowlands. Edimburgo. Princes Street Gardens (Jardines de la calle de los Príncipes). A la izquierda, la ciudad Nueva. A la derecha, la ciudad Vieja

Estupendo: con los mojones por ahí flotando, la gente empleaba las contaminadísimas aguas del lago Norte para consumo (= bebida). Claro está, se agarraban unas amebiasis, unas giardiasis, unos cóleras, unas gastroenteritis y fiebres tifoideas, y unas hepatitis de no te menees. Mejor el Scotch Whisky: su graduación alcohólica lo convierte en una sustancia estéril.

 

Ciudad Vieja de Edimburgo

 

Castillo de Edimburgo

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Lowlands. Edimburgo. Castillo de Edimburgo

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Entrada

Lowlands. Edimburgo. Castillo de Edimburgo. Entrada

 

Cañón de la Una en Punto

Central Lowlands. Edimburgo. Castillo de Edimburgo. The One o’Clock Gun

El actual Cañón de la Una en Punto (The One o’Clock Gun) está instalado en la batería de Mills Mount desde 2001, en sustitución de otras piezas de artillería más antiguas. Se trata de un obús remolcado de 105 milímetros, el L118 Light Gun (Cañón Ligero). Aunque el tipo fue utilizado en la guerra de las Malvinas, esta pieza en concreto nació como señal horaria. Todos los días excepto los domingos, el día de Navidad y el Viernes Santo, un maestro artillero dispara el cañón con protocolaria ceremonia desde la cara norte del Castillo de Edimburgo exactamente a las 13:00 horas. La tradición comenzó en 1861 para proporcionar a las naves que navegaban por el Firth of Forth o salían del puerto de Leith una señal audible que complementara la señal visual horaria situada en la cúspide del Monumento a Nelson, la cual no resultaba visible en días de niebla.

Estas ayudas a la navegación permitían poner en hora los cronómetros marinos necesarios para surcar el globo antes de la aparición del GPS y de la navegación por satélite. En nuestros días, the One o’Clock Gun es una atracción turística.

 

Museo Bélico Nacional de Escocia (The National War Museum of Scotland)

Exposición de moda.—En el Museo Bélico Nacional de Escocia había una exposición de moda masculina. No era exactamente así, pero interpretada la vitrina desde la perspectiva actual…

Museo Bélico Nacional de Escocia. A la izquierda, traje de piloto de la II Guerra Mundial. A la derecha, duffel coat, la trenca de toda la vida

 

Irvinsuit.—La sheepskin flying jacket y su complemento, los sheepskin flying trousers, fueron diseñados por el paracaidista Leslie Leroy Irvin a finales de los años 30 del siglo XX para guarecer a los pilotos de las temperaturas cada vez más bajas que se experimentaban en las cabinas no presurizadas de los aviones a medida que estos volaban progresivamente a mayor altitud. Conjuntamente constituían el ‘Irvinsuit’ o traje de piloto de la época. Se ha visto a las tripulaciones de los bombarderos empleando este equipo de vuelo en muchas películas de cine que tratan sobre la Segunda Guerra Mundial.

Museo Bélico Nacional de Escocia. Irvinsuit (traje de piloto)

La prenda, fabricada con gruesa piel vuelta de borrego marrón (forro con vellones de lana) fue empleada por los pilotos de la Royal Air Force (RAF) durante la batalla de Inglaterra y a lo largo de la Segunda Guerra Mundial. La idea era combinar impermeabilidad, abrigo, confort y máxima movilidad, sin restricción de movimiento.

Este modelo de cazadora presenta la típica cremallera central y el cinturón. Sin bolsillos; no eran necesarios (los bolsillos son un añadido posterior, cuando la prenda comenzó a comercializarse a partir de 1977 de la mano de Simon Green).

Al margen de la influencia que tuvo el modelo «Perfecto» (1928) de Schott —la primera cazadora de moto que incorporó cremalleras (zippers)—, muchos detalles del diseño de Irvin, como los cierres antiviento por debajo del cuello y en cintura, muñecas y tobillos, la doble capa a la altura de los riñones o el corte ajustado para evitar el flameo pasaron a los actuales trajes de motociclista.

 

Duffel coat.—El duffel coat, dufflecoat o trenca de toda la vida es el único abrigo clásico con capucha. El haber vestido una trenca de niño o púber establece la diferencia entre una infancia feliz y una infancia desdichada. Ignoro por qué razón ni la Declaración de los Derechos del Niño ni la Convención sobre los Derechos del Niño incluyen el derecho a disponer de una trenca propia para el armonioso y completo desarrollo de su personalidad.

Museo Bélico Nacional de Escocia. Trenca

La denominación duffel coat (= «abrigo de Duffel») alude al paño de lana tupido elaborado en la ciudad de Duffel (provincia de Amberes, Bélgica). Sin embargo, aunque el tejido es parecido, la trenca nunca se confeccionó con tela de lana de Duffel. La hechura y los característicos cierres alargados traen origen del gabán polaco (polish frock coat) de la primera mitad del siglo XIX.

Como quiera que sea, la trenca formaba parte de la dotación de los marineros de la Royal Navy desde 1890. Este sobretodo protegía del frío y la humedad a los soldados embarcados en los buques que operaban en el Atlántico Norte y en los convoyes árticos bajo condiciones de frío glacial, sin restringir sus movimientos.

La capucha, por un lado, permite que pueda llevarse un gorro, gorra o boina bajo ella; por otro lado, ofrece una buena protección contra el viento y el mal tiempo (a cambio, empeora la audición). Los refuerzos de los hombros abrigan mejor la parte superior del cuerpo y contribuyen a que el agua no cale tan rápidamente en caso de lluvia. Se supone que los cierres de botón de madera o hueso de asta (toggle closures) permiten su manipulación sin que el usuario tenga que desenguantarse, pero —aunque mi análisis se reduce al caso propio, muestreo insuficiente—, la pretendida ventaja no es tal, y casi afirmaría que lo contrario es cierto (razón por la que, en la actualidad, todos los cierres de las prendas de motorista son gruesas cremalleras con grandes tiradores y velcros: para ser manejados con guantes. A propósito: el cierre de velcro data de época posterior, ya que se generalizó en la segunda mitad del siglo XX).

El coronel Archibald D. Stirling, fundador del Special Air Service (SAS), vistió una trenca beige durante la Segunda Guerra Mundial, así como el mariscal de campo Bernard L. Montgomery. Ello contribuyó a la popularización de la prenda, la cual también recibió el nombre de Monty coat. Fue muy usada por estudiantes, artistas e intelectuales durante los años 50, 60 y 70 del siglo XX.

Estatua del coronel Sir David Stirling, fundador del Special Air Service (SAS) vistiendo la trenca o duffel coat. (Fotografía de Finlay McWalter en Wikipedia Commons, licencia GNU)

Elaborada con tejidos más ligeros y estilos más fashion, la trenca sigue viéndose por la calle en nuestros días. Aunque es bastante sport, se lleva con todo. Tuve una trenca de niño y tengo una trenca en la actualidad: es un tipo de abrigo que me encanta, pero lo uso muy poco porque siempre ando desplazándome en moto y para las dos ruedas no va tan bien como una cazadora o chaquetón de motorista, que está específicamente pensado para eso.

 

Field Medical Kit.—El botiquín médico de campaña expuesto en la vitrina fue portado por el cabo James Borthwick. Borthwick nació en Escocia, pero emigró a Australia y se alistó en el Cuerpo Médico del Ejército Australiano durante la Primera Guerra Mundial. El botiquín de bolsillo contenía morfina para aliviar de manera inmediata el dolor que sufrían los heridos en combate (la típica escena que se contempla en todas las películas de temática bélica, en la que siempre hay algún compañero de fatigas que inyecta morfina al moribundo soldado ametrallado o reventado por la explosión de una granada).

El texto descriptivo señala que, por un lado, ciertos avances científicos aumentaron la capacidad letal de las armas; por otro lado, y paralelamente, otros avances científicos consiguieron reducir el sufrimiento de los heridos y mejorar sus posibilidades de supervivencia.

Central Lowlands. Edimburgo. Castillo de Edimubrgo. Museo Bélico Nacional de Escocia. Field medical kit. Morfina

Me parece muy llamativa esa parte de la explicación. En primer lugar, porque se confunde la ciencia con la tecnología. La ciencia no fabrica armas, lo hace la industria armamentística. Me extenderé en mi comentario: el descubrimiento de la radiactividad (Henri Becquerel, Marie & Pierre Curie) es ciencia. Las aplicaciones que posteriormente se hicieran de esos conocimientos científicos con la finalidad de resolver problemas prácticos y producir objetos de diversa utilidad es materia de la tecnología. Ejemplos ilustrativos: el descubrimiento científico de la radiactividad ha servido tanto para tomar radiografías de fracturas óseas y para tratar tumores cancerígenos con radioterapia como para desarrollar la bomba de radiación directa incrementada. En un caso, hablamos de tecnología médica; en otro caso, de tecnología militar.

En segundo lugar, los propósitos que se persiguen son lógicamente incompatibles en un sentido práctico. Quiero decir: se evita mucho sufrimiento y mejoran enormemente las posibilidades de supervivencia de las personas no atacándolas con armas y explosivos. De este modo te ahorras las armas, la morfina y el sufrimiento; no derrochas tanto y empleas los recursos para actividades más productivas. Una prueba más de la irracionalidad de la guerra.

Dicho lo cual, no soy tan cándido como para pensar que vivimos en el leibniziano-voltairiano mejor de los mundos posibles. Porque más pronto o más tarde surge el correspondiente tarado con complejo de Mesías que le da por (intentar) dominar el mundo o similar y, claro está, cuando te empiezan a caer bombas desde el cielo en plan Blitz, juzgo preferible disponer de modernos radares, de una artillería antiaérea tecnológicamente avanzada y de unos resistentes cazas Hawker Hurricane y veloces Supermarine Spitfire para derribar los bombarderos Heinkel He 111 y Junkers Ju 88 enviados por el perturbado de turno.

Segunda Guerra Mundial

Por la cosa de la legítima defensa y para aumentar las posibilidades de supervivencia propia, principalmente. Eso, con independencia de reconocer la importancia de la ONU y promocionar y fortalecer la cultura de la paz.

 

Capilla de Santa Margarita

La capilla de Santa Margarita (St Margaret’s Chapel) es el edificio en pie más antiguo de Edimburgo. El rey David edificó la capilla en torno al año 1130, probablemente como parte de una gran torre de piedra. La construcción fue dedicada a su madre, Santa Margarita. El muro de sillarejo, el arco decorado (no mostrado en la fotografía, está en otra fachada) y las características ventanas románicas revelan su origen medieval.

La capilla era uno de los lugares sagrados más venerados de Escocia. La familia real a menudo oraba y formulaba sus plegarias en el interior de la misma. Tras la reforma protestante de 1560, la edificación fue convertida en un polvorín, hasta que fue restaurada a mediados del siglo XIX.

Central Lowlands. Edimburgo. Castillo de Edimburgo. St. Margaret’s Chapel

 

Batería de la puerta exterior (Forewall Battery)

Central Lowlands. Edimburgo. Castillo de Edimburgo. Batería de la puerta exterior (Forewall Battery)

La Batería de la puerta Exterior (Forewall Battery) data de 1544. Reconstruida por el rey Jaime V en la línea de defensas medievales, protegía la muralla este del castillo. Los cañones fueron fundidos hacia 1810, durante las guerras Napoleónicas.

 

Prisión militar (Military Prison)

En el Castillo de Edimburgo hay una colección de prisiones de guerra y militares. En la imagen inferior se muestra una celda perteneciente a la pequeña prisión victoriana construida en 1842 para confinar a los infractores soldados de la guarnición del castillo o de los regimientos visitantes. Esta prisión dejó de utilizarse en 1923, cuando el personal militar que servía en el Castillo de Edimburgo recibió otros destinos.

Central Lowlands. Edimburgo. Castillo de Edimburgo. Prisión militar (Military Prison)

Pues con un buen escritorio, ordenador con conexión a Internet, las paredes forradas de estantes y librerías y unas decenas de libros bien seleccionados, yo casi firmaba por un añito o así, en plan sabático. ¿Encerrado sin constantes interrupciones, mientras te dejan concentrarte tranquilamente en el estudio, con las comidas y los suministros resueltos, y que nadie se acuerde de ti y te dejen en paz, sin tener que socializar, ni dar clase ni atender las prosaicas obligaciones cotidianas? Eso parece casi el paraíso… Lo mismo vale para preparar oposiciones fuertes.

 

The Crown Room and Royal Palace

En el interior del Palacio Real del Castillo de Edimburgo se conservan las Joyas de la Corona de Escocia y la histórica Piedra del Destino. El tesoro real escocés se encuentra en una sala visitable habilitada al efecto denominada the Crown Room.

La colección de Honours of Scotland o Joyas de la Corona escocesa está constituida por tres elementos principales: la corona propiamente dicha, el cetro y la espada. En el folleto-plano oficial se dice: «Maravíllese ante las deslumbrantes Joyas de la Corona de Escocia y la histórica Piedra del Destino»:

Central Lowlands. Edimburgo. Castillo de Edimburgo. The Honours of Scotland

Hombre, maravillado y deslumbrado no quedé. Las Joyas de la Corona de Escocia están bien, pero son como la versión pobre de las Joyas de la Coronación expuestas en la Sala del Tesoro de la Torre de Londres. A ver quién puede competir con la Corona de la reina Isabel de 1937, la cual incorpora 2800 diamantes, incluyendo el Koh-i-noor de 105,6 quilates.

De aspecto, the Honours of Scotland vienen a ser equivalentes a los símbolos de la monarquía española (corona y bastón de mando/cetro), con algunas salvedades: 1) la corona tumular de los reyes de España que se exhibe en las ceremonias de proclamación no se creó para ser ceñida en la cabeza, justamente porque, en España, los reyes no son coronados, sino proclamados (artículo 61.1 de la Constitución española); 2) la actual corona que se guarda en una cámara acorazada del Palacio Real de Madrid es tumular porque fue encargada por Carlos III para presidir exequias o funerales reales; 3) en vez de la espada, el tercer elemento español es el crucifijo perteneciente a la colección del Congreso de los Diputados (desde el siglo XV, los reyes de España son reyes católicos por bula papal). No obstante, el rey Felipe VI prescindió de este último elemento durante su juramento. Valoro este gesto como correcto: en España, ninguna confesión tiene carácter estatal (artículo 16.3 de la Constitución). Por cuanto el rey, con independencia de sus creencias religiosas, estaba asumiendo sus funciones de Jefe del Estado, resulta coherente la omisión del crucifijo durante ese acto de naturaleza política.

En la misma sala del Palacio Real en el Castillo de Edimburgo también se expone la histórica Piedra de Scone o Piedra del Destino. Lo de la piedra tiene su aquel. La piedra de marras, que no pasa de ser un bloque de arenisca con argollas, ha sido un objeto disputado por ingleses y escoceses durante siglos. Evidentemente, para ellos tiene una carga simbólica enorme. Bien que puedo entenderlo (el hombre también es Homo simbolicus, pues no habré yo leído a Saussure, Cassirer, Jung, Lévi-Strauss y otros estructuralistas y postestructuralistas), si me pongo cientificista-naturalista estricto, lo que tienes es a la gente luchando y matándose por una piedra. Resulta patente que este análisis es completamente reduccionista: no es por la piedra, sino por lo que simboliza. Una prueba de que la Geología debe ser completada con la Antropología, la Historia y otras ciencias humanas. En nuestros días, la Piedra de Scone sigue trayendo cola: aunque está depositada en el Castillo de Edimburgo, en futuras coronaciones de monarcas británicos debe volver a la Abadía de Westminster en Londres. En su último traslado de Londres a Edimburgo, la Piedra del Destino fue custodiada por el Ejército.

Siendo una parte muy interesante del recorrido por el Castillo de Edimburgo, the Crown Room es, precisamente, la parte en la que no está permitido tomar fotografías. Conjeturo que por razones de seguridad, para evitar ultrajes a los símbolos nacionales escoceses y para que hagas gasto en las tiendas comprando postales, libros, &cétera.

 

The Laich Hall

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Central Lowlands. Edimburgo. Castillo de Edimburgo. The Laich Hall

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Central Lowlands. Edimburgo. Castillo de Edimburgo. The Laich Hall

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The Royal Mile

The Royal Mile es una larga avenida localizada en el corazón de la ciudad Vieja de Edimburgo, cerrada al Este por el Castillo de Edimburgo y al Oeste por el Palacio de Holyroodhouse. Nos la recorrimos enteramente, desde la Explanada del castillo hasta Holyrood Park. Por el camino te encuentras la atracción Camera Obscura & World of Illusions, The Scoth Whisky Experience (un museo del whisky), St Giles’ Cathedral, The Real Mary King’s Close, el Museum of Edinburgh, The People’s Story Museum y el Scottish Parliament, además de bares, restaurantes, hoteles, muchas tiendas en las que venden kilts y objetos typical scottish, &cétera.

 

Canongate y Canongate Tolbooth

The Royal Mile recorre diferentes distritos de la ciudad Vieja de Edimburgo. Canongate, fundado por David I de Escocia circa el año 1143, se corresponde con el sector este de la Milla Real, la más alejada del Castillo de Edimburgo, en la parte baja de la aglomeración y en las proximidades del Parlamento y del Palace of Holyroodhouse. Debido al crecimiento de la ciudad, el burgo de Canongate fue incorporado a la capital de Escocia como uno de sus distritos en 1856. El nombre Canongate, «camino de los canónigos», alude al camino que recorrían los eclesiásticos que ocupaban la Abadía de Holyrood.

En la siguiente fotografía, un aspecto de The Royal Mile a su paso por el distrito de Canongate. A la derecha, Canongate Tolbooth, construcción levantada en 1591 como cárcel municipal —la torre con el reloj y la garita—, juzgado y sede administrativa del burgo extramuros de la ciudad Vieja. En la actualidad, el edificio está ocupado por el Museo de la Historia del Pueblo.

Central Lowlands. Edimburgo. Distrito de Canongate. The Royal Mile y Canongate Tolbooth

 

Parlamento escocés (Scottish Parliament)

Central Lowlands. Edimburgo. Distrito de Canongate. The Royal Mile. Parlamento escocés (Scottish Parliament)

Inaugurado en 2004, el Parlamento escocés es una controvertida obra del posmoderno arquitecto catalán Enric Miralles Moya. En la construcción predomina el color gris de las losas de hormigón que cubren el edificio, el cual contrasta con el oscuro granito de las geométricas formas martilladas que adornan las paredes y camuflan las ventanas, y el marrón del encañizado que recuerda al bambú o algo así. Como «todo vale», yo hubiera puesto un emparrado con guitarrista, cantaor y bailaora a juego bajo la cubierta; lo veo muy apropiado para el Parlamento de Escocia:

José Villegas Cordero: Baile andaluz con emparrado (1890). Wikipedia, dominio público

En apoyo de mi propuesta hay que destacar que el «bambú» ese de la parlamentaria cubierta escocesa está rítmicamente ordenado…

 

Palace of Holyroodhouse

Central Lowlands. Edimburgo. Palace of Holyroodhouse, residencia oficial de la Reina en Escocia

A la hora del crepúsculo del día 30 de julio de 1829, el compositor Félix Mendelsshon (1809-1847) visitó el Palacio de Holyroodhouse, más conocido como Holyrood Palace, donde María, reina de los escoceses, residió y vivió con esplendor. La habitación de la reina se encontraba en la torre noroeste, la que se alza a la izquierda de la fotografía. En dicha cámara y ante su presencia, el 9 de marzo de 1565 se cometió el asesinato de David Rizzio, secretario privado de la reina María I de Escocia.

Estos y otros hechos históricos son relatados por Jakob Ludwig Felix Mendelssohn Bartholdy en una carta a su madre Lea. Y, según las propias palabras del compositor, fue esta visita crepuscular a Holyrood la que inspiró al romántico Músico el sombrío comienzo en la menor de su Sinfonía Escocesa. Atención al proceso cadencial sempre più crescendo que se inicia en el minuto 4:03 y desemboca en el marcial fortissimo del 4:12; cómo da caña el amigo Mendelsshon.

 

Emulando al Maestro, yo acudí a Holyrood Palace a las 18:55 horas del día 26 de agosto de 2015 para hallar la inspiración de mi sinfonía Escocesa-pop. Sin embargo, había que ir a buscar a Javier, que llegaba a la ciudad de Edimburgo sobre esa hora procedente de la Comunidad Valenciana. Tuve que desistir de mi empeño artístico; el sublime estímulo creador se evaporó ante la prosaica actividad de descargar maletas. Id est: el mundo se ha perdido una sinfonía a causa del equipaje de Watson. Si es que mis amigos no respetan nada el arte que me sale a mí por todos los poros de mi piel ni se pliegan a las exigencias derivadas de ello.

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Lowlands. Edimburgo. La educación es importante, pero la cerveza lo es más

 

Festival Internacional de Edimburgo (2015)

Probablemente, el Festival Internacional de Edimburgo sea uno de los festivales artístico-culturales estivales más importantes de Europa, si no el que más. (En comparación, ¿a quién le puede interesar el Festival de Bayreuth, el Festival de Salzburgo, el Festival de Verona, el Festival Internacional de Música y Danza de Granada, el Festival de Lucerna, el Festival del Glyndebourne, el Festival de Aldeburgh, &cétera? El bueno es el de Edimburgo, y no hay ni gota de pragmatismo en esta afirmación. Ni gota. Casualmente, nosotros andábamos por allí).

La genérica denominación Edinburgh International Festival designa la colección de festivales que se celebran simultáneamente en la capital. Entre estos están: el Edinburgh International Festival propiamente dicho, el Edinburgh Art Festival, el Edinburgh International Book Festival, el Edinburgh Mela, el Royal Edinburgh Military Tattoo y el Edinburgh Festival Fringe. El festival estival se celebra durante tres semanas de agosto, y alcanza su clímax a finales de mes (cuando estuvimos nosotros).

El Edinburgh International Festival fue fundado en 1947. Desde entonces, se ha venido produciendo anualmente. Gira en torno a las artes escénicas y la música. En los seis principales teatros y salas de concierto de Edimburgo, así como en otros espacios no convencionales, se ponen en escena producciones de teatro, ópera, danza y música (conciertos sinfónicos, música de cámara, recitales, audiciones corales…) de las mejores compañías, agrupaciones e intérpretes internacionales. Este es el festival troncal.

El festival troncal se ramifica en otros festivales más o menos coincidentes en el tiempo. Estos otros festivales van iniciándose de forma escalonada, hasta concurrir todos durante la última semana de agosto, que es cuando la capital se pone hasta arriba de gente y los edimburgueses hacen su agosto literal y metafóricamente. La verdad es que había muchísimo ambiente en la ciudad y todo estaba a tope (consulté el dato: 98 % de ocupación hotelera. Por allí no hay crisis económica).

Entre los festivales anexos, el Edinburgh Art Festival está dedicado a las artes plásticas y visuales, y se desarrolla principalmente en galerías y museos. En el Edinburgh International Book Festival se dan cita escritores y pensadores (desde premios Nobel consagrados hasta nuevas figuras de éxito) y el público. El Edinburgh Mela es la celebración escocesa más importante de música y danzas del mundo. La diferencia con el Festival Internacional es que si en este Anne-Sophie Mutter interpreta Vivaldi o el Ballett Zürich recrea Las Cuatro Estaciones vivaldianas, en el Mela se contempla danza clásica bharatanatyam (danza clásica india). El Mela es al aire libre y más pachanguero.

El Fringe es un festival totally open-access que da cabida al teatro, la comedia, la danza, el circo, el cabaret, el teatro físico, la música y el teatro musical, la acrobacia, espectáculos infantiles y todo tipo de exhibiciones. Por lo que comprobamos, se desarrolla en la calle y muchas actuaciones se concentran en The Royal Mile, en las cercanías del castillo y St. Giles’ Cathedral. La calidad de los shows es muy desigual pues, al no haber selección, se congregan desde grandes nombres del mundillo del espectáculo, pasando por gente buena poco conocida, hasta don nadies artísticos, «performanceros» y frikis variados. Paseando por la calle, te encuentras una actuación cada cincuenta metros o menos. Por así decir, este es el festival más libre y posmoderno (= anything goes), frente a los otros planificados, prepensados, estructurados, sistemáticos y selectivos festivales en los que la organización hace un obvio esfuerzo por traer a Edimburgo lo mejor de lo mejor. En resumidas cuentas, el Edinburgh Festival Fringe viene a ser el festival alternativo al festival oficial.

En el contexto de la libertad alternativa, se ofrecía un espectáculo de patinaje artístico (ballet de patinadores) a cargo del grupo Le patin libre. Con la iglesia hemos dado, Sancho. Por muchas razones que ahora no me puedo parar a enumerar, Sergio es verdaderamente un gran experto en patinaje artístico sobre hielo, y —creo recordar— ha sido miembro directivo de la Real Federación Española de Patinaje, así como uno de sus primeros federados. La compañía Le patin libre se autoproclama sedicentemente como «the world’s first and only contemporary ice skating company», ja, ja, ja, qué valor. Sergio, dueño de la marca ‘Champions on Ice’ para Europa y contratante de, pongamos a modo de ejemplo, Evgeni Plushenko (ganador de la medalla de oro olímpica, de la medalla de oro del Campeonato del Mundo tres veces, de la medalla de oro del Campeonato de Europa siete veces, de la medalla de oro del Grand Prix cuatro veces, &cétera), lleva organizando espectáculos pateinográficos en tres continentes desde el inicio del Holoceno: la antigüedad es un mérito. Por haber colaborado muchas veces con Sergio, y haber actuado como delegado suyo por esos mundos de Dios (desde Líbano hasta Corea del Norte), Javier también es un profundo connaisseur de los profesionales del patinaje artístico. Hace años, yo no tenía ni idea; de un tiempo a esta parte, he aprendido algo sobre patinaje artístico (como mero espectador, no como practicante). Todo lo que sé es porque me lo han contado Sherlock y Watson o lo he vivido con ellos.

Dada la proximidad fonética entre el vocablo francés patin (/patɛ̃/, en transcripción AFI) y el español patán, convertimos Le patin libre (/lə patɛ̃ libʁ/) en «le patan libre» (/lə patɑ̃ libʁ/; en francés, /patɑ̃/ = «patente»; para nosotros, /patɑ̃/ = «patán»). Finalmente, la expresión fue socioconstructivistamente adoptada por el grupo, siendo usada para referirnos a boludeces de todo jaez, propias y ajenas. Cada vez que alguien la cagaba… «/lə patɑ̃ libʁ/», ja, ja, ja. Qué nos gusta hacer el patán libremente. Sospecho que la locución ha venido para quedarse entre nosotros. Watson ya ha firmado un mensaje de correo electrónico con la fórmula «Le patan libre», vamos bien.

 

The Royal Edinburgh Military Tattoo

The Royal Edinburgh Military Tattoo es otro de los festivales pertenecientes al Festival Internacional de Edimburgo en sentido amplio. Lo conocía muy bien a través de los vídeos de YouTube (mis camaradas se cachondeaban de que [¡en Escocia!] pronunciara /jutjuːb/ en vez de /ʝutuβe/. Es tan fácil hacerles reír…), y en el conservatorio, he comentado con compañeros la calidad artística de las fanfarrias, bandas y compañías de danza que son invitadas.

Mis agrupaciones favoritas por encima de todas son el grupo de percusión Top Secret Drum Corps y The Royal Marines Band (volveré sobre esta banda más adelante). Aunque alguna vez en mi vida me gustaría escuchar algo de calidad semejante en el español Real Conservatorio Superior de Música de Madrid (en el cónser hay grupos de metales, grupos de percusión y banda), asumo que moriré sin verlo ni oírlo. Estos resultados artísticos requieren una inteligencia musical y cinestésico-corporal muy muy muy esforzada y disciplinada, así como excelente guía y dirección pedagógica; y la educación española, infectada por el virus de la posmodernidad, no hace sino promover el «todo vale» (si somos de lo peor que hay en educación; ahí están los resultados de los Informes PISA año tras año). Pues nada, a seguir viendo vídeos extranjeros de Iutiub y a darse una vuelta por la civilizada Edimburgo cada década.

La gente reserva para el Tattoo con ochos meses de antelación. Nosotros no habíamos reservado nada; íbamos a la aventura. Si visitas Edimburgo cuando el Festival Internacional de Edimburgo está en pleno apogeo, cae por su propio peso que has de asistir a algún espectáculo de calidad. El Tattoo figuraba como primera opción; no obstante, habiendo tanta oferta artístico-cultural de música y danza, pensé que si no era al Tattoo, iríamos a otra cosa: ya al Festival Internacional, ya al Mela. Con todo, casi lo primero que hicimos Sergio y yo nada más bajarnos del avión por la mañana fue preguntar si había entradas para el Tattoo… ¡y sí había!, milagrito del Niño Jesús. Como me preocupo de la formación integral (la cual incluye la educación artístico-cultural) de mis acompañantes, saqué billetes para todos (se va al Tattoo sí o sí; estáis invitados).

Sergio y yo nos confabulamos para guardar el asunto en secreto y darle la sorpresa a Javier. Coincidió que, al poco de recoger a Watson por la tarde y sin haberlo hablado previamente, lo primero que dijo fue que le gustaría ir al Tattoo, y empezó a «vendernos» el espectáculo (desconociendo que ya nos habíamos adelantado). Una prueba empírica de la influencia telepática que ejerzo sobre mis amigos.

Dado que Javier insistía, valoré que no tenía mucho sentido mantener oculta la trama por más tiempo, y saqué del bolsillo los tiques que obraban en nuestro poder, pasándoselos. Fue precioso el modo en que se le dibujó la sonrisa en su rostro y radiante la cara que puso. A las nueve de la noche íbamos a ver «the event of the year» en la Explanada del Castillo de Edimburgo.

Central Lowlands. Edimburgo. The Royal Edinburgh Military Tattoo. Tenemos entradas, no me llores… controlo la mente de mis amigos

«The event of the year» & «the greatest show on earth» estuvo lleno hasta la bandera. Nosotros estábamos acomodados en el sector central de la media cavea:

El graderío de la Explanada del Castillo de Edimburgo lleno hasta la bandera

El Military Tattoo de Edimburgo se autopromociona como uno de los mayores espectáculos del mundo, y la afirmación es verdadera, aunque no sea más que por lo masivo de los números. Copio del folleto:

Se trata de una exhibición de música, baile y maniobras de precisión en el incomparable marco del castillo de Edimburgo.

[…]

La estampa y el sonido que producen las bandas de gaitas y tambores desfilando sobre el puente levadizo del castillo y el lamento del gaitero solitario tocando en lo alto del Castle Rock son los momentos más emotivos del Tattoo.

Anda, que si Mendelsshon llega a estar aquí… el compositor detestaba la gaita escocesa

Pero el Público también disfruta con los bailarines y músicos de otras culturas del mundo, exhibiciones de desfiles, recreaciones históricas y demostraciones de técnicas militares.

Pues eso es el Royal Edimburgh Military Tattoo, «un espectáculo único e inolvidable». Además, tuvimos la suerte de que los Top Secret Drum Corps actuaban en la sesión a la que asistimos. Los Royal Marines no estaban, pero, a cambio, admiramos The Massed Bands of the Royal Air Force (RAF), cuyos componentes también son excelentes ejecutantes y lo de la RAF le hace más gracia a Sherlock (el de la camiseta).

Central Lowlands. Edimburgo. Festival Internacional de Edimburgo. The Royal Edinburgh Military Tattoo 2015. Facinerosos que atienden por los apodos de Watson y Sherlock, respectivamente. A la izquierda, el doctorando Martín. A la derecha, Mr. Cánovas, que ostenta el título de doctor por la Universidad de Sheffield. Mira que contentos los tengo, que me los he traído al Tattoo de Edimburgo

En esta ocasión, el tema del Tattoo 2015 era ‘East Meets West’, e incluía, aparte de los consabidos gaiteros y bailarines escoceses, otras bandas y compañías de danza británicas, europeas, chinas e indias.

Lowlands. Edimburgo. Festival Internacional de Edimburgo. The Royal Edinburgh Military Tattoo 2015. Danza tradicional escocesa acompañada de violín y gaita

Pero no adelantemos acontecimientos, que esto hay que contarlo despacio. Aunque Watson se encargó de grabar algunos fragmentos del espectáculo, comenzaré presentando un par de vídeos profesionales de YouTube para hacernos una idea de qué nivel artístico-musical y de precisión estamos hablando (la precisión, aparte de un valor epistémico, es un valor estético-artístico: precisión musical dando las notas que hay que dar y precisión en los movimientos y el uso del espacio).

Esta es la banda de los Royal Marines. Aunque esa actuación tuvo lugar en Basilea (Suiza), y no en Edimburgo, la banda suena así, y el ambiente del Tattoo edimburgués es similar. No hay que perderse «Sailing» (1:05) e «Invincible» (3:01). Comparto la opinión del teutón presentador cuando declara que esta banda es «la crème de la crème». Madre mía, qué sonido, qué redoblantes anacrusas en los bombos, qué bajos en los metalazos, qué precisión en el movimiento y en el uso del espacio, qué construcción de las figuras coreográficas, qué orquestaciones y qué todo:

 

Se me ponen los pelos de punta cada vez que les miro & escucho. Hay que advertir que eso es solo una banda, pero en los momentos de clímax del Tattoo se combinan todas las bandas y grupos de danza actuantes, conformando sistemas artísticos muy masivos. Exclusivamente de la banda de gaiteros y percusión, conté uno por uno 100 gaiteros, 30 redoblantes y 10 bombos; total, 140 instrumentistas que acompañaban a 8 filas de 8 bailarines de danza tradicional escocesa por fila (= 64 bailarines). Por consiguiente, el número completo ponía en escena 204 ejecutantes tocando y bailando a la vez, de manera perfectamente concertada (todos los bailarines haciendo coupé sincronizadamente). Y eso era un número de tantos (no en el que se fusionaban todos). Esta específica propiedad emergente de tan elevada cardinalidad meticulosamente ensamblada solo la he presenciado en vivo y en directo en el Tattoo; el Mahler de la Octava Sinfonía se habría quedado a gusto. También he visto en Iutiub una cosa parecida con una masa coral japonesa interpretando la oda «An die Freude» de la Novena de Beethoven.

En esta fotografía cuento 14 bombos y unos 51-52 redoblantes. Total, unos 65 parches. Sería interesante medir el nivel de potencia acústica en el centro del grupo

Ni que decir tiene que no alcanzo a imaginar un espectáculo español de características semejantes. La tamborrada de Hellín no cuenta: concentrarse miles de personas tocando el tambor al mismo tiempo no implica que toquen concertados, lo que es el quid. Dicho con otras palabras: lo de Hellín es un agregado mosaical con bajo grado de cohesión; lo de Edimburgo, una estructura sistémica. A los españoles nos va más el caos.

Los que conocemos el percal, sabemos que en el conservatorio, los miembros de un simple cuartetillo de cuerda o de saxofones —suponiendo que hayan conseguido formarlo— tienen problemas para ensayar, empezando por que cuando quedan, ora falla el uno, ora no se presenta el otro, ora el tercero llega tarde, ora el cuarto viene con su parte sin estudiar. (¿Responsabilidad? ¿Deberes? ¿Esfuerzo? ¿Orientación hacia la excelencia? ¿Eso qué es? El profe viene de otro planeta).

Ya no digamos hacer un ensayo general de grandes agrupaciones con vestuario y todo el mundo presente para rodar el programa de arriba abajo. ¿De verdad que alguien es capaz de imaginar un conjunto coral español con diez mil coristas, todos impecablemente uniformados, que se levantan a una y cantan acordadamente a cuatro voces? Por favor, si homogeneizar vibrati de tres o cuatro cantores o instrumentistas resulta misión imposible… El año pasado una estudiante del conservatorio muy seria y rigurosa (de sobresaliente), y excelente flautista, me contaba que en los ensayos seccionales de la orquesta no había manera de que flautas y oboes (que se pasan el día octavando) se pusieran de acuerdo siquiera en la afinación. La creo totalmente. Comenzaba el problema con que los oboístas, valencianos, se negaban a hablar en castellano con la flautista (en Madrid). Qué país. Así no se puede.

Los Top Secret Drum Corps forman un grupo de percusionistas que, además, interpreta coreografías de palos y antorchas (combates rítmicos) con sus baquetas o sticks. Este es su épico-peliculero Official Trailer de presentación:

 

Y aquí se les ve en una actuación en directo en el Tattoo edimburgués de 2012. El número que vimos nosotros en el Tattoo de 2015 fue uno parecido a este. «Perfection like this does not come overnight»:

 

Un pequeño fragmento del show de los Top Secret en el Tattoo de 2015:

 

Los Top Secret Drum Corps tienen una escuela, la Drummelschuel, que promueve el «tamboreo» entre jóvenes adolescentes de Basilea, proporcionando una educación musical intensiva a los alumnos talentosos y esforzados (= con vocación). Aunque no lo sé con seguridad, supongo que los Top Secret Junior Corps constituirán la cantera de los Top Secret Drum Corps. Alucino con la técnica de los muchachos, que son de edades de conservatorio profesional:

 

No sé: que opine mi amiga Mar, que ha sido repertorista de Percusión del Conservatorio de Música. O la maestra Carmona, la única profesora que he visto que ha enseñado danzas de palos en su asignatura de Danza Tradicional del Conservatorio de Danza. O mi prima Carmen, que es profesora de Percusión.

Suiza es conocida por su tradición relojera; estos chicos miden como un reloj suizo y se ensamblan como las piezas de una maquinaria. La pose hiératica y la adusta cara de póquer que ponen apunta marcialidad («vista al frente, paso corto y mala leche». En el conservatorio de danza se trabaja muchísimo la expresión del rostro y la dirección de la mirada). Igualmente, nos pone sobre aviso de que estamos ante una estética rítmica más formalista y no tan expresionista. Repárese en las características formales del movimiento de la cabeza y brazos. En la cabeza, ya movimiento súbito, ya sostenido; ora simultáneamente, ora sucesivamente en dominó. Respecto a los brazos, hay una par de momentos muy singulares en los que lanzan el brazo derecho hacia delante con impulso y sin peso (modo liviano y flujo libre), para retomar inmediatamente la conducción del flujo de movimiento. Se verifica una organización de líneas y ángulos: los percusionistas trabajan tanto en vertical como en horizontal, en un nivel micro (brazos, manos, baquetas) y en un nivel macro (cuerpo entero, disposición de los instrumentos). De la precisión, velocidad, diversidad de acentuación tímbrica (parche, aro, entrechoque de baquetas…) y ornamentación no hablemos. Echo de menos: 1) más variedad de matices (pp, ff, crescendo, decrescendo…). Se escuchan intenciones de matiz, pero yo los exageraría más. 2) Más combinaciones de tempi (al principio van como a metrónomo Maelzel = 112 y, a medida que «se calientan», suben ligeramente —normal—; acaban alrededor de M. M. = 122. Pero M. M. = 84 y M. M. = 140 existen, como Teruel). 3) Algún juego de disminución/aumento progresivo de movimiento, sin o con graduación de matiz (rallentando, stringendo, accelerando, incalzando). Pero, sospecho que eso es más bien un problema de composición rítmica que de ejecución. Con todo, hay un niño pequeño que no los soporta, y se tapa los oídos, ja, ja. ja. Debe de ser sensible a la intensidad.

Voviendo al Tattoo, se percibían timbres que no se correspondían con ninguno de los instrumentos observables en la Explanada, lo cual me inquietó: con lo que cuestan las entradas, solo faltaría que hubiera música pregrabada o se hiciera play-back. El misterio quedó desvelado cuando localicé los timbales, congas, tam-tam, guitarra eléctrica, batería, teclado… medio escondidos. Lo mismo sucedía con el coro, que estaba fuera de la arena.

Grupo instrumental de refuerzo, fuera de la arena

Por cierto, la dirección coral era «retransmitida», digámoslo así: el director de coro seguía, a unos ochenta metros de distancia, la batuta del director de la banda, y «retransmitía» las indicaciones al coro, situado en el extremo derecho de la explanada desde nuestro punto de vista, junto a la puerta del castillo (fuera del campo fotográfico):

Algunas interpretaciones eran estáticas y con director de banda dirigiendo desde el podio

 

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Mary King’s Close

El trío Calaveras devenidos en espectros en el Mary King’s Close:

Lowlands. Edimburgo. Mary King’s Close

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Puerto de Leith

El puerto de Edimburgo se localiza en el distrito municipal de Leith, en la desembocadura del Water of Leith, al noreste de la ciudad. Es el puerto más importante de Escocia, con gran actividad industrial y destino de muchos cruceros.

El Water of Leith es el principal río de Edimburgo. Serpentea por toda la ciudad hasta desaguar en el fiordo o estuario de Forth, estuario que, a su vez, desemboca en el mar del Norte.

Central Lowlands. City of Edinburgh. Distrito Municipal de Leith. Water of Leith

A mi modo de ver, grosso modo existen dos enfoques o formas de conocer una ciudad: un enfoque superficial y un enfoque profundo. El enfoque profundo exige pateársela de un extremo al otro. Es la manera de que en cada calle y en cada esquina aparezca algo interesante. Aunque Sergio no estará de acuerdo con esta afirmación («yo camino lo que me echen», bla, bla, bla), claramente el líder de la caminata c’est moi, y soy yo el que me empeño en hacer los recorridos a pie: mis camaradas preferirían hacerlos en Rolls-Royce y saludando a las masas enfervorizadas (negad eso si podéis).

En consecuencia, intentamos seguir el cauce del Water of Leith —tiene un bonito paseo fluvial— para conectar el puerto de Leith con el centro de Edimburgo. Sin embargo, fracasamos parcialmente en el intento, porque el paseo estaba interrumpido a mitad de camino por obras. Y, la verdad, hay trozos que pasan por la Costa Polvoranca de Edimburgo, hecho que fue aprovechado por mis acompañantes para deleitarse metiéndose conmigo: «Mira por dónde nos lleva Ricardo» y demás. Con omisión de que el enfoque axiológico de mis amigos es completamente resultadista (utilitarista radical), 1) explorando no hay resultados garantizados, pues el terreno es ignoto (😜) y 2) bien que en otro viaje acabamos metidos en la sede de la Camorra napolitana en el sur de Italia —y no conducía yo, ejem—.

La Shore area de Leith (en la ribera del río) tenía este curioso edificio de evocadora arquitectura marítima. Asimismo, en la zona de Leith Shore se localizan bares, restaurantes, pubs y heladerías donde comer y merendar en un entorno con cierto encanto.

Central Lowlands. City of Edinburgh. Port of Leith (Leith Docks). Shore area

La razón por la que nos desplazamos al puerto era que queríamos visitar el yate real Britannia. Por pura coincidencia, cuando llegamos a la OceanTerminal, lugar donde está amarrado el Britannia, acababa de atracar el buque escuela de la Armada Colombiana ARC Gloria. Aparecimos cuando todavía estaban los gaiteros escoceses cumplimentando y agasajando a los colombianos, y estos le estaban zurrando festivamente al vallenato con el acordeón diatónico, la caja vallenata y la guitarra (la guacharaca no la vi) en la toldilla de la nave (la toldilla es el espacio situado en la semicubierta de popa).

(Por cierto: en viendo los instrumentos de percusión de la banda escocesa, Javier recordó el documental que grabó sobre la Guardia Real para el programa de Nieves Herrero en Antena 3; documental que, de acuerdo con los cánones del amarillismo periodístico, la presentadora se encargó de descuartizar y maltratar. O sea: Watsoncito me hace chuparme su hiperdocumentadísima tesis doctoral, que es un coñazo coñazórum ultratecnológico, y se guarda para sí el documental por el que siento curiosidad. Muy bonito).

(Actualización [noviembre de 2015].— El doctorando Javier Martín ya no es más el doctorando Javier Martín. Ahora es el Dr. Martín. Ha sido recibido por el cuerpo facultativo doctoral de su alma mater con la calificación de sobresaliente cum laude, así me gusta. Si es que tengo unos amigos listísimos, yo. El Dr. Martín ha tenido la delicadeza de citarme en la página de agradecimientos de su tesis doctoral: «A Ricardo Sanz y Tur por sus incisivas y precisas sugerencias de última hora». Tengo una segunda dedicatoria más personal e informal, cuyo contenido me reservo (incluye menciones a cátedras de Country y cosas por el estilo). ¡Felicidades otra vez, doctor Martín! Fin de la actualización).

Tesis doctoral del Dr. D. Javier Martín López calificada con mención sobresaliente cum laude. Yo me he leído la tesis en diagonal y es un coñazo hipertecnológico monumental. Una obra de referencia en su campo, vaya

(Actualización [agosto de 2017].— A mi amigo el Dr. Martín le han concedido el premio extraordinario de doctorado. No, si es que vale muchísimo, este chico. Se está bien entre gente inteligente y formada. Fin de la actualización).

Los colombianos nos invitaron a subir al buque, por lo que reconocimos dos barcos por cuenta de uno. (Luego, nos fuimos encontrando continuamente —día y noche— a los uniformados cadetes e infantes de marina colombianos paseando por todo Edimburgo, Stirling, &cétera).

 

ARC Gloria

El ARC Gloria es el buque insignia de la Academia Naval Colombiana. Mas posee la particularidad de que se trata de un barco construido en los astilleros Celaya de Bilbao, y fue botado en la ría del Nervión el 2 de diciembre de 1967. En otras palabras: se trata de una embarcación de factura española. Encuentro que tiene su gracia ser bienvenido a bordo de un buque construido en España, embajada flotante de Colombia, en el puerto de Edimburgo. Si esto no es globalización, que venga Dios y lo vea.

Central Lowlands. City of Edinburgh. Port of Leith (Leith Docks). ARC Gloria, buque escuela de la Armada Colombiana. La fotografía está tomada desde la cubierta del yate real Britannia por Javier

En Colombia, el buque escuela ARC Gloria ostenta la categoría de bien de interés cultural (BIC) de carácter nacional. Con sustanciales funciones representativas y diplomáticas (es símbolo tanto de la Institución Naval como del pueblo colombiano), el velero realiza cruceros de instrucción visitando diversos puertos del mundo. Durante el actual crucero 2015, iniciado el 27 de junio del año en curso, tras Edimburgo recalará —a más de en otros puertos— en la española costa de Cádiz.

La tripulación del barco está constituida por la flor y nata académica y operativa de la Escuela Naval de Cadetes Almirante Padilla de Colombia. No sé si, con estas credenciales, los cadetes introducirán alijos de cocaína en la embarcación como hicieron determinados miembros de la dotación del buque escuela español Juan Sebastián de Elcano al final del 85.º crucero de instrucción en 2014. 127 kilos de cocaína y cinco tripulantes detenidos, ahí es nada. Una vergüenza nacional, pero como en nuestro posmoderno país «todo vale»… (en cambio, a mí bien que me revisan hasta los imaginarios restos de pólvora y explosivos del cinturón en el aeropuerto).

Central Lowlands. City of Edinburgh. Port of Leith (Leith Docks). ARC Gloria, buque escuela de la Armada Colombiana

El velero ARC Gloria es un bergantín-barca (bricbarca de tres palos, excluido el bauprés) de 63 metros de eslora, 10,6 metros de manga, una altura de mástiles de 40 metros y aparejo de bricbarca, esto es: velas cuadradas en el trinquete y el mayor (estilo del bergantín) y velas cangreja y escandalosa en el palo de mesana, el mástil situado más a popa. El total del área vélica es de 1787 metros cuadrados. La nave desplaza 1300 toneladas, con un calado máximo de 4,80 metros y una velocidad máxima de 12 nudos a motor y 12,5 nudos a vela. Tiene una autonomía de 60 días.

En la siguiente imagen, Sergio y yo estamos posando en la toldilla del barco, a popa, bajo la botavara del mesana. Me gusta mucho el dedito de Javier en la esquina superior izquierda de la fotografía. Compruebo que no soy el único que toma fotografías digitalizadas.

Central Lowlands. City of Edinburgh. Port of Leith (Leith Docks). ARC Gloria, buque escuela de la Armada Colombiana. Posando en la toldilla del barco, a popa. Me gusta mucho el dedito de Javier en la esquina superior izquierda de la fotografía

 

The Royal Yatch Britannia

El yate real Britannia no admite parangón con ninguno de los yates Fortuna del anterior jefe del Estado español, pues estos eran embarcaciones privadas de recreo, y aquel, un buque de Estado. En otros términos: el Britannia se supone que estaba destinado a prestar un servicio oficial de carácter público, mientras que los últimos yates Fortuna del rey Juan Carlos I fueron regalos y donaciones de otros reyes o fundaciones para uso y disfrute recreativo del Rey y su familia. El estatus jurídico de una y otra nave no tenían mucho que ver (ni casi ninguna otra propiedad. Bueno, sí: eran medios de transporte flotantes).

Central Lowlands. City of Edinburgh. Port of Leith (Leith Docks). The Royal Yacht Britannia

Central Lowlands. City of Edinburgh. Port of Leith (Leith Docks). The Royal Yacht Britannia. Solana (apartamentos reales)

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Central Lowlands. City of Edinburgh. Port of Leith (Leith Docks). The Royal Yacht Britannia. Bar. Champán y raciones de ron

Hubo algunas cosas que me llamaron especialmente la atención de la visita al yate real Britannia.

Una es el modo en que la jerarquía impregna el barco y se respira en cada rincón del mismo. Yo soy funcionario (civil servant), y la Administración Pública actúa de acuerdo con el (muy burocrático-weberiano) principio de jerarquía (Constitución española, artículo 103.1). Con esto quiero decir que las cuestiones jerárquicas no me son desconocidas.

Sucede que la jerarquía proviene de la Iglesia y del Ejército. Por lo que se refiere a la Iglesia, aparte del esquema piramidal Papa-cardenal-arzobispo-obispo-vicario general-párroco-presbítero-diácono (con muchos otros grados intermedios, solo he enunciado los más conocidos), están jerarquizados hasta los coros angélicos: en el vértice hallamos los serafines y en el orden inferior de la jerarquía angelical se encuentra la tropa de (meros) ángeles. De niño, mi padre me reputaba un querubín; y mi amiga Mar dice que soy un ser de luz. Eso me ubica en el segundo grado de la primera jerarquía; pero de alas, nada.

En lo concerniente al Ejército, los rangos militares se extienden desde los oficiales generales, pasando por los oficiales (coronel, comandante, capitán…) y los suboficiales (brigada, sargento…), hasta la tropa (cabo, soldado raso o marinero…). Ha de recalcarse que, a diferencia de las jerarquías que existen en la Administración Educativa, que son de carácter estrictamente orgánico (por ejemplo: cuando se te nombra para ocupar el cargo de secretario de un centro docente, ejerces la jefatura del personal de administración y servicios del centro; pero cuando cesas en el cargo, se acabó), la jerarquía de las Fuerzas Armadas, Policía y otros colectivos de funcionarios tiene carácter personal (uno es comandante, comisario o secretario de embajada de segunda clase).

Esta diferencia entre jerarquía orgánica o personal me parece de suma importancia, porque así como en la Administración Educativa no puedes creerte nada (hoy estás tú de secretario y mañana está otro), es muy fácil que con las jerarquías personales unas personas empiecen a considerarse más importantes que otras (= organización de las personas por grados de importancia: yo soy más importante que tú, tú gozas de menos dignidad que yo, tú eres un VIP [= Very Important Person], yo soy un «VUP» [= «Very Unimportant Person»], el almirante es Dios). Hay que poner de manifiesto que las jerarquías personales resultan pelín chirriantes a la luz del artículo 1 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, ese que dice que «todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos». Es decir: todos somos iguales en dignidad, pero las personas y dignidades están ordenadas y graduadas jerárquicamente. Noto una ligera contradiccioncilla en la proposición. Ah, la Declaración Universal de Derechos Humanos… qué bella obra de ficción.

En el yate real británico se congregaban diversas organizaciones jerarquizadas: la Monarquía y la Iglesia (la monarca británica es, a la vez, gobernadora suprema de la Iglesia de Inglaterra, defensora de la fe y reina por la gracia de Dios), las Fuerzas Armadas británicas (la Royal Navy, los Royal Marines, con un almirante al mando del buque), los VIP (la familia real británica, los invitados a la embajada flotante)… En el yate, el espacio tiene una función simbólica; las diferentes habitaciones del barco simbolizan un determinado lugar en la jerarquía. Este es un camarote de la tropa:

Central Lowlands. City of Edinburgh. Port of Leith (Leith Docks). The Royal Yacht Britannia. Camarote de la tropa

Y este otro, un camarote de la marinería:

Central Lowlands. City of Edinburgh. Port of Leith (Leith Docks). The Royal Yacht Britannia. Camarote de la marinería

Se aprecia a simple vista la austeridad de los camarotes de tropa y marinería, con escaso confort: simples literas estratificadas. Sin escritorios ni sillas, apenas hay unas taquillas para guardar los efectos personales de los soldados. En el de abajo, no detecto ninguna ventana u ojo de buey: me parece que no tiene ventilación ni luz natural, y algún marinero ha de dormir con su cabeza contra la tubería; muy cómodo. No estoy seguro de que a este camarote se le pudiera expedir una cédula de habitabilidad.

La cosa mejora a medida que se va ascendiendo por la jerarquía. En el siguiente camarote, hemos pasado de doce/seis literas distribuidas en tres pisos a cuatro literas distribuidas en dos pisos por habitación, y ya empieza a verse alguna estantería con libros, algún taburete, un armario, cajones, una televisión, más espacio, mucha más luz natural…

Central Lowlands. City of Edinburgh. Port of Leith (Leith Docks). The Royal Yacht Britannia. Camarote de oficiales (creo recordar)

Así, hasta llegar al camarote privado de la reina Isabel II. Aparte de ser el de mayores dimensiones de la embarcación, el camarote real presenta todas las comodidades —dentro del estilo sobrio, con poca suntusoidad, que le gusta a la Reina—.

Central Lowlands. City of Edinburgh. Port of Leith (Leith Docks). The Royal Yacht Britannia. Camarote de la reina Isabel II

Aunque independientes, el camarote privado de la reina Isabel II y el camarote privado del príncipe Felipe, duque de Edimburgo y consorte de la reina Isabel II, están conectados por una puerta:

Central Lowlands. City of Edinburgh. Port of Leith (Leith Docks). The Royal Yacht Britannia. Camarote del príncipe Felipe, duque de Edimburgo, conectado con el de la reina Isabel II por una puerta

Tal y como se puede observar, los camarotes privados de la Reina y de su consorte están dotados de camas individuales. La única cama de matrimonio que hay en el buque está en el camarote que fue utilizado por los príncipes de Gales, Carlos y Diana, durante su luna de miel. Nótese que hay una afectuosa fotografía de la pareja sobre la mesita de noche. Ya sabemos todos cómo acabó el tema:

Central Lowlands. City of Edinburgh. Port of Leith (Leith Docks). The Royal Yacht Britannia. Camarote de los príncipes de Gales durante su luna de miel

Otra cosa que me sorprendió fue la utilización del término súbdito en las explicaciones que nos daban del yate real. De esto no tengo mucha idea, así que me he de enterar bien —especialmente, por lo que corresponde al caso británico—, pero que yo sepa, en España nadie es ‘súbdito’. Ni leal súbdito de la Corona de España, ni súbdito español, ni nada que se le parezca. Hasta donde sé, los españoles son ciudadanos; la soberanía nacional reside en el pueblo español y la sujeción que tienen los españoles es, en todo caso, a las leyes emanadas de las Cortes Generales, de acuerdo con el principio de legalidad propio de un moderno Estado de Derecho. Así me tengo yo montado el asunto en mi cabeza. Vaya: que en España no hay súbdito que valga.

Es que a mí esto del ‘súbdito’ me suena mucho a Antiguo Régimen, a sumisión a la monarquía absoluta (súbdito de Su Majestad)… hasta me parece que el término-concepto incorpora connotaciones imperialistas, como en la expresión súbdito del Imperio Británico, expresión que creo haber oído en alguna película o leído en alguna novela de época.

No sé si se trata de un problema de traducción, de un anacronismo o de qué, pero lo del ‘súbdito’ me chocó bastante, tanto más cuanto que estábamos con la movida de las jerarquías en marcha. Desde luego, y hasta donde llegan mis conocimientos, ni en la Constitución española, ni en el Código Civil, ni en ninguna otra norma jurídica importante se habla de súbditos.

 

The Royal Marines Band

He anunciado en otra sección que volvería sobre la banda de los Royal Marines. Y he de reconocer que los responsables de la exposición del Britannia se ganaron mi simpatía desde el minuto 1.

La razón por la que se ganaron mi simpatía desde el primer momento fue la consideración social y el destacado lugar en que tienen a los miembros del Royal Marines Band Service. Hay dedicada toda una vitrina al Servicio de Música de los Royal Marines. Además, esta vitrina está al lado de la destinada al almirante.

Central Lowlands. City of Edinburgh. Port of Leith (Leith Docks). The Royal Yacht Britannia. Exposición. Vitrina dedicada al Royal Marines Band Service

En la exposición se describen las funciones y la historia de la banda:

Historia y funciones de la banda

Y los diversos roles de los miembros de la banda: Director of Music, Bandmaster, Drum Major…

Bandmaster

El Bandmaster, un sargento primero, se ocupaba de los ensayos y dirigía la banda en ausencia del Director of Music.

Roles de los miembros de la banda. Bandmaster

Drum Major

El Drum Major, también un sargento primero, era (y sigue siendo) fácilmente reconocible porque porta la maza. Se ocupaba de todas las tareas de índole administrativa y disciplinaria, así como de dar las órdenes de marcha de la banda.

Drum Major

 

Buglers

Estos instrumentistas tocaban tanto el bugle como el tambor redoblante. Solo un bugle podía ser promovido a Drum Major.

Bugler

Musician

Los musicians (músicos) recibían instrucción relativa a instrumentos de cuerda y de viento. De este modo, podían tocar una amplia variedad de música.

Musician

Superando los correspondientes procesos selectivos, las mujeres pueden unirse al Royal Marines Band Service (la investigación pone de manifiesto que las músicas y los músicos rinden por igual en este campo artístico; no hay diferencias en cuanto al sexo).

 

Estuario (fiordo) del río Forth

Forth Bridge/Puente sobre el estuario o fiordo de Forth

El Comité del Patrimonio Mundial se reunió en Bonn (Alemania) entre el 28 de junio y el 8 de julio de 2015 para su trigésimo nona sesión. En esta sesión inscribió el Forth Bridge en la Lista del Patrimonio de la Humanidad.

Central Lowlands. Estuario o fiordo de Forth. Forth Bridge (Patrimonio de la Humanidad)

El Puente Forth atraviesa el estuario o fiordo (firth) del río Forth, al este de Escocia. Conecta las estaciones de Dalmeny, perteneciente al concejo de Edimburgo, y North Queensferry (Inverkeithing), en el concejo escocés de Fife, al Norte.

Es el ejemplar más temprano de puente realizado con tecnología cantiléver multitramo (ménsulas o voladizos sucesivos) y, con sus 2 529 metros de longitud, continúa siendo uno de los más largos. Fue inaugurado en 1890 y sigue en servicio como un importante puente ferroviario de pasajeros y mercancías.

Benjamin Baker: Modelo humano viviente ilustrando el principio cantiléver del Forth Bridge. Fotografía bajada de Wikipedia Commons, en dominio público

Esta masiva estructura, de peculiar estética industrial y llamativo color rojo, fue concebida y levantada por John Fowler y Benjamin Baker entre 1881 y 1890 empleando principios de diseño y métodos constructivos avanzados. Innovador en el diseño, los materiales y el tamaño, el Puente sobre el estuario de Forth es un extraordinario e impresionante hito en el diseño y construcción de puentes durante la edad de oro del transporte por ferrocarril a larga distancia.

El aspecto de esta enorme obra de ingeniería es el resultado de la franca presentación de sus elementos estructural-funcionales exentos de ornamentación, a saber: unas cincuenta y cuatro mil toneladas de chapa de acero dulce cortada, laminada y remachada para conformar una retícula de tubos de cuatro metros de diámetro que trabajan a compresión, con tramos de acero más ligero en tensión. El uso del acero al carbono —un material relativamente nuevo en la década de 1880— para un proyecto de tal envergadura fue innovador y contribuyó a reputar el acero como material de construcción. Para evitar la corrosión del acero, hay que estar repintándolo constantemente. El fenomenal tamaño del puente implica que tan pronto se acaba de pintar hay que recomenzar.

La superestructura del puente está constituida por tres torres de doble voladizo que se elevan 110 metros por encima de sus fundamentos de granito. Los brazos voladizos se proyectan desde las pilas 207 metros hacia cada lado, por encima y por debajo del tablero (= double-cantilever), y están unidos entre sí por dos tramos suspendidos (ménsula, voladizo o cantiléver-tramo supendido-voladizo-tramo suspendido-voladizo). Los tramos suspendidos sobre vigas centrales apoyadas tienen cada uno 107 metros de longitud, resultando una luz entre pilas o bastiones de 521 metros. Estos vanos de 521 metros fueron los más largos del mundo durante veintiocho años, y la luz total sigue siendo la más larga en un puente de su tipo: puente en ménsula de voladizos sucesivos. El Forth Bridge constituye el culmen del tipo, apenas repetido pero ampliamente admirado como una maravilla de la ingeniería mundial.

Central Lowlands. Estuario o fiordo de Forth. Forth Bridge. Descripción de la tecnología

(El Puente de Quebec es muy parecido. Inaugurado en 1917, es el puente en ménsula [cantiléver] con el tramo suspendido más largo del mundo: 549 metros, 28 metros más que el Puente sobre el estuario de Forth. Con todo, tiene un único vano suspendido de dos ménsulas, a diferencia del puente escocés, de mayor complejidad originada por la presencia de dos tramos suspendidos de tres voladizos).

 

Forth Road Bridge/Puente carretero sobre el estuario o fiordo de Forth

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Lowlands. Forth Road Bridge. Puente carretero moderno sobre el río (fiordo) de Forth

 

Highland Boundary Fault

Stirling

Highland Boundary Fault. Stirling. Castillo de Stirling

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Highland Boundary Fault. Stirling. Castillo de Stirling

 

The Church of The Holy Rude

La Iglesia de The Holy Rude data del siglo XV, y es uno de los templos medievales más bellos de Escocia. El rey Jacobo I de Inglaterra y VI de Escocia, hijo de María Estuardo, fue proclamado rey con un año de edad en esta iglesia en 1567.

Stirling. The church of the Holy Rude

 

The National Wallace Monument

Highland Boundary Fault. Stirling. The National Wallace Monument

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Scottish Highlands

Momentos de gran tensión en el grupo

Saliendo de Stirling y dirigiéndonos hacia la región de las Highlands, se produjeron momentos de gran tensión en el seno del grupo. El causante de mi debacle psicológica, de mi hecatombe anímica, de mi desastre espiritual, fue Sergio. Sergio refunfuñó. Rezongó. Craso error. Inadmisible. Inaceptable. (¿Ya se empieza a vislumbrar por qué Javier me considera el rey del drama?).

La situación era como sigue: Sergio se ocupaba de la conducción del vehículo. Inicialmente, tanto Javier como yo hacíamos de TomToms humanos, controlando el itinerario con los GPS de nuestros respectivos teléfonos móviles. En principio, conjeturamos que era más prudente la doble supervisión del recorrido, por si acaso. Javier disponía de un state of the art mobile Sony última generación con el sofisticado programa Sygic GPS Navigation. El Sygic GPS muestra mapas en 3D que representan hasta el peralte de la carretera. Mi cutremóvil Nokia con el programa de mapas que viene incluido me lo dieron con los puntos y nueve euros. No obstante, según comprobamos en varias ocasiones, para ir desde Madrid a Orense, el rebautizado programa Silly GPS de Javier sugería pasar por Albacete (es decir: el equivalente escocés, pero la idea se entiende).

Hubo una evolución en el copilotaje. Al principio, las indicaciones eran algo así:

Javier. Mi GPS dice que a la derecha.
Ricardo. Mi móvil dice que a la izquierda.

Pero acabaron siendo así:

Javier. Mi GPS dice que a la derecha.
Ricardo. Tu GPS dice que te calles, porque nos está enviando a Portsmouth.

Bien que —cuando no se le quedaba bloqueado— el Sygic GPS de Javier fue funcionando progresivamente mejor con el tiempo, en ese momento juzgamos preferible seguir las indicaciones de mi móvil, que parecían más correctas prima facie. De modo que yo asumí en solitario la responsabilidad del derrotero. Y ahí empezó el gravísimo conflicto fraternal entre Sherlock y Mycroft.

Como digo, salíamos de Stirling y nos dirigíamos a la región de las Highlands. Sergio había estado en una ocasión anterior en el área, haciendo una visita muy rápida. Ha de ponerse de manifiesto que, en la concepción de Sergio, eso casi le convierte en un especialista en geografía highlandesa (demasiada fogosidad mental. Pero ahí está su vicehermano mayor para contener su ímpetu psicológico y censurar ciertas ligerezas intelectuales). Mycroft en acción.

En ningún momento hizo explícito el itinerario que tenía in mente (currículo oculto: ¿puede haber algo peor? Sherlock y sus hermetismos). Pero aquel era fácil de inferir desde los comentarios que profería: «Hasta Perth hay autopista». Yo pensaba: ‘Cierto, pero Perth está al nordeste de Stirling, y nos interesa ir hacia el Noroeste’. No le hacía ni caso (🙉).

Tengo no poca teoría de la mente de mis amigos. De ahí que conozca con razonable seguridad sus mecanismos mentales, y me pueda representar sus procesos cognitivos sin demasiado esfuerzo en mi cabeza.

Estoy casi seguro de que, en su fugaz visita anterior —la cual el piloto no recordaba bien—, Sherlock recorrió gran parte de la ruta A9, «la espina de Escocia». Elemental, querido Watson: mencionó la autopista hasta Perth dos veces. Desde Perth, the gateway to the Highlands es necesariamente Pitlochry; por supuesto, siempre en la A9.

Ítem más: el recorrido sherlockiano que he reconstruido a partir de las vagas reminiscencias y los breves comentarios del fratricida emocional es, en efecto, más corto y rápido para llegar a Inverness (algo mencionó al respecto): 147 millas en 3 horas y 12 minutos frente a las 162 millas en 4 horas y 4 minutos del itinerario mycroftiano. Ello constituye otra pista (= otro indicador) de que seguir la carretera A9 prácticamente hasta el lago Ness e Inverness era la idea subconsciente de Sherlock. Eso sí: todo sin explicitar a las claras (= currículo oculto: ¿puede haber algo peor?).

Valorado objetivamente, el itinerario sherlockiano no era un despropósito. Es una de las posibilidades para entrar en la región de las Highlands. Más específicamente, por Aviemore & The Cairngorms. Está bien, correcto. Turístico. La teleología no admite demasiadas objeciones; el método, ciertamente, admite discusión (método = del griego μέθοδος, «camino hacia»). Aunque Sergio estaba movido por sus buenas intenciones, la ruta sherlockiana no es para connaisseurs.

De Stirling a las Highlands. Itinerario mental medio improvisado de Sergio (elaborado con Google Maps)

Y no es para connaisseurs por varias razones. En primer lugar, esa ruta se tira 58 interminables millas corriendo por Perthshire (condado de Perth) antes de ingresar en las Highlands, frente a las efímeras 15,7 millas que hay hasta Callander, the Gateway to the Highlands por la vía nordeste (el eficiente y estimulante itinerario mycroftiano). Exactamente, ¿qué se nos ha perdido en el condado de Perth? ¿A quién le interesa el condado de Perth? ¿El objetivo no era llegar a las Highlands, con sus cascadas, sus verdes pastos y sus tiernas 🐑 ovejas 🐑 de cabeza negra y cuerpo blanco? O sea: yo, dirigiendo al colectivo hacia las Tierras Altas de Escocia, segura y firmemente, por el camino más directo, corto, atractivo y bello; y Sherlock, rezongando. Elegí un mal momento para dejar mi medicación psicotrópica:

Scotch Whisky y medicación psicotrópica

¡Ay, mísero de mí, ay, infelice! / Apurar, cielos, pretendo, / ya que me tratáis así, / qué delito cometí /contra vosotros, naciendo. Todavía resuenan en mi cabeza las aniquiladoras palabras de Sergio: «Por aquí [no podemos/debemos ir porque] vamos muy lentos». Entretanto, yo poniendo en práctica mis ejercicios de autocontrol de respiración para no hiperventilar.  Mi paciencia no conoce límites.

De Stirling a las Highlands. Itinerario consciente, prepensado, planificado y sistemático de Ricardo (elaborado con Google Maps)

En segundo lugar, el accidente geográfico fundamental de las Tierras Altas de Escocia es la falla del Great Glen o Glen More. Estar en las Scottish Highlands y no recorrer el Great Glen es como desplazarse al noroeste de Arizona y no visitar el Gran Cañón del Colorado. ¿Qué será lo siguiente? ¿«Estuve de turismo en Venecia pero no vi el Gran Canal»?  Prefiero hacerme ejecutar.

 

Visión general del Great Glen o Glen More

El Great Glen o depresión de Glen More es una larga falla de origen tectónico que discurre por el centro de las Tierras Altas de Escocia, actuando de divisoria entre las North West Highlands, al Noroeste, y las Grampian Mountains, al Sudeste. El conjunto de estos dos bloques constituye la región histórica de las Highlands escocesas en la isla de Gran Bretaña (con omisión de los archipiélagos, islas e islotes adyacentes a esta).

La estrecha depresión Glen More, que sigue una dirección Sudoeste-Nordeste, se extiende a lo largo de más de cien kilómetros desde el Loch Linnhe y Fort William, al Sudoeste, hasta los golfos (fiordos) de Inverness y Moray (Moray Firth), al Nordeste. De forma más pormenorizada, de SO a NE la depresión comienza en el Loch Linnhe (fiordo de Linnhe), el único sea loch (entrante de mar o lago marino) a lo largo de la falla. El Loch Linnhe presenta un brazo oriental, el Loch Leven. En el límite nordeste del Loch Linnhe se enclava la ciudad de Fort William, en la desembocadura del río Lochy. Junto a Fort William se halla la mayor elevación de las islas Británicas, el Ben Nevis (1344 metros sobre el nivel del mar).

El Great Glen es resultado de la glaciación cuaternaria, la cual excavó fiordos y lagos alargados (lochs) en el lugar, confiriendo al paisaje un aspecto alpino de gran belleza. Desde Fort William, el Great Glen está ocupado por una serie de lagos de agua dulce conectados por ríos no navegables y por el sí navegable canal Caledonio. Corriente arriba del río Lochy aparece el lago homónimo. El lago Lochy tiene unos quince kilómetros de longitud, y alrededor de un kilómetro de anchura y setenta metros de profundidad media.

Más al nordeste aparece el lago Oich. Canal de Caledonia aparte, el emisario del Loch Oich es el río Oich. El río Oich desagua en el lago Ness en Fort Augustus, un pequeño asentamiento de población situado en el extremo sudoccidental del archiconocido lago.

El Loch Ness es otro lago de agua dulce de aproximadamente treinta y siete kilómetros de longitud. Es el segundo lago más grande de Escocia por detrás del Loch Lomond, pero contiene el mayor volumen de agua debido a su gran profundidad (230 metros de sonda máxima). Según he leído en la Wikipedia, el lago Ness almacena más agua dulce que todos los lagos de Inglaterra y Gales juntos. Es el lago del mítico monstruo. Un servidor, el amenazante monstruo lo vió sentado a su lado: «Hasta Perth hay autopista», «por aquí [no podemos/debemos ir porque] vamos muy lentos», &cétera. Yo, en estado catatónico (😳). Elegí un mal momento para abandonar mis sesiones de psicoterapia.

Séneca. Invitación a la serenidad

En latitudes más elevadas, el Loch Ness comunica con el Loch Dochfour por Bona Narrows. El Loch Dochfour desagua por el río Ness, paralelo al canal Caledonio. Por fin, tras atravesar Inverness, el río Ness y el canal Caledonio desembocan en el golfo o fiordo de Inverness (Firth of Inverness). El Firth of Inverness es la sección interior del fiordo de Moray (Inner Moray Firth). La sección exterior del fiordo de Moray (Outer Moray Firth) se abre desde la punta Chanonry y Rosemarkie hacia las aguas del mar del Norte.

La carretera que hay que seguir para recorrerse de cabo a rabo el Great Glen y contemplar algunos de los accidentes geográficos más atrayentes de Escocia es la mycroftiana A82 y, de ninguna manera, la tediosa A9 sherlockiana, la cual, desde Stirling, se va hacia el lado que no toca.

 

Saliendo de Stirling

Mas, tras esta visión general del recorrido por el Gran Glen, volvamos a la salida de Stirling. Recordemos: abandonamos Stirling en dirección Nordeste. Stirling está situado cerca de la falla de las Highlands (Highland Boundary Fault). La falla geológica de las Highlands separa el bloque de los montes Grampianos de las Lowlands o Tierras Bajas del centro. Tanto es así que la ciudad de Stirling ha sido descrita como «the brooch which clasps the Highlands and the Lowlands together» (Elspeth King, 2009).

Por donde circulábamos (A84), las estribaciones grampianas comienzan exactamente en Callander (paso de Leny). Por cuanto Callander está inmediatamente enclavado al sur de la falla de las Highlands, el pueblo ostenta con propiedad el claim de the Gateway to the Highlands. La precisión es un valor epistémico.

Pero, claro: entre Stirling y Callander hay una transición (por la A84) de 15,7 millas y 29 minutos de conducción antes de que aparezcan los primeros promontorios y lagos highlandeses. 15,7 millas y 29 minutos durante los que Sherlockito started an argument: «Por aquí vamos muy lentos», «las Highlands no son así; este paisaje no se diferencia en nada de Inglaterra», «es por vosotros, yo ya he estado» (falso: aunque no se acuerda bien, en el pasado Sherlock no hizo el recorrido por el Loch Lomond & The Trossach National Park, sino por el aburrido condado de Perth y su amada M90-A9), &cétera. Quousque tandem abutere, Sergie, patientia nostra? Pese a la brutal y cruel presión a la que fui sometido, seguimos por la A84 y la A85 para enlazar con la A82 como está mandado. Con todo, yo me sentía tal que así:

Edvard Munch: El grito (1893). Wikipedia, dominio público

Incontenible (Hilde Domin)

Cuando pasa volando la palabra
se secan las hierbas
y las hojas se tornan amarillas,
cae nieve.
La palabra es más rápida,
la palabra negra.
Nos alcanza siempre,
jamás cesa de alcanzarnos.
[…]

Cuán sufrido me soy… El Greco: Martirio de San Sebastián (1610-1614, Museo del Prado). Wikipedia, dominio público

La paciencia es amarga, pero sus frutos son dulces (Jean-Jacques Rousseau)

Qué paciencia hay que tener. Léon Bonnat: Job (1880). Wikipedia, dominio público

Como la paciencia es amarga, pero sus frutos son dulces; y como mi paciencia es equiparable a la del profeta Job, al poco de ingresar en el parque nacional —nada más cruzar el pass of Leny y dos millas más allá de Callander— avistamos el muy grampiano-highlandés Ben Ledi (Beinn-le-Dia, «the hill of God», la colina de Dios con sus 878 msnm) y el muy highlandés Loch Lubnaig, quedando oficialmente inaugurado nuestro recorrido por la región de las Tierras Altas de Escocia. En ese momento, Sherlock dejó de refunfuñar. Para entonces, el quasi irreparable daño estaba hecho. Todavía estoy esperando la compensación emocional y moral por lo de Menorca en 2014, y ya se le ha acumulado la de Escocia de 2015, qué fuerte.

Para cerrar esta aciaga sección de mi crónica, llamaré la atención sobre unos puntos. 1) Ya venía empollado de casa. 2) La teoría geográfico-histórica guía la observación empírica y el trabajo de campo. 3) Mientras dormíais como ceporros yo me dejaba los ojos y me quemaba las pestañas estudiando la geografía y la historia escocesa con la tablet, si es que soy un mártir de la causa cognitivo-turístico-cultural. 4) Mi paciencia no conoce límites. 5) Ya sabemos lo que siempre Sherlock ha dicho de Mycroft. 6) Se os quiere y espero que hayáis echado unas risas con mi relato Sturm und Drang & Drama Queen style.

KEEP CALM and LISTEN TO MYCROFT. Mi amiga Mar elabora con frecuencia este tipo de memes de Internet, con un carro de gracia. En su día me envió este, que me viene que ni pintado como moraleja

 

Loch Lomond & The Trossachs National Park

Loch Lubhair

Loch es el término gaélico que se utiliza en el territorio para denotar un cuerpo de agua que puede ser tanto un lago de agua dulce como un estuario o fiordo de agua de mar. Con frecuencia, estos últimos son denominados sea lochs.

El Loch Lubhair se encuentra situado a los pies del Ben More, la montaña más importante del Loch Lomond & The Trossachs National Park, en las proximidades de la villa de Crianlarich (área del condado de Stirling), junto a la carretera A85.

La villa de Crianlarich se promociona con el lema el portal de las Tierras Altas, aunque —como se ha explicado— atravesamos antes la localidad de Callander, que también emplea este claim (para mi gusto, con mayor propiedad).

Highlands. Loch Lomond & The Trossachs National Park. Loch Lubhair

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Loch Lomond & The Rossachs National Park. Stirling Council Area. Crianlarich, the gateway to the Hihglands. Loch Lubhair. Facinerosos posando ante la cámara

 

Central highlands

Loch Tulla

Highlands. Argyll and Bute Council. Bridge of Orchy (Central Highlands). (Bridge of Orchy es el pueblo que yo renominé como Puente de la Orgía, que os lo creísteis por culpa de vuestros sicalípticos pensamientos).

En el centro, puente sobre el río Tulla. Al fondo, montañas de Beinn Achaladair y Beinn an Dothaidh (alrededor de mil metros sobre el nivel del mar). A la derecha, Loch Tulla. Fotografía tomada desde el Loch Tulla Viewpoint en la carretera A82.

Highlands. Argyll and Bute Council. Bridge of Orchy (Central Highlands). En el centro, puente sobre el río Tulla. Al fondo, montañas de Beinn Achaladair y Beinn an Dothaidh. A la derecha, Loch Tulla. Fotografía tomada desde el Loch Tulla Viewpoint en la carretera A82

En Escocia, la montaña con una altitud superior a los tres mil pies (914,4 metros) recibe el nombre de Munro. Para los británicos en general, y para los escoceses en particular, esas cotas constituyen algo infrecuente, de donde resulta una especial atracción por escalarse cada Munro, afición que se conoce como «Munro bagging» o «coleccionismo de Munros». Todos los Munros británicos están en las Scottish Highlands.

Lo cierto es que las alturas de los picos escoceses son muy modestas. La mayor elevación del Reino Unido es el Ben Nevis (Beinn Nibheis en gaélico), cuya cima se sitúa a 1344 metros sobre el nivel del mar. Por establecer una sencilla comparación, ya solo el Puig Major (Serra de Tramuntana), en la isla de Mallorca, alcanza los 1445 msnm. En la Comunidad de Madrid, el pico de Peñalara llega a los 2428 metros de altitud; el Aneto, en los Pirineos oscenses, se alza hasta los 3404 msnm; y el Mulhacén, en la cordillera Penibética (Granada), se eleva hasta los 3479 msnm. Por último, ahí está el Teide, en la isla de Tenerife, con sus 3715 metros de altura sobre el nivel del mar.

Los tres expedicionarios tenemos nuestras experiencias de montañismo amateur. Entre las últimas, Sergio Sherlock comentó su subida al pico Carlit en los Pirineos (2921 msnm); Javi Watson mencionó sus frecuentes excursiones al puerto de Tornavacas (Sierra de Gredos, Cáceres), a 1275 msnm; y yo mismo no hace tanto crucé el puerto de La Fuenfría por la calzada romana (1796 msnm), yendo de caminata dominguera. Para más inri, los relieves escoceses se perciben, en su mayoría, bastante suaves y fácilmente transitables. Así pues, empezamos a bromear acerca de las apocadas Highlands, dado que —aunque no lo identificamos— necesariamente vimos el Ben Nevis tanto a la ida como a la vuelta, porque pasamos junto a este Munro. Tratando de determinar cuál de todos los montes que estábamos contemplando sería la montaña más alta de Escocia y, por ende, de las islas Británicas, Watson empezó a sistematizarlos espontáneamente en función de la siguiente propiedad biopsicológica:

  • «Este monte me lo subo yo con un bocadillo de chóped» para los picos con una altitud inferior a los 3000 pies, ya fueran Corbetts, Donalds, Grahams o Murdos.
  • «Este monte me lo subo yo con un bocadillo de chorizo», para los Munros.

(He de dejar constancia de que, aguijoneado por Watson, Sherlock sostuvo que «él se los subía todos con una medianoche de Nocilla». Naturalmente, yo me mantuve prudentemente callado, disfrutando con las fanfarronerías de los niños).

Bien que correctamente orientada, pues su tipología establece una primera distinción de género entre Munros y no-Munros—, personalmente opino que el doctorando Watson hubiera debido refinar algo más su taxonomía. Habida cuenta de que los picos se clasifican en Munros, Corbetts, Donalds, Grahamns y Murdos en función de su altura, y teniendo en consideración la variedad de embutidos y fiambres de que disponemos en España, juzgo como un buen comienzo reducir la ordenación a bocadillo de embutido para los Munros y bocadillo de fiambre para los no-Munros, pero esta correspondencia geográfico-nutritiva no agota el asunto.

Dado lo singular de los Munros, me parece bien reservarles el embutido en exclusiva. No obstante, ha quedado pendiente la ordenación del resto de cotas no-Munros en función de fiambres tales como el chóped, el jamón dulce, la mortadela, el pavo, &cétera: «Este monte me lo subo yo con un bocadillo de jamón York»; «este monte me lo subo yo con un bocadillo de mortadela»; y así continuando. Ha de recalcarse que 1) los embutidos contienen niveles más elevados de grasa y los fiambres son derivados cárnicos de peor calidad, por lo que la clasificación primera resulta coherente con la exigencia física derivada de la diferente dificultad de ascenso a las diversas cimas; y 2) la ordenación tiene carácter subjetivista-biopsicológico, al relacionar a) la altura y la dificultad de ascenso de los montes calculadas a ojo de buen cubero, b) el estado de forma y las demandas energéticas del mortífero Javi Watson y c) cómo le sienta a él la charcutería.

Para facilitarle la tarea, le he preparado al doctorando Watson la siguiente tabla, que queda pendiente de investigación psicofisiológica empírica:

Munros Corbetts Donalds Grahams Murdos
«Este monte me lo subo yo con un bocadillo de chorizo» (embutido) «Este monte me lo subo yo con un bocadillo de [fiambre 1]» «Este monte me lo subo yo con un bocadillo de [fiambre 2]» «Este monte me lo subo yo con un bocadillo de [fiambre 3]» «Este monte me lo subo yo con un bocadillo de [fiambre 4]»

En el Loch Tulla Viewpoint hay un túmulo funerario que honra la memoria de los muchos cientos de montañeros que han perdido la vida escalando las montañas escocesas. Asimismo, está dedicado a Sir Hugh T. Munro (1856–1919), el autor de las Munro Tables o enumeración de las elevaciones escocesas superiores a 3000 pies.

Central Highlands. Loch Tulla Viewpoint. Túmulo funerario

Desafortunadamente, más que promover la compasión, el monumento provocó el guaseo watsonmycroftiano. Dejando de lado nuestro compartido sentido del humor negro, la reacción emocional que tuvimos Javier y yo no es signo clínico de paratimia, inadecuación afectiva o afecto inapropiado patológico. Es que el túmulo ese está súper-mal ubicado. En la ruta vimos promontorios con laderas escarpadas de relativa altura, cuyo ascenso constituye un reto importante y hace inteligible que muchos deportistas perdieran la vida en esos parajes. Pero, evidentemente, hay que ir muy cocido de güisqui para perecer «trepando» la elevación del terreno que se observa inmediata al polilito:

Central Highlands. Loch Tulla Viewpoint. Terreno contiguo al monumento funerario

Vaya: mi amiga Rosa, la de «la pata chula», se agarra de mi brazo y pasa por ahí, teniendo reconocido un grado del 65 % de minusvalía del tren inferior. En honor a la verdad, parece ser que la causa más frecuente del fallecimiento de los montañeros y alpinistas no es la altura o dificultad de las prominencias, sino las condiciones climáticas: caminar y escalar por las elevaciones escocesas puede resultar traicionero debido a 1) la latitud (toda Escocia está al norte del paralelo 54º; Inverness está prácticamente a la misma latitud que Gotemburgo en Suecia) de dónde resultan 2) las bajas temperaturas (no nos sobraban las cazadoras y chaquetones que llevábamos encima en agosto); 3) la exposición a los fuertes y fríos vientos del Atlántico Norte y del mar del Norte (como tuvimos ocasión de comprobar en Fort George); 4) la lluvia constante propia de un clima oceánico húmedo y frío (un mal resbalón y se acabó); 5) la espesa niebla.

 

 

Great Glen/depresión de Glen More

Loch Linnhe

El lago Linnhe (Loch Linnhe) es el único sea loch (lago marino) del Great Glen; los demás lagos de la depresión son de agua dulce y no tienen salida al mar. Un sea loch es un estuario de origen glaciar, fiordo o entrante de mar. Esto de que el lago Linnhe es el único lago marino del Great Glen es un poco relativo-constructivista, porque el origen téctónico-glaciar del Moray Firth es el mismo, también tiene salida al mar y también pertenece a la falla del Great Glen.

Aunque los escoceses no ganarían el campeonato mundial de racionalidad semántica y lógica (los términos loch, firth, bay, lago, estuario, fiordo, ría, golfo… son bastante equívocos en ese contexto geográfico), según he inferido, cuando el accidente es largo y estrecho, en Escocia lo denominan loch («lago», tanto si es de agua dulce como si es de agua salada); y cuando es de considerable amplitud, firth («fiordo»). En las proximidades de las costas, el sistema suele ser un río que desagua en un lago que vierte en un estuario que desemboca en un mar, ensanchándose escalonadamente.

Conforme a este punto de vista, por el Suroeste, el río Lochy desagua en el lago Linnhe (de aguas progresivamente más salobres a medida que nos alejamos de la desembocadura del río y nos aproximamos al mar). El lago Linnhe (Loch Linnhe) vierte en el estuario de Lorne (Firth of Lorne); y este, a su vez, desemboca en el mar interior de la costa oeste de Escocia, contiguo al océano Atlántico. O eres sistemista, o es imposible entender este galimatías geográfico.

La denominación Linnhe proviene del gaélico linne, que en inglés es pool y en español «estanque» o «piscina natural». El Loch Linnhe se divide en dos cuerpos de agua, separados por el estrecho de Corran. Aguas abajo de Corran, la parte más amplia y más cercana al Firth of Lorn y al mar interior de la costa oeste de Escocia recibe el nombre de An Linne Sheileach, the salty pool o «el estanque salado». Aguas arriba de Corran, el sector más interior del Loch Linnhe que llega hasta Fort William, Inverlochy y la desembocadura del río Lochy se conocía originalmente como lago Abar (Loch Abar), y en la actualidad se denomina An Linne Dhubh, the black pool o «el estanque negro».

Un tercer cuerpo de agua, el Loch Leven, descarga en el Loch Linnhe Salado desde el Este por el estrecho de Ballachulish. La carretera A82 bordea todos estos lagos, dejando el lago Leven a la derecha y los dos lagos Linnhe interconectados (el Salado y el Negro) a la izquierda. La mayoría de las embarcaciones que vimos se concentraban en estos lagos, que tienen salida al mar.

En la siguiente imagen, un buque navegando por el Loch Linnhe aguas arriba de Corran (por An Linne Dhubn o el estanque Negro).

Highlands. Loch Linnhe. Aguas arriba de Corran, An Linne Dhubh (Loch Abar o the Black Pool)

 

Loch Lochy

Vídeo: «Scottish Highlands. Glen Close. Loch Lochy». Pongo el mismo vídeo en diversos formatos para que se pueda reproducir en cualquier navegador, ya con complementos, ya en HTML5.

Con complementos:

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En HTML5:

 

Loch Ness

Lago Ness. Castillo de Urquhart

Una nube de insectos lacustres revoloteaba a nuestro alrededor.

Highlands. Loch Ness. Urquhart Castle

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Highlands. The Loch Ness Centre & Exhibition. Arcoíris

Highlands. The Loch Ness Centre & Exhibition. Arcoíris

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Inverness

El hotelero de Inverness era simpatiquísimo, y Watson le cazó mirando porno en el ordenador.

Highlands. Inverness. Ness Bridge, iluminado de noche, sobre el río Ness. Al fondo, el castillo

La Tortilla Asesina es un bar cuyo cartel presenta una T decadente y una A desaparecida. Aparte de eso, es un popular restaurante de Inverness que ofrece comida española (tortilla española, paella, chipirones, boquerones, chorizo, patatas bravas, pimientos del piquillo rellenos y cosas así). Lo lleva un motero que se llama Duncan Chisholm. Según cuenta, se recorrió con su moto los lugares más recónditos de España para conocer bares de tapas especiales. Después, abrió su bar en Inverness en 2003. El tipo aclara que la paella no es el plato nacional de España, sino un plato regional valenciano. Al menos, sabe de lo que habla.

Highlands. Inverness. Bar-restaurante La Tortilla Asesina

Evidentemente, siendo españoles, no fuimos a cenar ahí. Pero, bueno, tiene su gracia encontrarte la bandera con una cabeza de toro y la paella en Inverness, a unos mil novencientos kilómetros de casa en línea recta.

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Highlands. Inverness. Castillo de Inverness, con iluminación nocturna

 

Moray Firth (fiordo de Moray)

El fiordo de Moray (Moray Firth) se divide en dos secciones, la interior y la exterior. El Firth of Inverness se corresponde con la sección interior del fiordo de Moray (Inner Moray Firth). La sección exterior del fiordo de Moray (Outer Moray Firth) se abre desde la punta Chanonry y la bahía de Rosemarkie hacia las aguas del mar del Norte.

En la siguiente fotografía se observa la punta Chanonry (Chanonry Point) señalizada con un faro (Chanonry Lighthouse, 1846). El velero está pasando por el lugar en el que el Firth of Inverness afluye al Outer Moray Firth entre Fort George (desde donde se tomó la imagen) y Chanonry-Rosemarkie. Al fondo, Inverness y el puente Kessock.

Highlands. Inner Moray Firth y Chanonry Point, con el faro. Al fondo, Inverness y el puente Kessock

Y este es el aspecto del Outer Moray firth, la sección exterior del fiordo de Moray que se abre a las aguas del mar del Norte:

Highlands. Outer Moray Firth abriéndose al mar del Norte

 

 

 

Fort George

Fort George. Escarpa con garita, foso y contraescarpa

Highlands. Fort George. Escarpa con garita, foso y contraescarpa

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Highlands. Ardersier. Fort George. Parade ground. A la izquierda, Governor’s house y Artillery block. A la derecha, Staff block y The Highlanders’ Museum

 

West Highlands

Carreteras

Las carreteras escocesas dejan mucho que desear. Circulamos por tres tipos de vías: motorway, highway y secondary road. Se supone que las carreteras equivalentes en España serían: autopista, autovía o carretera nacional y carretera comarcal. Pues no.

Las autopistas (motorways) escocesas no pasan de ser autovías españolas —y no de las mejores—, con calzadas separadas por una mediana y dos carriles en el mismo sentido de circulación. No hay motorways en las Tierras Altas, solo en las Central Lowlands, desde Edimburgo hasta Perth (la adorada M-90 de Sergio).

Las highways, de calzada única y un carril para cada sentido, están bastante por debajo de las carreteras nacionales españolas en cuanto a su calidad. En primer lugar, son más bien estrechas, y no disponen de arcenes: ni practicables, ni impracticables, ni todo lo contrario. En segundo lugar, si bien en general tienen marcas viales longitudinales de separación de sentidos y de delimitación del borde de la calzada, estas marcas viales desaparecen en algunas circunstancias: por ejemplo, en los estrechamientos de calzada. En dichos estrechamientos de calzada (¿más aún?), los escoceses ponen una señal de peligro asociada a un panel complementario con la aclaración siguiente: «Oncoming vehicles in middle of road». Vale decir, que te puedes encontrar un vehículo de cara ocupando el centro de la calzada, sin visibilidad no pocas veces, y ya te apañarás: avisado queda.

Para desplazarnos al Castillo de Eilian Donan, en las Northwest Highlands tuvimos que circular por secondary roads. Las secondary roads escocesas son de lo peor que he visto por Europa, y me acabo de hacer un viaje en motocicleta de unos tres mil quinientos kilómetros por la Europa meridional cruzando no sé cuántos puertos de montaña por carreteras convencionales, no autopistas. Cualquier carretera comarcal española (tipo la antigua C-101, por ejemplo) es una maravilla de las maravillas en comparación con las secondary roads highlandesas. Aparte de que el estado del pavimento es francamente malo, tienen una anchura como de carril y medio: dos coches pasan con cuidado, y como te encuentres el camión de frente, va a haber problemas. Estos caminos no tienen marcas viales. El adelantamiento es muy difícil o imposible, por lo que se han establecido apartaderos regularmente con una señal que indica: «Police Notice: Allow overtaking». La idea es que el vehículo lentorro se retire al apartadero y deje adelantar a los que van detrás. Al respecto del adelantamiento, los autoridades escocesas tratan de concienciar psicológicamente a los conductores con sentencias tales como: «Frustration causes accidents. Please allow overtaking» («la frustración causa accidentes. Por favor, permita el adelantamiento»).

Difícilmente podría alegarse que el accidentado relieve highlandés impide realizar mejores carreteras, porque España es el segundo país más montañoso de Europa por detrás de Suiza, y las carreteras de las rías gallegas, de la cornisa cantábrica o de la costa Brava catalana son muchísimo mejores. (Solo he visto carreteras semejantes a las secondary roads escocesas en ciertas partes de Menorca, pero eso son más bien caminos vecinales del interior, no las carreteras que permiten el acceso a las zonas costeras). Nada: que dado que el nivel de servicio es bajo y en función de consideraciones de tipo medioambiental, &cétera, los escoceses pasan. Se va despacito y hala, a funcionar. Y si no vas seguro y cómodo, pues te aguantas.

A continuación, un vídeo que prueba documentalmente lo que se acaba de describir:

 

Aparte del valor paisajístico de los parajes que atraviesan, lo positivo en estas vías es 1) que soportan escasísimo tráfico y 2) que la Policía escocesa ha llevado a cabo campañas de seguridad con los motociclistas, concienciando a los usuarios de la carretera de la vulnerabilidad de este grupo (hay muchas colisiones y accidentes fatales). Encontré algún cartel en la carretera aludiendo al asunto.

 

Loch Carron/Loch Carrann

El lago que se muestra recibe el nombre de Loch Carron en inglés y Loch Carrann en gaélico. Se trata de un sea loch o lago (fiordo) marino de la costa oeste de las Highlands (West Highlands), en el distrito de Ross and Cromarty. El río Carron desemboca en este lago. Es decir, el sistema descrito previamente: el río Carron desagua en el Loch Carron, el Loch Carron vierte en el estrecho de Inner Sound (An Lighe Rathairseach), y este estrecho forma el brazo sudoriental —entre las Hébridas Interiores y la isla de Gran Bretaña— del mar interior The Little Minch.

Highlands. Loch Carrann

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Eilean Donan Castle

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Highlands. Eilean Donan Castle

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Es el castillo de Los Inmortales y 007.

Highlands. Dornie. Eilean Donan Castle

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Highlands. Dornie. Eilean Donan Castle

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Highlands. Dornie. Loch Duich con la marea baja

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Hihglands. Dornie. Loch Duich con la marea baja

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El Eilean Donan Castle está ubicado en la pequeña isla mareal de Eilean Donan —casi península porque se está formando un tómbolo— conectada con la isla de Gran Bretaña por el puente que se observa en las fotografías anteriores. La isla de Eilean Donan se localiza en el punto donde convergen tres lagos, estando rodeada por las aguas del Loch Duich por el Sur, del Loch Alsh por el Oeste y del Loch Long por el Norte.

En la siguiente imagen se percibe, en el centro y hacia la derecha, a la salida del Loch Long, la llana isla de Eilean Thioram, unida a la punta Ardelve por la barra que emerge con la marea baja. Al fondo, el Loch Alsh.

Highlands. Dornie. Al fondo, Loch Alsh. A la derecha, isla de Eilean Thioram y Loch Long

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Un comentario

Comenta ad líbitum
  1. ¿Cómo se puede admitir que el mundo se pierda una sinfonía a causa del equipaje de Watson?
    Driver Sherlock tendrá que explicar al “dear Watson” que habrá que compensar a Mycroft, por lo menos, con el documental sobre la Guardia Real para ver si regresa la inspiración para la sinfonía.
    Qué habría sido del viaje sin el milagro de las oraciones de Mycroft? Esa conducción por la izquierda, ilesos sin zambullida, esos itinerarios, esas imágenes…
    Tengo además, otro pequeño disgusto para el…Su deseo de escuchar algo similar en la piel de toro… Mi muy estimado Mycrof, pongo en su conocimiento que la educación española, infectada por el virus de la posmodernidad, ha sufrido una mutación desde el tempo giusto al tempo al gusto, “todo vale”, tanto en intensidad (fuerte y débil) como duración (largo-breve). Por no hablar de que el término “preciso” hace tiempo que pasó a la categoría de tema “tabú”. Esto, como bien podrá deducir, hace realmente difícil que pueda Vd. escuchar en el RCSMM algo semejante.
    “Elementary”, sus compañeros de viaje le tendrán que compensar… seguiremos atentos al blog.

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